martes, septiembre 19, 2006

El alto precio de la mentira

Hace cincuenta años, este mes de octubre, Nikita Kruschev aplastaba violentamente una revuelta de los húngaros que se rebelaban contra el régimen comunista y contra la dependencia de la Unión Soviética. Fue una revolución frustrada para conquistar la libertad.

Medio siglo después, los húngaros se manifiestan contra su gobierno, sitian la televisión y perpetran destrozos en las calles de Budapest. No es una revuelta a favor de la libertad sino de la transparencia y de la verdad.

El primer ministro, Ferenc Gyurscsany, dijo en una reunión del partido hace unos meses que había mentido "por la mañana, al mediodía y por la noche" para ser reelegido. La grabación fue emitida por la televisión y radio públicas. Estas mentiras han sido asumidas por el propio primer ministro que las ha calificado como auténticas pero que no piensa dimitir a pesar del malestar causado entre sus conciudadanos.

Muchos de los manifestantes eran de derecha o de extrema derecha. Da lo mismo. La mentira es mentira, aunque haya pasado por las urnas. El primer ministro falseó datos de la economía húngara sabiendo que no eran ciertos. Mintió. Las palabras tienen a veces más fuerza que los hechos y, antes y ahora, la mentira tiene un alto precio.

Hungría quiere ingresar en la zona euro a pesar de tener un déficit proyectado para 2006 de un 10.1 por ciento del producto interior bruto.

El presidente de Hungría, Laszlo Sloyom, cursó una reprimenda a su primer ministro por haber traicionado la fe de los húngaros en la democracia sabiendo que mentía en algo que importa tanto a la gente como es la economía nacional y particular. El presidente pidió al primer ministro que reconociera públicamente su error.

Sobre mentiras no se pueden construir verdades. Ni en las dictaduras ni en los sistemas democráticos. Una de las causas del desorden internacional, no la única, es la gran mentira de personajes como George Bush, Tony Blair y José María Aznar que incendiaron un país que vivía bajo una dictadura y ahora se prepara para una guerra civil.

Aznar y Blair han pagado por sus mentiras. A Bush le van a pasar cuentas en las elecciones legislativas del mes de noviembre.

8 comentarios:

BartolomeC dijo...

Sr.Foix: El problema de la mentira es que a diferencia de la verdad, la mentira no existe, es pura invención. Otto von Bismarck dejó claro que nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la pesca, Ferenc Gyurscsany confirma la primera afirmación, Bush la segunda y el tamaño de los salmones de Franco la tercera...

Anónimo dijo...

El primer ministro Húngaro no piensa dimitir, la mentira por tanto le saldrá a cuenta, mal ejemplo para los demócratas.


PERE.-

Marc Arza Nolla dijo...

Toca plegar!

Aquests és un cas clar de dimissió.

Salut,
Marc Arza Nolla
www.catalunyafastforward.blogspot.com

marius dijo...

El primer misnistre hongarés ha mentit i la gent s'ha revoltat (possiblement atiats per algun partit de l'oposició), però s'han revoltat al cap i a la fi.
Té raó el Sr. Foix pel que fa a les mentides de l'Aznar, Bush i Blair. Però i les mentides que sentim cada dia dels nostres polítics? Les mentides sobre el Prat, sobre la Renfe, sobre el Carmel, el 3% i tantes altres. Que hauriem de fer aqui, a casa?
Malauradament, no fem res.
I si donessim als polítics un carnet per punts?

Anónimo dijo...

///ENRIC///


Sobre las mentiras de los políticos y de sus partidos se ha dicho todo, la impunidad en la que actuan es algo increible, ha de existir un control, unas normas a seguir. Firmo lo que dijo Bismarck.

Anónimo dijo...

Hay mentiras y mentiras, pero los políticos se han acostumbrado a mentir sin el más mínimo pudor, después una vez en el poder ya da igual, que les quiten lo bailado, el carnet por puntos es una idea, aunque yo me inclino por aplicar la justicia directamente.


J.Vilá.

Luis dijo...

Efectivamente, la justícia es lo que habria que aplicar. El problema es cuando mienten dentro de la legalidad, lease el lio del Prat, las promesas electorales, el agujero del Carmel, la colocación de hermanos en el gobierno después de haber anatemizado a Oriol Pujol... lamentablemente, eso no es perseguible legalmente.
Pero seria posible arbitrar alguna solución telemàtica de votación pupular que obligara a la dimisión, pèrdida de puntos, pública exposición de sus vergüenzas en la plaza pública... no se, colgarlos de los huevos con una cuerda de guitarra...

Anónimo dijo...

Eso debe doler.