martes, junio 07, 2005

Un país que dice no a todo

Está apareciendo una nueva faceta de la cultura de los catalanes. Es la cultura del no a casi todo. No a la línea de alto voltaje que transporte energía de Francia a la península ibérica y también a Catalunya. No a las prisiones en la Segarra. No a la viabilidad de la tercera pista en el Prat porque el ruido molesta a los vecinos.

No al trazado del Tren de Alta Velocidad por el centro de Barcelona. No al cuarto cinturón que alivie el cansancio y aburrimiento de decenas de miles de catalanes que circulan por el área metrop0litana barcelonesa. de Barcelona. No a cualquier proyecto que contamine visualmente. No al progreso sino es aceptado por todos y cada uno de los que se sientan afectados por las reformas. No a participar en la solidaridad de las tierras ibéricas.

Me gustaría que apareciera algún sí por alguna parte. No lo encuentro. Las causas son múltiples y variadas. Cada pata del tripartito exige su programa. Así no llegaremos muy lejos. Es más, nos alejaremos del progreso que se va consolidando en nuestro entorno.

Los partidos son los representantes de los electores y no los dueños del territorio.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Hace tiempo qwue esperaba de Vd. un análisis de este tipo. Ciertamente no tenemos una cultura política en la que veamos tres partidos gobernando. Seguro que no es fácil para nadie. Pero creo que el partido dirigido por el Sr. Saura es bastante responsable de ésta situación. Hubiera preferido que se hubieran quedado en comunistas que en verde. Su mensaje nacionalista "suena bien" pero cuando escuchas su pensamiento político da escalofrios. Ciertamente debemos proteger el medio ambiente, cietamente existen grupos que realizan barbaridades, pero si su política progresara el retroceso social sería espantoso. Pero por el momento el Sr. Saura mantiene una amable sonrisa. Esperemos que no dure mucho tiempo, aunque creo en su buena voluntad. El mensaje "verde" puede existir, pero debe ser coherente.

Anónimo dijo...

Muy bien, Sr.Foix.Porque no se plantea una encuesta entre la gente de los pueblos?. La mayoria de los que yo conozco estan a favor de la electricidad, del cuarto cinturón, de algunos campos de golf, etc.No está reñido con exigir el mayor cuidado en su ejecución, pero el NO a todo, defendido, a veces por muy pocos, aunque muy ruidosos y "mediáticos", es un grave problema. Casi tan grave como el SI a todo.....

Anónimo dijo...

Ciertamente a muchos nos gustaría escuchar algún sí de vez en cuando, pero sucede que al NO siempre se le puede sacar más rendimiento en el mercado de la política, una vez establecido el precio adecuado a ese NO, entonces simplemente se le añade otro NO en el momento de la venta y ya sabe Vd que dos negaciones seguidas son una afirmación siempre. Acabo de leer el manifiesto de un grupo de intelectuales que expresan NO estar de acuerdo con los planteamientos de los partidos políticos catalanes en determinados aspectos,(www.ciutadansdecatalunya.com),al mismo tiempo he escuchado a los representantes de los partidos políticos de Catalunya "NEGAR ese NO" del manifiesto de intelectuales, dos negaciones seguidas...

Bartolomé C.

Guillem Carbonell dijo...

Fa molts anys que hauríem d'haver començat a dir que no a moltes coses i potser no tindríem el territori destrossat com el tenim ! Quan aterres en avió a altres països -com Alemanya o França- te n'adones dels disbarats arquitectònics i d'imfrastructures que han destrossat el Vallès, el Barcelonès, la costa catalana i ara el Penedès i tantes comarques. Diem no per dignitat i pel futur, perquè quedi alguna cosa del territori i busquem alternatives.

Guillem

Anónimo dijo...

Los porqués del "aquí no"

Per: Salvador Milà, conseller de medi ambient d'ICV-EUiA

En las últimas semanas destacados líderes de las fuerzas que directamente o por vía interpuesta gobernaron Catalunya y fueron decisivos en Madrid durante 23 años, dirigentes empresariales y líderes de opinión, se han puesto de acuerdo en denunciar como una amenaza para el desarrollo económico de Catalunya la proliferación de movimientos sociales y reivindicativos que se oponen a actuaciones "no deseadas" en los más diversos ámbitos territoriales.

Si bien es cierto que desde hace años abundan manifestaciones de malestar social conocidas como efecto nimby -"not in my back-yard" (no en mi patio trasero)-, resulta sorprendente la simplificación maniquea que pretende, de una parte, atribuirlas a la "irresponsabilidad" de los ciudadanos y a la falta de "solidaridad" con las necesidades colectivas, y, de otra parte, acusar a algunas de las fuerzas políticas que actualmente participamos en el Gobierno de Catalunya de instigadoras de tales movimientos frente a los anteriores gobiernos de CiU y del PP, para llegar a la tranquilizadora conclusión de que "ellos" sí que sabían tomar decisiones y dinamizar el país. El corolario final es afirmar que "algunos" de los que "ahora mandan" lo paralizan todo y ponen en peligro el progreso económico y las inversiones necesarias por lo que se termina pidiendo al "hermano mayor" que imponga a sus aliados las decisiones incómodas que los agoreros de hoy no se atrevieron, o no estuvieron a tiempo, de imponer a la sociedad y al territorio.

Si queremos superar la desconfianza social y la insolidaridad territorial ante decisiones políticas necesarias, debemos analizar el porqué y el origen de tales actitudes, empezando por la praxis de gobierno que durante cerca de un cuarto de siglo ha dado la razón muchas veces a los que se alzaron con un NO o con un SALVEM frente a decisiones arbitrarias, sin planificación ni criterio alguno.

Se impone recordar -a beneficio de inventario- que durante las últimas décadas Catalunya se ha visto salpicada por una red de infraestructuras viarias, eléctricas, eólicas, de residuos, etcétera, repartidas caprichosamente sin otra planificación que la de los intereses económicos predominantes en cada momento o incumpliendo leyes y planes aprobados por el Parlament y el Govern; redes que forman una tela de araña irracional que ocupa una superficie superior a la del área metropolitana de Barcelona, que ha visto duplicar la superficie edificada con un modelo urbanístico basado en la especulación y en la destrucción del paisaje; redes que han dejado pocos kilómetros de costa libres de edificación, sin que vieran la luz unos planes previstos, y que todo ello se ha impuesto sin diálogo, sin información y sin concertación social. ¿Fueron irresponsables los que salvaron los Aiguamolls de l´Empordà, la playa de Castell, Gallecs, la Via Verda en Cerdanyola o Pinya de Rosa en Blanes?; ¿los que se opusieron al trasvase del Ebro o a los macrovertederos en la Conca de Barberà?; ¿los que preservaron el curso bajo y el delta del Llobregat o el Gorg de Creixell?; ¿los que han conseguido modificar trazados del AVE?; ¿los que consiguieron que la B-30 no partiese en dos Santa Coloma de Gramenet?; ¿los que se opusieron a los trazados eléctricos irracionales en las Gavarres? La conclusión es clara: si tenían razón, como se ha demostrado, ¿por qué se les obligó a promover plataformas ymovilizaciones? Y si no la tenían, ¿por qué se cedió dando pábulo a la idea de que "quien más grita, la consigue"?

Con tales precedentes es lógico que hoy resulte difícil no ya convencer sino dialogar con los ciudadanos, las entidades y las administraciones locales sobre las bondades de una correcta planificación, de unos nuevos criterios de preservación de los valores sociales y ambientales, de la voluntad de simplificar y racionalizar redes, infraestructuras y equipamientos. Para superar el "aquí no" hay que saber argumentar el "por qué sí", y ello sólo será posible dando respuesta a cada uno de los argumentos que invocan los que están en contra, ya sean grupos organizados, ciudadanos o administraciones locales.Tenemos el derecho y el deber de hacer valer la legitimidad democrática y la oportunidad del modelo de cohesión social que contiene el programa de gobierno: preservación del medio ambiente, reequilibrio territorial, urbanismoc ompacto, infraestructuras y equipamientos adaptados a las necesidades del territorio, modernización económica e innovación energética y tecnológica. Hay que desarrollar y concretar estos contenidos con la firmeza necesaria para hacerlos creíbles e inteligibles, con información y participación social y sin esconder los esfuerzos económicos y los sacrificios ocasionales que se deban asumir, lo cual no está reñido con la flexibilidad imprescindible en todo buen gobierno.

amanda dijo...

Té tota la raó, conseller Milà.

Anónimo dijo...

El problema es que acabamos de vivir la realidad de un desastre en el Carmel que pone en solfa tanta musica celestial.

Vicente Torres dijo...

Según dice el Consejero, todo lo que ha hecho él está bien y lo que han hecho los demás está. Y a lo mejor no es exactamente así. Los Salvem de Valencia se oponen a unas cosas y dejan pasar otras...