miércoles, marzo 05, 2008

Ahuyentar los fantasmas balcánicos

He visto caras tristes y preocupadas en una visita de tres días a Zagreb, capital de Croacia. Una visita organizada por la Representación en Barcelona de la Comisión Europea, dirigida por el fino y experimentado catalán, Manel Camós, que participó muy directamente en el proceso de ingreso de Letonia en la Unión Europea. No hay motivos objetivos para preocuparse.

Croacia ha obtenido el reconocimiento como nuevo Estado soberano, va a formar parte pronto de la Alianza Atlántica, junto con Macedonia y Albania, y su incorporación a la UE está bien encaminada y podría convertirse en el 28 miembro del club europeo en los próximos tres años.

El primer ministro, Ivo Sanader, nos recibió en el salón del consejo de ministros y respondió con tranquilidad y precisión a todas las preguntas. Ha ganado dos veces las elecciones y pretende conducir a Croacia a las instituciones políticas, económicas y militares de Occidente.

Conoce las dificultades internas y las circunstancias de la historia convulsa de los países mayoritariamente eslavos del sur de Europa que han conseguido la soberanía con estado propio tras la desmembración de la antigua Yugoslavia que se ha producido con guerras étnicas, muchos miles de muertos, desplazamiento de poblaciones enteras que huyeron de la violencia sin haber encontrado un espacio vital en el que se sientan tranquilos y a gusto.

Las caras tristes y preocupadas no se fijan en el futuro que será muy beneficioso para la mayoría de croatas. Los fondos europeos recibidos por Croacia desde su independencia en 1991 hasta hoy ascienden a más de mil millones de euros. Sus efectos se evidencian en las infraestructuras, en un dinamismo de la actividad económica, en la aceptación gradual de los criterios institucionales y democráticos en un país que no ha podido sacudirse la corrupción en las instancias judiciales de todos los niveles y en el que los nuevos gobernantes no han abandonado algunas prácticas privativas de libertades de los antiguos dirigentes.

El miedo no es sobre el futuro sino sobre el peso del legado del pasado, con abusos cometidos hacia las minorías en la guerra de cuatro años librada contra el indecente expansionismo de la Serbia de Milosevic. Es un miedo latente en la sociedad que sólo puede superarse con la decisión de los dirigentes políticos y empresariales para optar decididamente por Europa.

La UE es el mejor antídoto para vacunar a los viejos pueblos, naciones y estados recientes del sur de Europa de los fantasmas del pasado inmediato y lejano. Para ello hay que optar por la libertad, la transparencia, la construcción del estado de derecho con todos sus requisitos. El miedo que he observado en muchas conversaciones, repito, no es sobre el futuro sino sobre las heridas no cicatrizadas de un pasado demasiado turbulento.

8 comentarios:

Brian dijo...

El este y sureste de Europa explosionó en mil pedazos para, quizá, en un futuro no lejano, confederarse de nuevo en el seno de una gran Unión Europea. Los grandes estados del centro y oeste cristalizaron con el cemento del absolutismo y el temple del liberalismo. España quedó a medio camino sin la fuerza centrífuga de los primeros ni la centrípeta de los segundos.

BartolomeC dijo...

Sr.Foix: El problema de tener miedo es que nos hace ver las cosas peores de lo que son.

Anónimo dijo...

Estimado Sr. Foix, como usted acabo de regresar recientemente de Croacia y en mi caso también de Serbia por motivos de trabajo. Puede que en las instituciones Croatas encontrase miedo, entre la población encontré esperanza y seguridad. Mi interlocutor en la empresa que visité era un Bosnio-musulman de Tuzla que tuvo que emigrar a Croacia. Le aseguro que solo mostraba agradecimiento a sus conciudadanos y esperanzas por el futuro. Encontré ganas de disfrutar de la vida y de sobreponerse a las evidentes huellas que la guerra dejó (la ciudad donde estuve fue arrasada).

En cuanto a Serbia, no han aprendido nada. Siguen con el odio en los gestos y palabras. Se sienten derrotados y humillados.

Me pregunto también si quizas no les estamos ayudando demasiado reconociendo a Kosovo, un territorio històricamente serbio y de mayoria albanesa por inmigraciones historicamente recientes. Quizás recuerda remotamente a la historia sucedida con la Alemania derrotada y humillada en la época de entreguerras...

Gracias por su blog.

Anónimo dijo...

Lluís, con todo lo que han pasado en los Balcanes no me extraña que haya miedo, aunque ir con miedo por la vida no es muy aconsejable.

Anónimo dijo...

Si en nuestro país seguimos removiendo las tumbas de nuestra guerra civil, no es de extrañar que en los balcanes sigan teniendo miedo con una guerra que todavía está presente en la vida de todos ellos.



E.Dalmau.-

BartolomeC dijo...

Sr.Foix: ha sido hablar de miedos y fantasmas que hay que ahuyentar y aparece de nuevo ETA en la campaña electoral.

Elisa dijo...

Normalment valoro molt els seus comentaris, però em sembla que valorar l'estat d'ànim dels croates en un viatge de 3 dies és, si més no, precipitat. Afortunadament vaig entrar en contacte amb tota l'ex-iugoslàvia fa una pila d'anys. Des del 2002 he anat periòdicament a Croàcia i si hi ha una cosa que destacaria d'ells és el seu optimisme, la seva alegria, sobretot entre el jovent, i l'oposició a formar part de la UE per part d'un nombre important de la població, tant jove com gran. Admeto que hi ha residus de població que arrosseguen odi, més que por, arran dels desastres de la guerra, és el cas d'alguns nuclis de Dalmàcia (Zadar, Sibenik, Dubrovnik), tradicionalment més nacionalistes i conservadors, a part de ser zones violentament afectades per la guerra.Desconec la situació a la zona d'Eslavònia, al nord-est, molt tocada per la guerra. Però, si em permet opinar, a Zagreb se'm fa difícil parlar de cares tristes i preocupades. De les meves converses amb alguns croates, bosnis, serbis i, montenegrins (no he conegut gaires kosovars) he arribat a la conclusió, evidentment molt personal, que el que hi ha entre un sector gens despreciable de la població és desconfiança cap al que la UE representa, que és l'entrada de ple al capitalisme més agresiu. I és que no hem d'oblidar que estem parlant d'un país amb una forta tradició comunista, deguda a l'especial règim imposat pel dictador Tito. Per una part de la població, de totes les edats, el capitalisme segueix sent l'encarnació de tots els mals.I no oblidem que una de les causes de les recents guerres de la ex-Iugoslavia va ser la creixent inflació i la crisi econòmica generada arran del canvi de règim a la mort de Tito; sumada a uns nacionalismes revitalitzats després de la represió de la dictadura, i fortament vinculats a les tres grans religions de la ex-Iugoslàvia; i sumat també a les diferents tendències polítiques d'uns i altres, més occidentals a Eslovènia i Croàcia, pro-rusos a Sèrbia. Per acabar, la situació a Croàcia i a les altres repúbliques ex-iugoslaves no és fàcil, queden pòsits d'odi i violència, creixen les desigualtats socials i l'economia no avança tan bé com seria desitjable, especialment a Sèrbia. El conflicte nacionalista pot tornar a esclatar en qualsevol moment, sobretot arran de la recent independència de Kosovo, que pot generar un efecte domino a la República Sèrbia de Bòsnia; i la manca de confiança cap a Europa és comprensible, tenint en compte que vem intervenir molt tard a les guerres generades pels moviments independentistes de Croàcia, Bòsnia i Kosovo. Podria parlar hores i hores i segur que moltes de les meves opinions són matitzables, però parlar de tristesa i preocupació a Zagreb se'm fa molt estrany, si més no entre la població i, especialment, entre la població jove. Si parléssim de Belgard seria una altre cosa. Gràcies.

Афастадо на Силдавија dijo...

Las cosas vistas desde Serbia pintan bien para Croacia. Entiendo que exista una sensación de miedo, sin embargo, dada la coyuntura actual en el vecino del este, no creo que haya un motivo real para ese miedo. Dicho esto, y conociendo moderadamente bien Croacia, creo que el artífice de la transición hacia las instituciones europeas fueron Mesić y el difunto Račan. Todavía recuerdo la tensión cuando en el verano del 2001 Mesić decidió colaborar con el tribunal de La Haya. Sanader, ahora, solo tiene que "empujar" al país, con una oposición a favor de la integración. Es más, si el éxodo de refugiados serbios volviese a la Krajina y a Knin, el gobierno croata, haga lo que haga -y no veo intenciones de ser "riguroso" con ellos, pero incluso si lo fuese- tendría un apoyo incondicional por parte de la Unión Europea.
Lo que es incluso positivo es que a nivel formal, no hay unas mejores relaciones en los Balcanes entre vecinos que las de Croacia y Serbia.