lunes, enero 23, 2006

Lampedusa y el Estatut

La crisis que vive Europa es cierta y real. Una crisis planteada por la ampliación de quince a veinticinco y por la negación de franceses y holandeses a aceptar el tratado de la Constitución Europea.

Pero a pesar de la crisis que parece no tener salida, a pesar de las incertidumbres que se dibujan en el horizonte, la posibilidad de un conflicto armado entre los europeos nadie la contempla en un futuro a medio plazo. Este es el gran éxito europeo en un continente en el que las guerras entre reyes, estados, naciones y pueblos han sido tan constantes a lo largo de los siglos como las estaciones del año.

Espero que si se llegan a superar las cuestiones que nos han mantenido ocupados durante dos años con temas esenciales, identitarios y de uniones o desuniones de España, cuestiones de distribución de poder en definitiva, podamos dedicarnos a hablar de los temas que preocupan también a casi quinientos millones de europeos.

Se empezó el proceso del Estatut por cuestiones electorales y Zapatero ha hecho desfilar por La Moncloa a los principales actores del drama de dos años, también por las ambiciones electorales, por supuesto que legítimas, de todos. Para este trayecto no hacía falta tanta gasolina que se ha vertido inútilmente para provocar pequeños y grandes incendios que han hecho aflorar la cara más fea de todos.

Estamos a mitad del encuentro pero me da la impresión de que Zapatero lo está ganando cómodamente. También lo está ganando Artur Mas que tan enfadado estaba hace dos años cuando se formó el tripartito a pesar de que CiU fuera la formación con más diputados en el Parlament.

Maragall lo está ganando también porque puede pasar a la posteridad como el presidente que consiguió un nuevo Estatut convenciendo a Zapatero para que diera un paso hacia adelante que muchos pensábamos que caminaba hacia el precipicio y que, por el contrario, puede situarnos en la otra orilla del barranco.

Esquerra Republicana ha sido pareja de baile para la estabilidad del gobierno en Madrid y pieza imprescindible para la formación del tripartito en Catalunya. Se ha visto superada por la habilidad de Mas y por la astucia de Zapatero vendiendo a los españoles que el Estatut no dependía solamente de Carod Rovira sino de gentes que habían participado en la gobernabilidad de España con socialistas y populares.

Esquerra tendrá que analizar detenidamente por qué siendo una pieza clave en Barcelona y Madrid, ¡qué importantes son los gestos!, puede encontrarse a la deriva en busca de algún trasatlántico que le acompañe en los procelosos mares que se avecinan. Joan Saura y su formación ecosocialista queda más o menos donde estaba pero con poca incidencia directa en el futuro si de lo que se trata es de cambiar de caballo tanto en el próximo gobierno catalán como en el español.

El Partido Popular no ha cambiado su discurso a la espera de que la España rota y muerta acabe en el tanatorio nacional y coseche millones de votos en los predios socialistas tradicionales. Mariano Rajoy volvería a poner orden y restablecería la idea unitaria de España que con tanto empeño había empezado a diseñar Aznar en su segundo mandato. O cambia el discurso o sustituye la cúpula del PP.

Sería saludable abandonar este debate interminable y que las gentes volvieran a contemplar la realidad con una mayor confianza en una clase política que ha desconcertado al personal a lo largo de dos años.

El Estatut que salió tan eufórico de Barcelona el 30 de septiembre puede regresar muy rebajado. El “peix al cove” de Pujol se ha impuesto a tenor de las fotos que Zapatero se deja hacer con todas las alineaciones recordándonos la célebre frase de Lampedusa:hay que cambiarlo todo para que todo siga igual.

11 comentarios:

Ivan dijo...

Coincideixo plenament en la seva valoració racional de com ha anat el procés i quines notes han tret els alumnes. Però, la política té un component emocional gens menyspreable. Ara mateix som testimonis de la venjança personal d'Acebes sobre Piqué per haver-lo qualificat de passat del partit.

I la gent, emocionalment, ha quedat cansada i frustrada. Cansada de veure com es donen voltes interminables durant molts mesos sense que hagi cap mena d'avenç. Frustrada, a Catalunya (generalitzant), per que un cop més es neguin concessions que aquí es consideren no només raonables sinó innegables. I fora de Catalunya (generalitzant), per que es jugui amb coses sagrades a canvi de favors polítics de valor efímer.

No ens adonem, però el gravíssim descrèdit de la classe política del país, a l'allargar-se indefinidament, esdevé descrèdit del sistema polític. I això dóna ales a feixistes per a sortir de l'armari.

Salut i sort,
Ivan.

Sergio Brosa dijo...

Ciertamente no era necesario redactar un nuevo Estatut como se ha hecho, para llegar a donde con toda probabilidad vamos a llegar. Hará falta, sin embargo, esperar a leer el texto definitivo. Era lo lógico haber modificado la Constitución primeramente para poder dar cabida a las aspiraciones legítimas de Catalunya. Pero el PP representa al 40 % de los votantes y su aprobación era necesaria, pero no está sino por unificar España a su imagen centralista que no centrista.

Menos ERC que se ha puesto a sí misma al margen de la carretera por la que andan circulando todos los demás, ordenada por ZP, los otros partidos han salido todos ganando. Como luego de las elecciones; las que sean.

En cualquier caso, lo que va a demostrarse es que el texto aprobado por el Parlament el 30 de septiembre, se había pasado de fuego, como en ocasiones sucede con la "vedella amb pèsols" y luego resulta incomestible, habida cuenta de la Constitución en vigor. Y aquella constitución catalana encubierta representada por la propuesta de Estatut, con declaración de derechos humanos inclusive, Título I (aportación única de ICV-EA), pues la de la Constitución Española no reza para los catalanes, según algunos, prácticamente no ha servido mas que para empeorar el anticatalanismo y, si bien parece que pueda llegar a buen puerto el Estatut, la saña habida por el camino, desde el PP y la COPE, por ejemplo, no va a ser fácilmente olvidado. Aunque habrá que hacer el esfuerzo, pues los políticos lo llevan incluido en el sueldo y les importa poco dar bandazos, pero al ciudadano de a pié no.

Anónimo dijo...

Sr.Foix:para éste viaje no hacían falta tantas alforjas.



Bartolomé C.

Anónimo dijo...

remito a comentario luis T ,EL NUM 13 anterior blog. yo lo podria haber dicho mejor y mas claro pero me dio pereza :Anonymous said... albert. comentario 13:
A mi me da la sensación que les han vuelto a tomar el pelo( me refiero a CIU y a ERC), el PSC-PSOE debe estar encantado y mejor todavía creo que hasta el PP esta contento pero no lo puede demostrar. Lo digo como ciudadano que flipo con lo que se ha montado, por parte de todos, para llegar a esto.

Hemos pasado de Catalunya es una Nacio a

"El Parlament de Catalunya, recollint el sentiment i la voluntat de la ciutadania en el seu conjunt, ha definit de manera ampliament majoritària Catalunya com a nació”. O sea queda dicho que el Parlament opina que Catalunya es una Nacio, si es cierto o no es lo de menos y si vale para algo este pronunciamiento tambien. Os recuerdo que tambien hay pronunciamientos del Parlament sobre la autodeterminación que no significan nada.

En el tema de la financiacion han llegado a un acuerdo sobre porcentajes de impuestos, mejores que los que había pero este tipo de acuerdos son parecidos a las negociaciones del Majestic pero con mejores porcentajes. ¿Para esto era necesario crear un nuevo estatut?

En la Agencia Tributaria ya es de cachondeo, han llegado al acuerdo de que si se ponen de acuerdo y depende de quien gobierne y en que condiciones a lo mejor hay Agencia tributaria catalana única o no en los próximos años. Vamos, de traca¡¡.

En las competencias me parece que es en lo único que se ha avanzado minimamente pero aun no se si quedan blindadas ante una LOAPA o no y tampoco cuales son las nuevas.

Lo de las nuevas inversiones tambien es de traca, es un acuerdo fuera del Estatut y dependera de quien gobierne en Madrid.

Por otro lado si el acuerdo es este y vosotros lo entendeis como yo, decir que me quito el sombrero ante Zapatero porque es un mago que lo consigue todo a base de talante.

Luis T.

Anónimo dijo...

Para Luis T.
En lineas generales comparto su análisis, salvo en el la posición en que queda el PSC.
Ciertamente el Estatuto aprobado en el Parlament no era el que ellos deseaban (más flojito) pero la estrategia a corto de CIU les pone en un aprieto ya que pueden perder su liderato en Catalunya a favor de CIU.
Posiblemente Zapatero no podía hacer otra cosa ante los tremendos ataques del PP y cierta prensa.
En estos momentos falta saber la actitud de ERC para que finalente podamos completar de visualizar el drama.
Artut Mas, en el fondo, esta haciendo el mismo papel que el PP
pero con una táctica distinta: Quiso convertirse en el máximo valedor de un Estatut de máximos y ahora acepta una rebaja que desvirtua el espirito y la letra de lo que el aprobó. Muy legítimo, pero bastantes vergonzoso.

Anónimo dijo...

EL ARTÍCULO DEL DÍA // PILAR RAHOLA
Zapatero emula a Azaña

• El presidente ha propiciado con Catalunya el debate más serio sobre España desde la República




PILAR Rahola
Escritora y periodista

Si algo parece claro, en estas aguas revueltas estatutarias, es que el padre ha sido superado por el hijo y que, con claros y oscuros, Mas está escribiendo la historia que no supo, no pudo, no quiso escribir Pujol. También está claro que ese modesto sucesor, ungido de la maldad de ser el escogido por el dedo paterno, con su rictus de chico bien y primero de la clase, ha sabido hacerse un espacio en el mundanal político, y hasta mide fuerzas con el todopoderoso Duran. Hoy Mas ya es un líder consolidado y un temible opositor para sus adversarios. La capacidad de regateo y la habilidad para conseguir ser el protagonista de las dos fotos históricas del momento lo convierten en un político de primera fila, instalado definitivamente en la carrera presidencial.
Antes del diluvio estaba Pujol y su partido satélite. Después llegó el diluvio universal y teníamos un intento de algo que se batía entre las ansias de Unió y el recuerdo convergente del pasado. Hoy, con todas sus contradicciones, volvemos a tener un partido central con un líder centrado. Por supuesto, Mas merece nuestros recordatorios malvados, heredero como es de la pesada carga de 20 años de poder haciendo la viu-viu patriótica, bajando de Queralbs emulando a Jaume I y subiendo al puente aéreo convertidos en portavoces de la patronal catalana. Pero, con todo, este chico bien peinado ha demostrado tener una brillante habilidad política y ha pasado de ser un hombre gris a poner rojos a la mayoría de sus adversarios. Cuidado, que dará que hablar.
De momento ha dado Estatut. Sin embargo, al César lo que es de Maragall, y si algo es evidente es que el nuevo Estatut se conseguirá --trámites pendientes aparte-- porque hubo un hombre tozudo que llegó a la presidencia de la Generalitat con esa idea y tuvo la energía suficiente para culminarla. A pesar de estar hartos de tantos malabarismos partidistas, de que a veces Maragall nos cansa hasta el cansancio y de haberse perdido demasiado por los callejones sinuosos de la retórica esencial, lo cierto es que Maragall consiguió los JJOO siendo alcalde, y conseguirá un nuevo Estatut siendo presidente.

AL FINAL del camino, saltando obstáculos, limando asperezas y driblando golpes bajos, Maragall lo habrá conseguido. Su legado histórico será altamente envidiable. Por supuesto, el Estatut también llegará a puerto gracias a la cordura de los otros partidos que han querido jugar la partida --todos menos uno--, aunque alguno de ellos nos ha hecho padecer más de la cuenta. Queden para los anecdotarios los exabruptos de los barones socialistas con sus pequeños complots de alcoba, y el lío monumental que se ha hecho ERC entre su gusto por el exhibicionismo activista, su retórica radical y su lógica voluntad de centralidad política. Pero al final, incluso con el cabreo monumental que exhibe Carod porque se ha quedado sin foto, y lo mucho que mareará la perdiz hasta que consiga una, incluso con todo ello, sin ERC, sin ICV, sin el PSOE y sin CiU, la gloriosa tozudez de Maragall no habría llegado a convertirse en un hito histórico.
Por supuesto que este país estupendo que tenemos va a empezar a descarnar inmediatamente las bondades del acuerdo, y los mismitos que no han movido ni un dedito para mejorar las cosas van a decir que es un pésimo Estatut, que para eso no hacía falta moverse, etcétera. Lo cierto es que si nadie lo remedia, el acuerdo es de una consistencia muy notable y nos da instrumentos de soberanía que sólo habíamos visto en sueños. Felicitar a esos dos hombres elegantes y apasionados llamados Solbes y Castells es cortesía obligada. Y es cortesía histórica poner en la picota al bueno de Piqué, cuya triste figura en todo este proceso, campaña mediática anticatalana incluida, da tanta rabia que da pena. ¡Quién le habría dicho a Piqué, con tantas y tan altas aspiraciones, que caería tan bajo!
Sin embargo, en este día que tinta la historia de Catalunya para bien, el protagonista más relevante es Zapatero. ¿Será que también aquí, en el territorio socialista, el alumno ha superado al maestro? Porque lo cierto es que siendo simpático, dicharachero, cómplice y amigo de Pujol, siendo todo lo más, Felipe González nunca se enfrentó al reto del problema catalán con la valentía y el compromiso que lo ha hecho ZP. Felipe se parecía a ese "medio amigo" que cantaba magistralmente Peret en homenaje a su padre, capaz de hacerte un favor emotivo y a la vez robarte la cartera. Algunas de las hipotecas más lastimosas de la autonomía catalana se las debemos al amigo Felipe y a su amigo Pujol. Zapatero, más austero en la retórica zalamera como buen leonés, ha tomado la bestia por los cuernos y ha propiciado un debate sobre Catalunya que es, hoy por hoy, el debate más relevante sobre España que hemos vivido desde la transición. Teniendo en cuenta que la transición estaba hipotecada por el miedo, quizá estamos ante el debate sobre España más serio desde la República.

CLARO que, alzados los muros de contención, han salido a pasear los monstruos y la España del Mío Cid, la que despreció a las Cortes de Cádiz y se pronunció contra la República, la misma que vive de la obsesión imperial tanto como del desprecio a lo catalán, esa que se ha levantado micrófono en armas. En este contexto de debate contaminado por el prejuicio y la distorsión, Zapatero podía optar por la retirada, consciente del desgaste electoral que puede padecer en la España pata negra. Pero ha hecho lo contrario, ha optado por hacer de Azaña en tiempos de Sanjurjo, y esa jugada de riesgo puede resultar, al final del camino, la inteligente. Es, en todo caso, la jugada comprometida de un demócrata serio. Sin su compromiso personal, hoy no tendríamos Estatut, por mucha determinación maragalliana que le hubiéramos puesto. Recordémoslo ahora que le lloverán chuzos de punta.

Anónimo dijo...

Txente REKONDO

GABINETE VASCO DE ANALISIS INTERNACIONAL (GAIN)

Fue Jordi Pujol quien utilizó el símil futbolístico del autogol para señalar la imposibilidad de lograr un buen Estatuto para el Principat catalán. Poco tiempo después ha reculado y respalda la estrategia de CiU. Porque si a alguien se le debe apuntar la autoría del tanto es al partido conservador catalán.

El acuerdo pactado entre PSOE y CiU tiene un transfondo de gran calado a medio o largo plazo, y probablemente tenga su incidencia en futuros gobiernos en Madrid o Barcelona. El pacto logrado ha conseguido mejorar en aspectos de competencias y de financiación, pero no se ha producido ningún cambio sustancial del modelo estatutario que hoy en día rige en el Estado español. Tampoco se encontrará ninguna aceptación de definir al mismo como plurinacional, y mucho menos el término nación aplicable al Principat de Catalunya.

Por todo ello la clave puede encontrarse en algo que va más allá del Estatut y que le confiere un calado importante para los intereses de socialistas y convergentes. Probablemente a corto plazo no se produzcan movimientos bruscos en la escena catalana, pero a medio plazo la política de alianzas entre esos dos protagonistas puede tomar un nuevo rumbo que desemboque en la fórmula «sociovergente». Y es en ese nuevo escenario donde la figura del dirigente convergente, Artur Mas, puede lograr sus objetivos sobre todo tras ganar enteros como referente político.

De momento el líder de CiU ha logrado situarse en el centro de la actualidad, y ha colocado en esa posición a su partido. Un partido con la etiqueta de «gobierno» que podía haber digerido mal su paso a la oposición. La foto del domingo es muy gráfica, tras Mas se encontraban Pujol y el líder de Unió, Duran i Lleida, resaltando una imagen de unidad y de centralidad.

En el otro lado se encuentra ERC, que ha visto materializarse el peor de los escenarios para sus intereses. Son conscientes de que no pueden votar no, de ahí que sus mensajes busquen una excusa para amarrarse al proyecto. Frases como «botella medio llena», o «insuficiente alto» muestran que con poco más no tiene otra opción que aceptar el acuerdo. ICV, por su parte, ya ha manifestado su adhesión al texto, a pesar de que el carácter más social y progresista (aborto, eutanasia, igualdad de género) desaparece tras presiones de Unió.

El PSC y Maragall tienen que guardar las formas ante una situación que no es de su completo agrado. El PSOE ha forzado la marginación del president, y quedar fuera de la foto es algo que ha dolido en los círculos cercanos a Maragall.

A partir de ahora todos los protagonistas de este culebrón pretenderán venderlo como un triunfo propio; para ello se basarán en una política con gran calado en el arco parlamentario catalán, el posibilismo y el pragmatismo de buena parte de la clase política del Principat. En ese sentido se expresará la idea de que «esto es lo que se ha conseguido, y es lo que hay, así que hay que seguir adelante con ello». Paralelamente, se pretende presentar este paso como un Estatut cuya redacción deja puertas abiertas para incrementar y afianzar un futuro autogobierno en el país. Sin embargo no se querrá incidir en la condicionalidad de todo lo redactado, que estará sujeto en buena medida a la disposición que Madrid pueda mostrar en cada momento, y los antecedentes de situaciones parejas no dejan mucho lugar para el optimismo.

Después de todo este proceso buena parte de la sociedad catalana se muestra cansada, lo que puede ayudar a los arquitectos de este acuerdo para que se acepte el final pactado. Por ello no se esperan de momento grandes movilizaciones en contra de esa política, los sentimiento de decepción no se exteriorizan en esta sociedad de manera manifiesta, aunque algunas fuentes señalan que tal vez si la abstención en el referéndum del nuevo Estatut fuese alta cabrían lecturas en esa dirección.

A corto plazo no es previsible un adelanto electoral, conscientes todos que esta medida sólo beneficiaría a CiU. Pero las maquinarias de las organizaciones políticas ya están preparando el futuro, y en él se vislumbran importantes cambios. Una derrota de Maragall ante Mas dejaría la puerta abierta a este último para gobernar con el apoyo socialista en Barcelona, se buscaría de esa manera una salida honorífica para el actual president, y que al mismo tiempo este nuevo escenario podría otorgar importantes soportes para asentar la política socialista en el conjunto del estado español, sin poner en tela de juicio la actual estructuración del mismo, más bien al contrario.

Algunos todavía señalan que para este viaje no hacían falta tantas alforjas y que probablemente con este acuerdo se pueden cerrar opciones muy interesantes para la nación catalana, o al menos para una parte de la misma. -

MiguelNR dijo...

Hilando con lo dicho en el anterior mensaje, si ERC baja de las colinas a las que se acaba de subir, podremos tener la fiesta en paz y Cataluña tendrá Estatut.

Una vez el señor Foix dijo, de sus amigos británicos, que eran conservadores porque tenían mucho que conservar.

Debe ser por eso que España es tan progresista, porque no dejamos ni una piedra en su sitio ni cinco minutos.

Anónimo dijo...

The Prince was depressed: "All this shouldn't last; but it will, always; the human 'always,' of course, a century, two centuries... and after that it will be different but worse. We were the Leopards, the Lions; those who'll take our place will be little jackals, hyenas; and the whole lot of us Leopards, jackals, and sheep, we'll all go on thinking ourselves the salt of the earth." (from The Leopard)

Anónimo dijo...

Sr.Foix:"Roda el món i torna al Born", Mondadori rechazó "El Gatopardo" de Giuseppe Tomasi Di Lampedusa cuando, creo recordar, que ya había fallecido de un cancer galopante de pulmón,lo publicó Feltrinelli gracias al buen hacer de Giorgio Bassani,"El Gatopardo"fue al año siguiente de su publicación,premio Strega(1959) y hoy nadie duda de la calidad de esta gran obra, que lo es.
Sucede que muchas veces se juzga una obra por quién o quienes lo presentan,le pasó a Lampedusa por ser quién era y venir de donde venía y le está sucediendo al Estatut por ser lo que es y venir de Catalunya, de los catalanes, existe un condicionamiento previo,un juicio apriorístico sobre el particular que condiciona el resultado final al condicionar el inicio del planteamiento.
El Estatut tornará al Born sin duda,pero sería deseable planificar mejor sus viajes "per tot el món".



Bartolomé C.

Anónimo dijo...

EL ARTÍCULO DEL DÍA // JAVIER PÉREZ ROYO
Riesgo de disolución

• El PP se juega la supervivencia al no aceptar la realidad de una reforma del Estatut constitucional




JAVIER Pérez Royo
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla

No se puede desconocer que el PP se encontraba en una posición objetivamente muy difícil en el proceso de reforma estatutario catalán, ya que su concurso no era imprescindible para que tal reforma prosperara. Un partido que acababa de ser el Gobierno de España durante dos legislaturas consecutivas estaba en una posición marginal en la operación político-constitucional de más calado desde los pactos autonómicos de 1981. Pasar de una situación en la que sin el PP no se podía decidir nada a otra en la que el PP no podía evitar que los demás partidos decidieran lo que les pareciera oportuno sobre un tema tan crucial como es la definición de la inserción de Catalunya en el Estado, tenía que ser sumamente difícil de gestionar para unos dirigentes acostumbrados no sólo a gobernar, sino a mandar.
Pero ésa es la realidad con la que la dirección del PP tenía que enfrentarse. El PP no disponía de minoría de bloqueo en el proceso de reforma del Estatut, porque el cuerpo electoral catalán no había querido que la tuviera. Una vez que había perdido la mayoría parlamentaria en el Congreso no tenía posibilidad alguna de compensar su posición marginal en el Parlament. Era una consecuencia insoslayable del juego conjunto del principio de legitimación democrática del poder en Catalunya y en España.
En estas circunstancias, a la dirección del PP no le quedaba más salida que hacer de necesidad virtud e intentar incidir en el proceso de reforma estatutaria catalán de la manera que le fuera posible, pues la aritmética parlamentaria catalana y española le impedían jugar el papel de árbitro que pretendía autoatribuirse. En los cuatro años de la legislatura en los que la reforma iba a ser tramitada, no había posibilidad alguna de que la situación pudiera ser diferente. La dirección del PP no tenía más que dos opciones: o la del adulto que acepta la realidad, aunque no le guste y pretenda actuar sobre ella para cambiarla, o la infantil de negarse a hacerlo.

Y AUNQUE parezca increíble, ha sido esta última la que la dirección del PP ha hecho suya. Los resultados están a la vista, aunque todavía le queda por pasar lo peor. La reforma estatutaria se está tramitando de una manera escrupulosamente constitucional. Se elaboró la proposición de ley por el Parlament, se sometió al dictamen del Consell Consultiu y fue aprobada por la mayoría supercualificada que el Estatut exige. Se remitió al Congreso, cuya Mesa, tras los informes pertinentes de los servicios jurídicos de la Cámara, le dio la tramitación prevista en el Reglamento. Se ha celebrado el debate de toma en consideración en el Pleno del Congreso y a continuación se abrió el plazo para la presentación de los "motivos de desacuerdo", previstos en el artículo 137.1 del Reglamento del Congreso. Ahora mismo se está a punto de entrar en la fase de negociación entre la Comisión Constitucional del Congreso y la Delegación del Parlament prevista en los artículos 138 a 143. Si hay acuerdo, se someterá a referendo de los ciudadanos de Catalunya y, si es aprobado el texto, será posteriormente ratificado como ley orgánica por las Cortes Generales.
La dirección del PP se ha marginado de este proceso. Una vez aprobado por el Parlament el proyecto de ley de reforma, ha intentado que fuera sometido a dictamen del Consejo de Estado, del Tribunal de Cuentas y del Consejo General del Poder Judicial, vulnerando la regla de oro de toda democracia digna de tal nombre de que ningún órgano consultivo puede manifestarse sobre la voluntad parlamentaria una vez expresada. Ha intentado impedir que la Mesa del Congreso le diera la tramitación parlamentaria exigida por la Constitución, el Estatut y el Reglamento de la Cámara. Se opuso a su toma en consideración. Ha presentado "enmiendas" y no "motivos de desacuerdo", desconociendo la naturaleza jurídica de un Estatuto del artículo 151 de la Constitución, como es el catalán, y automarginándose, como consecuencia de ello, de la negociación que está a punto de abrirse. Ha anunciado que va a ejercer la iniciativa legislativa popular para solicitar la convocatoria de un referendo sobre el texto que acabe siendo aprobado, sin reparar en que esa iniciativa es completamente anticonstitucional. Pretextando actuar en defensa de la Constitución, el PP no ha hecho otra cosa que vulnerarla desde que el Parlament aprobó el proyecto.

NEGARSE A aceptar la realidad no puede conducir a ninguna parte. El Estatut va a ser reformado y pasará a formar parte del bloque de constitucionalidad que define la estructura del Estado. Dicho bloque no va a poder ser reformado unilateralmente por el PP en ningún caso. Tanto si lo vota como si no, va a tener que hacer política dentro del marco que dicho bloque de constitucionalidad define. Y la evidencia empírica de que disponemos indica que ningún partido puede aspirar a gobernar un Estado si no acepta la estructura territorial del mismo.
Es verdad que a la dirección del PP le queda todavía la carta de interponer un recurso de inconstitucionalidad contra el Estatut una vez que haya sido promulgado como ley orgánica. Pero ¿qué ocurriría si el Tribunal Constitucional no estima el recurso y declara que el Estatut se ajusta a la Constitución? ¿En qué posición quedaría el PP? A partir de ese momento, ¿con qué legitimidad podría dirigirse a los ciudadanos no ya para pedirles el voto, sino para decirles algo?
El error que está cometiendo la dirección del PP no sólo está poniendo en peligro su propia supervivencia como dirección del partido, sino que puede poner en peligro la supervivencia del partido en cuanto tal. No es la supervivencia política de Rajoy, Zaplana o Acebes lo que puede estar en juego, sino la del PP como expresión política de la derecha española.