lunes, octubre 17, 2005

Políticos y periodistas

El circuito que va de políticos a periodistas, en un sentido y en otro, en todas las direcciones, mañana y tarde, con frases hechas, con táctica más que estrategia, con insinuaciones y rumores, al margen de los intereses y las opiniones de los ciudadanos, es un circuito absurdo.

La clásica pugna entre derecha e izquierda ha devenido en una lucha entre la política y los medios. Dime cuántos altavoces tienes y te diré cuál es tu fuerza política. Un gobierno tiene poder y responsabilidad, ha de dar cuenta de sus actos. Los periodistas tenemos mucho poder pero ninguna responsabilidad.

La prensa, los medios en general, son absolutamente imprescindibles en una sociedad libre y democrática. Jefferson decía que prefería prensa libre sin gobierno que gobierno sin prensa libre. Estoy totalmente de acuerdo.

La democracia es un sistema en constante crisis. Crisis que se superan para entrar en la siguiente. Y así hasta el final de los tiempos.

Pero la democracia no es simplemente una cuestión de procedimiento, sino de ideas, de ideales y de compromisos con la moralidad de los actos públicos.

Hay tanto ruido, tanto griterío, que las ideas se pierden en el circuito que políticos y periodistas están recorriendo sin salir nunca de la pista. Se precisa más participación ciudadana, más opiniones de los que saben de verdad de las cosas, más profesionales del derecho, académicos, economistas, historiadores. Más participación de todos.

No se alarmen. Yo también estoy en el circuito y agradezco tanto que personas de todas las ideas y sensibilidades participen en este foro. Me enriquece mucho. Gracias de verdad.

13 comentarios:

Portorosa dijo...

Disculpe que un profano le haga una matización, Sr. Foix, pero no estoy de acuerdo (quizá usted estaba utilizando el término en el sentido “práctico” de la palabra, y no en el teórico) con que el periodista no tenga responsabilidad: creo que la tiene, y mucha; otra cosa es que no se le exija/se la exijamos, lo cual está, en mi opinión, en el origen de la pérdida de calidad, objetividad y crédito que gran parte el periodismo acusa. Creo que su responsabilidad es proporcional a su poder; otra cosa, insisto, es que a la hora de la verdad no se le exija.

Gracias, y perdone si es que no le he entendido bien.

Anónimo dijo...

Sr.Foix, creo que una cosa es el periodismo y otra muy distinta la vida periodística,pero creo que estoy plagiando a Juan Marsé...


Bartolomé C.

Ivan dijo...

Sr. Foix,
Su lúcido comentario me resulta muy curioso, viniendo de alguien que no sólo ha ejercido el periodismo como informador sino también dirigiendo medios de comunicación. ¿Usted, como director, no exigía responsabilidades a sus periodistas cuando no actuaban según las directrices que usted marcaba?

El tema es saber con qué criterios se exigen responsabilidades y qué estimulos tiene una empresa para querer dar un mejor servicio a sus usuarios.

Los ingresos de las empresas periodísticas (ahora generalizo, pero diría que la norma gneral es esta) dependen de la publicidad, que a su vez depende de la difusión del medio. Por tanto, las empresas lo que querrán es ser más leídas vistas o escuchadas, no ofrecer mejores contenidos. He aquí el porqué del auge de la telebasura y de la banalización en la información política.

Claro que si el mercado no es buen regulador de la calidad informativa, ¿qué decir del Estado?

Por cierto, leí en una reciente entrevista a Carles Francino que él pretendía cambiar el enfoque de la información política: no prestar tanta atención a la guerra de declaraciones y más a las ideas en discusión. Entre otras cosas, proponía cambiar la denominación de tertuliano por la de analista.

Saludos,
Ivan.

Jordi dijo...

En teoría el periodismo debería de ejercer de 'contrapoder' frente al establishment, para así conseguir un efecto filtrador y depurador de las noticias políticas que se van sucediendo. El problema es que hoy en día gran parte de la prensa está "comprada" por el poder, por lo que ésta se encarga de recalcar las noticias que mejor convengan a los distintos gobiernos a cambio de subvenciones, nóminas 'en negro', exclusivas y favores varios. Del mismo modo, los periodistas y medios 'a sueldo' de la oposición se encargan de efectuar una política de acoso y derribo constante contra el poder, pero no obedeciendo a cuestiones meramente objetivas, sinó que sirviendo a otros intereses (tan "legítimos" como los anteriores...)

Lo gracioso del asunto es que la gente de a pie cada día lo tiene más claro, y etiquetan mentalmente los distintos diarios, columnistas, programas televisivos o radiofónicos en función de los "colores" que profesan sus responsables. Vamos, que cada día se les ve más el plumero.

Sin embargo, como hay que posicionarse de algún modo, al final cada uno lee o escucha los medios que resultan más afines a sus puntos de vista, y así se van construyendo las audiencias. A la larga, los responsables de estos medios no tienen inconveniente alguno en cambiar sus puntos de vista, presentadores, directores de programa o redactores-jefe a la que detectan que sus opiniones no "venden" y pierden audiencia... Triste sino pues el del periodismo crítico.

Por cierto, no sé si estos comentarios le sirven o no, pero confieso que me estoy volviendo adicto a este magnífico blog.

Brian dijo...

Menuda caja de Pandora ha abierto hoy, Sr. Foix. ;-)


Portorosa contrapone la responsabilidad fáctica a la moral, Iván saca a colación las leyes del mercado, y a Jordi le falta poco para nombrar los fondos de reptiles. (De las vidas de Marsé mejor no hablamos).

Todos llevan algo de razón, pero quizá es Iván quién pone el dedo más cerca de la llaga. Efectivamente, parafraseando a Clinton podríamos decir aquello de ¡es el mercado, estúpido!. Pero no sólo el mercado; los medios también dependen de las subvenciones, de la publicidad, y de las relaciones clientelares con los partidos y los grupos de presión. Lo de "Diario independiente de la mañana" es ya sólo una especie de cenefa que adorna alguna cabecera, tan anacrónica y anecdótica como aquella "Gaceta de avisos y noticias".


Pero los lectores también deberíamos hacer autocritica: ¿no es cierto que sólo leemos y escuchamos los medios que sabemos nos dirán aquello que queremos oír?. El otro día venía a decir Foix que cuando llega a la redacción, Losantos i cía. ya le han amargado la mañana. Yo debo admitir que no tengo tanto valor.

Anónimo dijo...

Saludos.

Si la neutralidad pura (como el centro político) existieran, y fueran la opción que "todos deberían adoptar", la propia democracia no existiría, sería algo así como la "dictadura del equilibrio", y considero que hay cosas en esta vida que deben ser radicales, y que a veces, el extremo es la mejor opción, es más, tu no tienes porque verlo así, y eso ya es en si mismo la demostración de que es una mera opción personal.

La democracia existe porque hay parcialidad, y eso es algo natural. Un redactor además de redactor es una persona, y las personas pueden ser de izquierdas o de derechas, y si los socios capitalistas de una sociedad privada que se dedica a la información deciden libremente con su dinero pagar un salario a gente que piensa como ellos, el capitalismo se lo permite.

Lo contrario sería intervencionismo.

La imagen de los militantes del PP manifestandose delante de las sedes de la Cadena SER sería impensable en los Estados Unidos. A ningún norteamericano se le ocurriría jamás cuestionar la existencia de un medio de comunicación privado por tener una linea editorial propia. A ningún norteamericano se le ha ocurrido jamás cuestionar a la Cadena FOX por ser más conservadora, o al New York Times por estar cerca de los demócratas. La libertad esta precisamente para eso, para pensar lo que uno quiere, y la absurda dictadura de la neutralidad que algunos proponen no solo es absolutamente irrealizable, sino que además transgriede los fundamentos más elementales de la propia libertad.

Lo único que se le puede exigir a un medio de comunicación es no caer en la difamación objetiva, que está penada constitucionalmente, y solo un Tribunal puede considerar el calificar una información como un ataque al honor y/o difamación.

Porque el derecho a la propia imagen también es un derecho individual, y está reflejado en nuestra Constitución.

Si no quieres escuchar a alguien, o no quieres leer a alguien, apagas la radio, o no compras ese periódico.

En España no estamos aún acostumbrados a tener un libre mercado, es más, hay gente a quien le molesta.

"El capitalismo tiene sus límites". Aznar dixit, poco después de perder el PP las elecciones en el 2004.

Saludos Cordiales.

Fdo: Miguel Núñez Ríos.

Anónimo dijo...

Resulta dificil hablar de libre mercado o libertad periodística cuando los diarios dependen para subsistir de los millones que les aporta la propaganda institucional y de otros tipos de subvenciones dirigidas.


Alex Marco.

Jordi dijo...

@Brian: "Pero los lectores también deberíamos hacer autocritica: ¿no es cierto que sólo leemos y escuchamos los medios que sabemos nos dirán aquello que queremos oír?" ---> a eso me refiero cuando digo que "como hay que posicionarse de algún modo, al final cada uno lee o escucha los medios que resultan más afines a sus puntos de vista, y así se van construyendo las audiencias". Así que más o menos opinamos lo mismo.

Por cierto, ¿lo de Marsé lo dices porque has leído lo que creo que has leído? ;)

Brian dijo...

A lo que yo respondería, Jordi, con otra pregunta: ¿por qué hay que posicionarse de algún modo? ;-) Pero esto nos llevaría por recónditos vericuetos sobre la naturaleza del ser humano, y su necesidad de certezas, que nada tienen que ver con el tema de hoy en el blog. (Lo de Marsé era una ironía sin más trascendencia).

Anónimo dijo...

Saludos.

No se cual es la situación financiera de El País, El Mundo, Antena3, Telecinco o Canal Plus, pero tiendo a pensar que empresas de ese tamaño y con lo que facturan en cada ejercicio, no estamos hablando de empresas que "subsistan gracias a las subvenciones".

Creo que la red de intereses que se puede formar en una democracia liberal entre el sector económico y el político es mucho más compleja que las simples subvenciones directas, y más cuando hablamos de grandes empresas de la comunicación que hace tiempo que no necesitan a "papá Estado" para funcionar.

Evidentemente los oyentes o lectores buscan muchas veces a periodistas que les "coman la oreja", es decir, que digan lo que esperan oir. A poca gente de izquierdas le apetece terminar un día de trabajo escuchando como Losantos escupe veneno, y a poca gente de derechas supongo que le gustara ver como el telediario de CNN Plus deja en buen lugar a Zapatero. Ya que ellos manejan el mando, o pueden elegir en el kiosko que periódico comprar, ¿por que no hacer que lo que oigamos o leamos nos alegre el día, dándonos la razón?.

En España, un país de discutidores como pocos, no hay nada que le alegre más a alguien que le den la razón, y cuando no es así, se mantienen posiciones por mero orgullo, hasta traspasar el límite de lo absurdo.

Yo propongo que en momentos de alta tensión política, abandonemos los periódicos, televisiones y radios, y volvamos a las enciclopedias y a los almanaques (que poca gente se acuerda que son), que tenemos olvidados en alguna estantería de casa.

La acumulación de opiniones ajenas genera una bola de nieve tan inmensa que acaba deformando la percepción de la realidad hasta niveles insospechados, así que recomiendo volver a consumir unas buenas dosis de información objetiva, en donde todos sabemos que está.

Saludos cordiales.

Fdo: Miguel Núñez Ríos.

Hunt and Fish dijo...

Good post

Roberto Iza Valdes dijo...
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Roberto Iza Valdes dijo...
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