lunes, enero 30, 2006

La convivencia hispánica

Me gustaría vivir en un país en el que mi primera curiosidad al despertarme no fuera hacer un barrido rápido por el dial radiofónico sino asomarme al balcón para hacer mi diagnóstico personal sobre la metereología del día que comienza.

Varios locutores mañaneros lanzan las alarmas de rigor sobre la unidad de España, los peligros del Estatut, palabras de militares nerviosos, editoriales y artículos que presagian catástrofes políticas varias y reivindicaciones sobre papeles, obras de arte o archivos enteros que deben viajar hacia su lugar de procedencia, tras litigios interminables.

Lo que me inquieta no es lo que se dice. Ni siquiera quién lo dice o desde que púlpito. Lo preocupante es que parece haberse truncado la esperanza en la convivencia de los pueblos hispánicos. La espiral de enfrentamientos dialécticos, mediáticos, financieros y políticos no augura nada bueno para la normalidad democrática del país.

Los aficionados a la historia sabemos que el grueso de una sociedad, la gran masa, siempre se decanta hacia el lado en el que se encuentra el punto de gravedad en cada momento. Ese punto sólo se sabe mucho después de que los vendavales o terremotos han cambiado el paisaje social o político.

Respecto a Catalunya no existía un clamor social para un nuevo Estatut. Pero los partidos lo incorporaron a sus programas y después de las elecciones lo defendieron desde posiciones más partidarias que de país. Dos años de debate para alcanzar un texto en el Parlament que sólo el Partido Popular rechazaría deberían haber dado para mucho más.

Cuando menos, haber generado un entusiasmo o una ilusión en la ciudadanía que, hasta donde yo puedo apreciar, no existe. Al final, ha resultado que lo importante no parece que sea un texto para las necesidades reales y concretas de los catalanes sino las medallas, las fotos, los gestos que cada uno de los partidos pueden otorgarse a sí mismos sin ningún pudor ni sonrojo.

Resulta que Artur Mas, el gran realista, nos decía en septiembre que CiU no aceptaría ninguna financiación que no fuera como la del concierto vasco y ahora nos advierte que, debidamente rebajada, es lo más que se podía conseguir. Pero lo ha conseguido él. Muchas gracias y que Dios se lo pague.

Carod sabe que es un estorbo para Zapatero a pesar de haber sido un colaborador necesario en los últimos meses. El texto pactado entre el presidente Zapatero y Artur Mas está pensado más para satisfacer a los votantes del PSOE que a los votantes de CiU. Así son las paradojas de la política.

Lo que es sorprendente es que el Estatut va a convertirse en un acto de generosidad de España y no en una reivindicación de la clase política catalana. Y, de paso, habrá creado un malestar y un enfrentamiento innecesarios, más ficticios que reales, entre los españoles y los catalanes, incluídos los que no hemos tenido intención de dejarnos de sentir también españoles.

Zapatero y Maragall tendrán que pasar una tarde juntos cuando acabe todo para ver y estudiar qué ha fallado en todo el proceso. Lo más fácil y recurrente es cargar todas las culpas sobre Esquerra Republicana que se está quedando más sola que la una.

Carod y Puigcercós también necesitarán una larga sentada para determinar quién manda de verdad en un partido al que le sorprendió el éxito de las dos últimas elecciones y que sus dirigentes no han respondido a las expectativas creadas.

Mas y Duran también precisan un larga sesión de diván. Si de lo que se trata es recuperar el poder en Catalunya y entrar en el gobierno en Madrid, poco hay que discutir. Cada uno está en su sitio.Si Rajoy no gana por mayoría absoluta tendrá que celebrar muchas sesiones en Génova para dar la razón a Piqué o a Acebes.

domingo, enero 29, 2006

Corrientes de fondo en Oriente

Las corrientes de fondo importan más que los hechos puntuales. Marcan una tendencia que finalmente se va imponiendo. La victoria de Hamas en Palestina es una realidad democrática aunque sea inaceptable que un futuro gobierno no renuncie a la violencia y no retire de su programa la destrucción de Israel.

La complicidad de Hamas con la sociedad palestina va más allá de si la paz con Israel y en Oriente Medio va a ser mucho más difícil. El problema que se plantea es cómo ha de reaccionar Occidente ante el auge del islamismo radical que va tomando posesión política en muchas sociedades musulmanas.

En Egipto, en Irán, en Turquía, en Pakistán y en Arabia Saudí cuando se llama a las urnas los ciudadanos se inclinan mayoritaria o sustancialmente por partidos islámicos. El presidente Bush ha dejado dicho que garantizar la estabilidad de una sociedad a expensas de su libertad se acaba sin tener ni estabilidad ni libertad.

Estoy de acuerdo. Excepto cuando las sociedades no se rigen por los mismos criterios ni por los mismos valores que las occidentales. Desde la revolución islámica de 1979 en Teherán los principios de la religión del Corán han entrado en acción. Con violencia o en las urnas.

La política occidental ha apoyado a dictaduras de todo pelaje. En el caso de Israel, que es una democracia, el apoyo norteamericano ha pasado por encima de cualquier consideración de carácter ético o político. Se mantuvo al Sha de Persia y hoy hay un régimen en Teherán que pretende cosntruir la bomba atómica y un presidente que quiere borrar a Israel del mapa.

Hubo un tiempo en que se apoyó a Saddam para luchar contra la teocracia iraní. Ahora hay más de ciento cincuenta mil soldados norteamericanos para controlar un país cuya desestabilización corre a cargo de los partidarios de Saddam. Con el añadido de que son muchos los terroristas que están dispuestos a inmolarse en Bagdad sin que sean iraquíes y sin que entiendan qué significó el régimen dictatorial.

La solución es compleja. Pero utilizar la fuerza para mantener a regímenes corruptos que van en contra de los intereses de los ciudadanos que pretendidamente quieren proteger, conduce a resultados como los que hemos visto en Palestina.

La respuesta no puede ser militar sino política. Quizás la pretensión de que en Oriente Medio florezcan democracias parlamentarias no es sino una quimera. Enfrentar a los dos mundos es una catástrofe.

Hay que encontrar una fórmula inteligente para la convivencia, el respeto y la generosidad. Occidente depende energéticamente de Oriente. A Israel no se le puede abandonar a su suerte. La democracia en Bagdad no será nunca como la de Westminster.

jueves, enero 26, 2006

De Salamanca a Barcelona

Parece que ya llegan los Papeles de Salamanca. La Audiencia Nacional ha dado luz verde después de una semana de deliberaciones mientras los documentos permanecían en una cámara acorazada del ministerio de Cultura.

No viajan al extranjero. No es el oro de Moscú que el gobierno Negrin entregó a Stalin. Nada de eso. Simplemente es la devolución de unos papeles que fueron incautados por las tropas de Franco cuando entraron en Barcelona, un 26 de enero, el de 1939, el día en que parece que saldrán de Madrid.

No es ninguna victoria para nadie. Tampoco ninguna derrota. Simplemente es la devolución de unos documentos que tenían dueño. No sólo los de carácter institucional sino también los que pertenecían a particulares que algunos parece que se han quedado en Salamanca.

Me produce sonrojo la ira de las autoridades salmantinas intentando detener el botín antes de que llegue a Barcelona. El mismo sonrojo que me producen el alboroto, las declaraciones, la euforia política del tripartito que nos quiere presentar esta devolución como una gran obra de gobierno.

Los papeles regresan porque una ley ha obligado a que sean devueltos a sus legítimos dueños. Esto es todo. Algo extraño debe ocurrir cuando un traslado normal, con todas las garantías jurídicas y políticas, sea interpretado en Salamanca con indignación y en Barcelona con gran satisfacción .

miércoles, enero 25, 2006

La claridad de la política

El ciudadano ve con mayor claridad la política que los propios políticos. Porque no está obsesionado por ella, no la observa en términos de márketing ni encuestas, no da codazos para salir en televisión en hora punta ni se fotografía dando la mano o las manos con el personaje oportuno en el momento adecuado.

El ciudadano tiende a seguir la política como un servicio a sus intereses y a sus ideales y convicciones. La política no es un fin en sí misma sino un instrumento necesario para administrar los intereses contrapuetos de los ciudadanos. El político de raza no es el que mejor habla ni el que se viste con más elegancia o cambia de corbata dos veces cada día.

El político de calidad es el que precisa el significado del lenguaje y aplica o intenta aplicar lo que ha dicho. En términos semióticos, muy invocados y raramente utilizados en las redacciones, es el que resiste la pesada carga de las hemerotecas que pueden descargarse desde cualquier buscador de Internet.

Es chocante que ahora Mariano Rajoy lance sus huestes por las tierras hispánicas en busca de millones de firmas para celebrar un referéndum sobre el Estatut de Catalunya cuando hace sólo cuatro años el partido que él lidera amenazaba con encarcelar al lehendakari Ibarretxe si convocaba un referéndum para la autodeterminación en el País Vasco.

Sorprende también que Artur Mas pasara siete horas en La Moncloa, sin ni siquiera un bocadillo, para salir anunciando la buena nueva del Estatut y regresara al día siguiente de la mano de Duran Lleida para hacerse una fotografía que sellaba el pacto. Es bastante reciente la hemeroteca en la que constan las afirmaciones rotundas de CiU en el sentido de que no se podía esperar nada en Catalunya del socialismo español.

Pensaba que la máxima autoridad de Catalunya era la más autorizada y la más legitimada para los pactos importantes entre la Generalitat y el gobierno de Madrid. Unos se preocupan por las fotos y otros por la faena, sentenciaba casi desde el anonimato el president Maragall.

Los de Esquerra han acudido también a La Moncloa semi clandestinamente llevando el No en la carpeta si no se atendían sus reivindicaciones y no quedaba claro su principal protagonismo. Joan Saura también buscó y obtuvo su buena foto con Zapatero.

No sabemos quién ha pactado qué y en nombre de quién. Da la impresión de que el Estatut es de los partidos y no de los catalanes. Volverá desdibujado porque la unidad era ficticia y electoralista.

lunes, enero 23, 2006

Lampedusa y el Estatut

La crisis que vive Europa es cierta y real. Una crisis planteada por la ampliación de quince a veinticinco y por la negación de franceses y holandeses a aceptar el tratado de la Constitución Europea.

Pero a pesar de la crisis que parece no tener salida, a pesar de las incertidumbres que se dibujan en el horizonte, la posibilidad de un conflicto armado entre los europeos nadie la contempla en un futuro a medio plazo. Este es el gran éxito europeo en un continente en el que las guerras entre reyes, estados, naciones y pueblos han sido tan constantes a lo largo de los siglos como las estaciones del año.

Espero que si se llegan a superar las cuestiones que nos han mantenido ocupados durante dos años con temas esenciales, identitarios y de uniones o desuniones de España, cuestiones de distribución de poder en definitiva, podamos dedicarnos a hablar de los temas que preocupan también a casi quinientos millones de europeos.

Se empezó el proceso del Estatut por cuestiones electorales y Zapatero ha hecho desfilar por La Moncloa a los principales actores del drama de dos años, también por las ambiciones electorales, por supuesto que legítimas, de todos. Para este trayecto no hacía falta tanta gasolina que se ha vertido inútilmente para provocar pequeños y grandes incendios que han hecho aflorar la cara más fea de todos.

Estamos a mitad del encuentro pero me da la impresión de que Zapatero lo está ganando cómodamente. También lo está ganando Artur Mas que tan enfadado estaba hace dos años cuando se formó el tripartito a pesar de que CiU fuera la formación con más diputados en el Parlament.

Maragall lo está ganando también porque puede pasar a la posteridad como el presidente que consiguió un nuevo Estatut convenciendo a Zapatero para que diera un paso hacia adelante que muchos pensábamos que caminaba hacia el precipicio y que, por el contrario, puede situarnos en la otra orilla del barranco.

Esquerra Republicana ha sido pareja de baile para la estabilidad del gobierno en Madrid y pieza imprescindible para la formación del tripartito en Catalunya. Se ha visto superada por la habilidad de Mas y por la astucia de Zapatero vendiendo a los españoles que el Estatut no dependía solamente de Carod Rovira sino de gentes que habían participado en la gobernabilidad de España con socialistas y populares.

Esquerra tendrá que analizar detenidamente por qué siendo una pieza clave en Barcelona y Madrid, ¡qué importantes son los gestos!, puede encontrarse a la deriva en busca de algún trasatlántico que le acompañe en los procelosos mares que se avecinan. Joan Saura y su formación ecosocialista queda más o menos donde estaba pero con poca incidencia directa en el futuro si de lo que se trata es de cambiar de caballo tanto en el próximo gobierno catalán como en el español.

El Partido Popular no ha cambiado su discurso a la espera de que la España rota y muerta acabe en el tanatorio nacional y coseche millones de votos en los predios socialistas tradicionales. Mariano Rajoy volvería a poner orden y restablecería la idea unitaria de España que con tanto empeño había empezado a diseñar Aznar en su segundo mandato. O cambia el discurso o sustituye la cúpula del PP.

Sería saludable abandonar este debate interminable y que las gentes volvieran a contemplar la realidad con una mayor confianza en una clase política que ha desconcertado al personal a lo largo de dos años.

El Estatut que salió tan eufórico de Barcelona el 30 de septiembre puede regresar muy rebajado. El “peix al cove” de Pujol se ha impuesto a tenor de las fotos que Zapatero se deja hacer con todas las alineaciones recordándonos la célebre frase de Lampedusa:hay que cambiarlo todo para que todo siga igual.

España no ha muerto ni se rompe

Se aprobará el Estatut. Se harán las fotos pertinentes. Cada uno la que más le convenga. Volverá desfigurado pero volverá. No será lo que se pretendía pero será diferente del vigente.

Se agitarán las aguas políticas y mediáticas. Cataluña será siendo el gran problema. Los catalanes vamos a ser objeto de muchas iras. Las familias del nacionalismo catalán se están disputando ya su protagonismo en la aprobación del nuevo texto.

Los socialistas, desde Maragall a Montilla, están satisfechos. El presidente Zapatero se ha salido con la suya. El tripartito catalán también. Incluso CiU se presenta como la gran victoriosa.

Dos consideraciones. La primera es que España no se ha roto, no ha muerto, puede vivir incluso mejor con una Cataluña tranquila. La segunda es que el catastrofismo del Partido Popular estaba y está más en su mente que en la realidad.

Finalmente, como es costumbre en democracia, hablarán los ciudadanos a través de las urnas. Cuando toque. En principio en las municipales y atonómicas en 2006 y en las generales en 2007.

Será el balance más interesante y decisivo.

miércoles, enero 18, 2006

Que viene la patria, agáchate

Leo en la prensa americana un estudio de la Universidad de Maryland en el que al preguntar si “la libre empresa y la economía de mercado son el mejor sistema para construir el futuro del mundo”, los chinos son los más partidarios.

Es una encuesta hecha a más de veinte mil personas en veinte países del mundo.Los chinos van primeros con un 74 por ciento, les siguen los filipinos con un 73 y los americanos con un 71. Más de la mitad de los franceses no creen que el capitalismo sea el futuro.

En cambio, los españoles y los italianos, nos sentimos cómodos con los ideales de Adam Smith con un 63 y un 59 por ciento respectivamente.
La encuesta es un pretexto para comentar la irrupción de más de dos mil millones de asiáticos en el mercado y en el consumo globales.

La fascinación por Oriente ya la puso por escrito Cervantes en el prólogo de la segunda parte del Quijote que da cuenta de que “el grande emperador de la China” le pidió un ejemplar.

China es un misterio para los occidentales pero, a la vez, es una realidad que hace que la quinta parte de los humanos sean chinos que quieren participar activamente en un mundo hasta ahora dominado por Occidente.

El singular capitalismo chino está presidido todavía por el cuadro de Mao que cuelga a la entrada de la Ciudad Prohibida de Pekín. Cuentan que en las felicitaciones de Año Nuevo que han llegado aquí de aquellas tierras se pueden leer expresiones como “mucha felicidad y muchos beneficios para el 2006”.

Pero detrás del gigante chino viene a muy poca distancia la potencia de la India que és más competitiva, es un país democrático, goza de altos niveles de educación y exporta por millares a profesionales adiestrados en alta tecnología.

India y China no son una amenaza para la estabilidad internacional. No tienen intenciones de conquistar nuevos territorios. Pero su aparición masiva en el mercado global les ha convertido ya en potencias cuyas decisiones tendrán consecuencias imprevisibles para la vida de los que no estamos en Asia.

André Malraux utilizó sus estancias en China para construir sus interesantes teorías. Alain Peyrefitte, hagiógrafo de De Gaulle, escribió aquel libro un tanto profético titulado “Cuando China despierte”. Ya ha despertado y se mueve como un dinosaurio por los mercados del mundo flanqueada por India.´

Aquí estamos entretenidos con la Nación y el Estatut. Con la patria, "agáchate, hijo, que viene la patria", le dice una madre a su hijo en la novela El Gatopardo de Lampedusa. Qué pesada es la patria. No digamos cuando las patrias son como trenes que circulan en dirección opuesta por la misma vía y no quieren detenerse. El choque es inevitable. Seamos un poco más responsables. Todos.

lunes, enero 16, 2006

Menos retórica y más libertad

La historia de István Bibó, un intelectual húngaro que padeció las perversidades del nazismo y fue condenado a cadena perpetua por las autoridades de Budapest después de que Kruschev aplastara la revuelta húngara de 1956, es la historia de muchos personajes cultivados de la Europa central que prácticamente no conocieron ni la libertad individual ni la soberanía nacional.

Bibó fue puesto en libertad en 1963 y hasta su muerte en 1979 trabajó de bibliotecario. Fue un historiador y ensayista muy notable que escribió el libro cuya versión en francés se titula “Misère des petits Etats d'Europe de l'Est”, en el que late el miedo constante de las naciones que un día se refugiaron y convivían bajo el paraguas del Imperio de Austrohungría y que tenían los miedos insuperables que periódicamente venían de Rusia o de Alemania.

El libro de Bibó es poco conocido. Me comentó un día Ernest Lluch que sólo él y Herrero de Miñón habían leído y comentado muchas veces el estudio de los estados de Europa central después de la partición ideológica, militar y econòmica de Europa al acabar la guerra mundial. Ahora, decía con ironía Lluch, ya somos tres los que estamos mentalizados con Bibó.

El historiador húngaro era un nacionalista siguiendo la tradición de su país que forzó la bicefalia del imperio que tuvo que ceder a la bicapitalidad entre Viena y Budapest. Pero también era un hombre libre, que sabía el valor de la libertad como requisito imprescindible para que una colectividad, un pueblo o una nación pudieran gozar de plena soberanía.

Bibó vuelca sus amargas experiencias pasadas por la horma de los dos totalitarismos. Al referirse al nazismo destaca “ la paradoja que consiste en querer movilizar a las masas democráticas únicamente en favor de la causa de la nación, excluyendo la causa de la libertad, lo que explica todas las contradicciones y todas las monstruosidades del fascismo”.

Sobre el comunismo que le envió a la cárcel lo explica en su relato sobre la revuelta de 1956 que derribó las estatuas de Stalin y Lenin en Budapest y acabó con el gobierno de Imre Nagy que prometía la liberación nacional en el marco de una Hungría socialista.

Me sorprende y me inquieta que se hable más de los derechos históricos de Catalunya que de la libertad de los catalanes. Tengo la sensación de que lo que más necesita el país no es más competencias sino más libertad.

Libertad también y, por supuesto, para estar de acuerdo con los que han elaborado el Estatut que representan la gran mayoría de los votantes catalanes. Pero libertad para aquellos que pueden estar en desacuerdo en el fondo o en la forma en cómo se ha elaborado todo el proceso y no por ello son más o menos catalanes que los demás.

Jordi Pujol hacía unas interesantes y cautas declaraciones a Valentí Puig en el ABC del domingo. Expresan preocupación y tristeza al afirmar que en la relación entre Catalunya y el resto de España hay algo más profundo que chirría, más allá del Estatut. Quizás, en el fondo, se resume en el titular de la entrevista cuando Pujol afirma que “Catalunya es España pero lo es a su manera”.

Se queja Pujol, nos quejamos muchos, que sólo exista una única e inmutable manera de ser español. Quizás este es el problema. Ha habido equivocaciones al redactar el Estatut. Pero la reacción que se ha producido en el resto de España es exagerada, injusta y visceral. No ocurrió nada parecido con el Plan Ibarretxe que se liquidó en un sólo día en el Congreso de los Diputados.

Si el término nación queda excluído del texto no pasará nada irremediable porque el sentimiento de nación no lo dan los demás sino que se lleva puesto. La nación está formada por ciudadanos que ejercen su libertad individual para hacer con ella lo que les plazca.

viernes, enero 13, 2006

Mucho ruido y pocas nueces

El nivel de la innovación en la Unión Europea está tan por debajo del de Estados Unidos que tendrán que transcurrir cincuenta años para que los europeos alcancemos a los americanos.

Lo publica el Financial Times de hoy recogiendo un informe presentado por la Comisión Europea. Por innovación entiende factores que van desde el número de graduados en ingeniería, química, física hasta la investigación y desarrollo, patentes y creación de productos de alta tecnología.

Europa va por detrás pero con distintas velocidades. Suecia, Finlandia, Dinamarca y Alemania pueden competir con Estados Unidos y Japón en términos de innovación competitiva. Francia, Italia y Gran Bretaña se encuentran en la zona media. Portugal, Chequia y Grecia están mejorando su posición. Suiza, que no está en la UE, ocupa la segunda categoría mundial.

Sólo Polonia y España están perdiendo terreno y transitan por la zona baja. No sé lo que ocurre en Polonia. Pero no me extraña que España esté tan rezagada. Los problemas aquí no son de innovación sino de revisión de la historia, de reformas estatutarias, de discursos decimonónicos, de unidad nacional, de Pascuas Militares, de "sevillanas" comparadas con "lenguas que no sirven para nada", de debates estériles y de simbologías superadas.

No es cierto que España esté dormida. La sociedad funciona, trabaja, busca la innovación y el progreso. Pero la clase política y las clases dirigentes se entretienen en otros menesteres. Y la clase mediática nos convertimos en sus portavoces. Mucho ruido y pocas nueces, "Much ado about nothing", como muy bien dijo el señor Shakespeare.

miércoles, enero 11, 2006

El Gran Hermano que viene

Si la música orwelliana empieza a sonar en Gran Bretaña ya podemos prepararnos en el continente para grandes conciertos bajo la batuta del Gran Hermano. Tony Blair ha conseguido lo que nunca ningún laborista había alcanzado en Inglaterra. Ha ganado tres elecciones generales consecutivas soltando lastre ideológico y dogmático, con un cierto populismo que le ha acercado a las clases medias que en nombre de la seguridad no rechazan un cierto recorte de las libertades.

Se da la circunstancia de que un gobierno de centro izquierda ha adoptado medidas que el conservadurismo de Thatcher introdujo bruscamente bajo aquella máxima de que “no existe la sociedad, sólo los individuos”. La Dama de Hierro tuvo como aliado imprescindible a Ronald Reagan y el primer ministro Blair tiene como compañero de viaje a George Bush.

El plan esbozado por Blair prevee medidas tan insólitas como expulsar a propietarios e inquilinos de sus casas por un periodo máximo de tres meses instalándolos temporalmente en “residencias de castigo”. Están previstos más de veinte mil agentes de apoyo social para vigilar que los niños asistan a clase incluyendo sanciones de prisión para los padres de hijos que no vayan a la escuela.

Las medidas son tan radicales como insólitas. La prensa popular, la que leen millones de británicos, acoge esta batalla contra el incivismo con una cierta comprensión y benevolencia. Pero el núcleo de lo que es la conciencia liberal británica contempla con sorpresa y preocupación esta nueva corriente de acción política que consiste en una intervención muy pormenorizada del Estado en el comportamiento de los ciudadanos.

Liberalismo económico y medidas duras para mantener el orden y la ley. No está en la tradición política de un país que ha sido y es modelo de las libertades públicas y privadas. Pero este parece ser el legado que Tony Blair quiere entregar a sus sucesores antes de abandonar el poder.

Se da la paradoja de que el nuevo liderazgo conservador de David Cameron parte de la premisa de que “la sociedad existe, pero es distinta del Estado”. El mensaje de los “tories” es más liberal, menos intervencionista en el plano teórico, que el de los laboristas.

La vigilancia vía satélite de los movimientos de todos los vehículos del país con facultad de imponer sanciones a quienes carezcan de seguro es una nueva y peligrosa relación entre la administración y los ciudadanos. Es lo que viene.

lunes, enero 09, 2006

Otro salvador desde la capitanía sevillana

Ha progresado y ha madurado demasiado la sociedad española para que un discurso de un teniente general pueda inquietar a las clases medias del país que contemplan la situación creada por el Estatut de Catalunya con un cierto distanciamiento y una moderada perplejidad.

Las palabras de José Mena Aguado en Sevilla, la misma ciudad que en 1932 vivió el frustrado golpe de estado del general Sanjurjo, no tienen hoy mucho sentido por muy sinceras que hayan sido las palabras del teniente general, por mucho que el problema catalán se haya discutido en las salas de banderas y por muy extendida que esté la opinión de que la unidad de España sólo quepa entenderla de una sola, unica y definitiva manera.

Respecto a la sinceridad del teniente general recordaría aquello que Benjamín Disraeli, el gran primer ministro conservador victoriano, cuando decìa que “un poco de sinceridad es una cosa peligrosa, pero una sinceridad sin límites es absolutamente fatal”.

Si todos dijéramos en voz alta lo que pensamos y sabemos de los demás, de la política o de nuestros colegas, la convivencia sería imposible.La política tiene unos códigos que no se pueden saltar. Y no son siempre los mismos porque la realidad evoluciona con los tiempos.

Cuando los generales Narváez, O'Donnell o Martínez Campos se pronunciaban en el siglo antepasado el régimen cambiaba. El general Franco y Mola diseñaron un Alzamiento que desembocó en la guerra civil y una larga dictadura. El último general que amenazó la libertad de los españoles fue Milans del Bosch cuando en febrero de 1981 desplegó los tanques en Valencia mientras el coronel Tejero pegaba tiros al artesonado del Congreso de Madrid.

Los militares, no quisiera equivocarme, no dan miedo hoy en España. Primero porque la Constitución les ha puesto en el sitio que les corresponde. Segundo porque el ejército se ha profesionalizado, ya no existe el servicio militar obligatorio, y sus tareas responden a las decisiones de los gobiernos que les envían a los Balcanes, a Afganistán o a Iraq. Su misión no está ya en salvar a la patria sino en servirla de acuerdo con la voluntad libremente expresada en las urnas.

Cuarto, porque estamos en la Unión Europea donde es institucionalmente imposible formar parte de ella con un gobierno que estuviera mediatizado por el Ejército. Uno de los impedimentos puestos a Turquía para ingresar en el club europeo es el papel que tienen los militares en su Constitución.

Los cuarteles están afortunadamente vacíos, muchos inmuebles que pertenecían a la centenaria institución se reconvierten para otros usos públicos como hemos comprobado recientemente en muchas ciudades españolas.

Una quinta consideración es que España goza de las instituciones democráticas idóneas para no tener que recurrir a la fuerza allí donde el debate político tiene que resolver los siempre complejos problemas de un país. El jefe del Estado es el Rey quien a su vez es la máxima autoridad de todas las Fuerzas Armadas. Pero es un rey de una monarquía parlamentaria, es decir, no tiene atribuciones para actuar al margen del Congreso de los Diputados.

Al teniente general Mena Aguado le ha servido de poco su sinceridad y su supuesta sintonía con una parte de la opinión pública española. Le va a costar el cargo y un prematuro retiro obligado. Es sorprendente que quienes defienden con tanto celo la Constitución no hayan condenado abierta y radicalmente desde el primer momento unas palabras que no venían a cuento.

¿No será, como en 1932, que el problema es que Catalunya no tiene el derecho a tener otra idea de España que es compatible con su unidad vista desde otra perspectiva? ¿Dónde está el problema? Hablemos de él, en todo caso, pero no con un militar al frente y con un partido de la oposición que le afee levemente la conducta pero le da la razón en el contenido de su discurso.

miércoles, enero 04, 2006

De las Azores a Evo Morales

En poco más de dos años hemos pasado de la foto de las Azores al eje que une Madrid, Caracas, La Habana y La Paz. Es más que una desviación del rumbo de la política exterior española. Es un giro copernicano. Aquellas estampas de las Azores con Bush, Blair y Aznar dando el pistoletazo de salida a la absurda guerra de Iraq sellaban lo que va a resultar el primer gran error político cometido por Occidente en lo que va de siglo.

Soy bastante partidario de las tesis de lord Palmerston, el más joven ministro de Exteriores que ha tenido Gran Bretaña, cuando decía que Inglaterra no tenía amigos ni enemigos. Sólo tenía intereses.

Si sólo se entrevistaran los líderes por razones de simpatías personales o ideológicas, Kennedy no se habría visto nunca con Kruschev, ni Carlos V con Francisco I de Francia, ni el Papa Gregorio VII con el emperador Enrique IV en Canosa, ni Churchill se habría sentado con Stalin en Yalta. Nixon se acercó a Mao y se vió varias veces con Breznev a pesar de sus radicales diferencias.

La foto de las Azores tenía un cierto aire de impostura. Sobre una mentira se quería construir una verdad. Tres años después, la gran verdad es que hay más terrorismo en Iraq y han muerto decenas de miles de personas como consecuencia de aquel pacto para democratizar un país que vivía bajo una férrea dictadura.

Pero la alianza estelar internacional que Rodríguez Zapatero parece estar tejiendo con Hugo Chávez, Fidel Castro y Evo Morales me parece patética. Ya sé que los intereses energéticos pueden convertirse en razón de estado en el caso de Bolivia y Venezuela.

Repsol es mucho Repsol y me disgustaría que las tesis progresistas al uso en el sentido de que quien gobierna el mundo son las multinacionales, se perpetraran frívolamente con estadistas como el caudillo Chávez, el dictador Castro y el presidente Evo Morales del que sabemos que ha ganado democráticamente las elecciones en Bolivia.

Aznar zurció un entramado diplomático con Bush al precio de dinamitar la unidad de la política exterior europea y Zapatero cabalga con unos compañeros de viaje que plantan cara abiertamente a la potencia americana que circunstancialmente es ahora gobernada por George W. Bush.

Todos mis respetos hacia el presidente electo de Bolívia que ha cruzado el Atlántico para fotografiarse con Zapatero después de hacerlo con Hugo Chávez y con Fidel Castro. Pero no sé si estos socios son los más recomendables.

lunes, enero 02, 2006

La poderosa fuerza de Rusia

El susto que se ha llevado Europa cuando Rusia ha movido la pieza energética ha hecho temblar de frío y miedo al continente. Rusia ha condicionado la política europea y mundial desde que a Napoleón se le ocurrió la triunfal excursión militar por las estepas rusas en el invierno de 1812 que Tchaikovsky inmortalizó en su célebre obertura y que Tolstoi la describió en la gran novela de “Guerra y Paz”. Fue un fracaso de la "Grand Armée" a pesar que una de las primeras disposiciones del corso fuera la de crear una sede de la Academia Francesa en Moscú.

Rusia existe, es muy poderosa y tiene capacidad de alterar el orden mundial a pesar de que los triunfalistas liberales anunciaron el fin de la historia al caer el Muro de Berlín en 1989. No importa que en las ruinas de la Unión Soviética no hayan aparecido líderes con talla y criterio, ni que no haya partidos, ni nueva sociedad, ni nueva economía y que los complejos energéticos hayan caído en manos de cuatro pillos que crecieron y vivieron en el sistema anterior.

A pesar de ello, Rusia es determinante en la historia del mundo. Se rige por los criterios de un estado muy débil y un instinto maquiavélico de todos los dirigentes que han gobernado aquel inmenso país desde Pedro I el Grande.

La fuerza de Rusia tiene mucho que ver con sus dimensiones físicas. Su inacabable territorio y la capacidad de sufrimiento de sus gentes han prevenido que Europa fuera dominada por Napoleón en el siglo antepasado y por Hitler en el último.

Pero también es cierto que después de estas colosales epopeyas nacionales, la paz de Rusia se ha identificado con la imposición de criterios autocráticos hasta allí donde llegaban sus ejércitos. Es célebre la frase de un general de la zarina Catalina cuando afirmó que Rusia no estaría segura hasta que sus soldados no estuvieran controlando las dos orillas de sus vastas fronteras.

Tras la guerras napoleónicas formó parte de la Santa Alianza en nombre del conservadurismo para frenar la Revolución Francesa y después de la última guerra mundial en nombre del comunismo que negó las libertades a los rusos y a media Europa.

El imperio soviético se desmoronó con la perestroika de Gorbachev pero el instinto expansionista de los rusos no ha quedado borrado de la historia. Hay un dato escalofriante que revela que en los últimos cuatro siglos Rusia ha conquistado nuevos territorios a un promedio de cincuenta kilómetros cuadrados cada día.Pedro el Grande dejó escrito en su testamento que los rusos no podían dormir tranquilos hasta que se pudieran bañar plácidamente en las aguas del Golfo Pérsico.

Con la adquisición de nuevas tierras se incorporaron también nuevas etnias, diferentes religiones, culturas muy diversas, lo que hizo muy difícil crear un estado homogéneo que se desmoronó en 1989 haciendo realidad aquella falsa promesa de Lenin de que Rusia dejaría de ser la cárcel de los pueblos.

No es una casualidad que los problemas energéticos de estos días se hayan concentrado en Ucrania, la cuna de Rusia, emancipada en los tiempos del frívolo Boris Eltsin. El precio del combustible es el pretexto para cortar el suministro a Ucrania y Moldavia.

Desde el Kremlin se anuncia que no afectará a los países de Europa central que dependen tanto de la energía que viene de Rusia. Polonia, Chequia, Eslovaquia y Hungría tiemblan cada vez que se mueve la situación en Alemania o en Rusia.

Por eso es tan importante para la paz europea y mundial la incorporación de esos estados a la Unión Europea, un espacio que garantiza derechos y libertades y que no pretende dirimir los conflictos nacionales con ejércitos organizados.

Europa ha de buscar la paz y la tranquilidad con Rusia y no olvidarse de su vínculo atlántico. El poderío americano y el inmenso territorio ruso que va desde Polonia al Pacífico no pueden convertirse en una tenaza que estropee la plural identidad y el progreso europeo. Javier Solana sabe mucho de ello. Y trabaja incansablemente en las dos direcciones.

domingo, enero 01, 2006

Hasta luego Lorenzo Gomis

Ha muerto Lorenzo Gomis, poeta, escritor, periodista, humanista, amigo del alma. He aprendido muchas cosas de tí, Lorenzo. Más que alguien de grandes parlamentos eras un hombre de silencios que hablaban.

Hablaban de la belleza, de la bondad, de las convicciones, de la elegancia humana, de la comprensión. Tenías una mente independiente pero eras hombre comprometido. Con tu familia, con tus amigos, con los ciudadanos. Con la vida y con la muerte.

Eras europeista porque no creías en las fronteras de ningún tipo. Tu sonrisa leve, cómplice, lo decía todo. De tu boca no salió una maldición ni mucho menos una crítica.

Buscabas la verdad entre las dudas, en las nieblas de una azarosa vida que te dió mucho pero a la que tú le diste mucho más. Hablabas bajo y escuchabas. Dominabas el lenguaje, escribías como los ángeles, te leía siempre y llegué a descubrir tu delicada sensibilidad en los detalles, en tu insinuaciones hablando de Roser Bofill, de tus hijas, cuatro, de tus nietos, de tu gente amiga y también de los que estaban lejos de tu horizonte vital.

Has escrito cientos quizás miles de poemas. Mientras contemplaba tu semblante sereno, reposado y tranquilo, al lado de los tuyos, la Noche Vieja que para tí fue Nueva, Roser Bofill, tu querida esposa y compañera, estaba contenta en medio del dolor que invadía el ambiente y llegaba al fondo de todos los que te acompañábamos.

Llegó el president Maragall y Diana Garrigosa en la Noche Vieja retrasando un viaje. También el conseller Vallés. Se me ocurrió decir que eras un hombre justo. Eso era Lorenzo, un hombre justo, en el sentido más radical de la palabra.

Esta mañana he repasado su edición de la "Poesía completa en castellano". He escogido este pasaje titulado La Otra Vida, que me ha emocionado:

SI hay otra vida es vida, pero es otra,
y si es otra el mortal no la imagina,
una vida sin sexo ni cocina
tiene que ser sencillamente otra.

qué haremos en la vida si es tan otra
y si ya no hay taller ni oficina
y si ya elmismo cuerpo no declina
(si declinara no sería otra)?

Si hay otra vida, es otra pero es vida
y si es vida es noticia y es sorpresa,
sin que la muerte acabe la partida,

vida que canta, vuela, abraza y besa.
Es la vida de Dios la otra vida
y si es de Dios nos basta su promesa.

Adiós Lorenzo. Donde tú estés allí quiero verte y encontrate y seguir hablando en clave, reanudar los silencios que hablan, acariciándote tu barba suave y pasando tu mano por la calvicie que te sobrevino prematura. Compaginabas la inteligencia con la modestia, la gran virtud de los sabios.

Ha sido un lujo conocerte, tratarte y quererte. Hasta luego y muchas gracias, Lorenzo.