viernes, diciembre 16, 2005

Navidades fraternales

Es tiempo de reconciliación y de buenos deseos. Llega la Navidad. Hoy he acudido, como cada año, al almuerzo convocado por un partido político. El de este mediodía ha sido CDC , Convergència que no Unió, que pasa por momentos dulces.

La semana próxima será el PSC y en el interludio los populares, los republicanos y los de la izquierda verde van a encontrarse masiva o selectivamente con los opinadores de más relumbre del país.

Es una costumbre mediterránea, no sé si más catalana que siciliana, que en tiempos de Jordi Pujol adquirió carácter institucional. Cada Navidad el president reunía a más de doscientos periodistas en el Salón de Sant Jordi de la Generalitat.

Buena escudella, mesas perfectamente alineadas por orden de importancia de los medios, discursos oficiales, buenos deseos, respuesta del decano del Colegio de Periodistas... La sesión se levantaba pasadas las cinco de la tarde.

Agradezco la deferencia de los partidos en invitarme a la mayoría de estos encuentros de buena voluntad. Navidad es una oportunidad única para desearse lo mejor.

El tripartito ha cambiado esta cultura. No hay almuerzo oficial de Navidad. Pero los socialistas me han invitado a un restaurante de varios tenedores la noche del próximo miércoles.

No voy a cambiar, Dios me libre, una cultura que puede considerarse ancestral. Los convergentes nos han obsequiado con una botella de cava para contrarrestar el boicot que circula por las Españas. Artur Mas nos ha deseado felices fiestas. Todos hemos brindado. Y todos brindaremos el próximo miércoles, seguramente con José Montilla como anfitrión.

Atisbo que esos encuentros son perjudiciales para la salud política del país. Primero porque alguien paga esos almuerzos que, en el caso de CDC, se ha celebrado en el mítico Majèstic, ¿se acuerdan?, aquel hotel en el que Aznar y Pujol sellaron el pacto de legislatura de 1996 y que se prolongó hasta 2001.

Segundo porque a ninguno de nosotros, unos sesenta, se le ha ocurrido preguntar algo tan simple como qué piensan los anfitriones sobre la financiación de los partidos. Sospecho que esta fiesta de fraternidad no habrá salido por menos de unos cuatro mil euros.

Tercero porque las relaciones entre políticos y periodistas tienen que ser distantes y separadas. Estas relaciones se deben medir en el Parlamento, en la acción de gobierno o de oposición, en los diarios, en las radios y en las televisiones.

No me importa repetir lo que ya he sacado a relucir en días recientes. Cataluña es como un gran circuito de Montmeló en el que políticos y periodistas circulamos a gran velocidad, nosotros solos, sin tener demasiado en cuenta lo que piensa el gran público que desde las tribunas observa con paciencia y fascinación el espectáculo que no siempre guarda relación con sus intereses concretos.

No me imagino este tipo de encuentros en Inglaterra, Estados Unidos, Francia o Alemania. Pero los mediterráneos somos así. Calidad de vida y fraternidad, un saludable estado del bienestar para los que disfrutamos corriendo en Montmeló. Es una delicia.

18 comentarios:

Brian dijo...

No quisiera agriar este espíritu de la Navidad, que con velada socarronería nos evoca Lluís Foix, pero se me ocurre preguntar cual fórmula es menos mala: la de Pujol, en la que todo -país, partido, institución y su propia persona- formaban un totum revolutum con límites difusos, o esta otro que nos relata el Sr. Foix, en la que los partidos toman la iniciativa sin embudos para practicar la elegancia social del regalo, en forma de ágape, con los periodistas. Seguramente ni la una ni la otra.

Estos ágapes, los de Pujol y los de los partidos, tienen algo en común; y lo tienen a su vez con miles y miles de almuerzos de trabajo, de obsequios de empresa, de congresos profesionales, y de docenas de otras fórmulas que sin duda están en la mente de todos ustedes. El denominador común es que el dinero nunca sale del bolsillo de los espléndidos organizadores o promotores.

Anónimo dijo...

Sr.Foix:se acaba de descubrir mediante un Software especial, aplicado a la misteriosa sonrisa de la Gioconda, que dicha sonrisa está motivada por el descubrimiento de lo dicho anteriormente por Brian,es decir que esas "comidas sicilianas" de las que Vd habla hoy, hace siglos que las pagamos entre todos...


Bartolomé C.

Anónimo dijo...

La situación no es como usted dice
Todo lo que pasa es porque Dios quiere
Si escribo esto es porque Dios quiere
Si usted lee esto es porque Dios quiere
Debemos hacer Boicot a las empresas que apoyan el plan Ibarreche ó el Estatut, así frenaremos una potencial guerra civil, que sólo la quieren los irresponsables, y la propician los egoistas
www.nacionalismo-no.com

ignasi dijo...

Sr Foix:
Aproveche. Seguramente sacará más beneficio que el resto del País.
¡Qué suerte tiene!¡Cuánta envidia le tengo!
A usted, al menos, los políticos le han servido de algo.

Buen provecho, amigo.

Anónimo dijo...

LVD - 16/12/2005 - 14.39 horas
Actualizada: 16/12/2005 16.49 horas

Barcelona. (EFE).- La Fiscalía del TSJC ha presentado una querella por malversación de fondos públicos contra dos ex directivos de la empresa pública Adigsa de la última etapa de gobierno de CiU y otras seis personas, en relación con el cobro de comisiones ilegales en la adjudicación de obras públicas.

Según ha anunciado hoy el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC), José María Mena, la querella se dirige contra Ferran Falcó, ex presidente de Adigsa, y Josep Anton Fondevila, ex consejero delegado, ambos militantes de CDC, a los que se acusa de estar implicados en una trama para el cobro de comisiones ilegales entre los años 2002 y 2004.

Figuran además como querellados Jordi Huguet y Xavier Sala, ex jefe del Area Técnica y empleado de Adigsa, respectivamente, los constructores José Antonio Salguero, que denunció las irregularidades, y Angel Egido, así como los intermediarios Josep Maria Penín -militante de CDC- y Jordi Honrubia.

Los querellados están acusados también de fraude, tráfico de influencias, prevaricación y falsedad documental, aunque no a todos ellos se les imputan los mismos cargos.

La Fiscalía ha investigado dicha trama desde el pasado mes de febrero, cuando ordenó la apertura de diligencias después de que el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, denunciara en el Parlament el cobro de comisiones ilegales en la adjudicación de obras cuando CiU gobernaba, si bien Mena ha aclarado que la querella no alude a la polémica del "tres por ciento".

Según Mena, en la querella no hay referencia alguna al "famoso" tres por ciento, porque la Fiscalía no ha recibido "ni la más mínima información ni se le ha facilitado la más mínima fuente de conocimiento" para deducir responsabilidad criminal de esas comisiones.

José María Mena ha explicado que la Fiscalía "no se ha encontrado en condiciones" de formular ninguna acusación relacionada con el tres por ciento, pese a que la opinión pública esperaba "con una cierta expectación que, a raíz de los incidentes del Parlament, surgiera una gran causa penal".

Las irregularidades a que hace referencia la querella son, por un lado, la manipulación de expedientes de adjudicación, "de manera que primero se otorgaba la realización de la obra y después se vestía el expediente, lo que supone la confección de documentos falsos", según Mena.

Además, la querella mantiene que los responsables de Adigsa aumentaban en un 20 por ciento el coste real de las obras encargadas a los constructores para "satisfacer así el interés del señor Penín y quizás de algún otro".

Mena ha admitido que las malversaciones que se produjeron correspondían sólo a "obras de arreglo de pisos modestos de segunda mano" -de protección pública- y que las cantidades estafadas al erario público oscilaban entre los 3.000 y los 6.000 euros por proyecto. "Esto es todo a lo que ha podido llegar la Fiscalía", ha añadido.

Para el fiscal jefe, pese a tratarse de cantidades "pequeñas", desde un punto de vista jurídico el asunto es importante porque las penas correspondientes son altas y porque la conducta de los funcionarios querellados merece "altos niveles de reproche penal y severidad punitiva".

Durante diez meses la Fiscalía ha estado recabando "muchísima" información sobre el cobro de comisiones en Adigsa, hasta llenar ocho cajas de documentación, pero la querella incluye expresamente sólo una veintena de expedientes de obras adjudicadas irregularmente, ha añadido el fiscal jefe del TSJC.

El fiscal jefe del TSJC ha declinado concretar las penas a que se enfrentarían los querellados porque, ha comentado, "son en cierto modo un poco escalofriantes y, por lo tanto, es un espectáculo que no deseo dar".

Respecto a Salguero, el empresario que denunció las irregularidades en Adigsa, Mena ha dicho que su compensación por haber colaborado con la Justicia se tendrá que ver después, a la hora de pedir la pena, si fuera necesario mediante la atribución extraordinaria de un indulto total o parcial. "Pero una sociedad democrática, por lo que no puede pasar es por la negociación con delincuentes para que se vendan entre ellos", ha agregado.

Anónimo dijo...

Foix me fascina, pero algunos post me descolocan. Es increible la manera de sacar punto de un artículo.
Intento ponerme en la piel de Foix y no leería ni un solo cometario. Pero sé que el lo hace.
Con relación a esas invitaciones me parecen mus mediterráneas. La cuestión es que los partidos, como apunta Foix, no tienen dinero y alguien debe pagar.
No hay problema, siempre y cuando tengan el balance claro.
Saludos y Dios bendiga a Catalunya.

Anónimo dijo...

LA CARA B | GERARDO GONZÁLEZ MARTÍN, periodista
«La radio ha pasado de la cocina al despacho de los gerentes»
14/11/2005

En la profesión es un clásico y cada noche procura llamarle a las cosas por su nombre desde «Al final del día», en Radio Voz

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Autor de la imagen: M. MORALEJO
(Firma: Nacho Mirás Fole, nacho.miras@lavoz.es)

A veces, una simple conversación es suficiente para reconciliar a uno con una profesión a menudo incomprendida y muchas veces vilipendiada. Gerardo González Martín (Ávila, 1942) es un periodista de raza que no se anda con zarandajas. Fumador empedernido y vigués militante, si de algo está orgulloso es de no tragarse sapos.

-Con 45 años «largando», ¿le queda algo por contar?

-Siempre queda por contar, generalmente, cosas malas más que buenas.

-Uno pone la radio y parece que siempre se hable de lo mismo...

-La política está bastante aburrida, están casi monotemáticos con lo de la identidad. Pero es un momento no digo interesante, pero sí apasionante para ejercer la crítica. Creo que ésta es una sociedad que ha perdido el sentido común hace mucho tiempo y hay que intentar ayudarla a que lo recupere.

-Y ahí entra el espíritu crítico de la prensa

-Por lo menos, intentar que la sociedad sea consciente de lo que ha perdido: el respeto a un montón de derechos, el respeto a los demás, que prima el egoísmo por encima de todo... Esas cosas conviene recordárselas a la gente, porque la sociedad también es culpable de lo que pasa, no sólo las clases rectoras.

-¿Nos merecemos lo que hay? Hablo de política...

-Con bastante frecuencia sí, aunque en ocasiones nos toca en la tómbola algo peor incluso de lo que nos ?merecemos.

-Dicen que responde usted al modelo de periodista «rabudo», protestón...

-El que lo dice me conoce bien. Divido a los periodistas en tres clases. Una, los que entendemos, y me incluyo, que tenemos la obligación imperiosa de ser moscas cojoneras del poder, lo cual no priva de que, si en un momento determinado el poder lo hace bien, lo reconozcas y punto. Pero generalmente, cualquiera que sea el color político lo suele hacer mal. Luego están los pesebreros o cosas parecidas, no digo que se vendan por dinero, pero sí por cualquier cosa, a lo mejor incluso hasta por ideas, y sólo son buenos los suyos. Y luego está esa gran masa amorfa a la que, en general, le importan poco las cosas. Hay gente que se sale de esas categorías. Claro, que hablo de manera genérica.

-En Estados Unidos, la prensa acribilla a los políticos. Aquí, todo un señor presidente te manda callar y tú vas, y te callas.

-Una de las cosas que más me molesta de la relación de los políticos con los periodistas, que parece una pijada pero para mí es absolutamente sintomático, es que tú los trates de usted, con el máximo respeto, y ellos te contesten con un «es que vosotros...» Es un problema que va mucho más allá de la educación; hay un sentido de desprecio, de manifiesta inferioridad, por parte de los políticos hacia los demás.

-Hubo un político que se hizo famoso por decir aquello de «¡Échales algo de comer a los periodistas!»

-(Sonríe). Hay campo abonado. Con mucha gente que cobra cantidades de miseria, no es nada difícil no ya que quieran comprar a uno con dinero, sino con una entrada para el teatro o con una comida en un restaurante al que no tendría acceso nunca. He procurado siempre que las empresas me pagaran como para poder ir al restaurante que yo quisiera por mi cuenta y no por la de los demás.

-¿La radio sobrevive contra viento y marea?

-Primero fue una radio que se vivía en familia; después pasó a ser la radio de las porteras y de los horteras. Pero el vuelco que ha dado en estos años no lo ha dado ningún medio: ha multiplicado por tres la audiencia y ha pasado de la cocina al despacho de los gerentes, con una mejora cualitativa muy importante.

-¿Le han tapado la boca?

-Decirme que me he pasado, muchas veces. Pero puedo decir que fui director de una emisora de la Iglesia saliendo de una dictadura y tuve la gran fortuna de hacerle pedorretas a la censura de la mañana a la noche.

Julián dijo...

Bones En Foix,

Et parle en valencià ja que segons lo vostre periódic i resumint, l'opinió de la societat catalana, és la mateixa llengua que la vostra (que allà sempre diuen "català").

Just ara vaig llegir lo vostre editorial a La Vanguardia. Els seus escrits sempre m'han semblat molt interessants, fascinants inclus, per l'ambigüetat, i a la mateixa vegá, inteligencia en que tracten certs temes. Tanmateix, m'estic fartant d'alguns aspects i elements recurrents a la seua prosa. Perquè parla sempre de "aquí y allí, Catalunya y España"?

Ho veig lleig per una serie de raons. En primer lloc (i aço es pot dir de quasi tota Catalunya), perquè l'obstinació en escriure "Catalunya" aixina en castellà, sense la "ñ"? No l'entenc, em pareix molt hortera i evidencia d'un complex d'inferioritat. Jo no veig als del PPC escriuent "España" en "ñ" quan escriuen en català, o no? Seconda, qui diu que Espanya comença on acaba Catalunya? On traça vosté la llínea? Perquè parla dels "espanyols" i "catalans" com dues grups diferents? Quin criteri utilissa vosté per a diferenciar-mos? Em recorda a un català que vaig coneixer a un avió volant cap als Estats Units, i parlavem de Madrit; "no he entrat molt a Espanya", digué. Sembla la mateixa actitut, i igualment equivocada (jo crec).

Suponc que és vosté massa prudent per a anunçiar el seu sentit d'afiliació "nacional" (tot i que al meu m'és el mateix, jo no crec en les nacions, ni Espanya, ni Catalunya, ni Valéncia), encara que sí recorde que fa una setmana o dues va escriure que "yo sí creo que lo es (Cataluña, una nación)" però tampoc pareix fer-li ascos a Espanya. En qualsevol cas, deixant tot aixó a un costat, què creu vosté sobre els catalans, a Catalunya, que es senten espanyols (que és la posició majoritaria--lo doble sentiment)? Són espanyols que viuen fora d'Espanya, llavors? Espanyols a l'estranger, expatriats (igual que un espanyol que viu a Hong Kong, diguem)?Només aixina podría jo entendre la seua posició d'emfatissar la diferéncia geográfica entre Espanya i Catalunya.

Moltes gracies i que tinga vosté un bon día.

ferrancab dijo...

Jo de vostès deixaria de preocupar-me per els problemes que "realment" interessen als ciutadans. Pensi que són precisament els periodistes i els polítics els que els creen i els que les converteixen en preocupació ciutadana. Show must go on! i al final la qüestió que es debatrà a les urnes no serà mai semblant als problemes reals, sempre triarem entre uns o altres però sempre respecte a problemes "creats o irreals". Suposant, això si, que existeixi aquesta distinció entre reals i irreals, és clar.

Brian dijo...

Hola Julián,

Le escribo en castellano porque estoy seguro que se sentirá usted más cómodo que si lo hago en esa lengua tan distinta y distante que es para ustedes el catalán. Quizá escribir Catalunya cuando se escribe en castellano sea una horterada, pero hacer de ello un problema es, cuanto menos, cogérsela con papel de fumar, si me permite la expresión. (De complejos de inferioridad... mejor no hablamos, ¿no le parece?). Me imagino que La Vanguardia lo tiene así estipulado en el libro de estilo -son muy dueños y seguramente piensan en su clientela- pero en cambio, Lluís Foix (¿o tendré que escribir Luís?) en el artículo que encabeza estos comentarios, escribe "Cataluña" (no me he tomado la molestia de mirar todo el blog, pero presumiblemente sigue el mismo criterio). Así que su dardo, si más no, ha equivocado la diana.

Dice usted un poco más adelante: "Seconda, qui diu que Espanya comença on acaba Catalunya?". Esto mismo me pregunto yo: ¿quien lo dice?; ¿lo ha leído usted en La Vanguardia?, ¿en este blog?. Efectivamente, hay una gran proporción de catalanes -posiblemente mayoritaria- que se sienten también españoles (y hay toda una gama que va desde los que se sienten sólo catalanes hasta los que se sienten sólo españoles) y le aseguro que no tienen ninguna percepción de vivir expatriados en Hong Kong ni están traumatizados por ello (aunque un poco, sí, hasta la coronilla de tanto redentor). Que pasen a engrosar las filas de los independentistas depende en buena medida de que no les fuercen a elegir y respeten su opción de sentirse catalanes en primera opción y, por extensión, españoles. Como le dijo Carod Rovira a Rajoy, sinceramente agradecido en el Parlamento: "cada vez que usted habla mi partido aumenta el número de votantes".

Anónimo dijo...

NACIONAL
Trampas de la memoria


Santos Juliá
DOMINGO - 18-12-2005

CUANDO SE PLANTEAN reivindicaciones que rozan o rebasan lo establecido por la Constitución resulta casi obligado, como parte del argumento, echar una paletada de basura sobre el proceso de transición, sus supuestos miedos y sus renuncias. La versión de aquel periodo que ha pasado a ser dominante consiste en afirmar que la oposición democrática -partidos de izquierda más nacionalistas- cedió desde los primeros compases ante la presión militar sobre la que la derecha procedente del régimen habría construido un monumental chantaje. Entre los que más aguzan el ingenio se ha convertido en tópico evocar como gran clave explicativa de todo el proceso las palabras que Lampedusa puso en boca de Tancredi en la memorable conversación con su tío, el príncipe de Salina: será necesario que todo cambie para que todo siga igual.
En España, cuando la transición, y aun antes, todo comenzó a cambiar y nada en adelante fue ya lo mismo. Se logró, a base de movilizaciones en la calle, golpes de audacia, muchas horas de negociación, y varios centenares de muertos, desmontar el aparato institucional de la dictadura, convocar unas elecciones generales y echar a andar el proceso constituyente de una democracia. No fue el miedo ni la presión militar lo que impulsó la legalización del Partido Comunista ni el restablecimiento de la Generalitat, única institución de la República restaurada a lo largo de todo el proceso. No lo fue tampoco, aunque así se haya escrito, la introducción del término nacionalidad en el texto constitucional ni la inmediata aprobación de estatutos de autonomía para Euskadi y Cataluña. Aunque la memoria todo lo mezcla y lo confunde, lo cierto es que nacionalitat goza de venerable tradición en la literatura catalanista y que su reconocimiento constituyó una irrenunciable exigencia en todos los documentos emanados de la oposición. Tan irrenunciable como la del restablecimiento del Estatuto de autonomía de 1932, meta máxima de las declaraciones y manifiestos publicados por los organismos unitarios de la oposición catalana que hizo propios el resto de la oposición española.

Lo que ahora se reivindica no es lo que entonces se retiró por miedo, por pasividad o porque la generación que dirigió, desde el poder y desde la oposición, aquel proceso estuviera formada por unos miserables a la busca de su propio provecho. Nada de eso: precisamente por el éxito de lo entonces conseguido, y porque el proceso de institucionalización política de las Comunidades Autónomas coincidió con la modificación de fronteras estatales en la Europa del Este, es por lo que desde hace unos años la reivindicación de autonomía se ha convertido en exigencia de soberanía. Instituciones de naturaleza estatal -Parlamento, Gobierno, fiscalidad, policía, tribunales de justicia- consolidadas en el interior y nuevos Estados en el exterior fueron las llaves que sirvieron para abrir una inesperada ventana de oportunidad: si éramos casi Estados y funcionábamos a la manera de Estados, y si el candado que impedía la creación de más Estados en Europa había saltado por los aires con el derrumbe de la Unión Soviética, ¿por qué no habríamos de ser, también nosotros, Estados? Como se dijo entonces: si Lituania sí, ¿por qué Cataluña no?

Así fue como comenzaron a cristalizar otras aspiraciones de futuro y como, al compás de ese cambio, se modificó la percepción del pasado. En realidad, lo conquistado en 1980 era mucho más de lo reivindicado en 1975: el nivel de autonomía del Estatuto de la República palidece ante las competencias autonómicas derivadas de la Constitución de 1978. Es que realmente no tiene nada que ver. Pero ese nivel, por mucho que hubiera más que rebasado todas las expectativas de aquellos años, se percibió como una dejación; lo conseguido se mudó en lo cedido; lo conquistado se transformó en lo traicionado. No se atrevieron: tal es el reproche; fueron unos cobardes y aquello en conjunto no fue más que resultado de un pacto de silencio y de amnesia.

Esta memoria de la transición no es más que una trampa al servicio de una operación política destinada a acelerar el proceso de deslegitimación de lo entonces realizado. Esquerra Republicana es la que mejor lo ha entendido y la que ha incluido entre sus tareas, como escribía Joan Tardà, modificar la mentalidad de todos los pueblos ibéricos (portugués incluido, al parecer). Nada mejor para cambiar la mentalidad que manipular la memoria. Y en esas andamos: si al final conseguimos construir un relato del pasado como una monstruosa traición de cobardes o como una imposición de fuerzas ocultas, estaremos legitimados para, en el presente, partir de cero, que es al cabo lo que se pretende.

blondo bebé dijo...

Una delicia... Quizá, no se lo discuto. Ese es el problema con todo lo suyo, que es indiscutible, ya que no es racional. Usted no da el menor resquicio por el que atacar. Es irrefutable todo, al moverse en una extraño plano mezcolanza de abstracción y compadreo sentimentaloide. Yo no diré que el circuito político-mediático catalán no sea una delicia: lo será; ni que Zaplana no sea un tarugo que deba ir a Oxford: lo es; ni que sea un guiño muy gracioso mentar constantemente y con sana burla la "sagrada unidad de la patria" --por cierto que los Estados no puedan admitir su destrucción me parece un principio elemental de la política, guste o no, y por muy ridiculizable que a usted le parezca--. No lo haré, como le decía, pero a lo mejor por ser yo un mentecato que no ha ido a Oxbridge sino que se ha educado contra el sistema pujolista de lavado de cerebro general, a lo mejor por ello, no concibo otra forma de diálogo polémico que aquel en que la propia tesis ya anuncia la antitesis. Dicho de otro modo: aquel que muestra el propio fleco de su refutación. Así que aquí, por la meseta donde todos somos tarugos y montaraces, se echa un poco en falta alguna alusión en sus intervenciones al hecho concreto, a la empiria --inclinación tan inglesa, tan de Oxbridge--. ¿No le han enseñado en Oxbridge algo de lógica? Pues hale, aplíquela al Estatut --a su articulado efectivo, no al humo correlativo-- y déjese de monsergas. Aquí en la meseta nos hace falta, que zemos tós mú ignorantes.

Brian dijo...

Vaya, un refutador sin nada que refutar. Si es que lo que no se encuentre uno en Internet... Lógica, empiríca, racionalismo, tesis y antítesis... ¿de qué me sonará a mí toda esta logorréa vacía?.

blondo bebé dijo...

Mire Brian, lamento caerle mal, pero me parece que se entiende lo que quería decir. Que use un tono algo rudo no significa que tenga la menor intención de sabotear este foro o nada por el estilo. Debería concederme el beneficio de la duda y tratar de pasarme por alto los deslices retóricos. No se cebe en lo fácil. Parece creerse usted muy listo, y quizá lo sea, aunque no tanto como para esforzarse en no suponer que el que se tiene en frente es un cretino. Como usted dice, estamos en Internet, donde es muy fácil suponer que el otro es un indeseable o un tonto. Yo no lo supongo de usted, no debería usted suponerlo de mí. O si no, por qué demonios no habría de aplicarle yo a usted esa idea estéril de "lo que topa uno en Internet". Ya sé que usted sabe que no es usted ni un tonto ni un loco, igual que yo lo sé de mí y lo supongo de usted, cosa que usted no hace conmigo.

Julián dijo...

Brian,

Abans de tot, perdó per no haver-te escrit més pronte. No havia tornat a aquesta página. Perque dius que el català m'és distant? Ho parle sovint (mentres puga, ja son més de 20 anys que visc fora de Valéncia), no tenc la teua arrogancia ni tampoc el teu tó despectiu. Si ho dius per la manera en que escric el valencià... Puix té la seua explicació. La primera: intente escric més o menys com parle, cosa que no fa el català oficial. Seconda, és cert que escric fatal el valencià. El confese plenament. Una cosa és parlar-ho (que faig cada vegá que siga factible, però que no és molt frequent, a on visc no viuen molts valencians), i una atra cosa és creixer baix les circumstancies nels que vaig creixer. No era un moment a la historia (diguem-ho d'aquesta manera)... "massa favorable" a l'ensenyament del valencià a l'escola... M'antens? Segur que sí; si vas sobreviure eixos moments, segur que tens un grandissim record d'ells. I ja son mes de 20 anys que no estic més de una setmana a Valéncia. Potser que a qualsevol cas, vullgues criticar-me perque sembles ser prou antipatic, but I've done other useful things in the time being (such as learning English), which perhaps would absolve me from your implacable wrath (take a chill pill, okay?). With regards to Lluís's name, it stays the way it is. A person's birthright is untouchable and all his own; an intimate matter. A place, however, is public and belongs to no one and everyone--and must accept any transformation when filtered into another vehicle (read: language). Surely you don't truly think you can use such a Straw-Man on me, do you? (Oh, I'm writing to you in what I assume is your language, Brian).

I should've clarified why I wrote certain things about how Catalonia is spelled in most Catalan diaries and by most Catalans when writing in Castilian/Spanish; furthermore, I should've been clear on which article I was referring to when dealing with the Spain/Catalonia dichotomy. Said article appeared in La Vanguardia, which exclusively spells "Catalunya" and Mr. Foix's article in particular dealt with the Spain and Catalonia schism in a decidedly bisected way. I'll admit that my comment seemed a bit aggressive, and this energy was certainly misdirected; the very reason I read Mr. Foix is because he is commendably moderate, intelligent and thoughtful. Precisely because of his demonstrated temperament and unimpeachable character as a journalist, I intuited that he'd be able to handle those criticisms which, unfortunately, used his person as a medium to address societal issues in Catalonia at large.

Finalmente (hagamos esto trilingüe): entiendo perfectamente que en Cataluña lo normal es que uno se sienta ante todo catalán, que algunos no se sientan nada españoles, y que en general, exista una dualidad de sentimiento (en mayor o menor medida). Y lo respeto, como sentimiento. No obstante, algunas posturas me parecen intelectualmente coherentes. En sedes del PP, les critico su ridículo nacionalismo español. Pero en Cataluña se está perdiendo el seny. Mencioné el caso de Hong Kong y personas apátridas para exponer lo ridículo que es el planteamiento de hablar de Cataluña como una entidad fuera de España; llevaba esa premisa a sus conclusiones lógicas. Me parece que no lo entendiste.

En fín. Que tingues tú també un bon día. I un molt bon Nadal, perquè no?

Jaume dijo...

Julián, gracias por sus comentarios y por esforzarse en escribir en valenciano. Gracias a su esfuerzo vuelve a quedar claro que es una variante hermosa de la lengua catalana, distinta de las variantes que se hablan en tierras catalanas, baleáricas y rosellonesas, y por ello de un valor particularmente apreciable. Al notar las diferencias pienso en la no menos hermosa lengua argentina, con sus peculiaridades terminológicas y de conjugación que la diferencian del español castellano.

I also appreciate that you use the English language to go on with the conversation. I, as a Catalan, Spaniard and European, also use English as the international language. I agree that writing "Catalunya" with the Catalan ny graphism for the ñ sound is probably not the best option, but I would also love that non-Catalan Spanish speakers, particularly those working in the media, make an effort to pronounce the "ll" at the end of words (as in Sabadell, Maragall, and so on). At least, the same effort they put in pronouncing Bush or Blair or Seattle correctly.

I tampoc no em sembla bé que es parli d'Espanya i de Catalunya com si fóssin entitats diferents i fins i tot oposades, com quan parlen de l'"Estat Espanyol" a TV3 i Catalunya Ràdio com si "Espanya" fos una paraula tabú. Afortunadament aquesta dèria sembla en decadència des que el tripartit mana a la Generalitat, i darrerament ja fins i tot diuen la paraula "Espanya" o "la resta d'Espanya" als telenotícies. Un bon senyal de normalització.

Anónimo dijo...

tanto estatut y tanta gaita pero lo que es el negocio de productos catalanes va para abajo.

Las patronales catalanas creen que el debate del Estatut ha frenado el avance económico

http://www.abc.es/20061009/prensa-catalunya-catalunya/patronales-catalanas-creen-debate_200610090248.html

Los responsables de las dos organizaciones de pymes más representativas de Cataluña (Fepime y Pimec) explican a ABC cómo ha sentado el tripartito al tejido empresarial catalán.
...
Obsesionado por los ataques externos y más preocupado por defender simbolismos que por mantener en forma el motor de la economía catalana, el gobierno de izquierdas ha canalizado todas sus energías en el debate estatutario, pensando «más bien poco» en los efectos de las riñas políticas sobre el tejido empresarial, según afirma el presidente de Fepime, Eusebi Cima. El tripartito tomó las riendas del Govern en un momento de extrema sensibilidad con Madrid. Por primera vez, se evidenciaba la pérdida de peso relativo de la economía catalana en el conjunto de España, circunstacia que fue acompañada de un traslado de centros de decisión de Barcelona a Madrid.

A juicio de los empresarios esta tendencia se ha agudizado en el último ejercicio. «Cataluña ha dejado de ser aquella locomotora que tiraba del tren. Madrid nos ha pasado delante y se ha convertido en el gran centro de negocios de España» asegura Cima, quien mantiene que en materia de pymes «seguimos teniendo una posición preferente».

Anónimo dijo...

ADIGSA, ADMINISTRACIÓ, PROMOCIÓ I GESTIÓ, S.A. la versión para la GENERALITAT de aquella FOMENTO DE OBRAS Y CONSTRUCIONES S.A., franquista, con el monopolio de las obras públicas y limpieza de Barcelona, o el ARTE de la MORDIDA, del 3 al 20%.



Por Rafael del Barco Carreras.



Sin las molestas licitaciones, se gasta lo que haga falta, y a cargo de los contratistas, subcontratistas o autónomos LA DENTELLADA (impuesto revolucionario, raquet mafioso, chantaje, o aceptado y generalizado método de trabajo entre los amiguetes que se reparten el pastel). Pero eso lo sabía el acusador MARAGALL desde que de joven, al lado de su jefe PORCIOLES, Fomento y el Ayuntamiento formaban uña y carne, con jefes cobrando de ambos, y aun hoy en día que aquel monopolio se diluyó en fusiones y competencia, alguno sigue cobrando de extrañas sociedades. Pero a mí, que Serra y Maragall consiguieron encarcelar tres años preventivo (tiempo en que sus socialistas exprimían a Javier de la Rosa, al estilo FILESA, supongo) y condenado a esos tres años por encubrir y conocer la procedencia ilícita del dinero de Antonio de la Rosa, se me ocurren varios dilemas. Primero que los OCHO acusados estén en libertad, o los jueces, o fiscales, prevaricaron conmigo o con estos, acusados de varios delitos mucho más graves que los míos, los mismos, y alguno más, que en mi caso se condenó a Bruna, 23 años. Que su JEFE O CAPO JORDI PUJOL no conociera la inmensa cantidad de dinero con que se financiaban sus hombres y partido, librándose al estilo de la Banca Catalana, donde solo se procesó y condenó a su cuadrilla (sin cárcel, por supuesto), casi los mismos acusados por el Institut Catalá de Finanças al conceder y concederse avales y créditos a empresas quebradas vinculadas a Banca Catalana (caso sobreseído). Que el ex FISCAL VITALICIO MENA no le acusara. Un Fiscal Jefe especialista en “AISLAR” los grandes casos, “caso aislado, nos temimos una generalización”, declaró a la prensa cuando los chantajes del juez LUIS PASCUAL ESTEVILL y JUAN PIQUÉ VIDAL. Caso aislado y reducido, excluyendo, por ejemplo, al gran catedrático Rafael Jiménez de Parga, obligando su procesamiento EL SUPREMO. Y por no alargarme, que la AUDIENCIA DE BARCELONA, ahora, 2007, ordene al juez de instrucción reabrir el sumario para incorporar las valoraciones de varias fincas, cuando a mí me negaron peritar las aportadas por el CONSORCIO DE LA ZONA FRANCA, negándose ampliar la denuncia de 1.200 a los 10.000 millones del desfalco. Y lo curioso que uno de los magistrados que me condenaron es ahora el Presidente de una Audiencia, José Luis Barrera Cogollos, ¡qué no sabrá él de todo el engrudo barcerlonés!, que parece luchar realmente contra la corrupción obligando investigar, o simplemente revocando la práctica libertad de Piqué Vidal.

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