La idea de los cien días la introdujo Roosevelt en 1933 en plena recesión y en vísperas de grandes convulsiones en el mundo como la llegada de Hitler al poder.
Leyendo la prensa americana observo que lo más importante no son los primeros cien días sino los segundos cien días. Y citan grandes cambios que los presidentes, desde Truman al último de los Bush, impulsaron a partir de los primeros cien días.
Barack Obama ha pasado por los primeros cien días con una cierta decencia. Lo más importante es que ha recuperado la ilusión entre la mayoría de sus compatriotas y en el mundo entero sobre la figura del presidente de Estados Unidos. Obama ha conseguido la aprobación del presupuesto en medio de una crisis que no la provocó él sino que venía incubándose desde hace más de una generación.
La idea de que Estados Unidos no puede actuar en solitario en el mundo es un cambio de gran relevancia. El pedir responsabilidades sobre los fundamentos jurídicos de los abusos en la guerra de Iraq me parece muy interesante. Es enfrentar se a los poderes de Washington y muy en particular con la CIA. Kennedy tuvo una amarga experiencia al comienzo de su administración al fiarse de la agencia de inteligencia que le llevó al fiasco de la Bahía de los Cochinos que dió una victoria a Fidel Castro.
En una encuesta de ayer, hay un 37 por ciento que le critica que no haya actuado con más severidad contra los ejecutivos de Wall Street que permitieron los abusos que han conducido a la crisis financiera y económica que afecta al planeta. Obama se ha reunido con los máximos dirigentes del mundo y les ha pedido colaboración para salir juntos de la crisis. Ha certificado que la única hegemonía indiscutible que tiene Estados Unidos es la militar pero ya no es suficiente para imponer una pax americana por la fuerza.
La complejidad de la sociedad global no se puede administrar unilateralmente y ha de contar con todos los actores, desde Brasil a China pasando por la Unión Europea y Rusia. Hay que recuperar el derecho.Ha cambiado las prioridades en Oriente Medio. De Iraq hay que salir cuanto antes y hay que concentrarse en Afganistán y Pakistán que son los polvorines que pueden explotar en la región y tener repercusiones mundiales.
Me atrevo a vaticinar que de Afganistán vamos a salir todos sin conseguir la pacificación y mucho menos la democratización de aquel fiero país del que huyeron escaldados los británicos y los soviéticos.
Su objetivo de dos estados definidos para Israel y los palestinos es lo que muchos pensamos como la salida más inteligente de aquel endémico conflicto, pero no piensan lo mismo el actual gobierno de Israel y los palestinos. Un buen comienzo de Obama al que no le ha estallado todavía la primera gran crisis por la que suelen conocer todos los presidentes.
miércoles, abril 29, 2009
domingo, abril 26, 2009
Hay mucho pirata suelto
La aparición de la piratería organizada en las aguas que rodean el Cuerno de África, en el desague del Mar Rojo al Golfo de Adén y la entrada a la inmensidad del Océano Índico han movilizado las flotas y la diplomacia de los países perjudicados por el secuestro de tripulaciones de buques de carga que surcan aquellos mares.
La ministra Carme Chacón ha hecho un desplazamiento a la zona para dar ánimo a los marinos españoles que custodian también aquellas aguas, después de su polémico viaje a Kosovo.
Se puede decir que el primer éxito militar del presidente Obama en sus primeros cien días en la Casa Blanca ha sido el rescate de un capitán norteamericano secuestrado por los piratas somalíes.
Las experiencias recientes del ejército norteamericano en Somalia han tenido un resultado negativo. Las batallas ahora se libran en el mar y los piratas actúan desde un estado fallido en el que no hay orden ni concierto. El Cuerno de África está a merced de los asaltos de los corsarios.
Se me ocurre que la era más gloriosa de la piratería, a finales del siglo XVI, coincidió con grandes cambios al comienzo de la era Moderna. El imperio español de Felipe II empezó su largo declive al perder las batallas con los astutos piratas británicos en las costas atlánticas españolas y en mar abierto. Todos aquellos piratas obtuvieron títulos honoríficos, desde Sir Walter Ralleigh hasta Sir Francis Drake pasando por Sir John Hawkinsy Sir Richard Grenville.
Todos eran personajes pintorescos, valientes y sin escrúpulos. La reina Isabel I aumentó su prestigio y llenó las arcas del estado con aquellas incursiones corsarias. Cuando la Armada Invencible se estrelló contra la astucia de Sir Francis Drake en 1588, Europa vivía agitada por las guerras de religión provocadas por la Reforma y la Contrareforma.
Cuenta una leyenda, seguramente falsa, que Sir Francis Drake estaba jugando una partida de bolos en Plymouth cuando le dijeron que la Armada se vislumbraba en el horizonte marítimo. Vamos a terminar la partida, dijo Sir Francis, y luego ya nos las veremos con los españoles. Pura fanfarronería.
La imprenta de Gutenberg extendía el conocimiento, se traducía la Biblia a todos los idiomas y Gran Bretaña empezaba su aventura colonial norteamericana. Puede que no exista paralelismo entre aquellos tiempos de cambio con los que hoy vivimos. Pero se me ocurre que el auge de la piratería en nuestros días vaticina grandes convulsiones. Con el agravante de que la piratería se practica en los mares arábigos pero también en el poder y las finanzas.
Hay mucho pirata suelto que no asalta en los mares sino en plena calle, en las instituciones, en los partidos, en la banca. Y paro aquí.
La ministra Carme Chacón ha hecho un desplazamiento a la zona para dar ánimo a los marinos españoles que custodian también aquellas aguas, después de su polémico viaje a Kosovo.
Se puede decir que el primer éxito militar del presidente Obama en sus primeros cien días en la Casa Blanca ha sido el rescate de un capitán norteamericano secuestrado por los piratas somalíes.
Las experiencias recientes del ejército norteamericano en Somalia han tenido un resultado negativo. Las batallas ahora se libran en el mar y los piratas actúan desde un estado fallido en el que no hay orden ni concierto. El Cuerno de África está a merced de los asaltos de los corsarios.
Se me ocurre que la era más gloriosa de la piratería, a finales del siglo XVI, coincidió con grandes cambios al comienzo de la era Moderna. El imperio español de Felipe II empezó su largo declive al perder las batallas con los astutos piratas británicos en las costas atlánticas españolas y en mar abierto. Todos aquellos piratas obtuvieron títulos honoríficos, desde Sir Walter Ralleigh hasta Sir Francis Drake pasando por Sir John Hawkinsy Sir Richard Grenville.
Todos eran personajes pintorescos, valientes y sin escrúpulos. La reina Isabel I aumentó su prestigio y llenó las arcas del estado con aquellas incursiones corsarias. Cuando la Armada Invencible se estrelló contra la astucia de Sir Francis Drake en 1588, Europa vivía agitada por las guerras de religión provocadas por la Reforma y la Contrareforma.
Cuenta una leyenda, seguramente falsa, que Sir Francis Drake estaba jugando una partida de bolos en Plymouth cuando le dijeron que la Armada se vislumbraba en el horizonte marítimo. Vamos a terminar la partida, dijo Sir Francis, y luego ya nos las veremos con los españoles. Pura fanfarronería.
La imprenta de Gutenberg extendía el conocimiento, se traducía la Biblia a todos los idiomas y Gran Bretaña empezaba su aventura colonial norteamericana. Puede que no exista paralelismo entre aquellos tiempos de cambio con los que hoy vivimos. Pero se me ocurre que el auge de la piratería en nuestros días vaticina grandes convulsiones. Con el agravante de que la piratería se practica en los mares arábigos pero también en el poder y las finanzas.
Hay mucho pirata suelto que no asalta en los mares sino en plena calle, en las instituciones, en los partidos, en la banca. Y paro aquí.
jueves, abril 23, 2009
Zapatero se queda solo
Seguí con atención la comparecencia del presidente del gobierno para explicar el por qué de la gruesa remodelación del ejecutivo, al año de haber ganado las elecciones. El debate fue intenso en el fondo y en la forma, como es propio de las ocasiones de crisis profundas.
Zapatero estaba prácticamente solo y a la defensiva con alguna suave caricia del representante de la Unión del Pueblo Navarro (UPN) que preside el gobierno de la comunidad navarra gracias al apoyo de los socialistas.
No podía convencer porque las muchas medidas adoptadas hasta ahora no han dado los resultados esperados. No sabemos dónde estamos y la salida del laberinto es incierta.
Mientras hablaba el presidente Zapatero, el Fondo Monetario Internacional anunciaba que la economía global descenderá en un 1.3 por ciento este año, la caída más grande desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.Simultáneamente, se presentaba el presupuesto en el parlamento británico, la sesión más importante de cuantas se celebran en la Cámara de los Comunes cada año.
El canciller del Exchequer, Alistair Darling, presentó un presupuesto de crisis y habló claramente del estado de la situación de la economía británica. Anunció un aumento de la presión fiscal a los más ricos que pasará del 40 al 50 por ciento en las rentas más altas y, a la vez, confirmó un aumento muy considerable de la deuda pública para restablecer la confianza en las finanzas del estado.
Alistair Darling reconoció que la economía británica tendria un crecimiento negativo del 3.5 por ciento a finales de año presagiando que la recuperación se empezaría a notar al terminar 2009.
El panorama no es precisamente optimista en las pequeñas y grandes economías mundiales. Desde el presidente Obama hasta el hiperactivo Sarkozy exponen la realidad con todos los edulcurantes que se quiera, pero hablan de las dimensiones de la recesión global y nacional.
Las soluciones que se aportan pasan por un endeudamiento público desproporcionado pensando en las recetas que Keynes ofrecía hace ochenta años. Puede que sean imprescinedibles y que la salida de la crisis pase por un endeudamiento exponencial de los estados. El líder de la oposición británica, David Cameron, respondió a los abultados endeudamientos propuestos por el gobierno diciendo que el canciller Darling pasará a la historia como el ministro que escribió un capítulo entero en tinta roja.
La diferencia entre los discursos de muchos líderes occidentales y el de Rodríguez Zapatero es que aquí la realidad pasa a segundo término y con falsos optimismos y dosis de propaganda se pretende tranquilizar al personal que vive en la incertidumbre del día a día. Esta crisis se llevará por delante a muchos gobiernos.
Zapatero estaba prácticamente solo y a la defensiva con alguna suave caricia del representante de la Unión del Pueblo Navarro (UPN) que preside el gobierno de la comunidad navarra gracias al apoyo de los socialistas.
No podía convencer porque las muchas medidas adoptadas hasta ahora no han dado los resultados esperados. No sabemos dónde estamos y la salida del laberinto es incierta.
Mientras hablaba el presidente Zapatero, el Fondo Monetario Internacional anunciaba que la economía global descenderá en un 1.3 por ciento este año, la caída más grande desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.Simultáneamente, se presentaba el presupuesto en el parlamento británico, la sesión más importante de cuantas se celebran en la Cámara de los Comunes cada año.
El canciller del Exchequer, Alistair Darling, presentó un presupuesto de crisis y habló claramente del estado de la situación de la economía británica. Anunció un aumento de la presión fiscal a los más ricos que pasará del 40 al 50 por ciento en las rentas más altas y, a la vez, confirmó un aumento muy considerable de la deuda pública para restablecer la confianza en las finanzas del estado.
Alistair Darling reconoció que la economía británica tendria un crecimiento negativo del 3.5 por ciento a finales de año presagiando que la recuperación se empezaría a notar al terminar 2009.
El panorama no es precisamente optimista en las pequeñas y grandes economías mundiales. Desde el presidente Obama hasta el hiperactivo Sarkozy exponen la realidad con todos los edulcurantes que se quiera, pero hablan de las dimensiones de la recesión global y nacional.
Las soluciones que se aportan pasan por un endeudamiento público desproporcionado pensando en las recetas que Keynes ofrecía hace ochenta años. Puede que sean imprescinedibles y que la salida de la crisis pase por un endeudamiento exponencial de los estados. El líder de la oposición británica, David Cameron, respondió a los abultados endeudamientos propuestos por el gobierno diciendo que el canciller Darling pasará a la historia como el ministro que escribió un capítulo entero en tinta roja.
La diferencia entre los discursos de muchos líderes occidentales y el de Rodríguez Zapatero es que aquí la realidad pasa a segundo término y con falsos optimismos y dosis de propaganda se pretende tranquilizar al personal que vive en la incertidumbre del día a día. Esta crisis se llevará por delante a muchos gobiernos.
lunes, abril 20, 2009
Sarkozy, Berlusconi y la democracia
El presidente Sarkozy se dejó llevar de sus impulsos en una reunión con parlamentarios franceses que fue filtrada por el diario Libération. Dijo de Zapatero que no le parecía muy inteligente aunque ganaba elecciones, de Obama que es inteligente y carismático pero no tiene experiencia y de Angela Merkel que al darse cuenta del estado de sus bancos y de su industria automovilística no ha tenido otra opción que sumarse a las posiciones de Sarkozy.
Como es habitual en estos casos, el Elíseo ha negado que estas referencias fueran exactas pero la prensa occidental ha analizado exhaustivamente la visión que Sarkozy tiene de sus colegas de Estados Unidos, España y Alemania.
Me pareció que lo más alarmante que dijo Sarkozy fue su definición de la democracia al decir que en un sistema democrático lo importante es ganar elecciones. Mirad a Berlusconi, dijo, ha sido reelegido tres veces.
Todo vale, por lo tanto, para ganar las elecciones. Mendès France, que fue un breve primer ministro en los años cincuenta, pero que es un referente en la política de Francia, tenía una idea muy distinta que se basaba en la convicción de que la comedia no es suficiente en política que también requiere honestidad, inteligencia y coraje.
Tanto desde la izquierda como desde la derecha, la democracia no es una simple cuestión de procedimientos sino de ideas, de ideales y de compromisos con la moralidad de los actos públicos que han de servir a los intereses de la mayoría de ciudadanos.
Los éxitos de la democracia en todo el planeta son incuestionables si se comparan con cualquier otro. Es el menos malo de los sistemas políticos, decía Churchill.
Pero si las democracias se dejan arrastrar por el simple utilitarismo corren el riesgo de desembocar en un populismo sutil que puede arrinconar los derechos y libertades de las minorías en un abuso de poder hasta el punto que, para triunfar, hace falta más hipocresía y engañar no solo a unos cuantos sino a muchos.
De las declaraciones en voz baja de Sarkozy, no me preocupan mucho las referidas a sus colegas internacionales. Me inquieta su concepto de democracia por lo que comporta de estrechez de miras, de cohortes de partidarios, de gente agradecida y de confianza, de clientelas organizadas y recompensadas por los encantos del poder. Berlusconi no es mi modelo, por muchas elecciones que gane.
Como es habitual en estos casos, el Elíseo ha negado que estas referencias fueran exactas pero la prensa occidental ha analizado exhaustivamente la visión que Sarkozy tiene de sus colegas de Estados Unidos, España y Alemania.
Me pareció que lo más alarmante que dijo Sarkozy fue su definición de la democracia al decir que en un sistema democrático lo importante es ganar elecciones. Mirad a Berlusconi, dijo, ha sido reelegido tres veces.
Todo vale, por lo tanto, para ganar las elecciones. Mendès France, que fue un breve primer ministro en los años cincuenta, pero que es un referente en la política de Francia, tenía una idea muy distinta que se basaba en la convicción de que la comedia no es suficiente en política que también requiere honestidad, inteligencia y coraje.
Tanto desde la izquierda como desde la derecha, la democracia no es una simple cuestión de procedimientos sino de ideas, de ideales y de compromisos con la moralidad de los actos públicos que han de servir a los intereses de la mayoría de ciudadanos.
Los éxitos de la democracia en todo el planeta son incuestionables si se comparan con cualquier otro. Es el menos malo de los sistemas políticos, decía Churchill.
Pero si las democracias se dejan arrastrar por el simple utilitarismo corren el riesgo de desembocar en un populismo sutil que puede arrinconar los derechos y libertades de las minorías en un abuso de poder hasta el punto que, para triunfar, hace falta más hipocresía y engañar no solo a unos cuantos sino a muchos.
De las declaraciones en voz baja de Sarkozy, no me preocupan mucho las referidas a sus colegas internacionales. Me inquieta su concepto de democracia por lo que comporta de estrechez de miras, de cohortes de partidarios, de gente agradecida y de confianza, de clientelas organizadas y recompensadas por los encantos del poder. Berlusconi no es mi modelo, por muchas elecciones que gane.
jueves, abril 16, 2009
Fuentes Quintana y Elena Salgado
Un conspicuo lector de este blog, Ramon S, acaba de colgar en el anterior post un enlace que se exhibe en Youtube. Se lo agradeco y no resisto la tentación de reproducirlo también aquí. Es el video de La Hora de la Economía en el que el profesor Enrique Fuentes Quintana, ministro de Economía recién nombrado del gobierno de Adolfo Suárez, resalta la importancia de decir la verdad y afrontar la realidad en su justa medida. Explicar los hechos y convocar a todos para salir de aquella crisis.
Fue emitido en blanco y negro en TVE, días antes de los Pactos de la Moncloa de 1977.
http://www.youtube.com/watch?v=zrWYWHtGhRY
Sobran los comentarios. Ustedes mismos. Vean cómo afrontó Fuentes Quintana aquella crisis. Y comparen con la salida de Pedro Solbes del gobierno y la entrada silenciosa y tímida de Elena Salgado en el equipo de Zapatero. Han pasado más de treinta años. No hemos aprendido la lección de aquellos momentos tan delicados, a los pocos días de que Fuentes Quintana tomara posesión de su cargo.
El profesor Fuentes no improvisaba. Sabía lo que pasaba y lo explicaba con claridad. No eran sólo recetas económicas las que se necesitaban sino medidas políticas que debían ser acometidas por todos los responsables del momento. Pero trasladando a la opinión pública la gravedad de la situación y el esfuerzo común que era preciso para salir adelante.
Convendría que se pasara el video en Moncloa, en la calle Ferraz, en la calle Génova y en todos los rincones del país.
Fue emitido en blanco y negro en TVE, días antes de los Pactos de la Moncloa de 1977.
http://www.youtube.com/watch?v=zrWYWHtGhRY
Sobran los comentarios. Ustedes mismos. Vean cómo afrontó Fuentes Quintana aquella crisis. Y comparen con la salida de Pedro Solbes del gobierno y la entrada silenciosa y tímida de Elena Salgado en el equipo de Zapatero. Han pasado más de treinta años. No hemos aprendido la lección de aquellos momentos tan delicados, a los pocos días de que Fuentes Quintana tomara posesión de su cargo.
El profesor Fuentes no improvisaba. Sabía lo que pasaba y lo explicaba con claridad. No eran sólo recetas económicas las que se necesitaban sino medidas políticas que debían ser acometidas por todos los responsables del momento. Pero trasladando a la opinión pública la gravedad de la situación y el esfuerzo común que era preciso para salir adelante.
Convendría que se pasara el video en Moncloa, en la calle Ferraz, en la calle Génova y en todos los rincones del país.
miércoles, abril 15, 2009
El desprecio a la verdad
La indiferencia ante los hechos que se observa en tantas partes, el desprecio a la verdad, es particularmente nociva cuando se apodera de los pies ligeros de quienes gobiernan o dirigen los pueblos. Se paga un precio por ignorar la realidad. El costo es mucho más elevado si se traspasa la línea contínua y se entra en el espacio de la mentira.
El mentir es un vicio maldito, decía Montaigne, y “si conociésemos el horror y el peso de la mentira, la perseguiríamos hasta la hoguera con más justicia que otros crímenes”.
Hay una dimensión de la realidad que ni siquiera la más enérgica, o más laxa, comprensión de la subjetividad puede atreverse a vulnerar. Recuerda Harry Frankfurt en su librito Sobre la verdad la famosa respuesta de Georges Clemenceau cuando le pidieron que especulase sobre qué dirían los futuros historiadores sobre la Primera Guerra Mundial: desde luego, no dirán que Bélgica invadió Alemania.
La historia no dirá tampoco que en España no se vivía una crisis económica devastadora durante la campaña electoral de hace poco más de un año. Se marginaron los hechos y se entró en el ámbito de las fantasías. Cuatrocientos euros por aquí, promesas de que acabaríamos el año sin paro por allá, que éramos la economía más sólida de Europa, que habíamos superado a Italia y que pronto alcanzaríamos a Francia, eran la negación oficial de una crisis que los analistas internacionales vaticinaban para nuestro país pero que no merecieron el más mínimo interés.
No se pueden cambiar los hechos, como tampoco se puede influir en su verdad, por el mero hecho de emitir un juicio o por el impulso de un deseo mitinero. La consecuencia de la remodelación profunda del gobierno Zapatero al año de ganar las elecciones es haber ignorado la realidad.
El político más resultón en estos tiempos de democracia de opinión es el que esquiva cualquier decisión impopular que puede plasmarse negativamente en las encuestas y en las columnas de opinión.
Cuando se conocen los hechos no hay otra alternativa que actuar en consecuencia, aun corriendo el riesgo de la impopularidad. Churchill estaba sólo cuando los nazis bombardeaban Londres y de Gaulle representaba una minoría de franceses que no habían claudicado cuando pronunció su célebre discurso de resistencia desde la BBC en junio de 1940. Los dos sabían lo que querían y hacia dónde se dirigían. Acabaron arrastrando y ganándose el respeto de sus pueblos.
El Partido Popular se ha dedicado a atacar al intrépido y errático juez Garzón, mediático donde los haya, y no se ha preocupado de decirnos si las acusaciones de corrupción que pesan sobre el partido de Mariano Rajoy son o no ciertas. Un locutor de la COPE nos dice que si abandona la emisora la ruina caerá sobre la cadena episcopal. No dice que a cambio no se escucharán motes, insultos y mentiras mañaneros.
El mentir es un vicio maldito, decía Montaigne, y “si conociésemos el horror y el peso de la mentira, la perseguiríamos hasta la hoguera con más justicia que otros crímenes”.
Hay una dimensión de la realidad que ni siquiera la más enérgica, o más laxa, comprensión de la subjetividad puede atreverse a vulnerar. Recuerda Harry Frankfurt en su librito Sobre la verdad la famosa respuesta de Georges Clemenceau cuando le pidieron que especulase sobre qué dirían los futuros historiadores sobre la Primera Guerra Mundial: desde luego, no dirán que Bélgica invadió Alemania.
La historia no dirá tampoco que en España no se vivía una crisis económica devastadora durante la campaña electoral de hace poco más de un año. Se marginaron los hechos y se entró en el ámbito de las fantasías. Cuatrocientos euros por aquí, promesas de que acabaríamos el año sin paro por allá, que éramos la economía más sólida de Europa, que habíamos superado a Italia y que pronto alcanzaríamos a Francia, eran la negación oficial de una crisis que los analistas internacionales vaticinaban para nuestro país pero que no merecieron el más mínimo interés.
No se pueden cambiar los hechos, como tampoco se puede influir en su verdad, por el mero hecho de emitir un juicio o por el impulso de un deseo mitinero. La consecuencia de la remodelación profunda del gobierno Zapatero al año de ganar las elecciones es haber ignorado la realidad.
El político más resultón en estos tiempos de democracia de opinión es el que esquiva cualquier decisión impopular que puede plasmarse negativamente en las encuestas y en las columnas de opinión.
Cuando se conocen los hechos no hay otra alternativa que actuar en consecuencia, aun corriendo el riesgo de la impopularidad. Churchill estaba sólo cuando los nazis bombardeaban Londres y de Gaulle representaba una minoría de franceses que no habían claudicado cuando pronunció su célebre discurso de resistencia desde la BBC en junio de 1940. Los dos sabían lo que querían y hacia dónde se dirigían. Acabaron arrastrando y ganándose el respeto de sus pueblos.
El Partido Popular se ha dedicado a atacar al intrépido y errático juez Garzón, mediático donde los haya, y no se ha preocupado de decirnos si las acusaciones de corrupción que pesan sobre el partido de Mariano Rajoy son o no ciertas. Un locutor de la COPE nos dice que si abandona la emisora la ruina caerá sobre la cadena episcopal. No dice que a cambio no se escucharán motes, insultos y mentiras mañaneros.
lunes, abril 13, 2009
Una pequeña gran victoria de Obama
El dramático rescate del capitán norteamericano Richard Phillips, secuestrado por los piratas somalíes en aguas del Índico, ha sido la primera pequeña gran victoria del presidente Obama en el campo militar.
Los presidentes suelen hacer gestos primerizos para mostrar su autoridad. Kennedy lo probó en la Bahía de los Cochinos para invadir Cuba y resultó un fiasco. Reagan se inventó una coalición internacional para echar un gobierno de marxista en Granada y consiguió su objetivo en 1983.
Tuvo éxito también la expedición ordenada por Clinton en Haiti aunque la que despachó a Somalia para que los alimentos llegaran a los somalíes sin ser interferidos por las facciones mafiosas, tuvo que suspenderse al morir una veintena de soldados americanos en el país del cuerno de África que todavía hoy vive en el caos y la miseria.
El capitan Phillips tuvo un gesto de grandeza al entregarse a los piratas somalíes con la condición de que el resto de la tripulación quedara libre. Pasaron varios días y el capitán seguía cautivo. Obama dió instrucciones para “utilizar la fuerza apropiada para salvar la vida del capitán”.
La V Flota del Índico se desplazó a las aguas que confluyen entre el Océano, el Mar Rojo y el Golfo de Adén. La operación alcanzó su objetivo. Se rescató al capitàn Phillips y se mataron a tres piratas. Hasta que no se completó el salvamento, no se supo que el presidente Obama estaba siguiendo en directo la acción de la flota.
Somalia es un país fallido, sin gobierno, sometido al caos y con una población hambrienta. Un grupo de piratas muy sofisticados burlan las grandes potencias navales que despachan pequeñas flotas para garantizar el libre paso de los barcos que transportan energía y mercancías. En los últimos tres años se han pagado cientos de millones de dólares en rescate de las tripulaciones secuestradas.
Los piratas no suelen matar. Sólo exigen fuertes sumas de dinero que luego exhiben con grandes coches y residencias lujosas en la costa del Índico. La ministra Chacón ha enviado un buque español a la zona. Francia y Gran Bretaña, también. Los piratas han amenazado con represalias apropiadas matando a rehenes.
No es una guerra seria sino una pugna por garantizar las leyes del mar. Pero la concentración de flotas en el estrecho de Ormuz será muy densa. La iniciativa de Obama ha salido bien. Pero la primera gran crisis está por venir. Y llegará.
Los presidentes suelen hacer gestos primerizos para mostrar su autoridad. Kennedy lo probó en la Bahía de los Cochinos para invadir Cuba y resultó un fiasco. Reagan se inventó una coalición internacional para echar un gobierno de marxista en Granada y consiguió su objetivo en 1983.
Tuvo éxito también la expedición ordenada por Clinton en Haiti aunque la que despachó a Somalia para que los alimentos llegaran a los somalíes sin ser interferidos por las facciones mafiosas, tuvo que suspenderse al morir una veintena de soldados americanos en el país del cuerno de África que todavía hoy vive en el caos y la miseria.
El capitan Phillips tuvo un gesto de grandeza al entregarse a los piratas somalíes con la condición de que el resto de la tripulación quedara libre. Pasaron varios días y el capitán seguía cautivo. Obama dió instrucciones para “utilizar la fuerza apropiada para salvar la vida del capitán”.
La V Flota del Índico se desplazó a las aguas que confluyen entre el Océano, el Mar Rojo y el Golfo de Adén. La operación alcanzó su objetivo. Se rescató al capitàn Phillips y se mataron a tres piratas. Hasta que no se completó el salvamento, no se supo que el presidente Obama estaba siguiendo en directo la acción de la flota.
Somalia es un país fallido, sin gobierno, sometido al caos y con una población hambrienta. Un grupo de piratas muy sofisticados burlan las grandes potencias navales que despachan pequeñas flotas para garantizar el libre paso de los barcos que transportan energía y mercancías. En los últimos tres años se han pagado cientos de millones de dólares en rescate de las tripulaciones secuestradas.
Los piratas no suelen matar. Sólo exigen fuertes sumas de dinero que luego exhiben con grandes coches y residencias lujosas en la costa del Índico. La ministra Chacón ha enviado un buque español a la zona. Francia y Gran Bretaña, también. Los piratas han amenazado con represalias apropiadas matando a rehenes.
No es una guerra seria sino una pugna por garantizar las leyes del mar. Pero la concentración de flotas en el estrecho de Ormuz será muy densa. La iniciativa de Obama ha salido bien. Pero la primera gran crisis está por venir. Y llegará.
domingo, abril 12, 2009
El jardin de los silencios
Días de descanso, reflexión, pasión, muerte y resurrección. Días de Semana Santa y de Pascua. La primavera que se adueña caprichosa de los inciertos cambios de tiempo. Lluvias y vientos. Nubes que apagan el sol momentáneamente. El canto del agua que salpica las calles saltando de las canales de los tejados es una de las evocaciones más definitivas de los silencios.
Silencio del agua que habla a mitad de la noche con un único sonido. Silencio de la luna llena que sólo muestra su cara cuando escampa. Silencio de los pájaros que duermen. Silencio de la lluvia que se desprende generosamente hablando un solo lenguaje, el lenguaje de la igualdad y la fertilidad.
He hablado estos días con el silencio. El silencio de mis antepasados en el camposanto. El silencio que se atisba en el fondo de cada persona. El silencio que me deja inactivo ante la fragilidad personal. El silencio del gran drama de la transitoriedad de las cosas. El silencio del bien y el ruido del mal.
Conozco personas que mantienen su jardín lleno de silencios íntimos. Es compatible con una gran actividad, con hablar, reir, comer y beber. Es el silencio que nos enriquece porque nos distancia de la realidad que nos distrae.
El silencio de la naturaleza que está en constante actividad y que estos días de lluvias se prepara para exhibir toda su fuerza fantástica. Sin correr pero sin parar. Día a día, semana a semana, todo cambia. Y la transformación se ejecuta con el más grandioso de los silencios.
Siempre igual. Desde la noche de los tiempos, lo más importante ocurre desde el silencio, sin noticiarios ni periódicos, sin políticos y sin empresarios. Sin periodistas. El silencio con el que nos enfrentaremos al silencio definitivo. El silencio del absoluto y la trascendencia. El silencio de Dios.
Silencio del agua que habla a mitad de la noche con un único sonido. Silencio de la luna llena que sólo muestra su cara cuando escampa. Silencio de los pájaros que duermen. Silencio de la lluvia que se desprende generosamente hablando un solo lenguaje, el lenguaje de la igualdad y la fertilidad.
He hablado estos días con el silencio. El silencio de mis antepasados en el camposanto. El silencio que se atisba en el fondo de cada persona. El silencio que me deja inactivo ante la fragilidad personal. El silencio del gran drama de la transitoriedad de las cosas. El silencio del bien y el ruido del mal.
Conozco personas que mantienen su jardín lleno de silencios íntimos. Es compatible con una gran actividad, con hablar, reir, comer y beber. Es el silencio que nos enriquece porque nos distancia de la realidad que nos distrae.
El silencio de la naturaleza que está en constante actividad y que estos días de lluvias se prepara para exhibir toda su fuerza fantástica. Sin correr pero sin parar. Día a día, semana a semana, todo cambia. Y la transformación se ejecuta con el más grandioso de los silencios.
Siempre igual. Desde la noche de los tiempos, lo más importante ocurre desde el silencio, sin noticiarios ni periódicos, sin políticos y sin empresarios. Sin periodistas. El silencio con el que nos enfrentaremos al silencio definitivo. El silencio del absoluto y la trascendencia. El silencio de Dios.
miércoles, abril 08, 2009
Las urnas darán su veredicto
Una profunda remodelación de un gobierno que lleva sólo un año en el poder es un admisión implícita de que la gestión ha sido, cuando menos, mediocre. Es verdad que apareció la crisis, negada desde la campaña electoral hasta el mes de septiembre. Todas las previsiones económicas y presupuestarias han saltado por los aires. Hay que mirar al futuro con optimismo pero no se puede ignorar el presente y el pasado inmediato.
La próxima cita en las urnas será en las elecciones europeas de junio y el perfil del nuevo gobierno no muestra una excesiva convicción europeista. En las elecciones europeas de 1994 y en las municipales de 1995, el Partido Popular ganó al PSOE hasta que llegó la victoria en las generales de 1996 que desplazaron a Felipe González del poder con la ayuda imprescindible de Jordi Pujol.
Las elecciones europeas de junio serán la primera valoración de los españoles a un gobierno que no tiene una mayoría garantizada para aprobar las leyes en el Congreso y que ha dado palos de ciego al enfrentarse a la crisis que ha arrastrado ya a varios gobiernos en Europa.
La crisis de gobierno tiene dos protagonistas principales. La primera es Elena Salgado, enérgica y a veces intransigente, que tendrá que tomar decisiones a medida que los efectos de la crisis vayan aterrizando suave pero duramente en la sociedad española. Sucede a Pedro Solbes, un servidor público durante más de cuarenta años, que ha pasado por todos los vericuetos del poder económico en España y en Europa y que ha sido desbordado por decisiones que tomaba Zapatero vía comunicación y no de consulta.
Hay que desearle toda la suerte a la ministra Salgado porque su éxito sería en beneficio de la gran mayoría, pero su fracaso le pasaría factura a ella y también al presidente Zapatero.La llegada de Manuel Chaves al gobierno, con todo su equipo de colaboradores en la Junta de Andalucía, es el plato fuerte de la remodelación. Zapatero le ha encargado “impulsar la cohesión territorial” y en sus primeras palabras tras tomar posesión, Chaves habló de la igualdad de oportunidades de todos los españoles.
He afirmado en varias ocasiones que en esta legislatura veríamos a Zapatero y Montilla subidos en un ring, con los guantes puestos, a punto de librar el combate. Ahora, habrá que sustituir a Zapatero por Chaves. Pero el combate se va a producir. A no ser que el president Montilla decida arrojar la toalla resignándose a aceptar lo que le den en vez de lo que está establecido por una ley orgánica como es la del Estatut.
Sería un suicidio político de Montilla y de los socialistas catalanes. Siempre he pensado que un catalán nacido en Andalucía es el que un día, si las relaciones fraternales entre socialistas catalanes y españoles se tuercen, podría ser el que dijera basta. La historia se inventa siempre.
La próxima cita en las urnas será en las elecciones europeas de junio y el perfil del nuevo gobierno no muestra una excesiva convicción europeista. En las elecciones europeas de 1994 y en las municipales de 1995, el Partido Popular ganó al PSOE hasta que llegó la victoria en las generales de 1996 que desplazaron a Felipe González del poder con la ayuda imprescindible de Jordi Pujol.
Las elecciones europeas de junio serán la primera valoración de los españoles a un gobierno que no tiene una mayoría garantizada para aprobar las leyes en el Congreso y que ha dado palos de ciego al enfrentarse a la crisis que ha arrastrado ya a varios gobiernos en Europa.
La crisis de gobierno tiene dos protagonistas principales. La primera es Elena Salgado, enérgica y a veces intransigente, que tendrá que tomar decisiones a medida que los efectos de la crisis vayan aterrizando suave pero duramente en la sociedad española. Sucede a Pedro Solbes, un servidor público durante más de cuarenta años, que ha pasado por todos los vericuetos del poder económico en España y en Europa y que ha sido desbordado por decisiones que tomaba Zapatero vía comunicación y no de consulta.
Hay que desearle toda la suerte a la ministra Salgado porque su éxito sería en beneficio de la gran mayoría, pero su fracaso le pasaría factura a ella y también al presidente Zapatero.La llegada de Manuel Chaves al gobierno, con todo su equipo de colaboradores en la Junta de Andalucía, es el plato fuerte de la remodelación. Zapatero le ha encargado “impulsar la cohesión territorial” y en sus primeras palabras tras tomar posesión, Chaves habló de la igualdad de oportunidades de todos los españoles.
He afirmado en varias ocasiones que en esta legislatura veríamos a Zapatero y Montilla subidos en un ring, con los guantes puestos, a punto de librar el combate. Ahora, habrá que sustituir a Zapatero por Chaves. Pero el combate se va a producir. A no ser que el president Montilla decida arrojar la toalla resignándose a aceptar lo que le den en vez de lo que está establecido por una ley orgánica como es la del Estatut.
Sería un suicidio político de Montilla y de los socialistas catalanes. Siempre he pensado que un catalán nacido en Andalucía es el que un día, si las relaciones fraternales entre socialistas catalanes y españoles se tuercen, podría ser el que dijera basta. La historia se inventa siempre.
lunes, abril 06, 2009
A Zapatero le vencen las letras
El momento más delicado de los malos gobiernos es cuando empiezan a reformarse. Si el presidente Zapatero cambia caras en las carteras principales de su equipo al cabo de un año año es una admisión explícita de fracaso.
Las letras de cambio, como me recuerda siempre un lúcido notario, vencen y hay que pagarlas. A Zapatero le están venciendo las letras que firmó en la campaña electoral y en la gestión de su gobierno en los últimos doce meses.Le vence la letra de la España plural.
El hecho de que el presidente de Andalucía, Manuel Chávez, pueda ser llamado a la cartera de Adminstraciones Públicas después de haber resuelto lo suyo, habría que interpretarlo como incorporar al gobierno al presidente del PSOE para gestionar las promesas hechas por Zapatero a Catalunya y también para instruirse en el manejo de mangueras de bombero que se necesitarán en el nuevo gobierno de Euskadi.
Pedro Solbes se va cansado y frustrado porque la crisis que negaba le ha dejado sin discurso y sin recursos. Me reservo la opinión respecto a Elena Salgado en Economía hasta que nos muestre cómo se enfrentará a la crisis. Magdalena Álvarez se va con sus trenes de alta velocidad que nos vendía el sábado en Estambul a los que participábamos en el Foro España-Turquía.
Llega el gran José Blanco a Fomento, conocido más por sus frases hirientes y lapidarias sobre la oposición desde el PSOE que por su capacidad de gestión. Tendrá que hablar menos de los otros y cumplir los plazos de tantas obras que se ejecutan fuera de tiempo y con presupuestos desmadrados.Es una novedad que la crisis de gobierno haya estallado en Estambul, después de haber conseguido la entrevista y la amistad de Obama tras pasar cinco días en el extranjero haciéndose perdonar el precipitado anuncio de Carme Chacón en Kosovo.
Irónicamente, hay puntos comunes entre Zapatero y Aznar respecto a las relaciones con Europa y Estados Unidos. Aznar se abrazó a Bush al margen de Francia y Alemania y Zapatero hace lo mismo alineándose con Obama para que Turquía entre en la Unión Europea sin tener en cuenta las posiciones de Berlín y París. Turquía ha pedido el ingreso y posiblemente lo conseguirá en 2014. Pero previamente tiene que cambiar ni más ni menos que la Constitución que otorga a los militares el control de la República de Atatürk.
Las letras de cambio, como me recuerda siempre un lúcido notario, vencen y hay que pagarlas. A Zapatero le están venciendo las letras que firmó en la campaña electoral y en la gestión de su gobierno en los últimos doce meses.Le vence la letra de la España plural.
El hecho de que el presidente de Andalucía, Manuel Chávez, pueda ser llamado a la cartera de Adminstraciones Públicas después de haber resuelto lo suyo, habría que interpretarlo como incorporar al gobierno al presidente del PSOE para gestionar las promesas hechas por Zapatero a Catalunya y también para instruirse en el manejo de mangueras de bombero que se necesitarán en el nuevo gobierno de Euskadi.
Pedro Solbes se va cansado y frustrado porque la crisis que negaba le ha dejado sin discurso y sin recursos. Me reservo la opinión respecto a Elena Salgado en Economía hasta que nos muestre cómo se enfrentará a la crisis. Magdalena Álvarez se va con sus trenes de alta velocidad que nos vendía el sábado en Estambul a los que participábamos en el Foro España-Turquía.
Llega el gran José Blanco a Fomento, conocido más por sus frases hirientes y lapidarias sobre la oposición desde el PSOE que por su capacidad de gestión. Tendrá que hablar menos de los otros y cumplir los plazos de tantas obras que se ejecutan fuera de tiempo y con presupuestos desmadrados.Es una novedad que la crisis de gobierno haya estallado en Estambul, después de haber conseguido la entrevista y la amistad de Obama tras pasar cinco días en el extranjero haciéndose perdonar el precipitado anuncio de Carme Chacón en Kosovo.
Irónicamente, hay puntos comunes entre Zapatero y Aznar respecto a las relaciones con Europa y Estados Unidos. Aznar se abrazó a Bush al margen de Francia y Alemania y Zapatero hace lo mismo alineándose con Obama para que Turquía entre en la Unión Europea sin tener en cuenta las posiciones de Berlín y París. Turquía ha pedido el ingreso y posiblemente lo conseguirá en 2014. Pero previamente tiene que cambiar ni más ni menos que la Constitución que otorga a los militares el control de la República de Atatürk.
jueves, abril 02, 2009
Reparación del sistema en Londres
Es sintomático que los varios miles de manifestantes anticapitalistas, anarquistas y activistas del cambio climático se hayan concentrado ante el Banco de Inglaterra y el Real Banco de Escocia mientras los grandes de este mundo se reunían a varios kilómetros de distancia, en la zona de la residencia del primer ministro y del parlamento de Westminster.
Los manifestantes rompieron las vidrieras del Banco de Escocia y causaron desperfectos varios lanzando objetos al interior del banco escocés. Vi en directo cómo Scotland Yard sacudía a los manifestantes. La seguridad de la cumbre del G-20 en Londres va a costar 7.5 millones de libras, unos mil millones de las antiguas pesetas aproximadamente.
Mientras los líderes del G-20, desde Obama a Hu Jintao pasando por Medvedev-Putin, Merkel, Sarkozy, Berlusoni, Zapatero, Lula y demás poderosos del mundo intentaban encontrar una salida al sistema que ha quebrado, los manifestantes se agolpaban en la City de Londres. Unos intentaban tapar los agujeros del colapsado sistema y los manifestantes se dirigían al centro de las finanzas londinenses por considerar que es allí donde está el poder mundial.
La cumbre empieza hoy pero los prolegómenos de la reunión indican que el liderazgo esperanzador de Obama no va a convencer al núcleo duro de la Unión Europea. Merkel y Sarkozy no son precisamente grandes amigos políticos, aunque sí colaboradores necesarios en la Unión Europea. En su comparecencia conjunta, Sarkozy y Merkel expresaron su confianza en el presidente Obama pero no aceptaron el borrador de la cumbre que se centra más en la noción de cómo estimular al herido sistema capitalista y no en un conjunto de reglas que pongan fin a los abusos de los bancos, los fondos de inversión, los paraísos fiscales y demás líneas rojas pisoteadas impunemente por el sistema.
Sarkozy goza de una popularidad muy baja en Francia. Sus extravagancias no le favorecen ante la opinión pública de un país que todavía tiene una visión gaullista de la presidencia. La canciller Merkel es más pausada y más reflexiva. El hecho que no acepten la continuación del capitalismo anglosajón, representado por Barack Obama y Gordon Brown, sin que sea sometido a profundas revisiones que le den una visión más ética de las finanzas y la política es la razón de fondo de las desavenencias.
Francia y Alemania arrastran el resto de países de la Unión, no sé exactamente cuál es la posición de Zapatero, reivindicando la Europa social de mercado que, en palabras de Merkel, es “mejor, más seguro y más estable”. Es probable que se alcance un punto medio en el día de hoy. Pero si de esta cumbre no sale un proyecto más humanista, más justo, más ético y más equilibrado de la economía mundial, no servirá de mucho.
Los manifestantes rompieron las vidrieras del Banco de Escocia y causaron desperfectos varios lanzando objetos al interior del banco escocés. Vi en directo cómo Scotland Yard sacudía a los manifestantes. La seguridad de la cumbre del G-20 en Londres va a costar 7.5 millones de libras, unos mil millones de las antiguas pesetas aproximadamente.
Mientras los líderes del G-20, desde Obama a Hu Jintao pasando por Medvedev-Putin, Merkel, Sarkozy, Berlusoni, Zapatero, Lula y demás poderosos del mundo intentaban encontrar una salida al sistema que ha quebrado, los manifestantes se agolpaban en la City de Londres. Unos intentaban tapar los agujeros del colapsado sistema y los manifestantes se dirigían al centro de las finanzas londinenses por considerar que es allí donde está el poder mundial.
La cumbre empieza hoy pero los prolegómenos de la reunión indican que el liderazgo esperanzador de Obama no va a convencer al núcleo duro de la Unión Europea. Merkel y Sarkozy no son precisamente grandes amigos políticos, aunque sí colaboradores necesarios en la Unión Europea. En su comparecencia conjunta, Sarkozy y Merkel expresaron su confianza en el presidente Obama pero no aceptaron el borrador de la cumbre que se centra más en la noción de cómo estimular al herido sistema capitalista y no en un conjunto de reglas que pongan fin a los abusos de los bancos, los fondos de inversión, los paraísos fiscales y demás líneas rojas pisoteadas impunemente por el sistema.
Sarkozy goza de una popularidad muy baja en Francia. Sus extravagancias no le favorecen ante la opinión pública de un país que todavía tiene una visión gaullista de la presidencia. La canciller Merkel es más pausada y más reflexiva. El hecho que no acepten la continuación del capitalismo anglosajón, representado por Barack Obama y Gordon Brown, sin que sea sometido a profundas revisiones que le den una visión más ética de las finanzas y la política es la razón de fondo de las desavenencias.
Francia y Alemania arrastran el resto de países de la Unión, no sé exactamente cuál es la posición de Zapatero, reivindicando la Europa social de mercado que, en palabras de Merkel, es “mejor, más seguro y más estable”. Es probable que se alcance un punto medio en el día de hoy. Pero si de esta cumbre no sale un proyecto más humanista, más justo, más ético y más equilibrado de la economía mundial, no servirá de mucho.
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