martes, enero 30, 2007

La innecesaria ley de partidos

La politización de la justicia o la judicialización de la política son dos prácticas que Montesquieu no recomendaba. Siempre que se mezclan las funciones de los tres poderes del Estado, el legislativo, el ejecutivo y el judicial, se resiente la democracia, la libertad y, si me apuran, también el progreso.

Decenas de miles de vascos se manifiestan en Bilbao para recriminar la decisión del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que ha ordenado la comparecencia del lehendakari Ibarretxe acusándole de haberse reunido con Arnaldo Otegi.

La ley de partidos y contra el terrorismo considera a Batasuna fuera de la ley. Todos los que se entrevisten con algún dirigente de esa formación pueden cometer delito. Aunque sea el presidente de una autonomía. Lo dice la ley.

Seamos serios y apliquemos el sentido común. Esta comparecencia de Ibarretxe no tiene mucha explicación. Decía Margueritte Yourcenar en su espléndido retrato del emperador Adriano que "toda ley demasiado transgredida es mala y corresponde al legislador abrogarla o cambiarla a fin de que el desprecio en que ha caído esa ordenanza insensata no se extienda a las leyes más justas".

Mantengo que la ley de partidos era innecesaria y llegará un día que tendrá que reformarse o abolirse. Es imposible ilegalizar a un cinco por ciento de una sociedad que vota a un partido.

Un tribunal puede interpretar la ley con criterios magnánimos o restrictivos. No se trata, a mi juicio, de la interpretación legal sino de la misma ley que no respondía a una necesidad sino a una política para echar fuera del sistema a un partido que era el brazo político de una organización terrorista. Como el Sinn Fein lo era del IRA.

Era una ley que se redactó en plena ofensiva política, judicial y policial del gobierno del PP contra ETA y, de paso, contra todo lo que se moviera en el entorno del nacionalismo vasco. Fue un error en el que cayeron también los socialistas.

lunes, enero 29, 2007

Ni ETA es el IRA ni Ulster el País Vasco

Ni ETA es IRA ni el Ulster es el País Vasco. Ni España es Gran Bretaña. Suponiendo que ninguna nueva crisis altera el calendario, dentro de tres meses el gobierno de Irlanda del Norte puede estar formado por miembros del partido del intransigente Ian Paisley y del Sinn Fein, el brazo político del IRA, organización terrorista que ha asesinado a más de 3.600 personas en los casi últimos cuarenta años.

Sin ánimo de establecer paralelismos, porque no existen, lo que puede ocurrir en Belfast es como si Jaime Mayor Oreja y Arnaldo Otegi pudieran sentarse en una misma mesa de un consejo de ministros. No lo atisbo en mis días.

Las cadencias políticas son lentas en Inglaterra. Preguntado el poeta alemán, Heinrich Heine, sobre qué país le gustaría vivir, contestó que en Inglaterra donde las cosas suelen ocurrir cien años después. Se refería, irónicamente, a su propia muerte.

El conflicto entre Inglaterra e Irlanda se remonta a muchos siglos. Cuestiones políticas, económicas y religiosas hicieron incompatible que los irlandeses aceptaran compartir la soberanía con Londres.

Las llamadas plantaciones del Ulster, un proceso de colonización de protestantes ingleses y escoceses que empezó hace cuatro siglos, en tiempos del rey Jaime I, serían el comienzo del conflicto que tuvo un desenlace provisional en los años veinte con la independencia de Irlanda.

La cuestión del Ulster fue la pesadilla de la Inglaterra victoriana que se encalló en Irlanda mientras el imperio británico se extendía por medio mundo. La batalla entre los conservadores de Disraeli y los liberales de Gladstone se libraba constantemente en Dublín y Belfast con efectos muy inquietantes para los gobiernos de Londres.

La independencia de Irlanda dejaba una minoría de católicos en la provincia británica del Ulster que eran tratados como ciudadanos de segunda. Hace cuarenta años nació un IRA nuevo que se identificaba ideológicamente con el que contribuyó a la independencia de Irlanda y se dotó de un brazo político, el Sinn Fein, que también había sido determinante a finales del siglo antepasado para enfrentarse a los gobiernos de Londres. El IRA se dedicó a la violencia y a los asesinatos indiscriminados provocando la intervención militar del ejército británico que ocupó la provincia durante más de treinta años.

El terrorismo seguía operando con saña. Todos los gobiernos, desde Harold Macmillan hasta Tony Blair, buscaban salidas políticas sin ceder a la violencia del IRA. Hasta el Viernes Santo de 1998 no se llegó a un acuerdo que puede considerarse como uno de los activos más sólidos del ahora debilitado primer ministro Blair.

La intransigencia de las dos partes, del partido de Ian Paisley y del Sinn Fein, hicieron descarrilar aquel acuerdo hasta el punto que la autonomía quedaba suspendida en 2002. Este fin de semana, cinco años después, parece que el proceso vuelve a seguir su curso y es muy probable que el 7 de marzo se celebren elecciones y se pueda formar un gobierno en el que protestantes y católicos se sienten en un mismo ejecutivo.

Todas las partes han tenido que tragarse muchos sapos. El gobierno Blair reconoció hace una semana que su país había practicado terrorismo de Estado al colaborar con la policía paramilitar en el asesinato de dirigentes católicos. Pidió perdón y afirmó que no volvería a ocurrir a partir de ahora.

Los republicanos, por su parte, aceptaron este fin de semana colaborar con la policía de mayoría protestante en el Ulster levantando uno de los escollos más insuperables. No hay que ser muy lúcido para deducir que el conflicto del IRA no tiene nada que ver con el que aquí tenemos con ETA. Una diferencia sustancial es que el caso del Ulster no ha sido partidista en los últimos cuarenta años. Ha sido una cuestión de Estado. A pesar de las equivocaciones y abusos de los todos los gobiernos que pretendían acabar con el conflicto.

domingo, enero 28, 2007

Zapatero, Rajoy y las encuestas

No sé si el proceso de paz con ETA está vigente, se ha interrumpido o simplemente no existe. Escuchando al presidente Zapatero parece que el gobierno sigue como si no hubiera pasado nada. ETA no hace muchas declaraciones. Simplemente pone bombas y observa cuál es la reacción que produce en la atribulada y confusa sociedad española.

Zapatero insiste en que seguirá trabajando "por el fin de la violencia, por ver la paz en España, y lo voy a hacer en paz: no voy a confrontar ni con Aznar ni con Rajoy, porque toda mi energía es para la democracia, para derrotar a la violencia y para que alcancemos la paz; es lo que merece el pueblo español, es lo que merece la democracia"

No puedo estar más de acuerdo con este discurso. Pero, ¿y la realidad?. Me han sorprendido las declaraciones de Josu Joan Imaz, el líder el PNV, diciendo que "buscar ahora el final dialogado es puro volountarismo".

Mientras Zapatero hace estas elegías a la paz, salpicadas de ironías a Mariano Rajoy y a Aznar, el líder del PNV afirma en una entrevista a El País que "alguien en ETA puede buscar una fractura de la sociedad española de la dimensión de la que quiso provocar en Euskadi en el año 2000".

Sigue Imaz: "nos puede pillar un atentado con los consensos mínimos rotos. Y éste no es el ambiente adecuado para hacer frente a una espiral de ETA".

No voy a hacer un elogio del tono y del fondo del discurso del PP sobre terrorismo desde que perdió las elecciones hace más de tres años. A Mariano Rajoy le ha faltado visión de Estado y ha confundido sus intereses electorales con lo que nos preocupa a todos que es, ni más ni menos, que el fin de la violencia política.

Lo más preocupante es que tanto Zapatero como Rajoy piensan que las encuestas les van a dar la razón. No importa que estemos ante un precipicio y nos despeñemos en la histórica tragedia de las dos Españas.

Practicamos la democracia sin tener en cuenta al otro, pensando que la política es unitaria, que no tiene nada que ver con la pluralidad de las personas y las sociedades.

Rajoy nos insiste en que la solución es golpear con la ley y aplicar el "palo y tiente tieso" a todo lo que se mueva alrededor del terrorismo.

Zapatero nos ofrece una visión kantiana, ideal, dialogada, como si ETA fuera una ONG.

Mientras tanto, jueces y periodistas hacemos de las nuestras, canalizando las acusaciones de unos contra otros alineándonos en las escuderías respectivas, como si el terrorismo fuera una cuestión de siniestralidad en el tráfico o de la inflación y el paro.

Algunas sentencias de los jueces hacen pensar que piensan más en política que en la justicia. Lamentable.

Me quedo con las reflexiones de Imaz: No hay condiciones objetivas para reanudar los contactos con ETA. Y mucho menos dar expectativas de que pueden existir en los próximos meses.

Por lo tanto, calma, tranquilidad, reflexión. Y si estuviéramos en un país normal habría que suponer que en una cuestión tan importante las instituciones del Estado, también losn partidos democráticos, dejaran de jugar, de mirar a las encuestas y dejar en paz al adversario político.

jueves, enero 25, 2007

País extraño el nuestro

Tres hechos me han inquietado en los últimos días: la manifestación contra el gobierno de tres mil guardias civiles uniformados en Madrid, la insólita entrevista en público entre el presidente Zapatero y el juez Garzón, de la Audiencia Nacional, y la declaración de Imma Mayol de que es antisistema.

Que miles de guardias civiles se manifiesten uniformados pidiendo que el gobierno cumpla sus promesas electorales de liberar al benemérito cuerpo de la disciplina militar me parece un despropósito. La Guardia Civil no es quien para exigir promesas electorales aunque les afecten de manera muy directa. Oir gritos contra Zapatero en esa concentración me pareció insólito.

Más extraña me ha parecido la entrevista pasada por televisión entre el juez Garzón y el presidente Zapatero. Garzón puede tener mucho prestigio en el exterior. Pero es un personaje errático,vanidoso, que aceptó ir de número dos en la lista socialista de Madrid con Felipe González y, al no recibir el cargo que pedía, volvió a la Audiencia Nacional para atacar al gobierno del que no llegó a formar parte. Penoso.

Felipe González fue muy imprudente con Garzón. Zapatero lo ha sido también. Aprovechar una pregunta del juez estrella, el salvador de la justicia internacional, para dar lecciones de política exterior de Estados Unidos en América Latina es un síntoma que los puentes entre Washington y Madrid están rotos.

Imma Mayol, teniente de alcalde del ayuntamiento de Barcelona, es antisistema. En una entrevista con Josep Cuní dijo que "entre un okupa y un especulador, yo estoy con el okupa". Demagogia barata.

¿Cómo puede convencernos Mayol de ser anti sistema si ella misma es el sistema, lo ha sido durante años, tiene coche oficial y cobra más que el presidente del gobierno, según leo en la prensa de hoy? Su pareja, el conseller Saura, también tiene coche oficial y desde tiempos inmemoriales está en la cosa pública.

País extraño el nuestro.

miércoles, enero 24, 2007

IRA y ETA, Inglaterra y España

El gobierno británico da como válido el informe de la policía en el que se da cuenta que agentes de seguridad de Irlanda del Norte estuvieron implicados en la protección y cobertura de paramilitares protestantes que asesinaron a varias personas, muchas de ellas católicas, y cometieron otros actos de violencia en los años noventa.

Que la guerra sucía era practicada en el Ulster se publicaba total o parcialmente en los periódicos. Muchos políticos sabían de los métodos no democráticos y criminales practicados con el conocimiento de los gobiernos de Londres. El IRA asesinó a más de 3.600 personas en los últimos cuarenta años.

Estas cuestiones llegaban tangencialmente a la Cámara de los Comunes porque la lucha contra el terrorismo del IRA era una cuestión de estado y no partidista. Gobiernos laboristas y conservadores han encajado las barbaridades cometidas por los terroristas. Incluso cuando se hubo firmado el acuerdo del Viernes Santo de 1998 en Belfast se produjeron atentados con bastantes víctimas.

La guerra sucia continuó pero sin acaparar grandes titulares en prensa y sin que se convirtiera en un conflicto político entre gobierno y oposición.

Con el cinismo propio de cualquier político profesional, el primer ministro Tony Blair, calificó el informe que ahora es oficial de “profundamente perturbador” añadiendo que aquellas acciones “fueron totalmente equivocadas y no tenían que haber ocurrido nunca” y que el informe se “refería a cosas del pasado que ahora no podrían ocurrir”.

Supongo que se refería a que el proceso de paz ha llegado prácticamente a su fin. El Estado británico acepta que hizo un mal uso del monopolio de la violencia, que delinquió encubriendo o cometiendo asesinatos, pero lo admite porque ha habido un acuerdo que terminará con la violencia de muchos años.

El brazo político del IRA, el Sinn Fein, ha hecho saber que este informe es muy importante porque confirma lo que su partido había denunciado siempre y que sólo es la punta del iceberg de los abusos cometidos por la policía.

Los ratas, según el Sinn Fein, han abandonado el barco de la policía y los católicos ya pueden ingresar en los cuerpos de seguridad tal como establecían los acuerdos de Viernes Santo. Añadiendo unos kilos más de cinismo, el jefe de la policía nordirlandesa, ofreció disculpas a los familiares de las víctimas asegurando que hoy no se podrían repetirse los abusos.

Igual que en España. Con la diferencia de que el proceso de paz del Ulster era más sólido y no había oposición. Tony Blair y el primer ministro de Irlanda, el Sinn Fein y los partidos protestantes del Ulster trazaron un plan que llevaron a cabo a pesar de las dificultades.

En España no sabemos si existe tal plan, si sólo importan las encuestas, si ETA va a volver a matar o no. Y un Partido Popular que habla de vencer y derrotar a ETA porque entiende que así echa a los socialistas del poder.

Qué mal síntoma para un país cuando un tema de esta envergadura entra plenamente en campaña electoral.

martes, enero 23, 2007

Errores y la condición humana

Leo en la prensa europea de hoy dos cuestiones que me llaman la atención. La primera es que el cambio climático y la guerra de Iraq han desconcertado a la derecha neoconservadora americana. No me extraña. No han hecho nada para corregir sus errores en Iraq ni tampoco son conscientes de las derivas del cambio climático.

Lo que me preocupa es que si los demócratas llegaran a la Casa Blanca en noviembre de 2008 tampoco podrían corregir de forma inmediata los graves errores cometidos por la administración Bush en Iraq. Sobre el cambio climático, se dejarán llevar por los intereses nacionales.

La segunda historia es la codicia, la avaricia y la condición humana exhibiéndose sin pudor en una playa inglesa de Devon. Un gran buque de carga embarrancó en las costas al pie de los famosos acantilados. Varios containers se resbalaron y quedaron depositados en las arenas.

No es fácil el acceso a esa playa. La policía británica avisó del peligro de contaminación de los containers, amenazó con aplicar la ley que impide hacerse con la propiedad ajena y velaba desde los acantilados los movimientos del buque clavado en la arena.

A pesar de ello, cientos de personas se desplazaron a la zona del botín. Extrajeron motocicletas BMW, zapatos de lujo, cremas de belleza y alfombras. La televisión nos ha mostrado gentes entrando en los containers de donde extraían volantes de automóvil, cajas de cambio y Biblias.

La policía ha podido recuperar algunas de las piezas capturadas por los asaltantes a las playas debajo de las rocas de Devon. Sólo se deslizaron 40 containers de los 2.500 que llevaba a bordo el Napoli en su travesía desde Amberes hasta Durban en África del Sur.

El espectáculo era digno de los bandoleros, contrabandistas y mercaderes que históricamente han transitado por esas playas para camuflar bienes y personas a los dos lados del Canal de la Mancha. En otros tiempos lo hacían de noche.

Ahora ha sido a plena luz del día. Los ingleses pasan por ser elegantes y cultos. Hay de todo. Pero cuando aparece algo en el mar les sale su espíritu corsario. Supongo que lo mismo ocurriría en una playa española, americana o china. Somos así y no hemos evolucionado tanto como pensamos.

lunes, enero 22, 2007

Putin, Europa y América Latina

Seminario en Barcelona sobre Geopolíticfa y Energía. En Europa y en América Latina. Lo organiza el CIDOB desde hace siete años. Ponentes de postín y una audiencia interesada y cualificada en temas geopolíticos y energéticos.

Me interesó especialmente la ponencia de Ricardo Lagos, ex presidente de Chile y director del Club de Madrid. Un hombre lúcido, con experiencia, un político de corte europeo, muy disonante de los Chávez, Morales, Correa y compañía. Un socialdemócrata moderno, alejado de los discursos populistas y caudillistas que campan en partes de América Latina.

Cuenta Lagos que es más importante la energía que los misiles. No tuvo palabras agradables para el presidente Putin que gasifica las relaciones diplomáticas en Europa. El Kremlin domina las voluntades europeas con petróleo y gas.

Schröder, el canciller que pactó con Putin antes de abandonar la cancillería de Berlín y luego trabajó para él, salió muy mal parado. Angela Merkel lo tiene difícil para deshacer las trampas tendidas por su antecesor.

En plena guerra fría, desde los tiempos de Breznev hasta Eltsin, no se cortó nunca el flujo de petróleo y gas que venía de Rusia y se distribuía por media Europa.

Eltsin es un peligro mundial. No tiene detrás un gobierno, ni una legislación, ni funcionarios preparados. El país del que depende Europa está gobernado por un conjunto de ex espías, de multimillonarios que hacen el juego a Putin, casi todos ex comunistas, que compran todo lo comprable en Londres, Barcelona, Milán y Frankfurt.

El panorama en América Latina es todavía peor. Un conjunto de presidentes populistas se han hecho con el poder democráticamente y se olvidan de sus compromisos electorales.
Chile es el país que mejor parado sale. Argentina y Brasil se salvan por los pelos. Pero Venezuela, Ecuador y Bolívia estan instalados en una perspectiva preocupante. Se apoderan de los recursos, contentan a la pobreza de sus gentes y no se preocupan del futuro.

En cuanto el petróleo no deje de ser imprescindible, las crisis vendrán en cascada. No hacen falta ejércitos. Con los recursos energéticos es suficiente. Se puede hacer demagogia, privar de libertades, cerrar periódicos y ser líderes mesiánicos. Un peligro.

jueves, enero 18, 2007

Stalin era un monstruo

Entiendo que Mariano Rajoy esté molesto porque ganó el combate al presidente Zapatero en el Congreso y sus propuestas para debatir la política antiterrrosita después de que ETA rompiera la tregua hayan sido vetadas.

El ambiente es tenso y políticamente irrespirable. El enemigo no es la banda terrorista sino el adversario polìtico. En las dos direcciones. Es muy triste cuando en política se transforma el adversario en enemigo mortal.

Nada que haga el gobierno le parecerá bien al PP ni lo que proponga Mariano Rajoy será aceptado por los socialistas y aliados en el Congreso. El choque de trenes ya se ha producido y los escombros sólo serán retirados después de las próximas elecciones.

Rajoy dijo textualmente que "es la primera vez en la historia de cualquier democracia en la cual las posiciones de un partido y sus propuestas no se pueden debatir en una Parlamento, esto ni Stalin, no se ha visto nunca".

Puedo entender la ira de Rajoy. Pero le recomiendo que sea más cuidadoso con el lenguaje y los conceptos. Invocar a Stalin en cualquier trifulca parlamentaria me parece un insulto a la inteligencia, a la historia y al sentido común.

Mentar el estalinismo o el nazismo en una democracia me parece una temeridad porque demuestra que los que mezclan a Stalin o Hitler con cualquier crisis en un sistema libre no saben historia ni conocen las perversidades de los totalitarismos del siglo XX. Ignorancia pura y dura.

miércoles, enero 17, 2007

Debates y combates en el Congreso

Es tan arriesgado gritar demasiado como pasarse de listo. Cuando alguien exagera o vocifera en un debate es muy probable que lo gane pero no necesariamente que tenga razón. Digan lo que digan las encuestas, me parece que el combate de boxeo del lunes en el Congreso sobre el fin de la tregua y las negociaciones con ETA, lo ganó Mariano Rajoy. Hablo de combate que no de debate.

Pero su triunfo no equivale a que convenciera a quienes tenemos de la política un concepto más pedagógico, más próximo al criterio y al sentido común, más comprensivo con la complejidad de todas las situaciones. El Parlamento, decía Ortega, es el respiradero de la vida nacional y cualquier diputado está legitimado para decir lo que le venga en gana mientras el reglamento y el presidente de la Cámara se lo permitan.

Rajoy ganó pero no me convenció. Qué ocasión tan única tenía para echar mano de su ironía gallega, practicar la generosidad del ganador, dirigir sus disparos hacia ETA y, de paso, poner en evidencia la ingenuidad de Zapatero que fue engañado por sus interlocutores de la banda terrorista que alimentaron su optimismo al tiempo que le colocaban una gran bomba en Barajas.

Menos acusarle de alta traición, Rajoy le dijo de todo. Le llamó frívolo, imprudente y le vino a poner a los pies de ETA, tanto si volvía a matar como si no. ¿Había para tanto? Pienso que no.

Para remachar el clavo, al día siguiente añadió que para ser presidente del gobierno hace falta algo más que tener 18 años y ser español. De esta declaración anticonstitucional, se puede deducir que tenemos a un imbécil en La Moncloa.

He sido y sigo siendo crítico con la política general del presidente Zapatero. Lo he escrito en varias ocasiones tanto en lo que se refiere a su política exterior, al viaje sin mapa de ruta para negociar con ETA, a la ligereza con que se ha emprendido la reforma territorial de España, las veces que ha utilizado a Catalunya para sus necesidades partidistas y a las políticas sociales gratuitas que han molestado a amplios sectores de la sociedad.

Pero es el presidente del gobierno y tiene la legitimidad y la representación de una mayoría de españoles. Se le puede criticar con la dureza que se quiera y la oposición está haciendo su trabajo. Pero, repito, que nadie grite demasiado (Rajoy) ni que nadie se pase de listo (Zapatero). No es el juicio final y el votante sabrá perfectamente lo que más le conviene.

martes, enero 16, 2007

No se debate sobre la inmigración

El terrorismo de ETA lo abarca todo, lo penetra todo, es el eje de la política de un país al que le gustan los toros, la sangre, las luchas fratricidas. Ahora me explico por qué tantos somos europeístas. Sin los códigos democráticos europeos nos podríamos esperar situaciones muy desagradables.

Mientras nos retorcemos en estos trágicos debates endogámicos, más de un diez por ciento de inmigrantes viven, trabajan, se ganan la vida y mantienen el ritmo de la economía.

Nadie se preocupa de si hay que impulsar la integración o dejar que el multiculturalismo se afiance por la fuerza de los hechos y las costumbres. Es una irresponsabilidad que los políticos no se ocupen de este fenómeno, de facilitar los derechos sociales y políticos, de exigir las responsabilidades a todos.

Hay tres modelos que han experimentado otros países. Gran Bretaña y Holanda han adoptado un cierto multiculturalismo que consiste en un "laisser faire" hacia los sobrevenidos que ha creado comunidades ajenas a las realidades nacionales. Francia se ha inclinado por la integración sin matices pero no ha ofrecido una salida económica y social para más de cinco millones de inmigrantes que acaban refugiándose en guetos, con los ascensores de la meritocracia rotos.

Canadá y Estados Unidos, dos países de grandes dimensiones, se encuentran en un punto medio aceptando el multiculturalismo pero impulsando unos valores comunes.

Hay inmensas bolsas de personas desarraigadas de sus países de origen a las que etiquetamos por sus procedencias, por sus creencias, por sus lenguas y por su raza. Queremos integrarlos pero los clasificamos primero. No como personas sino por aspectos parciales de su identidad.

Es un error que no podemos cometer. Si se trata de integrarlos hay que hacerlo desde el todo y no desde un aspecto de su personalidad.

Al margen de su procedencia, de su lengua o nación, de su color o sexo, de su religión o de su posición, los occidentales debemos pedir a los líderes políticos, religiosos, sociales y económicos que impulsen los valores cívicos de todos, que se les respete, que se les concedan los derechos democráticos y se les exijan las obligaciones que practicamos los de aquí.

Que se les garanticen los derechos humanos universales a la dignidad, a la cultura y a la libertad. Son valores compartidos en las sociedades libres que no pueden estar sometidos a ninguna forma de relativismo o de comercio moral.

Éste sí que es un debate pendiente, muy alejado del venceremos de Rajoy y de la ingenuidad de Zapatero.

lunes, enero 15, 2007

Sarkozy y Royal, dos talantes

Francia se prepara para que las elecciones presidenciales tengan dos candidatos claros y definidos que representen a la derecha y a la izquierda.

La esquizofrenia política del presidente Chirac viene de treinta años de estar en las cumbres de la política francesa representando todos los papeles para mantenerse en el poder. Chirac es presidente gracias al voto masivo de la izquierda que se horrorizaba ante la posibilidad de que Le Pen se convirtiera en el primer presidente de extrema derecha.

Los socialistas encabezados por Jospin no consiguieron ni siquiera superar al Frente Nacional de Le Pen y quedaron fuera en la segunda vuelta. Chirac ha tenido que hacer tantos malabarismos, durante tantos años, que no se atreve a presentarse nuevamente para no ser humillado.

Su biógrafo más autorizado, Franz Olivier Giesbert, dice en su último retrato de Chirac, titulado "La Tragédie du President", que es difícil definir la política de Chirac en materia económica y social. Después de tantos papeles, de tantas intrigas, de tantas mentiras, ha llegado el momento de definir a Chirac como el “guardián del cementerio de Francia”.

Los libros críticos, casi de auto odio, escritos por franceses sobre su propio país son muchos y desde varios enfoques. Los que han salido de norteamericanos que han vivido en Francia durante un tiempo son casi insultantes, especialmente desde que Chirac, precisamente él, se vistió el uniforme de De Gaulle y se opuso a la guerra de Iraq propiciada por Bush y sus compañeros de viaje en Europa.

No es una casualidad que el candidato de la derecha francesa, Nicholas Sarkozy, no haya recibido el apoyo de Chirac quien todavía no ha dicho que no será candidato. Es tan complicada, tan francesa, la política que se fabrica en París que el presidente la Unión por un Movimiento Popular (UMP) , se desmarca del candidato Sarkozy que ha recibido el 98 por ciento de los votos de los militantes de ese partido.

Con la más que probable desaparición de Chirac como presidenciable, acaba el largo periodo dominado por François Mitterrand y Jacques Chirac.

Llega el duelo entre la derecha de Nicholas Sarkozy y la izquierda de Ségolène Royal. Dos personalidades, dos estilos y dos proyectos para redimir a los franceses de un pesimismo que me parece más virtual que real.

Sarkozy se presenta como un liberal de derechas pero muchos franceses entienden que es la encarnación estricta de la ley y el orden hasta el punto que ha sido definido como un “neoconservador americano con pasaporte francés”. Para disipar estos temores el propio Sarkozy dijo que había cambiado y que “el humanismo es una fuerza y no una debilidad”. Su discurso suena bien pero su carácter provoca reservas hasta el punto que alguien ha dicho que “necesitamos un presidente como Sarkozy pero sin Sarkozy”.

Su discurso sobre la integración de los inmigrantes está bien construido sobre los parámetros de los valores republicanos. Con mano dura cuando haga falta.

La candidata socialista, Ségolène Royal, va delante en las encuestas. Ganó las primarias de su partido por su frescura, por ser mujer y por bajar a la calle y hablar con franceses normales. Venció a los dinosaurios de su partido y pretende alcanzar la presidencia con un mensaje igualmente populista que el de Sarkozy pero con un planteamiento más trivial, más blairista, para llegar al Elíseo.

Sarkozy se ha declarado contrario sin ambajes al ingreso de Turquía en la Unión Europea. La socialista Royal no tiene opinión al respecto y ha declarado que dependerá de lo que piensen y digan los franceses. Son estos dos talantes, en una cuestión que divide a toda Francia, los que se sometarán a las urnas en la segunda vuelta del mes de mayo.

viernes, enero 12, 2007

El Duque de Wellington, Blair y Bush

Tony Blair recurrió al Duque de Wellington al hablar de la política militar británica en estos atribulados días. Al comenzar su discurso en Plymouth se refirió a Wellington que fue un militar triunfador y también fue primer ministro británico.

En las democracias anglosajonas sólo los militares que ganan las guerras se convierten en presidentes o primeros ministros. Es un a tradición que arranca de la Roma clásica. Wellington es un ejemplo. Ganó lo que los ingleses conocen como la "Peninsula War" y nosotros llamamos "guerra de independencia" contra Napoleón.

No sólo contribuyó a que los españoles venciéramos a Napoleón y su familia instalada en las Españas, sino que a la hora de la verdad, en Waterloo, fue el que envió al gran corso a la isla de Santa Elena donde murió amargamente. Francia perdió y Gran Bretaña ganó estableciendo la famosa Santa Alianza con Rusia y Austria que intentó frenar los efectos de la Revolución Francesa en la primera parte del siglo XIX.

Eisenhower es el ejemplo más recurrente del siglo XX. Fue el general que dirigió las fuerzas americanas para derrotar al nazismo y en 1952 ganó las elecciones en Estados Unidos. Y las volvió a ganar en 1956 hasta dar paso a John Kennedy en 1960.

Blair recordaba hoy a los militares reunidos en Plymouth que el Duque de Wellington anotaba en su dietario la diferencia que existía entre dirigir los ejércitos que vencieron a Napoleón y presidir el consejo de ministros de Inglaterra. Las órdenes que daba como militar eran obedecidas sin chistar y las propuestas que hacía a los ministros de su gabinete pasaban por la discusión y la crítica de su gobierno. Muchas veces no eran aceptadas.

Blair ha escogido una referencia histórica muy precisa que no va precisamente a favor suyo. Sin ser militar, fue a una guerra considerada injusta y ahora pretende dar lecciones a sus generales sobre cómo habría que haberla ganado y sobre el papel de Inglaterra en el mundo.

Lo mismo le ocurre al presidente Bush. Lanzó el miércoles una nueva estrategia en Iraq ignorando el desastre real creado por sus decisiones políticas al margen de las opiniones de los militares.

Tanto Bush como Blair no pueden exhibir trofeos militares. Las decisiones políticas son desautorizadas por su fracaso como políticos. Los dos han lanzado humo, confusión y desconcierto sobre unas opiniones públicas que no se los creen.

Los dos han actuado como políticos que no han sabido calibrar la lógica de la guerra. Los dos no han sido honestos con su nación y no les están explicando la verdad. Siguen insistiendo en que sus decisiones fueron correctas cuando la realidad dice una cosa bien distinta.

jueves, enero 11, 2007

Chávez, patria, socialismo o muerte

Hugo Chávez inauguró su tercer mandato decidido a acelerar la revolución bolivariana "cueste lo que cueste". El socialismo del siglo XXI proclamado por el caudillo venezolano tiene la pinta de convertirse en el castrismo del siglo XX.

Su fórmula de juramento, "patria, socialismo o muerte", da un poco de miedo. Y recurrir a Jesucristo como el "socialista más grande" es la presunción de un ignorante.

Chávez ganó ampliamente las elecciones. Muchas de las decisiones que ha tomado y que ha prometido constaban en su programa electoral. Los venezolanos lo quisieron y lo tendrán. Me temo que por mucho tiempo.

El caudillo bolivariano está en su derecho para renegociar condiciones más ventajosas con las empresas energéticas extranjeras. No hay que sorprenderse si las llega a nacionalizar total o parcialmente.

Hay dos consideraciones preocupantes sobre la transparencia democrática de Chaves. La privación de la licencia a Radio Caracas Televisión es una muestra alarmante del autoritarismo que practica y va a practicar. Puede tener razones para cerrar o nacionalizar la cadena de radio y televisión, crítica con su persona y con su gestión. Pero no lo puede hacer sin tener en cuenta las garantías legales.

La libertad está muy amenazada en Venezuela y la transparencia informativa no existe. Chávez es un miliar que ya dio un golpe de estado y aguantó otro promovido por disidentes en el ejército.

La segunda consideración es que la retórica de tantos dirigentes populistas en América Latina descansa sobre los ingresos de la energía en el mercado internacional. A pesar de los tiempos de gran bonanza con precios del petróleo por las nubes, la bajada del precio de barril ha disparado la inflación y ha detenido la generosidad del estado venezolano hacia la mayoría de ciudadanos.

El modelo cubano no ha funcionado en Cuba. Y tampoco puede funcionar en Venezuela, Ecuador o Nicaragua que siguen de cerca las pisadas de Chávez. Otra cosa es la socialdemocracia mucho más seria como la de Bachelet en Chile y la de Lula en Brasil.

Chávez ha anunciado otra reforma de la Constitución que le permitirá continuar en el poder hasta el año 2021. Por lo tanto hay Chávez para rato.

La oposición a Chávez tendrá que inventarse nuevas formas para hacer frente a la avalancha caudillista. En abril de 2002 dio un golpe de estado, intentó paralizar el gigante estatal de Petróleos de Venezuela y finalmente se retiró de las elecciones legdislativas con lo que el antichavismo no tiene representantes en la Asamblea Nacional.

Chávez es la consecuencia del fracaso de la política en Venezuela que se remonta a los tiempos del socialdemócrata Carlos Andrés Pérez que también fue un populista sentado sobre los inesperados ingresos petrolíferos de los ochenta.

Un gobierno que no valora la libertad y que no deja practicarla conduce un país hacia el precipicio del autoritarismo y la dictadura. Ojalá me equivoque.

miércoles, enero 10, 2007

Qué cansancio y cuánta irresponsabilidad

Las guerras se ganan o se pierden militarmente pero hasta que los libros, la literatura, el arte y la historia no coindicen en un estado de opinión ampliamente aceptado, los veredictos suelen ser prematuros.

Hay teorías sobre victorias indiscutibles y también sobre derrotas estrepitosas. La última que circula en ambientes académicos y muy conservadores norteamericanos es que la invasión de Iraq habrá servido para dividir y segmentar a los pueblos chiítas y sunitas de Oriente Medio, de tal forma que la presencia y el control militar de Estados Unidos será imprescindible por mucho tiempo. Divide y vencerás, no deja de ser un maquiavelismo para explicar una derrota.

Las teorías optimistas o pesimistas, aunque se traduzcan en estados de opinión generalizados, tienen que pasar el tamiz de la realidad. Que se lo pregunten a Zapatero por lo del optimismo y también a los invariablemente pesimistas populares cuando pasan una temporada sin poder y tienen teorías casi dogmáticas sobre cómo terminar con el terrorismo.

La política no se construye con sentimientos ni con pasiones. Ni siquiera con manifestaciones multitudinarias o con encuestas. Se fabrica con la fuerza de los hechos y con las consecuencias de las acciones adoptadas por los gestores públicos. La política democrática es responsabilidad y rendición de cuentas.

Si ha habido una ruptura del proyecto de paz es exclusivamente achacable a la criminalidad de ETA. Pero quienes nos hicieron creer que los etarras querían de verdad terminar con la violencia, tienen que sacarnos del desconcierto al que estamos sometidos, un desconcierto que ni siquiera la habilidad y astucia del ministro Rubalcaba consigue ahuyentar.

Cuando los vientos parecía que soplaban a favor de alcanzar la paz, las discrepancias de Rajoy eran irresponsables. Ahora que ETA ha hecho saltar por los aires el proceso, se achaca igualmente de irresponsables a los populares.

Soy muy partidario de la unidad para combatir el terrorismo. Siempre fue así hasta que después de las elecciones de 1993 el PP de Aznar decidió centrarse en los abusos y delitos de la violencia del Estado para luchar contra ETA para echar a González del poder. De aquellos polvos vienen estos lodos.

La lucha contra el terrorismo se ha convertido en una lucha partidista entre los demócratas mientras los etarras marcan la agenda política del país. Es una irresponsabilidad que fortalece a ETA. Irresponssabilidad en ir o no a manifestaciones, en redactar slogans de pancartas, en si los interlocutores son buenos o malos, míos o de los otros, vascos o españoles, navarros o guipuzcoanos, socialistas o populares, nacionalistas o españolistas.

Qué cansancio. A veces te entran ganas de emprender unas largas vacaciones en busca de escenarios más racionales, más humanistas, más inteligentes.

martes, enero 09, 2007

Putin puede dejar helada a media Europa

Rusia tiene la llave del grifo para suministrar energía a buena parte de Europa Central. El lunes cerró el oleoducto bautizado irónicamente como el oleoducto de la Amistad. El treinta por ciento de la energía de la Unión Europea viene de Rusia a través de Bielorusia.

Las dificultades y frustraciones de Rusia por haber perdido grandes extensiones de territorio no se van a superar con la fuerza del ejército. Bielorusia se independizó de Rusia pero depende de ella. Tiene los pies de barro. El presidente Lukashenko llegó a un pacto con Eltsin que Putin no ha visto nunca bien.

Bielorusia recibía la energía de Rusia prácticamente libre de cargas, casi a precio de coste. Putin ha pedido la revisión de los contratos pero no ha sido posible.

Putin ha ordenado el cierre del petróleo y gas que llegan a Bielorusia y, desde allí, se distribuyen a Polonia, Alemania, Eslovaquia, Ucrania y Hungría. También a Lituania y Letonia.

La dependencia energética de Europa de Rusia es grande. Putin tiene carta blanca para hacer lo que le vanga en gana porque tiene la llave de buena parte del petróleo y del gas que llegan del interior de Rusia.

Rusia ha condicionado la política europea y mundial desde los tiempos en que derrotó a Napoleón. Lo hizo en el siglo XIX y en el XX. Por la fuerza de sus ejércitos, por la gran extensión geográfica, por sus recursos naturales. Y ahora lo sigue haciendo.

Con la particularidad de que Rusia no ha cicatrizado la herida de haber perdido su imperio en tan poco tiempo. El majestuoso Ejército Rojo ya no existe. Pero sí que dispone del oleoducto de la Amistad para dejar helada a media Europa.

La Unión Europea tiene que buscar alternativas energéticas para no depender tanto de la voluntad política del Kremlin.

lunes, enero 08, 2007

Vivimos en un país brusco

Se echa de menos un poco de racionalidad en la crisis política planteada por el atentado de ETA en Barajas. El terrorismo ha golpeado a cientos de familias españolas en más de cuarenta años. En este caso también a familias ecuatorianas. Pero a quien ha sacudido una vez más es a un presidente del gobierno que pretendía acabar con la violencia política y puede ser víctima política de ella.

No se le puede achacar a Zapatero que cediera a los supuestos pactos establecidos con la banda terrorista. Nadie ignora que esos pactos existieron. Hay que suponer que esos acuerdos preliminares establecían condiciones que las dos partes se habrían comprometido a observar en tiempo y forma.

Lo más interesante a estas alturas, al margen de las dos muertes y de los destrozos materiales perpetrados en Barajas, es saber qué cláusulas contenían esos pactos. Si nos dejamos llevar por la literatura publicada hasta ahora, sin acudir a las teorías conspirativas de rigor, Zapatero se habría comprometido a un acercamiento progresivo de presos a Euskadi y a buscar mecanismos legales para que Batasuna pudieran esquivar la Ley de Partidos y presentarse a las próximas elecciones municipales.

ETA habría mantenido la tregua permanente que habría convertido en definitiva con un eventual anuncio de abandonar las armas si se aceptaba el derecho de autodeterminación con una apertura de conversaciones para tratar la cuestión de Navarra.

El error de Zapatero no ha sido el abrir un proceso de diálogo con los terroristas, una inicaitiva que ha compartido con todos sus antecesores en La Moncloa. Su error fue presentarse en el Congreso anunciando que se abrían negociaciones con ETA porque se cumplían las circunstancias que lo permitían. No era así.

A este error hay que sumar que no contaba con el apoyo del Partido Popular que le impedía mover una sola pieza, a pesar de que en sus tiempos Aznar había ordenado el acercamiento de presos para alcanzar un acuerdo con ETA.

Zapatero se echó a la piscina sin comprobar si había agua. Hay que pensar que no cumplió ninguno de los acuerdos previos con los etarras y cometió la ligereza de abrir negociaciones esperando que ETA cumpliría con los suyos.

Nadie cumplió nada y el proceso se pudrió porque no estaba avalado con hechos por ninguna de las dos partes. ETA daba avisos y se entregaba a actos de violencia menores hasta que forzó la máquina y se personó criminalmente en Barajas, coincidiendo prácticamente con las declaraciones de Zapatero asegurando que el proceso marchaba viento en popa.

Me recordaba ayer un amigo muy leído aquella expresión de nuestro estrafalario Peius Gener cuando dijo aquello de “endavant, endavant, sense idea i sense plan”.

No se puede culpabilizar a Zapatero de que haya roto la legalidad vigente ni tampoco que haya negociado con ETA. Lo que cabe recriminarle es su frivolidad al pensar que él solo podía proseguir con el proyecto de paz sin que nadie hubiera movido ni una sola pieza.

La potente bomba de Barajas ha puesto el contador a cero. El proceso de paz no puede continuar en los términos pactados. El Estado no puede dimitir de sus funciones y deberá proseguir con las acciones policiales y judiciales aplicando la ley en todos sus extremos.

Zapatero ha pagado un precio alto al intentar arrinconar al Partido Popular y lanzarse a una aventura prácticamente en solitario sin contar con el respaldo de una gran mayoría de la representación parlamentaria.

Vivimos en un país extraño en el que desde 1993 el terrorismo ha jugado una baza principal en casi todas las elecciones generales. Un país brusco, cainita, que con mucha frecuencia recurre a la violencia al margen de la racionalidad.

viernes, enero 05, 2007

El gobierno hace autocrítica

Por fin, el PSOE ha reconocido que exisitió un problema de comunicación entre el gobierno y ETA. José Blanco, secretario de organización de los socialistas, ha reconocido que es "indudable" que la información que disponía el presidente Zapatero no se correspondía con la "voluntad" de la banda terrorista.

Es lo más valiente que ha dicho el gobierno después del atentado de Barajas que ha costado la vida a dos ecuatorianos y ha liquidado el proceso de paz con ETA.

Ha entrado en el terreno de la autocrítica. La responsabilidad de cuanto ha ocurrido en los últimos días es de los criminales de ETA. Pero las consecuencias políticas de haber dialogado con interlocutores equivocados o con quienes no decían la verdad, las tiene que asumir el gobierno.

Es lo que ha hecho. Ya era hora. Este reconocimiento era imprescindible. Primero para que los ciudadanos sepamos que hubo un exceso de confianza por parte del gobierno.

Segundo porque no es la primera vez que un gobierno se equivoca con ETA.

Tercero porque a partir de ahí puede pedir también la necesaria colaboración al Partido Popular para encontrar una nueva alternativa para luchar contra el terrorismo y, eventualmente, para buscar nuevos caminos para resolver este conflicto.

Zapatero ha recibido un fuerte bofetón político. Un día nos dice que el proceso lleva muy buen camino y al cabo de unas horas le explotan más de doscientos kilos de explosivos en Barajas. Dos días después aparecen zulos con cientos de kilos de explosivos en el País Vasco. ¿Con quién hablaban los negociadores? ¿Desconocían lo que se estaba perpetrando? ¿Engañaban al Estado?

Pero el Partido Popular se equivocará si convierte el fracaso de Zapatero en estas negociaciones frustradas en una pelea para destruirlo y no en una oportunidad para encontrar un consenso que permita una salida hacia la convivencia entre todos.

Los socialistas siguieron a Aznar aunque no estuvieran de acuerdo. Los populares no han hecho lo mismo. Pueden obtener ventajas electorales. Pero un país que gana o pierde elecciones con el terrorismo y los muertos encima de la mesa, es un país raro, cainita, peligroso. Un país en el que no me siento cómodo.

jueves, enero 04, 2007

El oso polar está en peligro

El cambio climático es más una certeza política que una intuición científica. Hablamos de los cambios de los ciclos de la naturaleza con la perspectiva de un año, de una generación o de uno o varios siglos. La Tierra se calienta y si hay que hacer caso a los profetas de las catástrofes pronto podremos bañarnos plácidamente en las playas de la Antártida.

Es evidente que la acción de los humanos ha cometido estragos y ha destrozado paisajes. La emisión de gases, la industrialización, el desmesurado consumo de petróleo, cambian muchas cosas. Un ochenta por ciento de individuos del planeta viven en zonas urbanas y no conocen los comportamientos de los ciclos naturales.

La naturaleza es tranquila, lo tolera todo, pero no es pacífica. Si le arrebatas algo que considera esencial te lo reclama. A las buenas o a las malas. Aunque nos parezca raro en estos tiempos de corrección política, la naturaleza siempre ganará sobre los abusos y explotaciones del hombre.

He visto lo que han perpetrado los jeques de Dubai. Léanlo en el National Geographic de este mes de enero. Un horror de cemento y rascacielos en el cuerno entre los golfos de Pérsia y de Omán. Es igualmente deplorable el cielo de gruas que cubre buerna parte del litoral levantino, desde Portbou hasta Almería.

Pero esta falta de escrúpulos de quienes desafían las leyes de la naturaleza y del buen gusto no hay que confundirla con quienes han convertido el necesario cuidado para prevenir el cambio climático en una ideología capaz de desafiar a la misma ciencia.

El Wall Street Journal de hoy publica un irónico editorial sobre la decisión de la administración Bush de luchar contra la extinción de los osos polares que son víctimas del calentamiento del planeta. Editoriales de diarios, temores sobre el futuro, desgracias que pueden abatirse sobre ese magestuoso animal.

Estoy absolutamente a favor de proteger a los osos polares que están en peligro. Dónde hay que alistarse para esta noble causa. Allí estaré si todavía llego a tiempo.

Pero primero habría que ver la evolución de esta especie en extinción en el último medio siglo. Resulta que el propio departamento del Interior de Washington hace una estimación curiosa. En los años cincuenta había 5.000 osos polares entre los hielos compartidos por Estados Unidos, Canadá y Rusia. En los años setenta había 10.000, el año 1984 se habían multiplicado hasta 25.000 que es el censo mantenido hasta hoy.

Me gustaría que las decisiones para combatir el calentamiento del planeta las tomaran los gobiernos y los polìticos. Pero después de comprobar las estadísticas y escuchar a la comuinidad académica y científica. La naturaleza no sabe lo que es la demagogia. Es demasiado severa.

miércoles, enero 03, 2007

La ingenuidad de Zapatero

El atentado de ETA cogió por sorpresa a Batasuna y, según fuentes fiables, también a la cúpula de la organización terrorista con quien o quienes el gobierno Zapatero mantenía un esbozo de negociaciones para llegar a un acuerdo definitivo de paz.

Pero el que apareció demudado en la televisión fue el ministro Pérez Rubalcaba, un político para todas las situaciones y bregado en toda suerte de crisis. El presidente Zapatero compareció unas horas más tarde como el boxeador que lleva una gran moradura en el ojo. Un día antes anunciaba que todo iba la mar de bien, más o menos en el momento en que la furgoneta cargada de explosivos quedaba aparcada en la terminal de Barajas.

Quisiera hacer cinco consideraciones respecto a la sacudida política del primer atentado de ETA en más de tres años.

La primera es que los terroristas son los únicos responsables del atentado. Las manifestaciones políticas cargando la responsabilidad de las muertes al presidente del gobierno me parecen de un oportunismo indecente.

La segunda es que da la impresión que el inicio de negociaciones se ha hecho con una cúpula etarra que no domina el aparato y que posiblemente está ya jubilada para tomar decisiones que sean obedecidas por la cadena de mando de la estructura terrorista. Un error que un gobierno no puede cometer porque en una cuestión de esta envergadura lo primero que hay que procurar es entenderse con los interlocutores adecuados.

La tercera es la ineficacia de los servicios de inteligencia del Estado que hicieron poner cara de tonto al presidente del gobierno que trabajaba con informaciones inciertas, por no decir falsas. No se había detectado el robo de la furgoneta tres días antes en Francia, su paso por la frontera y su llegada a Madrid aparcando tranquilamente en la terminal de Barajas mientras Zapatero trasladaba optimismo a la opinión pública española.

La cuarta consideración es que el final de la violencia de ETA llegará el día en que este o un próximo gobierno pacten la paz. En condiciones aceptables por el Estado y con el abandono de las armas por parte de los terroristas que son los responsables de tantas muertes y de tanto dolor a tantas víctimas del terror.

La quinta reflexión es que el terrorismo no puede convertirse en arma electoral porque acabará incorporando a ETA como actor principal de la política de un estado democrático. Aquí Zapatero ha pecado de ingenuo, un atributo que un presidente de gobierno tiene que reservar para cuestiones personales. Y Mariano Rajoy no ha tenido la visión de Estado que practican todos los partidos de la oposición en Europa en cuestiones de terrorismo.

lunes, enero 01, 2007

Lorenzo dobló la servilleta discretamente

Ha transcurrido un año, una temporada en la tierra, como tituló sus memorias Lorenzo Gomis comprimiendo en poco más de 400 páginas toda una vida de 80 años. Una temporada muy breve desde que Gomis decidió irse en las últimas horas de 2005, doblando silenciosamente la servilleta cuando las campanadas se preparaban para dar entrada saludando al nuevo año con el ruido y el jolgorio habituales.

Roser Bofill, su compañera inseparable, me llamó para comunicarme que Lorenzo había muerto. Cambié mi itinerario y acudí a su domicilio de la calle Balmes. Ahí estaba Lorenzo con una serenidad que se respiraba en toda la estancia. Llegó Jaime Arias a los pocos minutos. Luego el presidente Pasqual Maragall y Diana Garrigosa, el conseller Vallés y los amigos más cercanos.

Lorenzo se fue muy a su manera, sin ruido, con elegancia, discretamente, cuando el mundo se preparaba para la entrada del Año Nuevo, como pretendiendo que nadie advertiría su traspaso.
No voy a evocar lo que ha representado Lorenzo Gomis para el periodismo, para la poesía, para la prosa rica y precisa.

En las hemerotecas están sus miles de artículos publicados en La Vanguardia, sus libros de poemas, sus memorias, sus innumerables editoriales anónimos.

Quedan sus terceras páginas en la revista El Ciervo, fundada por los Gomis y Roser Bofill, una revista mensual que desafió la incomprensión de los que no creían y la ignorancia de los que no la consideraban por estar escrita en castellano teniendo su sede en Barcelona.

Pienso que está pendiente la edición de un libro que recoja todos o una selección de sus artículos en la tercera de la revista. Roser insinuó que pronto se podrían publicar en un entrañable almuerzo reciente con Salvador Giner que nos mostró las dependencias y la actividad intelectual y académica que se desarrolla en el Institut d'Estudis Catalans.

Gomis era un poeta de lo cotidiano, un maestro de la ironía, un personaje que no conocía la ofensa que sólo practicaba con sutilezas que no molestaban al afectado. Hablaba sobre la vejez, la juventud, de la inocencia de sus nietos y de la ingenuidad de sus reflexiones. Fernando Krahn dibujaba su pensamiento cada lunes en este diario con unos trazos igualmente sensibles y sutiles.

Lorenzo era europeísta porque no conocía fronteras entre naciones, estados, etnias o creencias. Reflexionaba sobre pesonajes del momento, sobre cuestiones de actualidad, sobre la historia, sobre la belleza, las actitudes humanas, el bien, el mal y también del Dios cristiano en el que había creído hasta el último de sus días.

Pasé más de treinta años siguiendo a Lorenzo muy de cerca. primero como aprendiz, luego con intercambios de opiniones cuando pasaba por la redacción de la calle Pelai estando de corresponsal en el extranjero y finalmente como encargado de sugerirle editoriales que él ejecutaba como un pianista toca un concierto sin partitura y rutinariamente.

Era tímido. Eso parecía. Si alguna vez su genio se disparaba era mejor ir a dar una vuelta y regresar cuando Lorenzo había recuperado su natural y reflexivo sosiego. Nadie es imprescindible y el tiempo olvida todas las biografías que se pierden en los libros viejos o en las amarillentas páginas de los diarios.

Pero siempre nos quedará Google y cuantos buscadores sofisticados nos suministre la tecnología del futuro para no perder las huellas literarias de este poeta y escritor, culto sin arrogancia, amante de lo prosaico y observador silencioso sobre las personas que le rodeaban.

Lorenzo se permitió ser él mismo siempre, al margen de los cambios y las modas de cada momento. Un lujo que muy pocos se pueden permitir.