lunes, mayo 08, 2006

A las urnas "citoyens"

La política lo tolera todo. Tiene la manga ancha. Las gentes no recuerdan los titulares y los políticos tampoco. Así todos vivimos más tranquilamente.

Pero cuando las contradicciones no son lejanas sino muy recientes, de rabiosa actualidad, entre consellers y entre políticos de un mismo partido, entre el president Maragall y el presidente Zapatero, entre Maragall y Carod, entre Mas y Carod, entre Piqué y todos los demás, lo más interesante sería ir a las urnas cuanto antes. Si se quiere, después del referéndum.

Pero hay que dar la voz a los ciudadanos porque el espectáculo que nos libran los políticos es confuso, variable como los cielos en el mes de abril, ineficaz.

Que nadie se espante. Ni tampoco que se alarme. Las crisis en las democracias son constantes, actuales, no terminan nunca.

Pero las crisis suelen superarse por la responsabilidad de los dirigentes o, si el caso no se da, por que los ciudadanos los cambien.

Karl Popper decía que la esencia de la democracia no está en elegir gobiernos sino en echarlos. Tenía bastante razón.

El gobierno actual en Cataluña tiene tantas grietas que tengo la sospecha que no merece la confianza de los ciudadanos. A las urnas "citoyens".

18 comentarios:

BartolomeC dijo...

Sr.Foix: O mucho me equivoco o de seguir así las cosas, en el referéndum se va a votar todo menos el Estatut.

Anónimo dijo...

pereza

albert

Anónimo dijo...

Pero que se aproveche para dejar el estatuto bien cerrado y aprobado.Se imaginan un no y a volver a empezar ??.Creo que el frente por el si tiene que "suar la canselada"
Ariadna

Jesús Cardona dijo...

Mi idea es la misma que bartolomec. En los referendos se vota todo menos lo que toca, ya se vio en el de la constitucion europea.

Víctor dijo...

Bien, pues yo creo que en este referéndum se votará en clave de "cansancio". Los que estén cansados de la indefinición del marco actual, del "sí pero no" que defienden CiU y PSC, los que quieran más definición (integración españolista o soberanismo [libertad para decidir] catalán) votarán NO (o tal vez nulo, que se leerá también como forma de rechazo al marco actual). Aquí las cosas están más claras que en el referéndum de la Constitución Europea. O se está de acuerdo con ser una región de España que tiene que acatar la soberanía de las Cortes españolas o se desea para los ciudadanos de Cataluña (fíjense que no digo "el pueblo catalán", algo más difícil de definir) el poder de decisión sobre las políticas que quieren implementar en su territorio, es decir, soberanía para hacer y deshacer, como la tienen Holanda, Luxemburgo, Dinamarca y, sin ir tan lejos, Portugal, que en su día formó parte de la Corona castellana y no creo que ahí echen de menos esa situación. Ambas opciones son legítimas, región de España o Estado soberano, pero lo que para mí no tiene sentido es que CiU, e incluso PSC, que teóricamente son autodeterministas, acepten esto para los catalanes. Y que Mas nos diga que el referente es el Estatuto del 30 de Septiembre y que ya continuaremos pidiendo es una forma de "anar fent" que no nos conviene porque nos instala en la indefinición, en la insatisfacción perpetua, en el "som sobiranistes de cor però no volem que l'amo s'enfadi". Señores (y señoras) de CiU, defínanse de una vez: ¿qué quieren para Cataluña? ¿Creen que tendría sentido un Estado catalán dentro de la Unión Europea? ¿Creen que los catalanes lo merecemos o creen que no, que lo que tenemos ahora es una buena situación para Cataluña? Defínanse, que es éste su principal problema, su indefinición permanente, que ya practicaba con maestría Pujol y siguen practicando ahora. No pueden hacer bandera del catalanismo y no definirse en este aspecto. Si se ponen a trabajar claramente para construir un Estado catalán soberano integrado en la UE, es muy posible que yo los vuelva a votar.

Anónimo dijo...

///ENRIC///


Pienso que al final se votará por intereses electorales y en clave de elecciones, lo que piensa Bartolomé lo estamos pensando todos ya, los votantes de CIU no van a desaprovechar la ocasión de castigar a Maragall.

Anónimo dijo...

Lluis, no me negarás que Freud se pondría las botas con la interpretación del voto catalán, me quedo con la idea antes apuntada por el puñetero sentido común de bartolomec, esto lleva camino de ser una votación en la que se vote cualquier cosa menos lo importante, más que un referéndum será un ajuste de cuentas y no es bueno, nada bueno.
Cabría preguntar y preguntarnos sobre la solución a tal dilema.

Anónimo dijo...

Muy bien por lo que apunta Víctor. A los portugueses que pudieron salir de la Corona no se les llama separatistas, sino "nuestros hermanos portugueses".
¡Con lo que llaman a los catalanes, antes de irse, sólo por insinuar su pretensión!
DANIEL

Anónimo dijo...

"El president de la Generalitat, Pasqual Maragall, ha afirmado que si llega a la conclusión de que la continuidad de ERC en el gobierno tripartito perjudica ni que sea "mínimamente" la aprobación del nuevo Estatut, tomará de "inmediato" medidas".(LVD)


Si el NO de ERC no perjudica la aprobación del nuevo Estatut, entonces no se que es lo que necesita Maragall.

Pere.

Anónimo dijo...

El estatut no se vota , en el sentido que no creo que ni el 10% de las personas que voten , lo hayan leido , tengan una idea juridica , por que el texto es un texto juridico . Es muy probable que unos articulos los veas bien y otros no , asi que votas en clave partidista , si eres un fiel seguidor de algun partido ,pero en el caso de no serlo la opción seria es el voto en blanco , no creo que ninguna persona con un minimo de rigor pueda votar sobre un texto que no ha leido , se puede argumentar que los periodicos llevan hablando del tema muchos meses , pero esta claro que la parcialidad es manifiesta , asi que yo anuncio mi voto en blanco .

ALBERT

debolsillo dijo...

Pues yo creo que debería haber elecciones primero. Respecto al Estatut, más vale que dejen el antiguo, el nuevo con tanta "negociación" no va a servir de nada, ha quedado como un trabajo mal copiado...Qué decepción Maragall como político, no me caía bien, pero pensaba que era bueno un cambio y que sabría gobernar, cuántas incompetencias, cuantas torpezas. ¿ERC?, han demostrado que no valen para gobernar, les falta visión política global, responsabilidad ...

Anónimo dijo...

JORDI Sànchez
Profesor de Ciencia Política de la UB

Muy pocos en Catalunya, por no decir nadie, son los que creen que la situación política a raíz del debate sobre el nuevo Estatut, y especialmente los vaivenes de ERC al respecto, no exigen un avance electoral que sirva de borrón y cuenta nueva.
No tiene ningún valor que algunos de los actuales gobernantes mantengan que se debe diferenciar la continuidad de la actual coalición de gobierno con la posición que cada una de las partes mantenga en el referendo. Si esa opción ya era difícilmente argumentable cuando la dirección republicana apostaba por el denominado "voto nulo político", ahora es insostenible. Con el correctivo severo que las bases de ERC han infligido a su dirección apostando por el rechazo sin paliativos del nuevo Estatut, y después de que la dirección de ERC se haya subido a la ola levantada por sus militantes para evitar un revolcón de manera inminente, mantener que la posición ante el nuevo Estatut y la continuidad del Govern son cosas distintas es, sin más, insostenible y roza el insulto a la inteligencia.
Negar las evidencias es lo peor que le puede ocurrir a un líder político. Es cierto que a menudo las decisiones políticas que se toman colisionan contra la opinión y el sentir de una parte de la ciudadanía. En verdad un buen político debe asumir ese riesgo permanentemente si no quiere caer en la inactividad. Lo que ya no es recomendable es que las decisiones políticas que se tomen vayan contra el sentido común y la percepción mayoritaria de los ciudadanos. En democracia los políticos pueden y deben asumir muchos riesgos. El único que debería ser rechazado de antemano es el riesgo derivado de la ignorancia del sentido común, y más aún si ese sentir se percibe solo con salir a la calle o hablar con el vecino o el tendero.
La vida política catalana ha estado saturada estos últimos meses de decisiones caprichosas de unos y de otros. Si bien es cierto que la gota que colma el vaso es la decisión de los republicanos, no es menos cierto que esa decisión no se alcanza a comprender sin otras anteriormente tomadas. Entre estas, lógicamente, está la del acuerdo Zapatero-Mas. Pero tampoco ese fue el primer error o decisión caprichosa.
Es evidente que cada una de las acciones que las formaciones políticas catalanas han tomado desde la primavera del 2004, cuando empezó el trabajo de reforma estatutaria, puede ser justificada por unos o por otros en tanto que decisión concreta. Pero lo que nadie puede negar es que en el conjunto de todas las decisiones, en el resultado del proceso, la valoración no puede ser más negativa. También en ese embrollo hay que exigir responsabilidades a Zapatero, artífice del despecho hacia ERC y también, a pesar que no se ha dicho suficientemente, del despecho hacia el PSC y, lo que es más grave, del despecho institucional hacia el president de la Generalitat. ¿O acaso no fue el acuerdo entre él y Mas un cúmulo de despechos?

TODO ESTO, sin embargo, ya es historia y sobre la historia cada uno interpretará como pueda o como quiera. Ahora lo que interesa es intentar mirar hacia el futuro. Y lo único que parece claro es que el Govern ha llegado a su fin. Es inaplazable que los ciudadanos juzguen en las urnas la actitud que todos y cada uno de nuestros líderes y formaciones políticas han mantenido en estos 24 meses de subidón permanente al que se ha visto sometida la política catalana. Es posible incluso que el equilibrio resultante entre las formaciones políticas no difiera en exceso del actual. Pero esa posibilidad --que algunas encuestas parecen indicar-- nunca debería ser el motivo por el cual el president Maragall se aferre para no disolver anticipadamente el Parlament.
No anunciar de manera inmediata que esta legislatura ha llegado a su fin es exponer el nuevo Estatut a unos riesgos muy superiores a los que ya está sometido. La única responsabilidad que Maragall no puede eludir bajo riesgo de ser juzgado severamente por la historia es no hacer todo lo que esté en sus manos para evitar que la consulta sobre el nuevo texto estatutario y sus resultados sean un argumento que algunos utilicen contra las instituciones catalanas y la voluntad de autogobierno existente en Catalunya. En cualquier consulta refrendataria siempre hay un margen en el cual los votantes utilizan la misma para pasar cuentas con el Gobierno sobre cuestiones que no guardan relación directa con la consulta en cuestión. El referendo sobre la llamada Euroconstitución es el ejemplo más reciente.

HOY, EL RIESGO de que el referendo del próximo 18 de junio esté saturado de otras cuestiones más allá del texto estatutario es muy grande y las consecuencias que para la propia imagen de Catalunya y sus instituciones de gobierno se pueden derivar son graves. La obligación de nuestros políticos es minimizarlos.
Maragall debe ejercer un liderazgo fuerte en estos momentos y pactar con las formaciones políticas un juego limpio de todas ellas. Lo tendría que haber ejercido y exigido hace 18 meses, cuando llegaban los primeros síntomas de que la ponencia sobre el Estatut empezaba a torcerse. En cualquier caso, no lo hizo o no tuvo fortuna.
Pero es inexcusable que el president exija de todos y ofrezca a todos un compromiso de lealtad institucional hacia el referendo, entendida esta como el compromiso para que ninguna de las formaciones del arco parlamentario utilice esa consulta para dilucidar otras cuestiones. Lo que nos jugamos es mucho más que un voto de apoyo o de castigo a un determinado Gobierno. Finalmente, quizá sea inevitable que tras la consulta en Catalunya se den por amortizadas muchas más cosas que el Estatut de 1979.

joaquim dijo...

Efectivamente, todo parece indicar que no hay otra salida que la convocatoria de elecciones autonómicas catalanas apenas se haya celebrado el referéndum sobre el Estatut (hacerlas antes sería el mayor de los disparates): en democracia, las crisis profundas de gobierno deben resolverse mediante elecciones.

Y sin embargo, poco o nada van a resolver esas elecciones, en el sentido de cambiar el signo actual de las cosas. Porque la opción deseada, aquella por la que suspiran la derecha española, la derecha nacionalista catalana, los sectores duros del PSOE, el antiguo "obiolismo" del PSC, los grandes grupos de comunicación reaccionarios o "progresistas", la patronal y el empresariado de España y de Catalunya, la Iglesia catalana y, en fin, el sumsum corda, difícilmente saldrá adelante tras las elecciones: lo lamento por toda esa gente (es un decir, claro), pero un gobierno PSC-CiU sigue siendo, hoy por hoy y sea cual sea el resultado del referèndum, físicamente imposible.

Anónimo dijo...

por que imposible ? , te repartes el govern al 50 % y Ciu , entra en el gobierno de España con dos o tres ministros , le das a Duran lleida uno . Es muy facible y lo logico .

ALBERT

joaquim dijo...

Porque eso sería el fin del PSC.

Te lo dice alguien que milita en ese partido desde hace 30 años.

Anónimo dijo...

@Joaquin el `PSC es humo, Y EL PSOE no desaparece seguro.

ALBERT

Anónimo dijo...

Para Miguel, el de la última y única razón:
Lea el último anónimo de "Las democracias y la razón".
Supongo que no lo ha leído puesto que no se ha visto su respuesta. ¡Y esto es inconcebible!

Anónimo dijo...

Si quieren absorber más argumentos, en contra o a favor del proyecto de Estatuto catalán, les recomiendo este blog: http://estafatut.blogspot.com/
La exposición de razones que hace el blogger es clara (y las interesantes discusiones a favor y en contra en los comentarios a los posts), y las razones hay que contestarlas con otras razones. ¿Me aceptan el reto?

Àngel