viernes, enero 21, 2005

Sombras de un discurso

Tras los fastos de la toma de posesión, después de un brillante y patriótico discurso sobre la libertad y los ideales americanos, con la presencia de todo el poder en Washington, llegan los incómodos detalles de la realidad. El presidente Bush prometió extender la libertad en todo el planeta como requisito necesario para la seguridad global. Absolutamente de acuerdo.
No mencionó a malos ni buenos, no habló de Iraq ni de Afganistán y no bajó a la arena de lo concreto. Fue un discurso programático para diseñar las grandes líneas de su segundo mandato que se basan en que la supervivencia de la libertad en Estados Unidos depende cada vez más de la libertad en el resto del mundo. Es difícil no compartir plenamente estos criterios.
Pero mientras el presidente se dirigía al mundo desde los pies del Capitolio Iraq ofrecía su diario balance de muertos, destrucción, violencia y terrorismo indiscriminado por acciones barbáricas de la resistencia. Al margen de que la guerra fue construida sobre una mentira, el hecho cierto es que las elecciones del día 30 no traerán la democracia en Iraq. Por la sencilla razón de que la democracia no se impone sino que es un estado social que se acepta y se estimula desde la misma sociedad. El hecho de que la invasión de marzo de 2003 acabara con la dictadura de Saddam no significa que la situación en la que viven hoy los iraquíes sea mejor que antes.
Mientras la fiesta continuaba en Washington, el gobierno Blair y el ejército británico trataban de minimizar el debate público sobre las acusaciones de abusos y tortura a prisioneros iraquíes en las inmediaciones de Basora. Las fotografías de las humillaciones a prisioneros iraquíes son repugnantes. Tanto las que ha publicado la prensa británica estos días como las que circularon por todo el mundo al filtrarse los abusos de la cárcel de Abu Ghraib.
No se acaba de entender cómo personas que han dado vía libre a sus instintos más primarios lleguen a la perversidad de querer fotografiar sus tropelías. Los abusos a prisioneros han alcanzado también a Dinamarca donde un agente de la inteligencia y cuatro soldados han sido acusado de maltratar a prisioneros iraquíes el año pasado.
La defensa de los gobiernos Bush y Blair es que los soldados están adiestrados para usar la violencia y cuando entran en combate es inevitable que se cometan algunos abusos. Estas barbaridades han ocurrido en todas las guerras, en todos los continentes y en todos los tiempos. Pero las sociedades democráticas de hoy no pueden digerir estos abusos cuando pasan las imágenes detalladas por sus narices.
La administración Bush ha establecido un tribunal para juzgar a los directamente involucrados en las torturas. Un soldado norteamericano ha sido apartado del ejército y sentenciado a varios años de cárcel. Algo parecido va a ocurrir en Gran Bretaña. Pero la prensa va a seguir suministrando imágenes de estas barbaridades si llegan a los periódicos y televisiones.
El nuevo fiscal general designado por la nueva administración, Alberto Gonzales, escribió varios informes que justificaban la tortura. El premio ha sido designarle como máximo responsable de la justicia en el gobierno. Parece que ha prevalecido su condición de hispano sobre su pensamiento respecto a los derechos humanos.
Ni Bush ni Blair han aceptado la remota posibilidad de asumir responsabilidades sobre lo que ha ocurrido. Tampoco sus respectivos gobiernos. Estos abusos, hay que entender, no tienen importancia política. Tampoco lo que está ocurriendo actualmente en Guantánamo. Estoy muy de acuerdo en que la libertad es el motor de la historia. Y que tanto norteamericanos como británicos han sido pioneros en su defensa a lo largo de los dos últimos siglos.
Pero si sus actitudes hoy no responden a la trayectoria de sus respectivas historias nacionales es lógico que no nos parezcan bien. El liderazgo de la fuerza no tiene nada que ver con el liderazgo moral.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

El libro de Seymour M. Hersh:
Chain of Command : The Road from 9/11 to Abu Ghraib.

New Yorker: Torture at Abu Ghraib.

U.S. Department of Defense:
Statement on Seymour Hersh Book.

Anónimo dijo...

El chivo expiatorio, el cabeza de turco o si se prefiere el oficial responsable de los abusos en la cárcel de Abu Ghraib ha sido condenado por un tribunal militar. Mientras tanto, "él" o "los" responsables de haber inventado la mentira de la existencia de las armas de destrucción masiva para invadir Iraq disfrutan de renovación de cargos y "aumentos de sueldo". Alberto Gonsales es la coartada latina que Bush necesita para justificar los latinos muertos en Iraq, como antes lo fue Powell para justificar los muertos de color.

RHA dijo...

La nota que dice algo como Gonzales es "la coartada latina que Bush necesita para justificar los latinos muertos en Iraq" es nada mas que nauseabundo. Esperamos mejor cuando leemos un escritor profesional que ha licensiado en tanto periodismo como derecho. Aunque me he sorpresa que un periodista Espanola que ha licensiado en el derecho no siente más obligación personal para estudiar rigorosuramente los hechos, y en una manera objectivo y no solo ideological, del caso del primer Abogado General de EEUU que es hispanoamericano. Dice Ud. que: “El nuevo fiscal general designado por la nueva administración, Alberto Gonzales, escribió varios informes que justificaban la tortura. El premio ha sido designarle como máximo responsable de la justicia en el gobierno. Parece que ha prevalecido su condición de hispano sobre su pensamiento respecto a los derechos humanos.”

Juez Gonzales no justifica la tortura. Puede leer el memo de 2002. El memo de Gonzales explica los leyes y opina lo que es la tortura, y lo que no es. Se trata de explicarlo porque tenemos que responder al ataques que habian producido por actores sin estado, actores de ningun exercito tipico, sin la ropa de soldados.

Sabe Ud. que Gonzales aceptó y no rechazó los estandardes tradicionales que definen lo que es la tortura en la Convencion Contra La Tortura y en la lay federal de EEUU? El memorandum lo confirma. El punto más controversial en el memo consiste en que Gonzales cree que “actores sin estado” y sin la ropa del soldado no tienen el derecho de recibir todo de lo que recibiría un soldado actual que habrá capturado bajo de Convencion de Geneva. En eso, el tiene razon. Quienes actualmente creen que si hoy mismo el ejercito EEUU tiene el jordanio loco Zarqawi, no puede interrogar a Zarqawi por un solo minuto, y que tenemos que dar a él todos los priviliegos que ha establecido en Geneva por la protecion de un soldado en la ropa de un ejercito de un estado con soberania? Si Ud. no está de acuerdo con Gonzales sobre este punto basico despues de estudiarlo, digamelo directamente en éste bitacora, y explicalo en concreto los razones porque no está de acuerdo con el.

Anónimo dijo...

En The New York Review of Books han aparecido varios escritos de Mark Danner sobre Tortura. El más reciente forma parte de Torture and Gonzales: An Exchange. En general, los trabajos de Danner están disponibles en www.markdanner.comTambién son dignos de mención su artículo How Bush Really Won y su OpEd We Are All Torturers Now.

Roberto Iza Valdes dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Roberto Iza Valdes dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Iza Roberto dijo...

ear administrator:

Some of our comments above may include links that are no longer valid or that do not have a nofollow value. They might very well lead you today to a third party. Therefore,
I ask you, if you would be so kind, to please delete or disregard those
comments.

Many thanks and best wishes,

Iza, Roberto Iza

Muy Señores Míos:

Algunos de nuestros comentarios incluyen vínculos rotos que bien pudieran llevar hoy a una tercera persona. Por tanto, le rogamos, por favor, que los deseche o desestime.

Gracias y recuerdos

Iza, Roberto Iza