miércoles, agosto 23, 2006

Enfermedad europea

Copio de un artículo publicado en 1988 por el director de Le Point, mi amigo Claude Imbert, sobre cómo veía la situación en Francia hace 18 años:

"Nuestro país es el hombre enfermo de Europa. Está enfermo de la enfermedad de la época, la enfermedad de la cabeza. Enfermo, en primer lugar, de mentiras por omisión, enfermo de ignorar la degradación mesurable, patente, de su potencia económica, enfermo de la vulgarización de su sistema educativo y de su justicia, enfermo de su envejecimiento demográfico, enfermo de sus gastos sociales que llevan a la jubilación a quienes todavía son capaces de aportar mucho, un síntoma fatal de una parálisis implacable".

En su espléndida biografía de Chirac, el periodista Franz Olivier Giesbert, dice que el presidente se ha convertido en el guardian del cementerio social francés.

Pero lo que ocurre en Francia no es un fenómeno aislado. Se está extendiendo sin darnos cuenta por todo el continente. Viajamos, gastamos, nos divertimos, nos hemos instalado en el llamado bienestar social que no es otra cosa que descargar sobre el Estado lo que tendrían que hacer los ciudadanos.

El Estado es el que ha de ordenar lo que hacen los individuos para prevenir abusos, para mantener el monopolio de la violencia con objeto de que las violencias particulares hagan la vida imposible a los demás, para que se cumplan las leyes, para garantizar los derechos de los desprotegidos, para aplicar la justicia sin favoritismos, para que la riqueza no sea patrimonio de unos cuantos.

El esfuerzo ha desaparecido del vocabulario público. También se nos ha escapado la verdad, la libertad, la solidaridad con los más próximos. Si estos principios se abandonan no tendremos argumentos para abordar la crisis que plantearán los recién llegados que los aplican con más convicción a pesar de que no les damos oportunidades para que puedan ejerecer sus derechos y cumplir con sus obligaciones.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

j

Anónimo dijo...

Todo dura hasta que se acaba.

Nouriel Roubini: So, the simple conclusion from the analysis above is that this is indeed the biggest housing slump in the last four or five decades: every housing indictor is in free fall, including now housing prices. By itself this slump is enough to trigger a US recession: its effects on real residential investment, wealth and consumption, and employment will be more severe than the tech bust that triggered the 2001 recession. And on top of the housing bust, US consumers are facing oil above $70, the delayed effects of rising Fed Fund and long term rates, falling real wages, negative savings, high debt ratios and higher and higher debt servicing ratios. This is the tipping point for the US consumer and the effects will be ugly. Expect the great recession of 2007 to be much nastier, deeper and more protracted than the 2001 recession.

And the housing bust is not going to be only a US phenomenon. As I will discuss in another blog, housing bubbles festered in many other economies including many European ones. Thus, the combination of high oil prices, delayed effects of rising interest rates and slump of housing that is now leading to a US recession is a phenomenon that is common to many other economies, including several European ones. So, expect the same deadly combinations of three ugly bears (slumping housing, high oil prices and rising interest rates) to hammer Goldilocks and sharply hurt Europe and other economies in the world.

MiguelNR dijo...

Retórica neoliberal propia de los años 80, plenamente superada por los hechos.

Anónimo dijo...

@miguel

que hechos ?

albert

MiguelNR dijo...

El 80% de las tesis Neoliberales han sido refutadas en la práctica, y parte importante de su herencia ha tenido que ser corregida con el tiempo. El Reino Unido es un buen ejemplo, y el modelo de los países nórdicos, otro.

Margaret Tatcher, por ejemplo, era una anti-sistema que estuvo a punto de destruir la administración pública y no solo no generó empleo sino que lo destruyó. Lo mejor de Tatcher era su personalidad magnética, pero su gestión fue un absoluto desastre.

Yo, personalmente, me quedó con el modelo Sueco, que es sustancialmente mejor.

El problema de Europa es que lo único que sabemos hacer es criticar, e incluso cuando lo hacemos con nosotros mismos luego no nos ponemos a construir alternativas creibles, y si lo hacemos, es por una ambición ideológica mal disimulada, en vez de por una intención honrada y expresa de solucionar las cosas.

Hasta recuperamos viejos artículos como este del señor Foix, de hace casi 20 años, que solo sirven para retroceder, descontextualizar todo y obviar la evolución en todos los campos en las últimas 2 décadas, lo cual es una absoluta barbaridad sin sentido.

Anónimo dijo...

Los recien llegados acabarán imponiendo sus costumbres y su sistema social, es cuestión de tiempo.

J.Vilá.

MiguelNR dijo...

La práctica demuestra que no es así, que al final los asimilados son ellos.