lunes, marzo 30, 2009

Ha fallado el factor humano

La llegada del presidente Obama a Europa suscita grandes esperanzas. En la reunión del G-20 en Londres estarán los países que representan el 85 por ciento de la economía mundial. La agenda es amplia y muy diversa. Desde impulsar el relanzamiento del crecimiento mundial hasta poner las bases de una regulación del sistema financiero internacional. No es una cumbre atlántica sino planetaria, con actores tan importantes como Rusia, India, China, Japón y Europa.

El mundo global necesita con urgencia un nuevo marco jurídico también global para no tropezar con los vacíos legales que han provocado una crisis que todavía no tiene un diagnóstico y, por lo tanto, no existen medidas fiables para salir de la confusión en la que se mueven gobiernos, empresas, sindicatos y demás agentes sociales.

La responsabilidad principal de cuanto ocurre en el mundo es de los gobiernos en el sentido de que no han sabido detectar los abusos que se cometían mientras miraban hacia otra parte.

Pero no sólo de ellos. También es de las empresas y sindicatos que cabalgaron sobre una ley de la selva en la que todo estaba permitido si los resultados o los beneficios eran positivos.

Este fin de semana el Banco de España ha intervenido la Caja de Castilla la Mancha y ha destituido a sus gestores. La orden de destitución del presidente de General Motors no ha venido de sus accionistas sino de la Casa Blanca. El equipo de Obama ha forzado a la empresa automovilística Chrysler a una fusión con la italiana Fiat antes de invertir dinero público en la empresa. En Francia, ayer fue destituido el presidente de Peugeot-Citroën.

Si los estados tienen que salvar las empresas es lógico que exijan el cambio de los ejecutivos que son también los responsables del fiasco económico y financiero que se pasea por todos los rincones del mundo.

No hay que esperar grandes soluciones de la cumbre de Londres. Pero sí que se pondrá de manifiesto el descuido de los gobiernos mientras se gestaba la crisis y también la falta de escrúpulos de aquellos ejecutivos que regulaban sus propios blindajes pensando más en sí mismos que en la marcha de sus respectivas empresas.

La irresponsabilidad de unos y otros tendrá que corregirse. La dimensión ética de la política, la economía y las finanzas se ha ignorado. Han fallado, como siempre, las personas, el factor humano.

jueves, marzo 26, 2009

No compraría un activo tóxico

El problema que conlleva la crisis es que no se comunica con palabras descifrables las medidas que se adoptan. Le ocurre al presidente Obama con su extraordinaria dialéctica y le pasa también al presidente Zapatero que no es precisamente Demóstenes.

No encuentran palabras porque la complejidad de lo que ha ocurrido no se puede resumir en 59 segundos. Ni siquiera en un titular. La complejidad de la crisis no se afronta con mensajes simples. No los hay.

Ya me dirán ustedes cómo se pueden comprar "activos tóxicos", una expresión que en sí misma es contradictoria. Nadie se atreve a comprar una mercandía tóxica.

Churchill ofreció sangre, sudor y lágrimas. Roosevelt afirmó que sólo hay que tener miedo al miedo. Kennedy nos dijo aquello de que no hay que buscar lo que América puede hacer con los americanos sino lo que los americanos podían hacer por América. Adolfo Suárez nos entretenía con lo de "puedo prometer y prometo". Aznar proclamaba que "España va bien", después de empujar al presidente del gobierno con aquello de "váyase señor González".

No se entiende qué significa derivativos cuando un banco nos intenta convencer de los beneficios colaterales de un fondo. Plan de estímulo, plan de rescate o apalancamiento son conceptos que circulan sin que se sepa su traducción.

No se trata de comunicar bien sino del contenido de los comunicados, sloganes, conceptos confusos que no se entienden. Los políticos aborrecen la complejidad. Los periodistas también. Vivimos tiempos de discursos frágiles.

Lo que sí entiende el gran público es que los cirujanos financieros han cometido barbaridades enormes y los gobiernos premian a los autores de las irregularidades con fondos públicos. Incomprensible. Se socializan las pérdidas y se rescatan los errores con dinero de los contribuyentes. Es muy raro.

miércoles, marzo 25, 2009

Los Mossos y el orden democrático

Las crisis sociales que suelen surgir en paralelo a las crisis económicas desembocan casi siempre en crisis políticas. Es preocupante que el gobierno checo fuera derrotado el martes en una moción de censura en un momento en el que Praga ostenta la presidencia rotatoria de la Unión Europea.

Viviremos un semestre presidido por un país en crisis política que, además, es el más euroescéptico de los 27 estados de la Unión.La crisis empieza a llevarse por delante gobiernos democráticos. Ayer se señalaba La Vanguardia que Islandia, Bélgica, Letonia y Hungría han sufrido cambios precipitados de presidentes de gobierno. En Galicia y Euskadi, las urnas han propiciado la alternancia o el cambio de escenario político.

Las próximas cumbres europeas, de la OTAN y de la Alianza de Civilizaciones en Estambul se celebrarán en un contexto de fragilidad económica mundial y de incertidumbre política. Obama tomará el pulso a sus aliados que tienen los mismos problemas que él, con la diferencia que el nuevo presidente americano no tiene una cita cercana con las urnas.

Mientras la crisis sigue su fatídico curso, aquí estamos encallados en las trifulcas partidarias que van desde Kosovo hasta la gestión del aeropuerto de Barcelona y la interminable discusión sobre la cantidad de la financiación prevista en el Estatut. Hay que añadir la tensión académico-estudiantil sobre Bolonia y los enfrentamientos entre los Mossos y los estudiantes que fueron desalojados de la Universidad con los altercados sobradamente conocidos y televisados.

Que el debate sobre Bolonia, un plan que nos pillará con muchos deberes incumplidos, haya derivado en manifestaciones violentas por las calles de Barcelona quiere decir, cuando menos, que Bolonia no se ha explicado bien. Parece como si el problema fueran los Mossos sin detenernos a pensar si es normal que se ocupe una noble sala de la Universidad durante casi cuatro meses sin que el Rector no haya sabido gestionar la situación.

Las imágenes que vimos son de una dureza extrema de los Mossos que son del todo criticables en una sociedad democrática. Pero son igualmente lamentables las hostilidades de algunos estudiantes hacia la policía.

Los incidentes tendrán consecuencias políticas con alguna destitución de la cúpula policial que podría alcanzar incluso al propio conseller Saura que hizo muy bien al imponer transparencia en las comisarías pero que, según se desprende de los hechos, no ha conseguido ganarse la confianza de los mandos intermedios de la policía.

Lo más inquietante no es si hay o no dimisiones, sino disponer de unos cuerpos de seguridad que se sienten agraviados por los titubeos de sus mandos en unos tiempos en los que los Mossos tendrán que mantener el orden democrático para garantizar la libertad de todos.

martes, marzo 24, 2009

La España que huye

Un país serio actua con seriedad. En política, decía Harold Macmillan, la esencia del juego es el timing, el calendario, el hacer las cosas a su tiempo, cuando toca. Explicar que te has equivocado o que te has saltado las formas es peor y más costoso que la misma equivocación.

No creo que se trate de pedir la dimisión de la multicolorista ministra Carme Chacón. Es una mujer inteligente que ha conseguido ser la mejor valorada del gobierno dando un toque de dulzura y profesionalidad al frente de las fuerzas armadas.

Su inesperado anuncio a las tropas de que “es hora de volver a casa” tenía un punto de demagogia. No sé por qué los soldados tienen que ser los primeros en enterarse de que se van a ir de Kosovo cuando el propio Zapatero prometió que cualquier envío o retirada de tropas al extranjero pasaría por el Congreso.

El anunció causó perplejidad en la delegación de la Moncloa que se dirigía a Washington para preparar una reunión entre Zapatero y Obama, el ministro Moratinos dijo que no era partidario de la retirada y varios portavoces de los países de la Alianza Atlántica manifestaron su sorpresa por una decisión que se interpreta como que España huye de los conflictos en los que sus gobiernos se han comprometido.

La ministra Chacón se salió como pudo en la rueda de prensa de ayer en la base de Rota. Habría sido más propio que fuera el presidente Zapatero el que explicara la confusión generada por el anuncio de la retirada que, según se desprende de la película de los hechos, sólo conocían él y la ministra.

Chacón no quiso entrar en que la imagen del gobierno en los últimos días ha sido de descoordinación y desconcierto. Basó su intervención en que España no ha reconocido la declaración unilateral de independencia de Kosovo y que, por lo tanto, la presencia de tropas en aquel país ya no tiene sentido.

El fondo del problema no está en los Balcanes sino en la política de los dos grandes partidos españoles que decidieron no reconocer la independencia de Kosovo hace un año pensando más en la unidad de España que en la estabilidad en los territorios de la ex Yugoslavia.

No es aconsejable hacer política exterior pensando en las consecuencias que pueda tener en la política interior española. El resultado es ofrecer una imagen de fragilidad tanto en la política interior como exterior. Es priorizar la táctica sobre la estrategia.

domingo, marzo 22, 2009

Chacón y la confusión de Zapatero

El análisis más benévolo del "es hora de volver a casa" de Carme Chacón sería el de la historia de una gran descoordinación, un gran desconcierto y una confusión general presidida por José Luís Rodríguez Zapatero.

No voy a caer en el tópico de pedir la dimisión de la joven y multicolor ministra de Defensa. Pero sí que pediría a Zapatero y a varios de sus ministros y ministras que leyeran un poco más, que pensaran unos minutos antes de hablar, que aprendieran que las formas en política son tan importantes como el fondo. Que España no decide por si sola en las alianzas de las que forma parte.

Quiero pensar que Carme Chacón consultó el anuncio de la retirada de las tropas españolas en Kosovo con el presidente del gobierno. No la considero tan audaz. Pero si lo consultó con Zapatero quiere decir que fue un asunto de dos. Ni el ministro de la cosa, Moratinos, ni los embajadores españoles en la OTAN y en Washington estaban al corriente de lo que se iba a comunicar a las tropas destacadas en la provincia que se ha declarado independiente.

Mientras la ministra departía con las tropas como si estuviera en un patio de colegio y les anunciaba que "nos vamos a casa", una delegación de alto nivel despachada por la Moncloa viajaba hacia Washington. Se enteraron en una escala en las islas Azores. !Ay esas Azores que tantos recuerdos nos evocan!

Me sorprende que un partido que históricamente ha sido tan internacionalista esté jugando tan frivolimente con los compromisos adquiridos. Todo este enredo es falta de competencia y siembra de dudas la fiabilidad de España como aliado.

No voy a entrar si es necesario mantener tropas de pacificación en un país que no se ha reconocido. Pero no se pueden dar portazos en el mundo. Es más, no se puede hacer política interior, tactista, jugando en el escenario internacional.

Zapatero no pudo ni siquiera hablar con Bush durante cuatro años. No se perdió mucho pero es el primer presidente de la democracia que no se sienta a hablar con un presidente norteamericano. Obama debe estar tan desorientado como lo estamos muchos en España.

Resultado de estas bravuconerías infantiles: nos quedaremos mucho más tiempo en Kosovo de lo previsto, mandaremos más tropas a Afganistán y todo lo que haga falta. Son rectificaciones que perjudican y deterioran la imagen de un país que es más serio que sus gobernantes.

jueves, marzo 19, 2009

Sueldos y sueldazos

Uno de los titulares extraidos de la conferencia que Artur Mas pronunció el lunes fue que si llegara a la presidencia de la Generalitat rebajaría su sueldo y el de los miembros de su gobierno en un diez por ciento. No fue recogido, sin embargo, lo que dijo a continuación al indicar que los políticos están mal retribuidos.

Rebajarse el sueldo un diez por ciento puede parecer el chocolate del loro si se contempla la magnitud de los presupuestos de la Generalitat. Pero es un signo claro de que los tiempos piden gestos de pedagogía política para que la sacudida de la crisis que afecta a tantos sea también compartida por quienes gestionan la cosa pública.

Artur Mas pronunció una conferencia sobria en la que se advertían retazos del discurso realista de Barack Obama de los últimos meses. Muchos speech writers en el ancho mundo copian sin escrúpulos los discursos del presidente norteamericano. Es interesante repasar la Palabra de Obama, Discursos para la Historia, un compendio de textos brillantes publicados por Vanguardia Grandes Temas.

Obama no habla de la contención del gasto público sino de su aumento para dotar de nuevas estructuras al país, intentar resolver de una vez por todas la gratuidad de los servicios sanitarios y mejorar la educación.En su campaña repetía la cantinela de menos Wall Street y más Main Street, menos especulación y más esfuerzo, menos sueldos astronómicos y más equilibrio salarial.

Dos meses después de su toma de posesión ha condenado los bonos que el American International Group (AIG) ha distribuido a 418 empleados, incluidos 52 trabajadores que han abandonado la empresa financiera y que han percibido más de 33 millones de dólares estando ya en su casa.No tengo envidia por quienes ganan dinero con su trabajo.

Lo que es indecente es que AIG haya percibido del gobierno 200 mil millones de dólares en concepto de rescate y los señores responsables de la bancarrota de la empresa se embolsen los bonos a cuenta del dinero público. No me extraña que el director de AIG tenga que responder ante el Congreso de este desafío a la ética en el sector privado que ha levantado un movimiento de ira contra los principales responsables del comienzo de la crisis que afecta a medio mundo.

Es propio de los sistemas libres someter a un severo control el gasto público. Si Artur Mas llega a presidir la Generalitat me parecerá bien que reduzca el sueldo de los altos cargos en un diez por ciento mientras dure la crisis.

Pero también habrá de abordar la cuestión de los sueldos de los directivos de las grandes empresas que pueden considerarse como un servicio público y en las que las diferencias salariales llegan a veces a niveles escandalosos. Para el bien de esas empresas y para la tranquilidad de todos.

lunes, marzo 16, 2009

Pícaros episodios nacionales

Políticos y periodistas andan en Madrid tirándose los trastos por la cabeza. Cada oveja en su redil y cada escudería a piñón fijo en sus cosas.

El sector gubernamental nos suministra escuchas telefónicas en los madriles de Esperanza y Mariano, trajes lujosos a medida pagados con dinero más negro que el carbón en billetes de 500 euros en tierras valencianas, andanzas del justiciero Garzón aplicando la ley deprisa y corriendo y enviando a la cárcel a zascandiles como un tal Correa, muchos de ellos invitados ilustres en la boda imperial aznarista de El Escorial, coches Jaguar que se intercambian por favores políticos. El surtido de las corruptelas es muy variado.

Desde la otra orilla se ha abatido un ministro sorprendido en flagrante cacería con el ínclito Garzón y el jefe de la Policía Judicial, el fin de semana en el que se cursaban algunos autos encausando a peces gordos del Partido Popular.

El ministro Bermejo cayó días después de aquella extraordinaria batida de venados. Ahora sigue la cacería contra Garzón que entra y sale de la Audiencia Nacional, con permisos para dar conferencias pagadas a 12.000 euros por la UGT y con viajes al extranjero muy bien retribuidos.

Son los episodios nacionales en tiempos en los que ni Zapatero ni Rajoy se han molestado en hacer un discurso que explique hasta dónde nos puede arrastrar la crisis, un diagnóstico de mínimos, unas medidas que no desafíen la ley de la gravedad ni el sentido común.

En esta venta de arrebatacapas en la que parece que se ha convertido la política española, sorprende que el president Montilla formulara una serie de propuestas en Barcelona que indican dónde está la prioridad. No sé si las fórmulas de Montilla son las más idóneas ni tampoco puedo asegurar que las que Artur Mas desgranó ayer sobre las medidas para superar la crisis son las más acertadas.

Pero son discursos que hay que ponderar, reflexiones que conectan con el sentir y preocupaciones de las gentes.

En su gran biografía sobre Cambó, Jesús Pavón decía que España es un país desafortunado porque suelen coincidir las crisis políticas con las económicas. Se nos hunde el sistema productivo y se toman medidas coyunturales sin afrontar las reformas estructurales. Se piensa más en los partidos que en el país. Digámoslo claro: un origen de la corrupción es la financiación de los partidos y la financiación de los ayuntamientos. ¿O no?

miércoles, marzo 11, 2009

Más crisis, más Europa

Las grietas del proteccionismo económico que aparecen en las paredes del edificio europeo pueden acabar en simas profundas si los gobiernos de la UE no son capaces de mantener los cuatro pilares que han constituído un éxito sin precedentes en las relaciones de los pueblos europeos.

Me refiero al libre movimiento de bienes, de personas, de servicios y capitales. Un descarrilamiento de alguna de estas cuatro libertades conquistadas en más de medio siglo en construcción tendrían efectos muy negativos.

Una Europa cuarteada de nuevo por fronteras ideológicas, militares, económicas y sociales sería la antesala de los enfrentamientos y guerras que nos han azotado atávicamente.

A más crisis, más Europa, más complicidades para afrontar juntos los presagios negros que aparecen en el horizonte. Sería lamentable que cada país intentara resolver en su espacio territorial concreto los problemas planteados por la fuerte crisis que nos rodea.

Al acercarse las elecciones europeas vamos a ver cómo la brecha que se ha abierto entre los desacuerdos de los políticos y el fácil entendimiento de los ciudadanos, se agranda. Los políticos de todos los partidos dan la impresión de que cuando debaten sobre las instituciones europeas lo que pretenden por encima de todo es no perder ninguna parcela del poder que ostentan en el ámbito nacional.

Los ciudadanos, como señala Tzvetan Todorov, sobre todo cuando son jóvenes, cruzan las fronteras sin darse cuenta, pasan con gran facilidad de una capital a otra y les parece de lo más natural sentarse a la mesa entre una finlandesa y un griego, un danés y una austríaca. Los que hemos transitado por tantas fronteras y aduanas, pasaporte en mano, recorriendo naciones europeas desde Sicilia hasta Noruega, entrábamos en territorio ajeno y extraño. Ahora me siento en casa en Barcelona, Berlín, Milán, Vilnius o cualquier rincón europeo.

Decía Javier Solana en su discurso al recibir el premio Carlomagno en Aquisgrán que “la construcción europea arranca con la voluntad de sellar la paz entre Alemania y Francia... hemos sido capaces de abandonar el viejo y estéril concepto de basar nuestra seguridad en la debilidad del otro. Ahora sabemos que seremos fuertes y prósperos si nuestros vecinos lo son”.

Europa está compuesta de viejas naciones que llevan siglos de historia a sus espaldas, con culturas diferentes, con lenguas distintas, con intereses dispares. La Europa de hoy no elimina estas singularidades sino que las protege como lo hizo el imperio austrohúngaro hasta la Gran Guerra de 1914. Otra cosa es cómo se organizan estas divergencias.

La Europa de hoy no irá nunca en contra de los pueblos y naciones en el interior de sus fronteras. La amenaza más peligrosa puede venir de la tentación proteccionista de los Estados y no de los denostados burócratas de Bruselas

lunes, marzo 09, 2009

Europa como coartada

El movimiento independentista catalán puede estar satisfecho al haber reunido en Bruselas a varios miles de compatriotas pidiendo el derecho de autodeterminación y la independencia. La Unión Europea es una realidad tan amplia y tan plural que acepta con toda normalidad las más variadas manifestaciones.

La iniciativa parte del supuesto que una reivindicación de esta envergadura es inútil convocarla en Madrid. Seguramente, porque no sería tan concurrida y también porque las probabilidades de que tuviera un impacto positivo para la causa son absolutamente nulas.

En todo caso, y mientras no cambien las reglas de juego, veo improbable que estas expediciones a las instituciones europeas puedan contribuir a que Catalunya adquiera la condición de un nuevo Estado en Europa saltándose el Estado al que pertenece.

Recuerdo que hace años el president Pujol me invitó a un viaje a Estrasburgo para pedir que el catalán fuera admitido como lengua de trabajo en Europa. El presidente del Parlamento, Lord Plumb, un orondo granjero galés, escuchó con atención las explicaciones de Pujol que entró en su despacho con diccionarios, enciclopedias y mucha literatura catalana. Cuando Pujol hubo terminado su exposición de más de media hora, Lord Plumb le hizo una sola pregunta: “de todo esto, ¿que piensa el señor González?”, a la sazón presidente del gobierno de Madrid. La reunión se acabó en cinco minutos y Pujol se dió cuenta que Europa hablaba con los estados y no con los particulares.

Hace un par de meses visitó la Fundació Tarrés el presidente del Parlamento europeo, Hans-Gert Pöttering , democratacristiano de la Baja Sajonia. De las once preguntas que se le formularon desde una diputada socialista hasta el ex president Pujol, nueve se refirieron a la lengua catalana en Europa. Pöttering contestó invariablemente lo mismo: esto lo tienen que resolver primero dentro de su estado.

Algo parecido dijo Hillary Clinton cuando le preguntaron si Escocia, Gales y Catalunya podían aspirar a con vertirse en Estado. La secretaria de Estado replicó que no iba a inmiscuirse en los asuntos internos de los miembros de la Unión Europea. Lo que no se pueda resolver en el seno de los Estados, difícilmente se conseguirá en Bruselas o Estrasburgo, por muchas que sean las manifestaciones y presiones. Europa es algo más que una coartada.

viernes, marzo 06, 2009

Huele a bastante podrido en el PP

El hecho que el juez Garzón tenga más vanidad que rigor, que la explosión de las informaciones que hablan de corrupción de grandes dimensiones del Partido Popular coincidiera con las campañas electorales en Galicia y Euskadi...

Que el ministro Bermejo compartiera vergonzante cacería con el propio Garzón, una fiscala y el jefe de la Policía Judicial, que Madrid nos haya ofrecido un espectáculo entre dramático y sainetesco, todo ello no impide que tengamos derecho saber qué ocurre con la supuesta trama de corrupción en el principal partido de la oposición.

Queremos saber de qué se trata. Ni más ni menos. Una vez desbrozados los procedimientos seguidos por la instrucción del ínclito juez, es urgente que Mariano Rajoy se disponga a colaborar con la justicia y actúe en consecuencia.

Hay más de treinta personas relacionadas con el PP que han cometido supuestos delitos de corrupción política. Dos alcaldes populares de Madrid han dimitido. Así lo han hecho también cargos de confianza de Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad.

La patata caliente se ha trasladado a Valencia donde el presidente Camps y el número dos del PP valenciano se hacían trajes a medida, supuestamente a cambio de favores políticos.

En todo caso, huele a podrido, a corrupción y a sobornos en las esferas más cercanas a la cúpula del Partido Popular. Que se sepa. Y cuando lo sepamos, no pasará nada. Quiero decir que la vida continuará, las responsabilidades se depurarán y la derecha tendrá que buscar otra forma de financiar su partido.

Nada nuevo bajo el sol. Hace años eran los socialistas los que metían la mano en la caja de forma descarada. En un semana se fugó el director de la Guardial Civil, Luís Roldán, el gobernador del Banco de España, Mariano Rubio, estaba en la cárcel y Filesa estalló en Cataluña salpicando a los socialistas catalanes.

Convergència Democràtica pasó por el mismo trance con la dimisión de más de un conseller. Y Unió Democràtica todavía está pendiente de sentencia de uno de los casos en los que practicaba la corrupción.

La crisis son propias de los sistemas libres. No pasa nada cuando se saben y se ventilan las irregularidades de los que intervienen en la vida pública. Es mucho peor cuando no se sabe.

Estos días se ha preguntado a Rajoy si pondría la mano en el fuego por alguno de los sospechosos de su partido. No respondió. Yo, personalmente, no pondría la mano en el fuego sobre la financiación de ningún partido político en España, Cataluña, Valencia, Andalucía, Euskadi o Francia, Alemania y no digamos Italia...

Ha habido corrupción, la hay y la habrá. Lo importante es que siempre que se descubra sea del conocimiento de todos y, si es pertinente, que los responsables respondan ante los tribunales.

jueves, marzo 05, 2009

Detener al presidente sudanés

El Tribunal Penal Internacional ha dictado una orden de detención contra el presidente de Sudán, Omar al-Bashir, acusándole de ser criminalmente responsable de dirigir ataques contra una parte de la población de Darfur, asesinando, exterminando, violando, torturando y forzando a muchos civiles a abandonar sus tierras confiscadas que fueron sometidas al pillaje.

Es la primera vez que un presidente en ejercicio es objeto de una orden de detención por el Tribunal Internacional. Es improbable que el presidente al-Bashir se entregue a la justicia internacional. Las manifestaciones organizadas en Jartum en apoyo del presidente y del régimen indican que la situación puede empeorar todavía para quienes han sido vejados en Darfur.

El régimen ha amenazado con "amputar miembros a quienes metan sus manos en la ejecución de la sentencia del Tribunal Internacional". Lo ha dicho el jefe de la seguridad nacional. Pocas bromas. Hasta seis organizaciones no gubernamentales han sido expulsadas del país.

El presidente al-Bashir subió al poder el 1989 después de un golpe de estado incruento siendo coronel del ejército y derrocando a un gobierno democráticamente elegido.

Sudán es el más más extenso de África. Fue incorporado a la civilización y cultura árabes durante la expansión islámica del siglo VII. El sur no abrazó la fe del Profeta y se identificó con el cristianismo y el animismo. De ahí vienen muchos de los probemas endémicos de Sudán que ha vivido en guerra civil desde que Gran Bretaña le concedió la independencia en 1956.

La decisión del Tribunal Internacional marca un precedente interesante para aplicar justicia en tiempos globalizados. No lo hace como el intrépido y vanidoso juez Garzón que se ha querido convertir en un justiciero universal. Es un organismo que protege las garantías jurídicas y que es fruto del acuerdo internacional para aplicar justicia.

Aunque no tenga consecuencias prácticas inmediatas en Sudán, es un referente que hará recapacitar a los tiranos que actúan en tantos continentes, el otro caso africano es Zimbabwe con un presidente totalitario, sabiendo que el derecho internacional les observa y puede condenar sus fechorías.

miércoles, marzo 04, 2009

La convivencia hispánica

La historia se teje con los recuerdos y los olvidos del pasado. Se resalta lo que conviene al presente y se aparta lo que molesta. Es una fórmula común en todos los países y en todos los tiempos. No hay manos inocentes en la reconstrucción del pasado.

Los horrores que se entierran en el baúl del olvido no dejan de existir porque queden borrados por la historia oficial. Las tragedias más desgraciadas del siglo pasado siguen hablando aunque sea desde el silencio. Ahí están los horrores del Holocausto, los más de cien millones de muertos por las guerras en Europa, Camboya y la Revolución Cultural en China, las depuraciones masivas de Stalin, la guerra civil española, Ruanda, Darfur, los Balcanes...

Esas facetas más feas de nuestra historia colectiva son las que precisamente no habría que olvidar. Para no repetirlas en otros formatos o en otras circunstancias. La agitación política peninsular es un hecho al que nos hemos acostumbrado pero que recuerda otras situaciones precedentes.

Decía Vicens Vives que la Restauración, que se prolongó desde 1875 hasta la dictadura de Primo de Rivera en 1923, fue esencialmente un acto de fe en la convivencia hispánica. Falló la política y la convivencia entre aquellas dos Españas que a Machado le helaban el corazón.

También la Constitución de 1978, después de la guerra civil y la dictadura, fue un intento de recuperar la convivencia en las tierras peninsulares que ha tenido consecuencias muy positivas. El Estado autonómico ha hecho posible una descentralización política y administrativa que era desconocida desde la España de los Austrias y que ha protagonizado el más largo periodo de libertades y progreso que recuerdan los tiempos.

Cualquier elección autonómica o general viene siendo precedida por confrontaciones, por un frentismo que hace irreconciliables las posiciones de las dos Españas que no hacen vacaciones para desautorizar, a veces desligitimar, el poder ejercido democráticamente por el adversario.

No se sabe ganar ni tampoco perder. Este frentismo se agudizará en el País Vasco en las próximas semanas y se reproducirá en toda España hasta las elecciones generales. No pasa nada si no se rompe la convivencia que en estos tiempos de crisis puede ser más quebradiza.

Son interesantes las reflexiones de Gil Robles, el principal protagonista político de la derecha durante la República, escritas con tristeza desde el exilio: “la convivencia llegó a revelarse como algo imposible. Las diferencias políticas fueron transformándose en auténticas hostilidades y cuando ocuparon el poder quienes propugnaban una política de revancha, España se convirtió en un teatro de violencias y de atropellos, abocado fatalmente a la guerra civil”.

Preferiría ahorrarme una reposición de aquellos hechos aunque fueran con caras nuevas y nuevas tácticas.

martes, marzo 03, 2009

África a la deriva

Las desgracias que recorren tantos países africanos no suscitan interés, ni siquiera lástima y, mucho menos, una conciencia cívica internacional para aliviar el sufrimiento de tantos millones de negros. Da la impresión que ciertas categorías de seres humanos no tiene sitio en la sociedad digna que se debe construir.

Los europeos nos lanzamos a la colonización del continente africano desde el siglo XVII, pero cuando nos empleamos más a fondo fue en el siglo antepasado con la apropiación de los vastos territorios que se incorporaban como trofeos de caza en los mapas de Londres, París, Berlín, Roma y Bruselas. Se extraían los recursos naturales y se sometía a la población indígena a la voluntad de las minorías europeas que enriquecían a las metrópolis viviendo una existencia paradisíaca.

Ahora que los más valientes y audaces africanos arriesgan sus vidas en los mares del Atlántico en busca de un horizonte vital más humano, son detenidos en alta mar o se les encierra en campos de transición para ser repatriados de forma inmediata. No se pueden abrir las puertas de Europa a todos los que intentan llegar.

Pero es indecente que no se devuelva en forma de inversiones al continente en educación, en infraestructuras y en sanidad, lo que hace cien años se les arrebató bajo el nombre de la superioridad de la civilización europea.

Es incomprensible el silencio internacional ante la miseria que vive Zimbabwe, fruto de la tiranía de Robert Mugabe que lleva casi treinta años en el poder y puede exhibir el triste privilegio de haber conseguido que el 94 por ciento de compatriotas no tengan trabajo.

Causaba repugnancia la fotografía publicada en la prensa del domingo en la que se veía al tirano celebrando su 85 cumpleaños mientras la gran mayoría de sus súbditos pasan hambre, un 34 por ciento es azotado por el Sida y el cólera afecta a una proporción parecida.

Mugabe ha destruido su país y el gobierno de unidad nacional proclamado hace unos meses ha paralizado toda actividad. No hay manifestaciones populares en Europa sobre esta desgracia que debería remover la conciencia personal y colectiva de sociedades que nos llenamos la boca hablando de democracia y libertades y miramos hacia otra parte cuando hay tanta gente que sufre por la voluntad de un sátrapa.

Qué contraste entre este viejo dictador y Nelson Mandela, el líder político y moral más respetado de África