martes, octubre 31, 2006

Periodismo en tiempos de cambio

He observado el interés que suscita en este blog el fenómeno del periodismo, relacionado con la vida, con la política, con la economía, con nosotros mismos que somos sus principales actores.

Les voy a transcribir un largo artículo sobre esta profesión, la segunda más antigua de la historia, y sobre lo que pienso sobre ella. El artículo se publicó en la revista El Ciervo en su número de julio y agosto. Me gustaría conocer su opinión. Les advierto que es largo, mucho más largo que lo habitual. Ya me disculparán.


Dónde va el periodismo



El periodismo es un vehículo de la libertad en las sociedades democráticas hasta el punto que sin una prensa libre el estado de derecho no se sostiene. Los países que más han progresado en los dos últimos siglos son aquellos en los que la libertad se ha expresado con mayor soltura.

Pero la libertad no se sirve en estado puro. No existe porque va cargada de subjetividad y de condicionantes. En todas las redacciones de los diarios, en los estudios de radio y televisión cuelgan carteles sutiles, invisibles, que no existen físicamente pero que el más novato de los periodistas sabe de su existencia. Son los carteles del políticamente correcto, de lo que se puede o no se puede decir, los carteles de las conveniencias de las empresas, de los directores, de los mismos periodistas o de cualquier otra procedencia ideológica o cultural.

El periodista tiene que saber que percibe sólo una parte de la verdad que a veces se esconde toda entera en factores y en datos desconocidos. Por eso pienso que una de las cualidades más apreciadas de un informador o de un creador de opinión es la modestia o humildad que le hacen consciente de que transmite noticias u opiniones tal como las ve en un momento determinado y que los debe modificar siempre que aparezcan nuevos elementos que le obliguen a cambiar su discurso.

Esta actitud, tanto ética como profesionalmente, es lo que se podría definir como la honestidad. William Rees-Mogg, que fue director del “The Times” de Londres durante muchos años y al que tuve ocasión de conversar en varias ocasiones decía que el periodista ha de estar abierto a todos los puntos de vista lo que no significa que sea indiferente a todas las actitudes.

La neutralidad no es posible en periodismo y una cierta dosis de subjetividad es imprescindible. Un periodista ha de ser fiel transmisor de hechos, declaraciones y comentarios. Pero el periodismo es algo mucho más complejo. Ha de saber poner todos los conocimientos a su alcance al nivel de la ética profesional y a los códigos de conducta que son norma general en cualquier profesión.

El periodismo es libertad. Una libertad que se mueve en un mundo creativo, fresco y moderno que circula por la red o queda impresa en los diarios. No hacen falta agentes literarios ni pertenecer a los cenáculos intelectuales de moda. Se mueve en un mundo en el que el talento se manifiesta sin pedir permiso a nadie.

Ha de huir el periodista de lo superficial y superar las declaraciones, opiniones y comentarios sobre lo que ha sucedido que con frecuencia acaba por quedar en un discreto segundo plano o incluso por desaparecer. No es aconsejable hacer periodismo sobre el periodismo, sobre lo que se dice o comenta, sin tener en cuenta el fondo de las cuestiones, los hechos y los comportamientos de los protagonistas de la información.

Uno de los periodistas más reconocidos del momento, Ryszard Kapuscinski, tiene una definición que comparto. La actitud del periodista, dice, es “estar, ver, oír, compartir, pensar”. Hacer apología de la trampa, del mal, del terrorismo o del engaño es un mal servicio a la verdad, a la sociedad y a la opinión pública.

Es tarea del periodista el explicar y comentar lo que pasa, con pelos y señales, pero sabiendo que hay unos límites que no se pueden traspasar. Uno de ellos es la mentira o, lo que es todavía peor, las medias verdades. Cuántas opiniones se forman partiendo de medias verdades.

Decía Eugenio Xammar en unas crónicas espléndidas cuando Hitler se acababa de apoderar del gobierno que las dictaduras son regímenes de rumor mientras que la democracia es régimen de opinión. El periodista tiene que combatir el rumor con los hechos.

El buen periodismo no ha de derribar a presidentes ni cambiar regímenes. Se ha de limitar a ejercitar su libertad explicando el que ve porque así muy frecuentemente mejorará la vida ordinaria de los ciudadanos, tanto de los importantes como de los que no lo son tanto.

Decía Ortega y Gasset, un excelente pensador y un periodista insigne, que de los periodistas depende todo lo que nos pasará. Eliminen radicalmente, decía, de sus columnas la frivolidad, la ligereza, toda ligereza, toda información inexacta y, por encima de todo, el desorden. Demuestren que saben contribuir a la gigantesca tarea de edificar una nueva sociedad.

Lo más peligroso para un periodista es cuando sale de su ámbito de observación y participa en los hechos. Es frecuente encontrarse con profesionales que quieren que pase una cosa y hacen lo que ingeniosamente saben para que ocurra.

Es interesante releer la interesante novela de Evelyn Waugh, “Scoop”, traducida al castellano por “Noticia bomba”, en la que el personaje central es enviado a cubrir una guerra en el cuerno de África. Se duerme en el tren y llega donde no hay conflicto, envía crónicas sobre batallas, muertes y tragedias. Un gran éxito en Londres.

Los corresponsales de la competencia que cubren la guerra de verdad son reprendidos por sus directores porque no se enteran de lo que pasa. Y así varios días y semanas. Finalmente todo el cuerpo de corresponsales se traslada al lugar desde donde partían las crónicas del conflicto inexistente. Y comprueban que no pasa nada.

Pero sus directores quieren guerra a toda costa porque el principal diario de Londres así lo aseguraba cada día con gran rotundidad. Envían relatos estremecedores sobre el conflicto. Al final, un triste final, consiguen que haya guerra. El periodista no puede provocar noticias. Las debe contar con claridad y con toda la objetividad de que sea posible.

Pero el periodista no puede olvidar los carteles ocultos que cuelgan en las paredes de su redacción. Tiene que saber que el periodismo moderno tiene mucho que ver con el negocio, con la cuenta de resultados. La prioridad económica se ha impuesto en el mundo democrático y libre. Es el mundo del capitalismo desbocado que cuando entra en el campo de la información puede llegar a ser éticamente deplorable.

Los medios tienen que ser rentables. Por supuesto que sí. Pero no a costa de disminuir su calidad o su objetivo principal que ha de ser el de servir a la verdad para ayudar a formar una opinión pública contrastada.

El que fue director del “The New York Times”, Leonard Downie, explica en un lúcido libro, “American Journalism in Peril”, que en el momento en el que muchos directores de diarios norteamericanos fueron contratados con la condición de mejorar la cuenta de explotación participando directamente en los beneficios se dio un salto muy peligroso para la libertad de prensa en Estados Unidos. Para conseguir más beneficios lo más razonable habría sido ofrecer un producto mejor y ganar más lectores.

Muchos han recurrido a la opción más fácil que consiste en recortar gastos y así mejorar los resultados. Y allí donde se podía reducir más es en los sueldos de periodistas, normalmente bien pagados, y en el despido de aquellos que más cobraban porque tenían más experiencia y eran más respetados por la audiencia. El resultado ha sido que muchos productos se han adelgazado, ya no se viaja tanto, ya no es preciso contratar a los mejores si se puede reclutar a becarios a precio bajo pensando que la audiencia no lo notará.

Esta corriente norteamericana ha llegado también a Europa donde se han construido grandes conglomerados de medios de comunicación que suministran noticias como en una fábrica de producción en cadena.

En España la aglomeración de centros de información y de opinión está en manos y son propiedad de muy pocos grupos que son perfectamente conocidos. Son las grandes fábricas de la opinión pública del país, los que pueden inclinar hacia donde quieran lo que hemos de creernos y pensar en un momento determinado.

No hay diarios de partido. Tenemos algo más inquietante. Hay medios que dicen lo mismo en distintos soportes hasta el punto que es fácil detectar quien puede estar detrás de una determinada radio, televisión o prensa.

Conviene tener en cuenta que en el periodismo, como en la política y en los negocios, no hay manos inocentes. La sociedad informada debe saber que detrás, por ejemplo, de los llamados programas de tele basura hay un afán de negocio, de aumentar las audiencias, de contra programaciones que llevan a tener más anuncios y, por lo tanto, más ingresos y beneficios.

Cuando el mundo de la comunicación se limitaba a diarios pequeños o grandes, de partido o no, el público iba escogiendo las cabeceras que más respondían a sus opciones ideológicas, económicas o políticas. Los periódicos servían a sus públicos, tan diferentes y plurales como la misma sociedad.

Esta hegemonía de la información y de la opinión en pocas manos no puede tener una vida larga sin que salga espontáneamente la competencia. El fenómeno más interesante es que las nuevas tecnologías han quitado el monopolio de la información y de la opinión a los periodistas que ya no son los únicos que tenemos el privilegio de decidir el que hay que decir o lo que hay que callarse.

Hay millones de ciudadanos en todo el mundo que hacen de periodistas porque tienen los instrumentos para difundir información y porque tienen cosas a decir. Y las dicen.
La aparición de Internet ha sido más revolucionaria que la invención de la imprenta por Guttenberg. La red llega a toda la humanidad en tiempo real y sin que el espacio sea una frontera.Estamos en la era del periodismo global y, a la vez, del periodismo personalizado.

La nueva sociedad cuenta con millones de nuevos periodistas que no se han graduado en la Universidad, que no conocen las escuelas de periodismo pero que participan en los debates con tanta autoridad y conocimiento como los profesionales de la información.

Hay interactividad, encuestas, foros, colaboraciones espontáneas, discusiones abiertas sin necesidad de leer el periódico, escuchar la radio o contemplar la televisión. Es interesante constatar la penetración de los confidenciales que dicen cosas que nadie dice. Aunque no sean del todo ciertas. Pero las dicen. Y los periodistas no podemos prescindir de esos medios que actúan con mayor libertad que los que estamos bajo las hormas de las grandes empresas de comunicación.

Internet ha supuesto una grieta para garantizar la libertad de información y de opinión en unos tiempos en los que la masa crítica de los contenidos está controlada, dirigida y en algunos casos manipulada, por unos cuantos grupos empresariales que no tienen como prioridad servir a la verdad y mejorar la vida de los ciudadanos sino que abusan de su posición de monopolio para transmitir aquello que les puede reportar más beneficios y no aquello que espera la sociedad informada.

Cuando los efectos de la globalización informativa vayan consolidándose, cuando se cree un sistema jurídico mundial que garantice el derecho de intimidad, de preservar la verdad o de regular la libertad, volveremos al periodismo de siempre.

Al periodismo basado en la cultura, en la situación de los temas en su contexto, en el libre ejercicio de la profesión. La libertad no es escoger una marca de camisas o el lugar donde se piensa ir de vacaciones. Ser libre es asumir la libertad de tomar decisiones después de tener todos los elementos posibles para decidir. Ser libre es ser transparente, es recuperar el sentido de la palabra, es dominar el lenguaje, es servir sin ser prepotente y sin avasallar.

Ya hemos conocido situaciones como la actual. Siempre se han superado a pesar de dar algún paso atrás. Básicamente porque la conciencia occidental ha estado formada con el elemento imprescindible de la verdad que en palabras de San Juan es la que nos hará libres. Sin libertad no hay progreso para todos.

16 comentarios:

breederss dijo...

Buen articulo , voy a decir algo nombrando a un periodista .

Se llama MARTI PERARNAU , tiene un blog de deportes como el de foix(politica) , no se dedica profesionalmente a esto , tiene una productora de publicidad con lo cual es libre e independiente su unica fuerza es el prestigio que el pueda crearse con sus textos , las nueva tecnologias hacen que puedas volar de un sitio a otro sin coste de tiempo ni de dinero , el blog es relativamente nuevo y con el tiempo ha ganado adeptos , gente que lo lee y le da una credibilidad . Esto explica ,en mi opinion que desde el rigor y LA BUENA FE , se puede crecer y ganarse un prestigio que los grandes grupos mediaticos estan perdiendo pues el publico los ve como unas maquinarias de ganar millones y crear presion politica .

El ejemplo es sobre un mundo como el deporte donde los intereses creados son muy grandes y varios grupos mediaticos dominan el panorama , el ejempo creo que es bueno pues no es facil crecer partiendo de cero , Perarnau es periodista de formación , pero su blog no tiene publicidad y blocs de este tipo hay miles , la receta , pues la del buen periodismo : calidad , independencia , imformación , rigor y respeto .

En los otros ambitos del periodismo , creo que cada vez saldran mas ejemplos como el comentado y seran estos quien renovaran el periodismo .

Africa dijo...

Sr Foix: como en todos los oficios, habrá de todo.Pero imagino que no debe ser nada fàcil ser objetivo en cuestiones que te remueven las entrañas.Posiblemente ahí es donde se demuestra la calidad y la inteligencia de los periodistas. El tiempo coloca a cada uno en su lugar.Sólo los mejores dejaran huella.

BartolomeC dijo...

Sr.Foix: Poco que añadir, tenemos hoy en día el mayor y mejor grupo de periodistas de la historia, los mejor preparados y especializados, pero eso es un problema para quienes siguen anclados en el pasado y pensando simplemente como Chesterton cuando explicaba que "El periodismo es decir-Lord Jones ha muerto-a quienes no saben que Lord Jones vivía".Entiendo que el periodismo es ante todo decir qué pensaba, cómo era, cuando mentía y si hace falta quién mató y mandó matar a Lord Jones, para lo cual hace falta tener arrestos, conocimiento,libertad y especialmente no tener que dedicar casi todo el sueldo a pagar una hipoteca hasta tu jubilación.

Anónimo dijo...

Para tener libertad y poder ejercer con valentia el periodismo hay que tener las espaldas cubiertas, cuando se tienen responsabilidades familiares y pagos mensuales hay que pasar por el tubo más de lo que te podrías imaginar cuando estudiabas en la facultad y todo era de color de rosa.

Anónimo dijo...

///ENRIC///


Pocas cosas que decir yo tampoco, lo ha dicho todo Foix y muy bien dicho por cierto, pero nos pide una opinión y se la daré, hay pocos periodistas libres, la mayoría trabajan por un sueldo y saben quien les contrata y para quien escriben, también saben lo que significa desviarse de la linea que se les marca y las consecuencias que ello comporta, muchos seguro que piensan en lo que les gustaría decir y luego piensan en la hipoteca del piso que hay que pagar como bien dice Bartolomé, una cosa es lo que les gustaría decir y otra lo que dicen, las consecuencias ya las saben,lo han visto en otros compañeros y ven que tampoco ha servido para mucho, el mundo no se para por un despido improcedente y las verdades se las lleva el tiempo, una lastima, pero la vida es así y como dice la canción no la he inventado yo.

Rosa_Maria dijo...

No importa la utilidad que pueda tener un cuchillo en el momento en el que alguién lo usa mal y lo empuña con la inteción de matar.
No importa lo maravillosa que sea la poesía cuando se emplea para hacer daño.
Acabo de ler la noticia: "Bush crea una unidad informativa para neutralizar las noticias de Irak"
Guerra mediática. No importa en este momento cuales sean las lisonjas que se dedique al periodismo, aquí, si se manipula, se usa mal. Lo mismo unos que otros.
Aquí solo se usa la libertad para manipular a la opinión pública. Paradógica libertad, cuando abusa de la ignorancia.

Anónimo dijo...

Bien dicho Rosa_Maria.

Caracremada dijo...

El periodista relata hechos, y después dentro del mundo del periodismo, hay los analistas o opinadores, que son los encargados de generar opinión a la sociedad. Creo que éstos (siempre hay excepciones) son los que realmente habrian de ser independientes, libres como diria usted, pero no lo son, y dificilmente en el mundo actual no pueden ser, o no les dejan ser. Usted le considero de los periodistas más independientes de la sociedad catalana, pero usted escribe en la Vanguardia, Grupo Godó, y estoy seguro que esto le condiciona (menos que otros, puede), y es lógico o raonable que no tenga la independencia que pueda tener escribiendo en este blog.
Le voy a poner un ejemplo de como los medios catalanes pueden llegar a rendirse a determinados mandatos políticos, es un ejemplo que me dejo alucinado, se trata del "Caso Vendrell", era plena campaña del Estatut, y a éste señor se lo acusó de extorsión por todos los medios, en todas las portadas, y finalmente la fiscalia lo investigó y no alló nada, que pasó que ésto último no salió no hubo una portada diciendo el señor Vendrell es inocente nos habiamos equivocado, nada. Pero el daño estaba hecho, se habia tachado a ERC de corrupata en la campaña del No al Estatut, y la gente se quedo con eso, no con lo de después.
Haga un ejemplo con sus allegados y pregunte como acabo lo del cas vendrell, nada de nada.

(No soy votante de ERC), pero seguí este caso y quede perplejo e indignado como se trato el tema aquí en Catalunya periodisticamente, y me avergonzé de los periódicos de éste país que rinden pleitesia a CiU y PSC, y ahora su mismo periodico propugna la psoeconvergencia, otra guinda del pastel.

Se crea opinión sí, pero la política desgraciadamente esta detras de esta opinión, no vale solo el subjetivismo del periodista, y aquí esta el cancer de nuestra democracia y de la abstención del 43%

Anastasia dijo...

Me gustaría participar en esta discusión ofreciendoles mi perspectiva personal que es un poco diferente ya que soy una griega actualmente viviendo en los eeuu. Su artículo es muy bien escrito y las ideas bien desarolladas. Pero a veces me parece que es algo de inocente en cuanto va por ejemplo lo de los medios y los beneficios. Varios estudios ya han mostrado lo mucho que los medios han cambiado en los últimos años. En los eeuu por ejemplo hay esta nueva tendencia de "soft news "-- dos palabras inglesas para hacer referencia al uso de noticias en programas de entretenimiento. Alguien se dá cuenta de las consecuencias de esto: no solo la calidad de información está afectada sino que se puede afirmar que existe una manipulación del público, lo que es muy peligroso y muy problemático sin duda ninguna. Hay un libro excelente sobre este fenómeno que se llama "Soft News goes to War" escrito por Matthew Baum.

Dos cosas me preocupan a mi: primero es la difusión de este modelo a otros países. ¿Estarían los medios y los periodistas de otros países condenados despues el crecimiento fenomenal de la industria? La estrategia de despedir a empleados o de disminuir los gastos no parece ser muy exitosa. ¿Como hacer para proteger a los periodistas en una época donde lo popular es lo preferido, cuando los documentales se van disminuyendo y la tele basura aumentando? Segundo, debemos seguir referiendo al periodismo como vehículo de libertad incluso cuando éste último pretende dominarnos, tratando de influir a nuestras opiniones? Claro que esta opinión no se refiere a todos los periodistas tampoco a todos los medios. Pero sabemos todos bien que más libertad existe, más tendencia de explotarla. No debemos olvidar que trás la industria del periodismo hay gente tambien, y a pesar de su etica la gente puede ser vulnerable.

Anastasia dijo...

Leyendo otra vez mi post se me occurrió que quiza me equivoqué un poco caracterizando el artículo como "inocente" ya que es una palabra muy fuerte. Quiero así corregirme, repetiendo lo muy bien escrito que el articulo es, mi unico comentario siendo que no es tan estricto...

breederss dijo...

Me gustaria hacer una pregunta , cuantas compañias de noticias hay , porque creo que una cosa son los diarios, tv y radios que comentan y otra es quien les da las imagenes , creo que no son muchas y quien las domina , se puede opinar sobre algo que se conoce mas o menos pero quien decide donde se pone la camara , es algo que ignoro y me gustaria que alguien me contestara . Una tele ( tele5 ) tiene la posiblilidad de ir con dos camaras a un pais y crear su propia fuente de imformación o eso es economicamente imposible y todos compran a grandes compañias de imformación . Foix podria hacer un articulo sobre esta duda que tengo.

semmelweis dijo...

Sr Foix, excelente artículo de El Ciervo. Nada a añadir y todo a subscribir. Debe haber libertad de expresión, el periodista debe tener esta libertad no condicionada por ninguno de los factores que se han expuesto en el artículo y en los comentarios. Solo quiero añadir que además de la intimidad hay que respetar el derecho al honor de todo ciudadano y que no siempre se respeta por la sensación a obtener, sensacionalismo, que es lo que vende.
Hay que recurrir a la esperanza de que el periodismo llegue al perfil deseado.
Ud. es un ejemplo. Saludos.

Monmar dijo...

Recomiendo practicar estos ejercicios.

1. Vea con ojos críticos la televisión y el cine; contemple de modo penetrante revistas ilustradas; oiga con atención los comentarios que se hacen en las tertulias radiofónicas a diversas cuestiones de actualidad..., y destaque los casos de manipulación que advierta.

2. Reflexione sobre su modo de tratar a otras personas con la intención precisa de descubrir posibles actitudes manipuladoras.

3. Advierta cómo se incrementan en ciertos espectáculos los elementos que -según los organizadores- aumentan la audiencia. Los que se dejan seducir por esas ofertas interesadas de erotismo y violencia ¿son conscientes de que están siendo reducidos a la condición paupérrima de "meros clientes"?

Sr. Foix, tengo la gran suerte de poder escucharlo algunas mañanas en TV, siempre respetuoso y tolerante con todos los contertulios.
Soy una gran admiradora suya.

Anónimo dijo...

Un magnífico artículo como canto a la utopía del buen periodísmo.
Lo único que le encuentroa faltar son las relaciones económicas entre los propietarios y los núcleos reales de poder. Si, esos núcleos de poder que condicionan a los jóvenes periodístas que deben pagar sus hipotecas, quienes ante el riesgo, se limitan a decir lo que la fuente quiere resaltar, sin profundizar en que intereses mueven a la fuente, no sea que escarbando demasiado en la verdad, su conciencia le denuncie que está contribuyendo a la manipulación.
Una llamada de un anunciante al editor o director sobre una noticia que deje en lugar poco cómodo al anunciante, puede costarle el puesto. O peor todavía, como los grupos de poder aludidos, condicionan el contenido de los diarios, introduciendo a editores en su consejo de administración y, viceversa, como los editores colocan a correlegionarios de los partidos políticos en el poder en los puestos de dirección de los diarios.
Mientras un periodísta no deba responder ante la sociedad, como le ocurre a un médico ante una mala práxis, los lectores no creeremos en el quinto poder como base de contrapeso por la tendencia natural del poder de corromperse.

Anónimo dijo...

Sr. Foix, me ha calado este párrafo de su larguísimo escrito dedicado a los artículos de Internet que son algo mentirosos: "Cuando los efectos de la globalización informativa vayan consolidándose, cuando se cree un sistema jurídico mundial que garantice el derecho de intimidad, de preservar la verdad o de regular la libertad, volveremos al periodismo de siempre".

Le contesto que, pueda que tenga razón en ciertos matices pero, este PERIODISMO DE SIEMPRE que menciona no puede presumir de perfecto en alto grado y generalmente se pone al lado del Poder Establecido. En Rusia asesinaron a una famosa periodista recientemente y muchos periodistas más han muerto por contar VERDADES. Es el gran peligro de siempre que acecha a todo informador que quiera ser honesto, ja lo sabemos.....

Anónimo dijo...

Que cinismo el tuyo, hablar de no derrotar a los demás y escribes un artículo donde llamas segundón a una persona con 27 años, que queda segundo en el torneo más importante y prestigioso del mundo de golf, haciendonos disfrutar a aquellas personas que nos gusta el deporte.
Me parece de mucha crueldad, y más viniendo de una persona que ni juega al golf. supongo que te moveran otros intereses para escribir algo tan ruín.