viernes, julio 31, 2009

Confusión de confusiones

La desesperación se transforma en confusión cuando llevas mucho tiempo hablando con personas desconocidas para pedir información, resolver un problema o intentando hablar con un responsable de una empresa que nos presta servicios que tenemos contratados.

No es preciso dar nombres de compañías porque el fenómeno es general. Vivimos en el mundo de los llamados call centers que son algo así como un inmenso buzón de voz en el que depositamos nuestra quejas sobre suministros de agua, gas, electricidad, nuevas tecnologías y las más variadas cuestiones. Son comunicaciones que caen en un vacío cósmico. No sabemos con quién hablamos ni si la persona que nos atiende sabe el alcance de nuestra petición.

Primero sufrimos las llamadas diarias, inesperadas y no solicitadas, de supuestos vendedores de productos que abaratan los servicios ofreciendo todas las ventajas económicas posibles. ¿Quién les ha facilitado nuestro teléfono? ¿De qué base de datos lo han obtenido? La conversación suele interrumpirse con dosis de descortesía. Da lo mismo. Al día siguiente vuelven a insistir con otra voz, otro tono, la misma pesada insistencia.

Cuando el usuario se atreve a hacer una petición o consulta a esos call centers que pueden situarse en Gibraltar o Marruecos, empieza el calvario. Si quiere ser atendido en catalán, pulse uno, si lo quiere en castellano, pulse dos, si quiere comprar, pulse tres, si se trata de una reparación, pulse cuatro, si... sino permanezca en línea. Entonces surge una voz que te vuelve a conducir por el mismo jeroglífico. Es la atención más deshumanizada posible a clientes de grandes empresas que proclaman grandes beneficios sin molestarse en atender adecuadamente a sus clientes.

Llevo varios días intentando comprar un módem para conectar con Internet en zonas alejadas de los grandes centros urbanos y he tenido que desistir. Tengo la confianza que voy a resolver el problema en la tienda local y personalizada de Ribes de Fresser, Ripoll o Tàrrega.

Hace unas semanas me encontré en el África Oriental buscando el mismo artefacto. Pregunté en un villorrio de la costa del Índico dónde había una tienda en una calle polvorienta y primitiva. Me atendieron cuatro personas, me entregaron el módem y me regalaron una gorra y un bolígrafo. Funcionó a la perfección

jueves, julio 30, 2009

Un consejo a la ministra Chacón

La ministra Carme Chacón visitó Afganistán esta semana para compartir unas horas con las tropas españolas desplazadas en el convulso país de Asia Central. Dijo que el gobierno español está sopesando el envío de más tropas para pacificar un país que prepara las elecciones del 20 de agosto en las que el presidente Karzai pretende renovar su mandato.

Unos cien mil soldados procedentes de 25 países bajo el mando de la OTAN están librando un enfrentamiento demasiado prolongado con los diversos grupos de talibanes que controlan amplios enclaves del país en connivencia con los señores de la guerra y los narcotraficantes.

Las dos terceras partes de las tropas son norteamericanas y reflejan la prioridad del presidente Obama de resolver el conflicto afgano retirándose progresivamente de Iraq. Recordaba ayer el ministro de Asuntos Exteriores británico, David Miliband, que Afganistán es conocido como un “cementerio de imperios”.

Cierto. Los británicos perdieron tres guerras en el siglo antepasado, los soviéticos tuvieron que retirarse sin gloria tras más de diez años ocupación militar. El fracaso en Afganistán fue una de las causas que precipitó la caída de la Unión Soviética y el desmembramiento del imperio, primero zarista y luego soviético.

Las fuerzas de la OTAN en Afganistán son de pacificación y responden a la resolución de Naciones Unidas para derrribar a los talibanes que gestionaban el laboratorio del terrorismo de Al Qaeda que sacudió brutalmente a Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001. El ex presidente Bush consiguió en Afganistán lo que no conseguiría en Iraq, es decir, la aprobación y participación de la comunidad internacional en derrocar el régimen de los talibanes.

Pero, seamos claros, los cien mil soldados destacados en Afganistán no tienen sólo el objetivo de pacificar sino que están en guerra con los talibanes que se resisten a la presencia de tropas extranjeras y pretenden recuperar aquel régimen iconoclasta, misógeno y terrorista.

El conflicto afgano es más complejo que el que expulsó a británicos y soviéticos en el pasado. Se extiende a Pakistán y tiene repercusiones en el islamismo radical que actúa por muchos países musulmanes. Al Qaeda ha tejido una malla de anti occidentalismo que es difícil eliminar a pesar del discurso del presidente Obama en El Cairo y a pesar de las alianzas de civilizaciones y otras iniciativas.

Hay que estar militarmente en Afganistán para defender la seguridad y libertad occidentales. Pero siempre y cuando se tengan dos ideas muy claras: llegarán muchos cadáveres de soldados caídos en combate y, al final, no se ganará la guerra en un país que ciertamente suele enterrar a poderosos imperios. Aconsejo a la ministra Chacón que no envíe más soldados

martes, julio 28, 2009

Democracia y caudillismo

Un golpe de estado es una ruptura de la legitimidad democrática difícilmente recuperable por los que han arrebatado el poder por la fuerza. El presidente Zelaya fue detenido en pijama en su domicilio de Tegucigalpa y deportado a Costa Rica. La mayoría de diputados, el Tribunal Supremo y dos de cada tres hondureños están de acuerdo con el apartamiento forzoso de su presidente.

Zelaya pretendía convocar un referéndum que modificaba la Constitución y que le permitiría perpetuarse en el poder. Lo mismo que ocurrió en Venezuela con Hugo Chávez que ha extendido su revolución caudillista bolivariana, con estrechos vínculos con la Cuba de los Castro, a países como Ecuador, Bolivia y Nicaragua.

Lo que temían los hondureños es el espectro de convertirse en una nueva Venezuela centroamericana con un populismo personalista que recorta las libertades políticas y cívicas. La sola imagen de Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega o Rafael Correa vociferando en mítines interminables ante audiencias fervorosas me produce una natural desconfianza.

Manuel Zelaya pudo aceptar la propuesta mediadora del presidente de Costa Rica, el personaje más sensato de los dirigentes de América Central, regresar a Tegucigalpa, presidir un gobierno de unidad nacional y celebrar elecciones en el plazo de un mes. En vez de seguir este plan que tiene la bendición de Estados Unidos, de Brasil y otros países sudamericanos, Zelaya se ha plantado en la frontera entre Nicaragua y Honduras para reconquistar el poder en una hipotética marcha popular hacia la capital.

Es un error que le va a conducir al ridículo. Es también una equivocación del presidente de facto, Roberto Micheletti, al advertir al presidente Zelaya que será detenido si pone los pies en Honduras. Aunque las dos partes no están dispuestas a ningún pacto, la solución más viable es aceptar el plan de Óscar Arias.

Que vuelva Zelaya, que presida un gobierno de unidad y que se celebren elecciones dentro de un mes con las garantías de transparencia por parte de la comunidad internacional. El país está en tensión. Un golpe de estado no es un juego de niños sino la ruptura de la legitimidad democrática que sólo se puede recuperar con un pacto entre los golpistas y el presidente deportado. Pero la democracia no puede ser una palanca para el caudillismo autocrático.

jueves, julio 23, 2009

Montilla, es hora de afrontar la crisis

Ya hay acuerdo de financiación, un buen acuerdo según el tripartito, que cambia el modelo de los recursos que el Estado dedica a las comunidades autónomas y que, en la práctica, es un paso más hacia una organización federal de España. Catalunya, una vez más, ha marcado el paso en la política española que es irreversible.

También se ha firmado el pacto para el traspaso de Cercanías de Renfe, que, según el conseller Nadal, debería entrar en vigor el año próximo. Hace unas semanas se inauguró la nueva terminal del Prat y las tuneladoras perforan las entrañas de Barcelona para el paso del AVE hacia la Sagrera y acelerar, aunque sea tardíamente, la llegada del tren de gran velocidad a la frontera francesa.

Se trata de grandes inversiones del Estado en Catalunya que, aunque hayan sido promovidas por la fragilidad parlamentaria del gobierno Zapatero, no pueden infravalorarse a pesar de las legítimas críticas de CiU al nuevo modelo de financiación.

Ha llegado el momento, por lo tanto, que el govern afronte con valentía y realismo la crisis económica que afecta dramáticamente a cientos de miles de catalanes.El paro y la destrucción de puestos de trabajo es alarmante en una sociedad que históricamente ha hecho de su tejido productivo una de las fuerzas motrices de su crecimiento y progreso. Las cifras las ha hecho públicas Camil Ros, secretario de Política Sindical de la UGT de Catalunya.

Dice Camil Ros que de enero a junio, 1082 empresas han presentado expedientes que han afectado a más de ochenta mil personas. La media diaria de afectados es de 670 empleados. Añade el señor Ros que, lejos de empezar a descender se van a incrementar a lo largo de este año “si continúan los problemas de liquidez y consumo”.

El turismo ha caído un 10 por ciento en junio y se prevé la peor temporada de la década. Aunque los empresarios empiezan a ver señales de mejoría en los últimos meses, lo cierto es que el panorama de la industria turística atraviesa un momento delicado.La crisis es mucho más dura para las pequeñas y medianas empresas que han presentado expedientes de regulación. El 79 por ciento de las 1.082 empresas afectadas tienen menos de 50 trabajadores, de las cuales, el 43.7 por ciento tiene menos de diez empleados. Si Catalunya pierde su fuerza productiva, de poco servirán los acueredos de financiación y las grandes inversiones del Estado.

Es hora de que el tripartito presidido por José Montilla priorice las políticas que afectan directamente a los catalanes que pueden regresar de vacaciones con más paro, con más empresas cerradas definitivamente, con más precariedad para los más marginados socialmente. Está bien celebrar los acuerdos alcanzados con el Estado. Pero es urgente que se dedique toda la atención a salir de la crisis.

martes, julio 21, 2009

Impunidad en Rusia y China

Los Estados grandes con democracias precarias o con dictaduras que permiten la actuación controlada de las fuerzas del mercado no rinden cuentas sobre sus abusos ni siquiera a sus propios ciudadanos. Rusia y China son dos potencias ancestrales que han condicionado la historia de Europa y del mundo.

Las dos apenas han flirteado con la libertad, ya fuera en nombre de una monarquía absolutista, de una ideología o bien de la unidad nacional y territorial. Son demasiado poderosas para que el mundo se indigne cuando se vulneran los derechos humanos más elementales.

Hace unos días Natalya Estemerinova, activista de los derechos humanos en las tierras caucásicas, fue secuestrada de su casa en Grozny por cuatro matones, conducida a Ingushetia, fuera de las fronteras de Chechenia, y apareció acribillada a unos cien metros de una carretera.

Había estado amenazada por el presidente Kadyrov, un personaje amigo de Putin de 32 años, que mantiene los vínculos políticos y de unidad territorial con el Kremlin.Hace unos meses, Stanislav Markelov fue asesinado en pleno día en las calles de Moscú. Defendía la independencia de Chechenia. En los primeros cinco meses de este año la policía rusa ha admitido la muerte de 308 “crímenes terroristas” y la liquidación de 112 bandidos. El presidente checheno Kadyrov declaró en una entrevista que su hobby era “matar demonios”.

El Kremlin ha lamentado la muerte de Estemerinova y ha prometido una investigación de los hechos. Muchos periodistas y activistas chechenos han perdido la vida en los últimos años. No ha pasado nada.China reprimió este mes una revuelta de uigures en la provincia de mayoría musulmana de Xinjiang causando unos dos centenares de muertos. Las revueltas en el Tibet son sistemáticamente aplastadas.

Ningún gobierno occidental ha condenado estas represiones. Rusia y China son imprescindibles para el equilibrio económico y político del mundo. Hasta cierto punto son impunes. Y no cambiarán.Cuando se levanta el espectro de la amenaza de China y de Rusia para Occidente, con sus potentes economías o sus inagotables recursos energéticos, me lo tomo con cierta sorna. No constituyen un peligro mientras la libertad no esté garantizada. La libertad es el principal motor del progreso de los pueblos.

jueves, julio 16, 2009

España y Cataluña, otra vez

Vuelve el viejo contencioso entre España y Cataluña a raíz del nuevo modelo de financiación autonómica que no es sólo un reparto más equitativo de recursos en el marco del estado autonómico sino que abre la vía a una España federal.

Coincido con el conseller Castells al poner el máximo énfasis en que es un cambio de modelo sobre el que se podrá construir una relación más justa entre las Comunidades Autónomas sin que el principio de subsidiariedad sea tan desproporcionado como hasta ahora. Un ciudadano de Cataluña puede aportar más al resto de sus conciudadanos, pero en ningún caso recibir menos del Estado como ha sido el caso hasta ahora.

¿A qué viene este atropello mediático de buena parte de la prensa de Madrid contra Cataluña? Manuel Azaña lo decía ya en 1933 cuando se aprobó el primer estatuto catalán al expresar su convencimiento de que las malas inteligencias entre Cataluña y el resto de España nacen, entre otras causas, de una muy importante, que es la ignorancia.

También de la resistencia a admitir que el hecho diferencial existe por razones históricas y culturales. En un ambiente parecido de clara hostilidad anticatalana, Cambó se dirigió a los políticos de la derecha españolista con aquella sentencia tan conocida: pasará este parlamento, desaparecerán todos los partidos que están aquí representados, caerán regímenes y el hecho vivo de Cataluña subsistirá.

No es solamente la derecha política la que no acepta la diferencialidad catalana sino también una parte de la izquierda y el sentimiento muy extendido en la opinión pública española.

La fragilidad política de Zapatero le ha empujado a dar vía libre a un nuevo modelo de financiación que, en realidad, es un replanteamiento en profundidad de la organización territorial del Estado en el que Cataluña se pueda sentir cómoda y justamente tratada.

Los grandes estados del mundo, desde el imperio romano hasta el austrohúngaro pasando por Estados Unidos y Gran Bretaña, son ejemplos de una riquísima diversidad de naciones, culturas, paisajes humanos, usos y tradiciones que han mantenido una unidad aparentemente precaria pero que ha sido su gran fuerza.

Mientras no se acepte con normalidad que hay más de una manera de sentirse español, mientras todo lo que venga de Cataluña sea sospechoso, mientras todo valga para atizar a los catalanes, aumentará la desafección y crecerá el sentimiento independentista.

Estoy de acuerdo con Rafael Jorba cuando dice que “estamos delante de la última oportunidad de poder vestir una Cataluña libre y plena, en el marco de un Estado español que haga de la identidad del otro, el fundamento de su fortaleza”.

Las raíces del catalanismo son culturales, cívicas, integradoras e históricas. ¿Cuesta tanto entenderlo?

martes, julio 14, 2009

Reflexiones sobre la financiación

El acuerdo de financiación autonómica ha sido finalmente proclamado por la vicepresidenta Salgado y por el president Montilla con un tono institucional y definitivo. No conocemos cifras concretas cuando se trata precisamente de cuantificar el nuevo modelo por el que se van a regir los recursos de las comunidades autónomas en los próximos tiempos.

Al margen de cantidades y de repartos de los recursos a las autonomías, se abre una nueva etapa en el proceso de descentralización administrativa, política, económica y funcionarial del Estado que comenzó a trancas y barrancas con la aplicación de la Constitución de 1978. Desde hace más de un siglo, Catalunya marca las tendencias políticas en España.

De forma muy positiva en muchos casos y con resultados adversos en otros. Tres consideraciones me parecen pertinentes en unos momentos en los que el nuevo modelo de financiación se plantea como un choque de los intereses de España y de Catalunya.

La primera es el silencio sepulcral sobre el modelo de financiación del que gozan las comunidades de Euskadi y de Navarra desde hace treinta años. Si Catalunya fuera una excepción, que pienso que no lo es, más lo sería el concierto del que se benefician vascos y navarros. Leyendo alguna prensa madrileña da la sensación de que los ciudadanos de Catalunya se han aprovechado una vez más de España cuando en realidad aspira a ser tratada con los mismos raseros que el resto de ciudadanos del Estado sin dejar de ser solidaria con ellos.

La segunda consideración es si el peso funcionarial del Estado no tendría que reducirse sustancialmente puesto que muchas competencias se han traspasado a las autonomías. Sin un adelgazamiento sustancial del gobierno, con la eliminación de ministerios que tienen todas las competencias cedidas, se corre el riesgo de ser el Estado con más funcionarios de Europa.

La tercera reflexión es si este nuevo modelo será suficiente para aquellos nacionalistas que aspiran legítima y prioritariamente a la independencia de Catalunya. Esta es la cuestión de más calado que levanta las alarmas de la derecha y de la izquierda españolas.

Los que, con perdón, no somos independentistas pediríamos por lo menos que transcurra un tiempo prudencial hasta plantear de nuevo la independencia que, hoy por hoy, no es la aspiración de la mayoría de catalanes

miércoles, julio 08, 2009

Estrafalario Berlusconi

La idea del multimillonario primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, de organizar la cumbre del G-8 en la ciudad de l'Aquila se puede interpretar como una metáfora de un mundo sacudido por un terremoto planetario, muy parecido a los escombros de la sacudida sísmica del mes de abril que causó más de 300 muertos en esa región de los Abruzzo.

Berlusconi ha demostrado su audacia temeraria al llevar a los líderes del mundo industrializado a un territorio en el que los escombros del terremoto todavía se amontonan en la ciudad.

A Berlusconi no parecen inquietarle los escándalos registrados en sus lujosas mansiones de Cerdeña, con la compañía de atractivas jóvenes invitadas para alegrar la fiesta de sus huéspedes. Tampoco le preocupa mostrar las imágenes de una región devastada por el terremoto hace tres meses.

Si organizar una cumbre en una ciudad normal de un país normal es ya complicado, no quiero pensar en la incomodidad de los invitados en una ciudad donde los temblores todavía se repiten de vez en cuando.

El centro de operaciones del G-8, ampliado a unos treinta países en la segunda fase de la cumbre, serán unas instalaciones militares. Es un despropósito que el mundo acepte las ocurrencias de Silvio Berlusconi que a pesar de sus frivolidades sigue ganando elecciones por mayoría en Italia. Si personajes como el primer ministro italiano son los que deben poner los fundamentos del nuevo orden económico y mundial, hay que huir corriendo.

Me parece innecesario que desde Obama a Sarkozy pasando por la canciller Merkel y el primer ministro Gordon Brown le rían las gracias a un señor que es la principal fortuna de Italia, controla los medios de comunicación y, además, es el primer ministro.

Italia es un país demasiado importante y con muchas mentes muy lúcidas para permitirse el lujo de tener un primer ministro tan frívolo y extrafalario. Un mínimo de decencia personal y política es imprescindible para que el mundo busque otro tipo de anfitrión para encontrar fórmulas que den una salida racional a la crisis económica, el cambio climático y la ayuda al tercer mundo.

Hace veinte años cayó la Unión Soviética y ahora es el sistema liberal capitalista el que tiene que reparar los daños causados por los abusos de quienes pensaron que se podía actuar al margen de la ley y amasar fortunas desproporcionadas que son una de las causas de la crisis que estalló en el segundo mandato del presidente Bush y que persigue todavía a la joven administración Obama afectando a todo el planeta de diversas formas.

No son tiempos de shows políticos organizados por personajes como Berlusconi. Es hora de construir un mundo más humano y más justo, con menos codicia y más generosidad, como ha indicado Benedicto XVI en la encíclica que hizo pública el lunes.

lunes, julio 06, 2009

La siega y el orden público

Después de una larga estancia en el trópico africano he pasado el fin de semana en la Vall del Corb, en plena prohibición de segar de dos a cinco de la tarde para prevenir incendios provocados por las cosechadoras.

No dudo de la buena intención del conseller Saura en dictar esta medida que ha sido recibida con ironía y buen humor por los profesionales de la siega que llevan muchos años cosechando cereales en épocas de calores sofocantes y en tiempos de tempestades fugaces con granizadas que destruyen los sembrados que ya llevan días con los cuellos de las espigas doblegados.

Hubo una manifestación en Tárrega contra la medida de la conselleria de Interior que no fue ni siquiera consultada con el sector de los segadores de las cosechadoras. Lo peor que le puede pasar a quien toma decisiones no es que acierte o se equivoque sino que le digan que no sabe.

Esto es lo que pensaban los agricultores con más de treinta años a sus espaldas cosechando la mies en el granero de Catalunya, la Segarra y l'Urgell, y adentrándose en Aragón e incluso en la ancha Castilla para rematar la temporada.

No se puede tratar a los payeses como si fueran depredadores del territorio cuando han sido los guardianes de las tierras catalanas en tiempos de emigraciones masivas del campo a la ciudad. Han sido ellos los que han preservado el campo. Lo son hoy y lo serán mañana. La visión urbana aplicada al mundo rural suele ser de una ignorancia más que probada. ¿Qué pasa si un segador pone en marcha su cosechadora a las 4.50? ¿Se le multa?

Pero si los profesionales ya lo hacen, paran un par de horas para almorzar, dejan que se refresque la maquinaria y prosiguen con la siega. Esta obsesión reguladora de algunas conselleries es fatigante y estúpida.

La medida anunciada por Saura con la loable intención de neutralizar el fuego en los sembrados y rastrojos es como si dictara un bando para que los agricultores paren para comer. Pero si ya lo hacen. Ya saben, mejor que en la conselleria, cómo y cuándo entrar en un campo de cereales a finales de junio y principios de julio.

La siega no es una cuestión de orden público. Con gran sentido común, Jaume Gilabert, republicano y presidente de la Diputació de Lleida, ha venido a decir a los de Interior que sepan lo que ocurre de verdad en el campo. No se puede insinuar que los payeses son pirómanos

viernes, julio 03, 2009

Porcel y la fuerza de la palabra

Era un mediterráneo de Andratx, áspero y suave a la vez, gran trabajador, periodista y viajero, novelista de grandes vuelos. Como todo gran escritor había devorado miles de páginas de literatura, de ensayo y de historia. Tenía una cierta idea del mundo que analizaba desde su independencia de criterio construyendo un universo de matices y de complejidades.

De las muchas conversaciones que mantuve con él a lo largo de los últimos treinta años, me vienen a la memoria dos charlas de carácter muy distinto. La primera fue en 1982 cuando se comprometió a escribir una columna diaria en La Vanguardia, diario que dirigía en aquella época.

Los socialistas acababan de ganar las elecciones de forma rotunda y Porcel consideró que tenía cosas que decir en unos momentos en los que el país entraba en una nueva etapa política y social.

Porcel tenía una gran capacidad crítica que le convertía en un rebelde de su tiempo. Era un aventurero y arriesgado viajero que observaba el mundo como un mallorquín que desconfiaba de todo pero que aplicaba su universo cultural a descifrar la realidad.

El quinto volumen de su obra completa no terminada recoge las columnas publicadas en La Vanguardia desde 1982. Me pidió un prólogo a su obra como columnista que habría que concluir porque quedan varios miles de artículos no incluídos en aquella edición.

Porcel escribía retratos magistrales de las figuras clave de su tiempo, nos ha dejado reportajes de gran periodista publicados en Destino y en La Vanguardia, ha escrito un gran libro sobre la historia, la cultura y la visión mediterránea de la vida.

Conocía los clásicos griegos y la religión de Israel. Se movía como pez en el agua en las dos riberas del Mediterráneo, conocía a los grandes pensadores y escritores de Egipto, de Francia y de Italia.

Su curiosidad no tenía límites. Escribió mucho en castellano pero su prosa más exquisita la expresaba en catalán con el toque mallorquín que nunca quiso abandonar. Posiblemente es el mejor escritor en catalán después de Josep Pla.

La segunda conversación que recuerdo tuvo lugar en el Hospital Clínic de Barcelona hace tres años. Me enteré que le iban a operar, le llamé al móvil y me dijo que fuera inmediatamente porque al día siguiente entraba en el quirófano.

Enfrentaba la seria operación con la vitalidad que le caracterizaba. Eran momentos muy críticos para él pero hablamos largamente del periodismo, de la literatura y de sus convicciones paseando por la terraza del hospital. Me habló de la soledad de aquel momento cuando la otra orilla de la vida se avistaba en el horizonte.

Salió bien del quirófano. Adquirió nuevo vigor, escribió la última novela hablando de la lucha para sobrevivir que le llevó a enfrentarse con rebeldía a la muerte que llegó inesperada e inexorablemente el miércoles.

Queda su obra literaria y periodistica, queda la fuerza de la palabra y la escritura que sobrevirán a lo largo de los tiempos.

miércoles, julio 01, 2009

Nuestra crisis y las crisis serias

Tres semanas alejado mental y físicamente de los problemas que nos ocupan y preocupan ponen en perspectiva la crisis que se anunció en términos apocalípticos y que, a la vuelta, sigue marcando los debates políticos y las conversaciones ordinarias de las gentes.

Sería estúpido minimizar el alcance de la debacle económica que afecta a millones de personas en Europa que han perdido el trabajo sin esperanza de encontrar un nuevo empleo a corto plazo. con hipotecas que vencen sin fondos en las cuentas corrientes y sin efectivo para llegar cómodamente a final de mes.

Cuentan que cuando a Grouxo Marx le preguntaban cómo estaba solía responder en comparación a quién. Si nos comparamos con millones y millones de hombres y mujeres del resto del planeta es inevitable llegar a la conclusión que la crisis es más bien de exceso de bienestar, una crisis de opulencia, una crisis que ya no nos permite pasar varias semanas de vacaciones en el sudeste asiático o en Alaska, como era habitual en los últimos años de alegrías consumistas desproporcionadas.

He pasado estas últimas tres semanas en el África oriental participando en un curso sobre temas de actualidad con africanos que no hablaban de crisis porque están instalados en ella desde que nacieron y, posiblemente, no alcanzarán nuestro nivel general de bienestar en lo que queda de sus días.

Poco se les puede enseñar a quienes caminan varias horas cada día para ir y volver del trabajo, que tienen un salario de unos tres euros al día, que al llegar a su casa de cañas y barro no encuentran agua corriente ni electricidad, que compran ropa y zapatos de segunda y tercera mano, que lo poco que tienen lo comparten con los parientes y vecinos en esos poblados que al caer el día se sumen en la oscuridad hasta ser despertados por el canto del gallo o los pájaros que revolotean anunciando la salida del sol.

Más que enseñar nada se aprende que se puede vivir sin la angustia de la crisis porque la crisis es estructural y endémica, sin posibilidades inmediatas de salir de ella. El problema no es ahora el de la explotación del hombre blanco sino el de los abusos y corruptelas de las minorías gobernantes locales que han formado unas elites que tienen mucho en comparación con el resto de sus conciudadanos.

La educación marca una de las líneas divisorias más insuperables. El que llega a la universidad puede tener un futuro más atractivo, pero el que se queda en el umbral de la enseñanza secundaria tiene marcado el destino en el ámbito de la pobreza. En Kenia, la sanidad es pública y para todos.

Pero la realidad no es esta si para acudir a un centro privado no se tiene ni siquiera dinero para trasladarse en transporte público al hospital. Estamos en crisis, sí, pero para crisis las de África y otros países de los que han llegado tantos inmigrantes.

Las crisis serias sólo se reducirán con un reparto más racional y más humanista de la riqueza.