miércoles, octubre 28, 2009

El gran corruptor

Siempre es aconsejable en tiempos de tempestades hacerse atar al mástil del navío, tapar con cera las orejas de la marinería para que no oiga la seducción de los cantos de las sirenas que quieren que sus víctimas se aproximen para devorarlas. Ulises brilló más por su inteligencia que por su valentía. Llegó sano y salvo a Itaca después de sortear los peligros del viaje de vuelta de Troya, narrado con gran belleza por Homero.

La tempestad que arrecia en forma de gota fría en Madrid, Valencia y Barcelona puede ocasionar grandes catástrofes. Soy de la opinión de que se tire de la manta hasta donde sea necesario y que la opacidad de muchas conductas sea conocida. Es mejor tener un diagnóstico de la enfermedad y entrar en quirófano que vivir con el mal en el cuerpo con el peligro de provocar una metástasis.

La verdad nunca hace daño. Y la libertad es la garantía del progreso de los pueblos, desde la Atenas de Pericles hasta los Estados Unidos de Nixon. Que se sepa todo y que la justicia actúe en consecuencia. No pasará nada negativo en este sentido.

Pero la vida política no puede estar expuesta a una judicialización permanente a pesar de que vayamos descubriendo que la corrupción política no es ocasional sino estructural. En nombre de la seguridad jurídica garantista, Félix Millet, delincuente confeso, se pasea por las calles de Barcelona tras presentar una declaración de culpabilidad que puede ser un atenuante en el proceso.

Las garantías jurídicas no las entiende de la misma manera el juez Garzón que desde su despacho de la Audiencia Nacional ordenó la detención de ocho sospechosos en Barcelona, los envió a pasar la primera noche en la comisaría y en las próximas horas emprenderán viaje a Madrid en un furgón policial y ser interrogados por el ínclito juez Garzón.

Pero el problema no son los autos erráticos del intrépido juez sino los hechos delictivos que están siendo instruidos y que, lógicamente, tienen que ser conocidos y juzgados de acuerdo a derecho. Lo que me inquieta es la utilización política de la justicia.

Hubo un juez en Italia, Antonio di Pietro, que se comprometió a limpiar al país transalpino de corruptos. En un momento concreto estaban encarcelados unos tres mil italianos entre los que se encontraban altos directivos, políticos corruptos, ex primeros ministros y las elites corruptas de la Italia de la post guerra.

Cayó aquel sistema republicano, Betino Craxi se exilió al norte de África, Andreotti fue vilipendiado y el viejo edificio político se derrumbó. Desaparecieron los corruptos clásicos e irrumpió el gran corruptor, Silvio Berlusconi, que hoy gobierna Italia con demagogia y populismo. Es el más rico, controla los medios y preside el gobierno. No hay quien le tosa. Los justicieros acabaron premiando al gran corruptor.

lunes, octubre 26, 2009

Crisis económica y crisis social

Causa sorpresa y alivio que la crisis económica no se traduzca en trastornos sociales de mayor envergadura. Este fin de semana se han registrado en Reus graves enfrentamientos entre los Mossos y los manifestantes de Unió de Pagesos que piden protección por no contar siquiera con un marco de precios que garantice cantidades mínimas.

El foco de la atención se ha centrado en las cargas desproporcionadas de la policía contra los agricultores con resultado de más de veinte heridos en la refriega. Nuestro régimen de opinión pública suele fijarse más en las consecuencias que en las causas de los hechos. El debate es ahora sobre las instrucciones que recibieron los Mossos para actuar desmesuradamente ante los crispados agricultores.

Está bien y los consellers de Interior y Agricultura tendrán que ofrecer las explicaciones pertinentes. Pero el problema no es otro que el abandono del sector agrícola y ganadero que desde hace años está perdiendo capacidad de adquisición, no gana para el sustento aunque las cosechas sean buenas y va abandonando los campos después de muchas generaciones de mantener el territorio.

No es un problema de orden público sino una cuestión de justicia. ¿Cómo se explica, por ejemplo, que los precios de los cereales, del aceite y del vino sean inferiores a los de hace veinte años? La ira de los payeses no es un capricho estacional sino una lucha por su supervivencia como colectivo, tan imprescindible para el equilibrio alimentario, social y ecológico del país.

El planteamiento del gobierno Zapatero es evitar la crisis social con una política de incentivos a quienes quedan fuera de los circuitos de la producción y quedan en el desamparo y la pobreza. Es, posiblemente, el error más de bulto de la política económica del gobierno al priorizar la necesaria ayuda a los que han pasado a engrosar el paro sin preocuparse igualmente por la creación de riqueza.

Se pretende, con la benevolencia cómplice de los sindicatos mayoritarios, resolver la crisis económica y la crisis social sin tener en cuenta las advertencias continuadas de los organismos internacionales que indican que saldremos de la crisis mucho después que la mayoría de los países europeos.

Para repartir riqueza hay que crearla primero. Lo que ha ocurrido en Reus puede ser un aviso de que la crisis económica durará más de lo necesario y, finalmente, también habrá crisis social.

miércoles, octubre 21, 2009

Zapatero en su laberinto

El día del presupuesto, el budget day, es la gran fiesta del parlamento británico que vive el mismo ritual desde hace generaciones. El canciller del Exchequer suele salir por la mañana a pasear el perro desde el número 11 de Downing Street, pensativo y silencioso, sabiendo que le espera una tarde agitada. Va a hablar más de dos horas sobre el presupuesto del año. A continuación, el canciller en la sombra le contesta con la contundencia habitual y las ancianas corren hacia las tiendas para comprar un par de botellas de vino ahorrándose unos peniques.

El gobierno presenta las cuentas del estado con la mayoría que le respalda. Y la oposición replica adecuadamente. Con menos rituales ocurre lo mismo en el Congreso de los Diputados cuando existe una mayoría clara y suficiente. Si no hay mayoría los presupuestos se convierten en un mercadeo con el primero que se presta a apoyar las cuentas del estado. Es legal y legítimo pero no me dirán que los maridajes de conveniencia táctica hacen daño a la vista.

Lo más extraño de los presupuestos presentados por la ministra Elena Salgado es la confusión entre los medios y los fines. Lo urgente es aprobar los presupuestos. No importa con quién ni el precio que hay que pagar. Es ciertamente paradójico que Zapatero haya obtenido el apoyo del PNV a pocos meses de que los socialistas vascos se conjuraran con los populares para desplazar a los nacionalistas del poder.

Los votos de Coalición Canaria están siempre a disposición del que los necesite. Acuden con el capazo a Madrid y siempre lo llenan. El precio que han puesto los nacionalisas vascos es blindar el concierto para que en Euskadi se pueda vivir mejor que en el resto de las comunidades por el simple hecho de que pagan menos impuestos.

La foto más sorprendente es la que sitúa a todos los demás grupos perdiendo la enmnienda a la totalidad de los presupuestos. Ahí están PP, CiU, ERC, IU-ICV, BNG y Nafarroa Bai que por distintas razones no han dado su apoyo a Zapatero. Es un presupuesto de quita y pon, para salir del paso, que incluso los nacionalistas vascos han manifestado que no van a contribuir a superar la crisis.

Zapatero nunca se pierde en el laberinto en el que nos ha metido a todos. Él sabe la salida y confunde tanto a los que entran y se pierden en el interior de sus pasillos como a los que quedan fuera. La confusión cabalgará sobre las cuentas del Estado en los próximos doce meses.

Los partidos catalanistas con voz propia en el Congreso han advertido que estos presupuestos no cumplen los compromisos adquiridos por Zapatero con Catalunya. No lo sé. Lo que sí me permito sugerir a los socialistas del PCS es a qué esperan para hacer valer su fuerza cuando se trata de defender los intereses de sus electores y los del resto de catalanes.

lunes, octubre 19, 2009

Europa y el piloto automático

Por primera vez en su corta historia, el euro ha superado al dólar como divisa de referencia. La moneda europea sigue subiendo y el dólar reduce su cotización en los mercados internacionales. Somos 500 millones de europeos, generamos un cuarto del producto interior bruto mundial, seguimos siendo la primera potencia comercial y representamos la mitad de la ayuda al desarrollo.

Los obstáculos que han mantenido el Tratado de Lisboa en punto muerto se van superando. Irlanda dijo sí en un segundo referéndum, el presidente de Polonia lo ratificó la semana pasada y las posiciones numantinas del presidente Vaclav Klaus cederán pronto y Chequia cerrará el largo proceso para sacar de la interinidad institucional a la Unión Europea.

Europa no está dormida a pesar del escaso debate que suscita en sus países miembros. Islandia y Croacia llaman insistentemente a la puerta y serán los próximos en ingresar. Los pequeños estados balcánicos salidos de la ex Yugoslavia quieren entrar todos. Turquía no desespera. Incluso el primer ministro Erdogan, líder de un partido islámico, reclama que Bruselas cumpla con la promesa de negociar en serio y poder formar parte de un club al que muchos quieren entrar y nadie quiere salir.

Se podría decir que la Unión Europa funciona con el piloto automático. No quiero imaginarme qué habría sido de muchas economías nacionales si hubieran tenido que gestionar la presente crisis por su cuenta. Tampoco me quiero imaginar cómo se habrían evitado los endémicos conflictos que han caracterizado nuestra vieja historia durante siglos. Europa es un espacio de normas y de derecho que se imponen todos sus miembros y que los exigen a los candidatos que quieren formar parte de la Unión. Su poder no radica en la fuerza sino en la persuasión de leyes compartidas.

Y, a pesar de todo, siguen calando los discursos antieuropeos que resaltan más los errores cometidos que los logros obtenidos. Esta Europa es un milagro que corre el riesgo de desbaratarse por la falta de liderazgo de los estados miembros que no se atreven a salir del gallinero de sus políticas internas y no ven más allá de las próximas elecciones. Si se desmorona el frágil edificio institucional europeo podemos volver a las andadas con una cacofonía que convertirá nuestra fuerza en el mundo en una debilidad irreversible

miércoles, octubre 14, 2009

Risueño Zapatero ante Obama

Los cinco noruegos que otorgaron el Nobel de la Paz a Barack Obama debían saber que le entregaban un laurel un tanto mustio. No sabían que incluso antes de proclamar su decisión los columnistas liberales de las dos costas americanas se mostraban sospechamente escépticos sobre el hombre que habían encumbrado con tanto entusiasmo.

El periodismo en Estados Unidos tiene comportamientos sorprendentemente cambiantes. No porque sean frívolos sino porque se atienden a los hechos al margen de la personalidad que los ejecuta. Entrar en una librería de Nueva York en los tiempos de la hegemonía rampante de George Bush, las pilas de libros críticos con la gestión del ex presidente superaban con creces a los que adulaban la “democracia imperial” impulsada por la anterior Administración.

El mensaje que deslizan los creadores de opinión liberales, no digamos la derecha que le ha despreciado desde el mismo día que celebró la victoria en el gran parque de Chicago, es que Obama está más preocupado por las causas globales que por los intereses vitales de los norteamericanos. El Nobel de la Paz le ha premiado por lo que va a hacer mientras que la opinión pública interna le juzga por lo que ha hecho y por lo que hace.

La retórica no es moneda de curso corriente en Washington. Con la excepción de Kennedy que vivió un idilio con la opinión publicada en los años sesenta hasta caer asesinado en Dallas, un presidente americano es objeto de un constante escrutinio.

No voy a ocultar mi profunda emoción del día en que Obama fue proclamado presidente ni tampoco los aires nuevos y frescos que soplaban en Washington el 20 de enero de este año cuando los Obama tomaban solemne posesión de la Casa Blanca. Estábamos asistiendo a un cambio social de dimensiones históricas que decía mucho a favor del nuevo presidente pero también revelaba la capacidad integradora de un país que se atrevía a situar a un negro al frente de los ejércitos.

Pero la política no vive de emociones sino de realidades que se construyen sobre realidades. Que Barack Obama sea un buen presidente es necesario para Estados Unidos y beneficioso para el resto del mundo. Pero, además de demostrarlo con excelentes discursos tendrá que acreditarlo con su firmeza conduciendo la multilateralidad anunciada en un mundo tan frágil como vulnerable. La crisis sigue golpeando a la sociedad americana y Estados Unidos, con permiso de Magdalene Albright, ya no es la potencia imprescindible.

Y en estas llega Zapatero al despacho oval después de haber proclamado que el Nobel a Obama “tiene un alto valor estratégico”. La esperada foto en la Casa Blanca coincide con la erosión de la épica de Obama y con la realidad "risueña" de Zapatero. Sus efectos son positivos pero efímeros.

lunes, octubre 12, 2009

Zapatero no aprovecha a Solana

Escuchar a Javier Solana, probablemente el político español más influyente en el mundo en los últimos tiempos, es volar muy alto para contemplar la realidad planetaria en su convulsa complejidad. Habla despacio, relaciona personajes que trata habitualmente con los conflictos que arden en la tierra, del clima, de la demografía, de la pobreza, de la educación y del cambio climático.

En su conferencia “Europa en el Mundo”, en el Círculo Financiero, certificó el gradual desplazamiento del poder, la economía y la demografía hacia el Este. Me interesó la referencia a China en su vertiente productiva pero también académica. Deslizó una cifra que impresiona al cumplirse el 60 aniversario de la fundación de la República Popular.

Se refirió a la universidad en un país en el que se cerraron las universidades durante los 14 años de la Revolución Cultural y que Deng Xiaoping las abrió a mediados de los años ochenta. China produce hoy 400.000 ingenieros cada año. Es un dato que explica la potencia del país más poblado de la tierra.

Solana abandonará su cargo tan pronto como se aplique el Tratado de Lisboa si, por fin, el presidente Vaclav Klaus de Chequia deja de tontear con aquella idea que se impulsó desde Washington en los tiempos de Bush.

¿Qué hará Solana? Nos contó en la conferencia que había almorzado ese día con Rodríguez Zapatero en Madrid. Pero no reveló el contenido de la conversación ni tampoco quiso entrar en ningún detalle sobre la política española.

Qué error que el socialismo español no supiera ni sepa aprovechar el talento y la experiencia de este personaje que puede llamar a cualquier líder del mundo a todas las horas del día y de la noche. Zapatero no le ha querido a su lado y se ha rodeado de bastantes figuras menores que no sobresalen por sus méritos y experiencia sino por su fidelidad al líder. Los que podían elevar la media se le han escapado.

Le preocupa a Solana la cacofonía europea en el concierto internacional. Más nos vale estar unidos porque solos no somos nada, dice. La baza más importante del todavía alto representante de la UE no es lo que dice sino lo que calla, los silencios que administra, su tendencia adquirida de tender puentes, de buscar soluciones a conflictos teñidos de sangre y de intereses contrapuestos. Perderemos una voz prestigiosa y autorizada.

miércoles, octubre 07, 2009

Tres días en Estocolmo

Es temporada de lluvia de premios Nobel de la Real Academia de Suecia. Estocolmo, la ciudad de 14 islas y 57 puentes, agua cristalina y potable por todas partes, con 760 kilómetros de carril bici, ya con días cortos y noches largas, vive este semestre una frenética actividad institucional y política. Ejerce la presidencia rotatoria de la Unión Europea que será recogida por España a partir del primero de enero de 2010.

Manel Camós, director de la representación de la Comisión Europea en Barcelona, nos introduce por los pasillos del poder sueco para conocer en directo las complejidades de la política nacional y la racionalidad con que Estocolmo administra la gestión de la presdencia europea. Irlanda ha dicho sí y Chequia tendrá que aceptar el Tratado de Lisboa.

Desde una sesión en el parlamento con la presencia del primer ministro Fredrik Reinfeldt, hasta un almuerzo con el presidente del Partido Pirata, he podido adquirir una cierta idea sobre el funcionamiento de una democracia en un país que tiene un doce por ciento de paro.

Nos recibió el secretario general de los socialistas, Ibrahim Baylan, un sueco inmigrado de Turquía cuando tenía ocho años, la ministra de Asuntos Europeos, Cecilia Malmström, que pasó un curso en Barcelona para redactar su tesis sobre el nacionalismo catalán, el ministro de Medio Ambiente, Andreas Carlgren, la comisaria Benita Ferrero-Waldner, el embajador español Enrique Viguera, con discurso de bienvenida leído en un catalán con acento perfecto.

Suecia vive una cierta anomalía política. Una alianza de partidos conservadores, liberales, ruralistas y centristas que ha desplazado a los socialistas por segunda vez en más de ochenta años. Son una excepción pero cumplen su cometido con normalidad. Mientras Suecia presida la UE no hay apenas oposición. Todo debe esperar. Es un ejercicio de responsabilidad que ya quisiera que se repitiera en España el próximo año.

La alianza conservadora ha bajado levemente los impuestos pero los socialistas van a proponer subirlos de nuevo. Suecia no está en el euro aunque la crisis ha demostrado que la devaluación de la corona ha sido de un 20 por ciento. Plantearon un referéndum en 2003 que rechazó la moneda común por un 58 a un 42 por ciento. No lo quieren someter a consulta popular de nuevo mientras las encuestas no sean del todo favorables, los socialistas estén de acuerdo y los sindicatos también.

Paradójicamente, estos tres requisitos se podrían dar hoy. Pero nadie tiene prisa. No es una sociedad atolondrada. El presidente Lula entra en el despacho del primer ministro del que sale el presidente de la FIFA, Joseph Platter, que nos recuerda que él es socio de honor del Real Madrid. Ibrahimovic está en las portadas para el partido de ayer contra Dinamarca.

lunes, octubre 05, 2009

Crisis y oportunidades

Ya sé que no es prudente lanzar un mensaje de optimismo en tiempos de crisis económica que afecta a la vida de millones de personas, de escándalos perpetrados por el saqueo de Félix Millet en el Palau de la Música, de dossiers pagados generosamente por el govern para calificar a periodistas, de divisiones en el seno del catalanismo y del nacionalismo, de un hedor que viene de muchas esquinas, de un sentimiento generalizado de abatimiento.

Podemos seguir bajando por la pendiente buscando culpables de dentro y de fuera, apostar por la independencia, recurrir a fórmulas como la que utilizó Lluís Companys hoy hace 75 años que acabó con todo el gobierno de la Generalitat en la cárcel. Lo que sea será. Atémonos los cinturones pero no perdamos el rumbo.

Pero mi optimismo no se debe a lo que está ocurriendo sino a la oportunidad que se nos presenta para ir hasta donde sea necesario para esclarecer conductas y pedir responsabilidades que acabarán siendo dirimidas en los tribunales y finalmente en las urnas. Catalunya necesita un chequeo que muestre nuestro estado clínico general. Y si los resultados analíticos aconsejan entrar en quirófano que se busquen los más expertos cirujanos para que intervengan y tras un periodo de convalecencia, levantarse de nuevo y proceder a lo que más convenga.

El escándalo del caso Millet no perjudica a la cultura catalana sino que la fortalece. Recuerdo aquel agosto de 1974 cuando la dimisión de Richard Nixon presagiaba un futuro lúgubre para Estados Unidos. Y no pasó nada. El país salió de una pesadilla y acabó el siglo pasado confirmándose como la gran potencia hegemónica.

El país se enfrenta a esta crisis con asombro e incredulidad. A pesar de todo, no se podría escribir hoy aquel folleto editado en Londres en 1714 y que llevaba el título The deplorable history of the catalans, después de que Inglaterra nos abandonara y nos entregara a la violencia unificadora de las tropas de Felipe V.

Catalunya tiene muchos problemas. Pero está en el mundo, tiene deportistas de primer nivel internacional, un tejido industrial potente a pesar de la crisis, una autoestima indestructible y una voluntad política de autogobierno que la defenderán los que mandan ahora y los que les sucedan. Para seguir adelante, es imprescindible que se haga limpieza y se aplique la ley a cuantos se creían impunes.