viernes, julio 13, 2007

El desprecio a la verdad

El olvido y la memoria no se encuentran ni siquiera en el horizonte. La historia no está tejida por manos inocentes. Los horrores que quisiéramos olvidar son precisamente los que deberíamos recordar.

Desde el Holocausto a Darfur pasando por Ruanda, Camboya y las matanzas de Oriente Medio de nuestros días no podemos archivarlas en el lado opaco de nuestra memoria.

Me parece una indecencia que los iraquíes, libaneses, palestinos o israelíes, todas las víctimas de la violencia sectaria, se queden en las hemerotecas o en los noticiarios como archivando piezas de un museo.

La historia no se hace sino que se rehace, se enriquece con nuevos datos y hechos que han pasado, con las intenciones de quienes la protagonizaron, con las ideas muchas veces perversas que llevaron a las grandes desgracias de la Humanidad.

Hay que rescatar la verdad lo más objetivada posible de lo que ha ocurrido. Y contarla. Para que no se repita. Pero me parece que la verdad está condenada a un perpetuo exilio.Nos molesta hasta el punto que a veces provoca la burla y hasta el odio.

La verdad, a veces, no es políticamente correcta. Es despreciada en nombre de un país, de un gobierno, de una idea. Lamentable.

Como si la verdad quedara encerrada en los cenáculos de los poderosos, de los sabios, con una codificación hermética indescifrable. Es entonces cuando la mentira campa por sus respetos y nos envuelve a todos con formas que parecen verdaderas.

7 comentarios:

BartolomeC dijo...

Sr.Foix: Una de las peores formas de mentira que conozco es la de permanecer en silencio frente a las injusticias que nos rodean.

SithWolf dijo...

cuando el periodismo iba de la mano del gobierno, la opinión pública no existía...

al cabo de un tiempo los periodistas empezaron a hacer su trabajo y la opinión pública tuvo fuerza suficiente como para derrocar gobiernos...

ahora la opinión pública grita, reclama, exige gracias al trabajo de cientos de periodistas que exponen sus vidas a diario. Pero los gobiernos de todo el mundo hacen caso omiso, como el cuerpo que se acostumbra al antibiótico, ya no importa, campan a sus anchas...

como el virus sin vacuna.

Isarn

Anónimo dijo...

Despreciamos la verdad y nos vanagloriamos de la mentira, los mentirosos son valorados hoy más que nunca.



J.Vilá.

africa dijo...

Bartolomé: Comparto tu opinión(caray,es que siempre das en el clavo!), pero reconozco que hay momentos en los que te sientes tan impotente frente a tanta barbárie, tan inútil..que dan ganas de tirar la toalla y encerrarte en tu micromundo, con tus pequeños/grandes problemas y dejar de pensar..olvidar y aislarte.Hasta que vuelves a abrir el periódico y se te remueve el alma y todas las vísceras y reniegas en arameo por toda la imbecilidad humana que no aprende nada de la historia pasada.Creo que el mundo está tarumba total.Un saludo a todos

Anónimo dijo...

///ENRIC///



Hay buenos periodistas hoy en día, muy buenos, pero los intereses son cada día más grandes y es difícil el trabajo de decir la verdad, nos cuelan medias verdades o lo que es lo mismo mentiras. El silencio, permanecer en silencio tal y como explica Bartolomé es la forma más dura de mentir, es mentir sabiendo la verdad de lo que está ocurriendo, una injusticia, una vergüenza para todos los que parctican ese silencio.

BartolomeC dijo...

Es cierto que este mundo y los que lo gobiernan te vuelven tarumba por no hacerte ni caso, tal y como expresan Africa e Isarn, tengo la certeza que para empezar a luchar contra el mundo primero hay que empezar a luchar contra uno mismo y nuestras propias contradicciónes. En relación a lo expuesto por Vilá o Enric comentar que la mentira no cabe en el periodismo, los mentirosos no son periodistas, son simplemente eso, mentirosos.

Anónimo dijo...

Como el virus sin vacuna, así estamos.