viernes, enero 14, 2005

Vascos y catalanes

El talón de Aquiles del plan Ibarretxe es que ha llegado al Congreso de los Diputados sin una amplia mayoría de la sociedad vasca. Cuando el lehendakari se da cuenta de que el gobierno Zapatero no está dispuesto ni siquiera a negociar la posibilidad de abrir un proceso de negociaciones sobre lo acordado por el parlamento vasco, le recrimina al presidente del gobierno su compromiso de aceptar lo que acuerde mayoritariamente el parlamento de Catalunya.
La cuestión no es menor. El plan Ibarretxe no es fruto de un consenso trabajado entre todas las fuerzas políticas vascas sino que es un proyecto de cuño nacionalista no compartido por casi la mitad de la sociedad vasca con representación en el parlamento de Vitoria. Si la mayoría obtenida por Ibarretxe, además, es consecuencia de una estrategia estudiada por la ex Batasuna dividiendo sus votos a favor y en contra del proyecto, no puede argumentar que sus reformas son aceptadas y queridas por la mayoría de los vascos.
Es un plan nacionalista, todo lo legítimo que se quiera, pero no es un plan vasco. Cuando el gobierno de Madrid le dice que es un error en el fondo y en la forma le indica también que no se ajusta a la Constitución y le aconseja que vuelva a empezar, que consiga un más amplio consenso y después ya se verá.
La reforma del estatuto catalán ha sido uno de los objetivos del gobierno tripartito en los doce meses que lleva gobernando. Las posiciones de Esquerra Republicana y las del Partito Popular de Catalunya están muy alejadas. ERC es independentista y el PP no lo es. Tampoco los socialistas catalanes están a favor de una ruptura con España. Y CiU, a pesar de sus titubeos y a pesar de ver con buenos ojos el plan Ibarretxe, tampoco se inclina por un enfrentamiento abierto con Madrid.
La reforma catalana busca el consenso por encima de todo. Y anuncia que todo se puede hacer en el marco de la Constitución. Tanto en el fondo como en la forma es difícil establecer paralelismos entre los proyectos de nuevos estatutos en Euskadi y en Catalunya. Dicho en palabras muy al uso en el siglo XIX, el nacionalismo vasco utiliza aquello del “trágala”. Los catalanes no sabemos, ni podemos por la experiencia de la historia, ni siquiera pensar en la posibilidad de pronunciar un “trágala” para nada. Sabemos que el consenso es absolutamente imprescindible para la convivencia interna y externa.
Decía el president Maragall que difícilmente España podrá ignorar una propuesta que esté avalada por la mayoría de los catalanes. Especialmente si no está formulada con criterios de ruptura sino de una manera diferente de integración. Respecto a los nacionalismos hay que tener en cuenta también lo que decía Maragall cuando ayer invitaba a los españoles que critican a los llamados nacionalismos periféricos que se miraran en el espejo. Hay nacionalismos periféricos. Sí. Pero también hay un nacionalismo español que no quiere aceptar las maneras distintas de formar parte de España.
La variedad y pluralidad de España existe. Cuando surgen voces que piden un reajuste de la conformación jurídica del Estado hay que escucharlas. La unidad n o quiere decir uniformidad.
Los grandes estados del mundo, desde el imperio romano hasta el austriaco, son ejemplos de una riquísima diversidad de naciones, culturas, paisajes humanos, usos y tradiciones. Decía Azaña en 1934, poco después de ser acusado de participar en los hechos del 6 de octubre, que “estoy convencido de que las malas inteligencias entre Catalunya y el resto de España nacen, entre otras causas, de una muy importante, que es la ignorancia”.
En estos momentos de turbulencias es precisa mucha inteligencia política. Por parte de todos. Es una buena noticia que el presidente Zapatero y Mariano Rajoy se hayan reunido en tono constructivo en La Moncloa. Sin el acuerdo de los dos grandes partidos es imposible cualquier reforma de gran calado. Se puede hablar de todo y con todos siempre que sea dentro del marco de las leyes.

9 comentarios:

maty dijo...

No sólo parten de la ignorancia sino de la mala fé y el fanatismo ideológico, entendiéndose como fanatismo aquel que antepone la consecución de su ideario a los principios democráticos y al respeto a los derechos y deberes de la ciudadanía, sin importarle las negativas consecuencias que pueda ocasionar su IMPOSICION.

Antes que la ideología está la persona, su BIENESTAR. Los políticos debieran pensar más en el BIEN COMUN y en el INTERES PUBLICO, en gestionar correctamente los recursos disponibles, denunciando las deficiencias para una posterior subsanación.

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Tengo entendido que se quiere que el castellano desaparezca en el nuevo Estatut. ES decir, que el catalán sea la única lengua de uso y conocimiento obligatorio.

¿Me equivoco? De ser así, estaríamos ante una flagrante violación de los principios constitucionales españoles y de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Es lo que tiene el nacionalismo, el REDUCCIONISMO. En un mundo cada vez más competitivo el conocimiento de un mayor número de idiomas supone una ventaja.

Creo que la apuesta debiera ir a que tanto el catalán, el castellano/español como el INGLES debieran ser lenguas que TODOS los catalanes dominasen.

Siempre he pensado que tal vez nos iría mejor si entre los políticos predominasen aquellos con formación científica y técnica, más objetivos, que procuran SOLUCIONAR problemas y NO GENERARLOS.

Hace muchos años que defiendo que el sistema educativo catalán debiera ser impartido en esas tres lenguas de modo paritario.

Me explico: el alumno que estudiase la asignatura de Matemáticas, el primer año debería recibirla en catalán, el segundo en castellano y el tercero en inglés y así sucesivamente.

En un mismo curso, se debería recibir enseñanzas en las tres lenguas. El uso de la lengua es el único modo de asegurar su correcto aprendizaje y DOMINIO.

Es evidente que no se puede implementar de un año para otro, pero ese debería ser el camino: la apuesta por la EXCELENCIA, si no queremos perder definitivamente el tren de los nuevos tiempos.

Enric Mieza dijo...

Es un argumento típico: los políticos se preocupan por tonterías que dividen y no lo hacen por lo que importa, que suele ser el bienestar individual. Pero mi bienestar también tiene dimensión política, como el de todo el mundo, nacionalistas y los supuestos "no nacionalistas", posición que en realidad falaz. No existe, o muy poca gente habrá, que pueda decir que no es nacionalista. Lo que pasa es que ser español aparentemente no lo es, pero a mi me parece que sí. Cuando en la Constitución Española se define la bandera de España, y también se obliga a saber español si se quiere aspirar tener esta nacionalidad. ¿No es esto nacionalismo? ¿Cuando se defiende la cultura española frente a la del colectivo inmigrante, acaso no es esto nacionalismo?
Estoy de acuerdo en que desde el siglo XIX los nacionalismos extremados nos han traido mas mal que bien, pero no son mas que articulaciones de consciencias colectivas, y esto no se puede obviar. Todos participamos de esta consciencia, no en un grupo o en otro, sinó en varios a la vez. El problema no es el nacionalismo "per se", sinó el uso que hacemos de él.
El problema es: nadie pregunta a un español por qué se procupa por su nación, por qué protege su lengua y su bandera. Incluso nadie se lo cuestiona a un andorrano, un estado de 80.000 personas. Pero parece que a los catalanes nos lo cuestionan a diario. Estoy cansado. Quiero olvidarme de tener que justificarme en mi identidad catalana. Quiero olvidar que desde Madrid me "conceden" derechos fundamentales (como la oficialidad de la lengua en Europa que todavía está muy lejos de ser realidad) como si me hicieran regalos cuando en realidad són derechos cautivos desde hace siglos. Y para eso, hace falta un modelo de estado que explicite esta realidad colectiva en la ley, igual que lo hace con la identidad española que, lamentablemente lleva 300 años queriendo eliminar las otras identidades a pesar de que podrian convivir con normalidad.
Yo me siento español, pero este modelo de estado no me respeta como catalán. Seamos realistas, si la ley no recoge estos derechos fundamentales, tendremos repetidos gobiernos como el anterior del PP que atentarán contra ellos de manera recurrente. Si no tenemos estos derechos en una ley, el catalán será una lengua de segunda categoría y, con el tiempo, dejaría de existir.

Omni dijo...

I like your photo; you look like a real scholar, with all those books. :-)

maty dijo...

Pongamos que alcanzásemos la independencia, eso sí, con el apoyo de más de 2/3 de los votantes catalanes (dejo de lado la inconstitucionalidad e ilegalidad de la convocatoria de un referéndum).

Pasada la fiebre de la euforia ¿mejorará nuestras condiciones de vida?

Si la respuesta es afirmativa, ADELANTE. Si no, quuedémonos como estamos, con más competencias si se desea, pero dentro de lo que dice la CONSTITUCION, que fue aprobada por el 90% de los CATALANES en 1978, un pequeño dato que muchos obvian.

¿Nos saltamos a la torera los resultados del referéndum constitucional? ¿En base a qué?

Vale, somos independientes (estado asociado es imposible, una patraña).

Si nos independizamos quedamos fuera de la UNION EUROPEA. Habría que iniciar el proceso de entrada, QUE NECESITA EL VOTO UNANIME DE TODOS LOS ESTADOS, si no ando errado (todavía no me he leído la Constitución Europea, ahora tengo otras prioridades).

La ECONOMIA CATALANA todavía es MUY DEPENDIENTE de la ESPAÑOLA. Tras la independencia se cerraría ese mercado.

¿Qué hacemos entonces?

Repito: LA REALIDAD ES LA QUE ES, NO LA QUE QUERAMOS QUE SEA.

Si se nos garantiza que nuestro nivel de vida subirá, adelante, en caso contrario NO.

No somos catalanes, pues razonemos los pros y contras. Por desgracia los políticos nacionalistas rehuyen esa REALIDAD. Encima la mayoría de las personas suelen despreciar discutir en profundidad, con argumentos económicos encima de la mesa.

Seamos prácticos y realistas.

No sólo ESPAÑA se opondría a nuestro ingreso, también el resto de países, muy preocupados por la caja de pandora que se abriría en sus países.

Por otro lado, estoy harto de padecer el centralismo de Barcelona. En Tarragona hemos pasado de un centralismo a otro.

Hace décadas que la enseñanza está transferida. Antes la culpa era de Madrid ¿ahora? Nuestra enseñanza pública ha dado un bajón espectacular.

Sanidad Pública: agujero de 480.000 millones de pesetas.

Bomberos: faltos de medios

Funcionarios autonómicos por un tubo, como en las demás autonomías. Una cosa es disponer de más médicos, profesores, bomberos, policías .... y otra lo que realmente sucede.

Qué manía con España. Nuestros rivales están en ASIA, pronto constataremos los efectos, una vez pasado el boom de la construcción. Porque la gran parte de la industria catalana sigue siendo manufacturera, y ahí el coste/competitividad es fundamental.

¿Qué se está haciendo para abordar los nuevos retos? No se puede vivir indefinidamente de logros anteriores.

El PIB catalán ha caído del 20% al 18,3% en estos años. respecto al global. Y sigue cayendo, mientras nuestra población está sufriendo un fuerte crecimiento a causa de la inmigración. ¿Cómo financiaremos la sanidad, la educación... ? si esos ratios van empeorando.

Que me lo expliquen a mí y al resto de catalanes.

maty dijo...

Para finalizar, podría argumentarse que con la independencia tendríamos resuelto el déficit fiscal, pues resulta que parece que no.

Si se aplica lo propuesto por Maragall (sin independencia en el nombre pero sí en la práctica) creo que sí resulta que estamos transfiriendo de más al resto de España. Unos 50.000 millones de ptas/año. ¿Eso va a solventar las carencias que padecemos?

Es bien poca cosa, para las necesidades y DEUDA ACUMULADA estos años (por cierto, los presupuestos para el año que viene son TRAMPOSOS, transfiriendo la deuda a empresas públicas creadas ad hoc, y luego acusaban al gobierno del PP de trampear, menudos sinvergüenzas nos gobiernan, desde luego el conseller d'Economia se está retratando, por mucho que nos hayan vendido su valía, prestigio, ... pero ese es otro tema).

Pronto serán públicos los números estimados desde aquí. Por lo que sé, la decepción será mayúscula. Esa ha sido la excusa estos años de gobierno convergente.

Y para colmo, resulta que este año las inversiones del Estado en Cataluña son inferiores a la del año anterior, con Aznar en el gobierno.

Ahí quiero entrar, discutamos sobre números, aportando la documentación, y entonces veremos si lo que nos cuentan un y otra vez desde los medios de comunicación catalanes, públicos y privados, es verdad o PATRAÑA.

SEan los números que sean, los comentaré en cuanto se hagan público. Me temo que tendré que buscarlos minuciosamente, ya que no creo que vayan haciendo gala de ellos.

¿Han sido hecho públicos ya? Pues que alguien los referencie, y tras revisarlos volvamos a la discusión. Así es como se avanza, discutiendo sobre datos, no sobre ideologías, sentimientos, ...

antonio dijo...

No creo que se pueda acusar al PP ni al PSOE de nacionalistas españoles, término que se está aplicando creo que con excesiva simplificación sobretodo en referencia al PP. Un partido nacionalista (almenos tal y como se define en ciencia política) es aquél que basa su ideología entorno a una idea nacionalista del país: derechos históricos en lugar de derechos de los ciudadanos basados en un pacto constituyente, hecho diferencial, homogeneidad interna, es decir, hacer política en función de lo que diferencia al país del resto. Nada de esto es aplicable al PP y al PSOE, ambos totalmente respetuosos e impulsores de una España híperdescentralizada, con total ánimo de mimetitarse en Europa y no diferenciarse de ella y basados en la Constitución, no en los derechos históricos de la nación.
Creo que en España sólo hay partidos nacionalistas en la periferia, a no ser que se considere por nacionalista el poner una bandera en una plaza de la capital. En ese caso absolutamente todos los países del planeta están regidos por partidos nacionalistas.

Anónimo dijo...

La entrada a Central Park por el Sur, desde la Sexta Avenida, está presidida por las estatuas de Simón Bolívar, de José Martí y de José de San Martín. A la larga, cada pueblo padece la situación que consigue crear con su propio esfuerzo. Desde la Sonderbundskrieg de 1847, muy pocos han caido en la tentación de invadir la Confederación Helvética.

Enric Mieza dijo...

yo creo que, independientemente de la definición que te hayan dicho, el PP es un partido muy nacionalista. Español, por supuesto. Y es normal y natural, todos los países defienden su idea de nación, en principio no tiene que haber problema. Lo que pasa es que como hay fronteras que separan a España de Francia y aparece en los mapas políticos, nos creemos que esa división es "natural" y que España existe porque lo dice el mapa. Con qué naturalidad aceptamos la frontera de Portugal y no la de Catalunya. Curioso.

Los nacionalismos son algo normal, en España y en Francia, en Alemania y en todas partes, no tienen porqué ser necesariamente malos, pero hay que reconocerlos y tratarlos como tales. No nos hagamos los despistados con definiciones: los "partidos nacionalistas" que hay en el estado español se denominan así porque, a contrario de lo que le pasa al PP o al PSOE, reclaman una condición de nación para su país que no le es reconocida. Si Catalunya tuviera fronteras, dejarian de ser partidos nacionalistas. Serian partidos políticos, simplemente, como el PP y el PSOE. Y partidos tan nacionalistas como ellos o como los franceses o alemanes.

Gemma dijo...

Antonio, si para tí poner la bandera española más ostentosa de la historia justo cuando más crispación autonómica hay pues si si nada en contra faltaria más...