lunes, enero 14, 2008

Miquel Barceló en Ginebra

Miquel Barceló lleva más de cuatro meses trabajando en Ginebra, frente al lago y con el Mont Blanc como cortina majestuosa de fondo. Tuve el privilegio este fin de semana de contemplar los trabajos de la decoración de la cúpula que cubre la sala XX del palacio de Naciones Unidas en Ginebra.

De la mano del embajador Juan Antonio March, impulsor del proyecto con la aprobación entusiasta del Rey, del presidente Zapatero y del ministro Moratinos, pude ver la magnitud de la obra de Barceló. Más de 1.500 metros cuadrados decorarán la bóveda que tiene que terminarse antes del verano. Un proyecto que está financiado mayormente por la sociedad civil y empresarial españolas.

Tuve la sensación que la cúpula de Barceló será una referencia entre las grandes obras pictóricas que perdurará a través de los siglos cuando ninguno de sus impulsores se encuentre en el mundo de los vivos, cuando Juan Carlos I ya no esté, el actual gobierno tampoco y cuando Juan Antonio March haya cumplido su nuevo cometido como embajador en Moscú.

Cuando Salvador de Madariaga encargó al pintor José Maria Sert los frescos de la Sociedad de Naciones en 1935, todavía impresionantes en el edificio de la época, se tuvo en cuenta el trabajo del pintor catalán en la catedral de Vic. Sert desarrolló una serie de alegorías de la guerra y la paz, del progreso de la Humanidad, de la Justicia y del Derecho Internacional. Ahora ha sido la catedral de Mallorca la que ha sido la referencia para encargar la nueva gran cúpula al mallorquín Barceló.

España hace una gran aportación artística a las Naciones Unidas con una gigantesca cúpula que reflejará el diálogo y respeto entre culturas y civilizaciones. Al mirar a la bóveda se contemplarán las formas y colores que variarán y se percibirán de manera distinta, según la posición del visitante. Es una manera de expresar el Zeitgeist, el espíritu relativista de los tiempos que corren.

Quedé impresionado por las formas atrevidas y valientes, técnicamente muy elaboradas, de Barceló y sus colaboradores que pasan todas las horas experimentando fórmulas hasta ahora desconocidas al decorar una gran cúpula.

Es oportuno que la inauguración se prevea para después de las elecciones. Entiendo también que seamos pocos los que hayamos tenido el privilegio de pasearnos por los andamios y materiales de un taller en el que se prepara algo grande. Tuve la sensación de que por los desvanes de la gran sala se paseaban Julio II y Miguel Ángel.

3 comentarios:

BartolomeC dijo...

Sr.Foix: Poder visitar la capilla de la catedral de Mallorca es también una buena recomendación.

Balanza dijo...

¡Qué afortunado!

Anónimo dijo...

Lluís, que viajes te pegas.