viernes, octubre 05, 2007

No perder el tren ni el tiempo

Me cuesta sumarme a la corriente tan extendida y tan endémica de mirarnos cada mañana al espejo y descubrir que somos feos, que nos atacan, que en Madrid, Valencia o Bilbao la situación es mucho mejor y que nuestras desgracias vienen de fuera.

El catalanismo político, desde Almirall hasta Pujol y Maragall, ha llenado más páginas de diarios sobre cómo tiene que ser España que cómo es y debe ser Catalunya. La corriente central del catalanismo mayoritario se ha fijado históricamente en tener más autogobierno y en intentar cambiar la idea de España. De nuevo estamos en ello. No hay que despreciar la fuerza de Catalunya si nos atenemos a la historia de dos últimos siglos. Para lo bueno y para lo menos bueno.

El desapego mutuo entre españoles y catalanes ha subido de tono. Con una diferencia que no me parece irrelevante respecto a lo que ya ocurrió cuando se aprobó el primer Estatut en 1933. Catalunya tenía entonces una gran dosis de autoestima y de orgullo nacional porque era muy fuerte económicamente y culturalmente. Hasta hace bien poco, Catalunya llevaba una generación de ventaja respecto a España. Y su importancia venía del propio peso de las cosas. Era una realidad.

Me parece imprescindible que tengamos un instrumento jurídico, político y económico que nos permita desarrollar todas nuestras potencialidades. El nuevo Estatut va en esta dirección aunque para sectores que no circulan por la corriente central del catalanismo político les parezca insuficiente hasta el punto de acariciar la idea de la bilateralidad con España o incluso la ruptura con el Estado.

Son aspiraciones legítimas pero no mayoritarias. Mientras no se alcance la mayoría suficiente para tomar decisiones de este calibre, sugiero que nos miremos al espejo y veamos qué es lo que nos ocurre, cómo podemos fortalecer nuestra enconomía en el ámbito global, cómo podemos hacer de la cultura catalana y la que se hace en Catalunya, los nuevos motores para sentirnos más seguros y más tranquilos.

Hay que aspirar a la excelencia en todos los campos y abandonar el discurso político quejica. Hay que mirar a Madrid porque es donde se fraguan los presupuestos pero mirarnos más a nosotros mismos y proyectarnos al mundo.

Pero no podemos olvidar lo que hace a las sociedades grandes y fuertes. Me refiero a la educación, a la secundaria y universitaria, a la investigación, a la biomedicina, a la industria farmacéutica, a los hospitales, a las escuelas de negocio, a la creación de conocimiento, a la especialización, a la construcción de una sociedad más justa y más libre.

Ser más sabios para hablar y actuar con el lenguaje de la modernidad y ser así más influyentes en Madrid, en Europa y en el mundo. No perder el tren y no perder el tiempo.

12 comentarios:

francis black dijo...

se han reeditado las memorias de Xammar .

J.D.Sánchez dijo...

Hace un tiempo descubrí su blog y he quedado maravillado por él. Le felicito por su trabajo.

Un saludo

migramundo dijo...

Es lo más sensato e interesante sobre la relación Catalunya/España que he leído en mucho tiempo. Le felicito. Por cierto, en Galicia sabemos mucho de quejicas, algo que a mí, personalmente, me exaspera. Saludos.

Silveri Garrell dijo...

En su último parrafo dice de ser más "sabios" y que esto nos conviene mucho. Por desgracia existen demasiados de "sabios" entrecomillados que se hacen los dueños de las calles arreando a golpe de mechero con el Rey. Pero da la casualidad de que estos "sabios" son jóvenes que de sabios solo llevan pañales. La SABIDURIA siempre ha ido de pareja con la madurez y la ancianidad. Quienes vivieron la guerra o la postguerra no andan con mechero en mano, se quedan en casa, pues su sabiduria les indica que quemar fotos es regresar al 36.

Vicente dijo...

Yo creo que la función de la sabiduría es ser útil, no ser más.

BartolomeC dijo...

Sr.Foix: Hace Vd alusión a esa generación de ventaja que tenía Catalunya respecto al resto de España. Parte de esa generación, en especial la industrial, se disolvió cuando muchos de sus integrantes vendieron o cerraron sus empresas familiares y se dedicaron al oficio político. Otros muchos transformaron sus empresas en empresas de servicios, dependientes del erario público y por tanto subordinadas a quienes gobernasen en cada momento, subordinadas a que sus amistades en los cargos de la administración les suministrasen contratos de servicios públicos. Este trance ha supuesto una marcha atrás en el progreso de Catalunya, esta generación de ventaja ha quedado frenada, diluida, desgasificada y urge retomarla.

Anónimo dijo...

Senyor Lluis,
Te mes raó que un sant !!Peró perque costa tant compendre el que vosté diu?es tant evident ...!Potser perque tenim uns polítics(d'un costat i de l'altre molt allunyats de la realitat contemporanea, i mitat funcionaris,mitat diletants o mediocres).
Tant de bó reaccionem !!
Deia Prat de la Riba 2Catalunya serà moderna o no serà !! i ara igual !!
Meritxell

Martín Bolívar dijo...

Un comentario lleno de sentido común y criterio sobre la relación entre Cataluña y España. Los quejicas, en todas partes, son el lastre que arrastran las sociedades. Para avanzar se necesitan personas que piensen como el autor de este blog.

Anónimo dijo...

Mucho me temo que ya hemos perdido el tren, las generaciones perdidas no se forman de la noche a la mañana.



J.Vilá.

mmmhhhhhhh dijo...

Sr. Foix,

Llegeixo amb interès el seu bloc, malgrat no sempre coincideixo amb el seu punt de vista. En aquest darrer post vostè diu, parlant dels corrents sobiranistes:
"Son aspiraciones legítimas pero no mayoritarias. Mientras no se alcance la mayoría suficiente para tomar decisiones de este calibre".
Doncs jo opino que l'estatut del 30 de setembre, aprovat pel 90% dels diputats, anava en aquesta direcció de bilateralitat, de confederació. I no em sembla una especulació esbojarrada dir que un estatut com aquell hagues estat mes votat pels catalans que el ara mateix tenim.

pacodans dijo...

no le parece que a diferencia del 33 ahora cataluña no basa su autoestima y orgullo exacerbados en el poderio económico , que hace aguas con cierta frecuencia y sin embargo se mira en el espejo de los que mas chillan y de los que quieren las cosas porque sí? y que esos que mas chillan son los que menos tienen que ver con el poderío económico catalán ?...
por culpa de los que chillan , los que trabajan venden menos y cualquier dia los que chillan , empiezan a matar...
ahi ya nos vamos pareciendo mas al 33 , no? ...

Joaquim Berenguer dijo...

Cuanta razón tiene, a la conciencia política Catalana siempre le ha preocupado España, siempre ha querido participar del tanto monta, monta tanto, cierto.
Quizás deberíamos actuar como otros que envueltos en la España, ¿de todos?, pensar en como debe ser Cataluña lo que nos interesa a nosotros y no tanto a España, ¿mirar al mundo?, ¿querer intervenir en el mundo?.. o mirar a Madrid... y seguir discutiendo los presupuestos de España sin ni si quiera saber la aportación real de Cataluña.
Creo que si, tiene razón, al menos en la primera parte del texto, debemos empezar a dejar de pensar en todos, para hacer como hacen otros y pensar en nosotros; por lo de no ser diferentes o porque aquí solo montan unos.
Gracias, porque como siempre, vierte algo de luz sobre las sombras de este país.