lunes, marzo 19, 2007

Cuatro años desde Las Azores

No debe andar muy preocupado el ex presidente Aznar al cumplirse el cuarto aniversario del comienzo de la invasión de Iraq. El domingo le vimos intentando saludar a Fernando Alonso en circuitos de tierras australianas en compañía de su yerno.

Pienso que el papel de Aznar fue marginal en el planteamiento y la ejecución de aquella invasión que ha causado cientos de miles de muertos, ha puesto a un país en estado de preguerra civil y ha hecho de Oriente Medio un espacio más inseguro que antes de iniciar aquellos bombardeos sistemáticos que entusiasmaban al dimitido Donald Rumsfeld que los controlaba desde el Pentágono.

La foto de Las Azores entraba dentro de la mercadotecnia de aquella guerra que se había decidido mucho antes, incluso con anterioridad a que se atacara Afganistán. Ayer escuché al portavoz del PP en cuestiones exteriores, Gustavo de Arístegui, cuando decía que esa guerra es rancia, que había terminado cuando lo dijo Bush subido a bordo del portaaviones Lincoln y que había que valorar también la caída del dictador Saddam Hussein.

Bush y Blair se colocaron en la foto pero con mochilas invisibles que llevaban decenas de miles de soldados a las tierras mesopotámicas. Aznar envió poco más de mil que fueron precipitadamente retirados por Zapatero a la semana de ser presidente. Los tres han sido castigados, por la opinión pública, por las urnas y, sobre todo, por un balance desastroso de una expedición militar que una democracia no está en condiciones de aceptar.

El portugues Barroso era el anfitrión, estaba en el secreto de todo lo que se preparaba, pero no salió en la foto. Ahora está presidiendo con bastante acierto la Comisión Europea.

A estas alturas me parece irrelevante la foto de Las Azores, lo que se ha dicho y escrito sobre el tema y el discurso de ayer del propio Bush pidiendo paciencia a los americanos y advirtiendo a los demócratas que va a hacer uso de sus prerrogativas enviando los refuerzos de tropas a pesar de su oposición en las dos cámaras.

Todo es bastante insignificante al lado de dos cuestiones que me parecen fundamentales. La primera es que no hay una salida limpia de Iraq y todas las alternativas son a cual peor y pasan por más víctimas, más caos y más inseguridad. Aquella democratización de todo Oriente Medio que se proclamaba en los círculos cercanos a Bush se ha convertido en un quebradero de cabeza para todos los dirigentes de la región, amigos o no de Estados Unidos, que saben cómo afecta a sus respectivas poblaciones el fiasco en Iraq.

La segunda consideración son los iraquíes que salieron de una dictadura para instalarse en el caos. La televisión del diario “The Guardian” pasó ayer una insólita entrevista con el personaje que derribó la gran estatua de Saddam en Bagdad con un mazo de enormes dimensiones antes de que la soga de la multitud hiciera cayer del pedestal al dictador.

Dice el personaje que odiaba a Saddam porque le envió a la cárcel de Abu Ghraib por haber reclamado el pago de la factura de reparación de la motocicleta del hijo del sátrapa, el temible Uday, que mucha gente de su tribu fue enviada a la cárcel o a la horca por Saddam.

Su sueño era participar algún día en la demolición de la estatua. El levantador de pesos entrevistado decía al final que era mejor el demonio conocido que el desconocido. La situación es cada día más peligrosa, los precios suben y subren y no se puede salir de casa. Afirma el personaje que Saddam era como Stalin, pero la invasión está siendo más perjudicial para los iraquíes. Una encuesta publicada ayer en Londres dice que ocho de cada diez iraquíes temen por sus vidas. Nadie se puede alegrar de esta situación y tampoco quienes no estuvimos de acuerdo con una guerra sin causa, construida sobre una gran mentira.

9 comentarios:

BartolomeC dijo...

Sr.Foix: El rey inglés Ricardo III, fue inmortalizado por el célebre verso de Shakespeare, “¡Un caballo, un caballo! ¡Mi reino por un caballo!”, Ricardo III fue derrotado en la batalla de Bosworth, en 1485, cuando iba a luchar contra el conde de Richmond; a un herrero se le olvidó ponerle un cuarto clavo en una de las herraduras y Ricardo III se quedó con un caballo cojo e inservible en el peor momento.
"¡Una foto, una foto, mi reino por una foto!", Aznar quería su foto con Bush y Blair como si fuera su herradura de la buena suerte, pero la foto salió más movida de lo previsto y quedó a los pies de los caballos de la guerra.
Sr.Foix, desde aquella batalla de Bosworth los ingleses cantan una canción que dice...

Por falta de un clavo se perdió una herradura,

por falta de una herradura, se perdió un caballo,

por falta de un caballo, se perdió una batalla,

por falta de una batalla, se perdió un reino,

y todo por falta de un clavo de herradura.

-Estoy seguro que hoy Aznar cambiaría su foto por un reino.

Isarnbe@gmail.com dijo...

Pues yo creo que hay otra cuestión importante que afecta directamente a este país y al presidente Aznar.

Sé que suena a la nueva moda de la Conspiranoia, pero las piezas encajan tan bien, que al menos debería de ser considerado por Tom Clancy para una nueva novela.

La cuestión es que Aznar se viera forzado a entrar en la foto y suministrar soldados a la guerra por qué si no EUA no hubiese apoyado a España en un, más que probable, grave problema militar (por llamarlo de una manera suave) con Marruecos, un problema que empezó a gestarse en Perejíl.

Si hubiese sido así... habrán cambiado las ganas de Marruecos de transformar el mapa político de la costa mediterraneo-africana?

Isarn

Anónimo dijo...

Han pasado cuatro años y parece que han pasado cuatro días, el tiempo pasa deprisa y las mentiras se acaban viendo con más precisión. Estoy de acuerdo con Bartolomé en que Aznar vendió su alma por una foto, quería esa foto más que otra cosa y la foto se le ha vuelto en su contra y hay voces en su partido que empiezan a verlo claro, los que no lo verán serán los miles de muertos por esa guerra.


J.Vilá.

francis black dijo...

Aznar perdio el norte con la mayoria absoluta , el clima actual es culpa de su Ego .

Aznar queria ser importante pasar a la historia , eso es un error de los politicos , de muchos , con gestionar los recursos hay suficiente , el politico tendria que ser como el arbitro de futbol , el bueno es el que pasa desapercibiodo

Anónimo dijo...

Las guerras nunca son justificables. Quizás lo único que permitiera aceptarlas sería la propia defensa contra una invasión foránea.
En la motivo de las diversas controversias u opiniones actuales,no existe justificación alguna. Al dictador de Irak se le imputan un millón de muertos (en muchos más años que en la mal llamada "civil" española -en tres-) y en los cientos de miles desde la invasión hace cuatro años.
Por los motivos que fueren, implantar democracia, enriquecerse tipo mafia, etc., quienes decidieron destrozar Irak deberían ser juzgados por el Tribunal Internacional y, por supuesto,, condenados.
J.J.

Africa dijo...

Sr Foix: Si Aznar y sus queridos amigos, en vez de enviar sus tropas a luchar contra los supuestos molinos hubieran hecho como Ricardo |||, esta guerra ya estaría finiquitada.Un saludo

Brian dijo...

Dice Foix que todo es bastante insignificante en relación al caos en que se ha sumido al pueblo iraquí y a la situación sin salida creada. Es cierto, pero no es menos cierto que desde nuestra perspectiva más inmediata, como demuestran los comentarios que me preceden, es difícil apartar la atención de la silueta de Aznar cuando se dibuja, cada vez con más nitidez, en su miseria y patetismo.

El rey Aznar iba desnudo, pero él se creía llamado por la Historia a redimir España. Le dijeron que éramos la octava potencia mundial y se lo creyó, le dijeron que podía poner los pies sobre la mesa y hablar en tejano, y se lo creyó. Creyó que su hija era la hija del emperador, que el fotomatón de las Azores, con su atrezzo de cartón piedra, era la Galería de la Historia y, en el colmo de la embriaguez, creyó que hablando con los directores de los periódicos podía hacer verdad la mentira y mentira la verdad.

Ese pobre hombre, enfermo de megalomanía, creyó -y quizá todavía cree- que pasaría a la historia como el estadista que puso España en el atlas mundial y apenas tendrá un comentario a pié de página como el fantoche que quiso engañar a medio mundo y perdió unas elecciones a las que no se presentaba.

Anónimo dijo...

///ENRIC///


Si tal y como dice Africa, Aznar, Blair y Bush hubieran ido a la guerra como RicardoIII, las cosas habrían sido distintas, muy distintas. Aznar se creyó el personaje y acabó devorado por si mismo, por su propia fantasía.
Todo por una foto, Bartolomé llevas razón, todo por una miserable foto, que vergüenza.

Anónimo dijo...

La herradura de Aznar no le ha traido buena suerte precisamente, ya es mala pata.



Roger Mateu/Girona.