miércoles, mayo 28, 2008

Miedos en tiempos de geniales cocineros

No estaba previsto en el guión que miles de inmigrantes de Mozambique y Zimbawe fueran a estar sometidos a la xenofobia en África del Sur y tuvieran que regresar a la miseria y la represión política en el caso de Zimbawe y a la pobreza de sus orígenes en Mozambique.

Esto ocurre en un país que ha sido víctima del racismo y la xenofobia hasta extremos inhumanos durante la dominación de las minorías blancas de procedencia europea, tanto en África del Sur como en la antigua Rhodesia.

Tampoco estaba previsto que uno de los socios fundadores de la actual Unión Europea, la Italia gobernada por tercera vez por Silvio Berlusconi, introdujera leyes que convierten en delincuentes a los inmigrantes ilegales y paralelamente se desmantelan campamentos de gitanos que vuelven a reagruparse como pueden allí donde puedan.

No sabemos cuántos inmigrantes ilegales se encuentran viviendo en España ni tampoco qué se pretende hacer con ellos una vez se hayan censado. El ministro Corbacho ha anunciado medidas eficaces para terminar con la inseguridad jurídica de cientos de miles de personas que trabajan y viven aquí. Entiendo que se procederá a una expulsión masiva, pactada si se quiere, pero expulsión en todo caso.

En el fondo de estos tres ejemplos tan distintos y tan distantes geográfica y culturalmente se puede encontrar la invención moderna de que ciertas categorías de seres humanos no tienen sitio en la sociedad que se debe construir. Sobran porque crean inseguridad y molestan.

Las crisis que se vislumbran en el horizonte del mundo occidental proceden de la inseguridad en tiempos de progreso, bienestar y avances tecnológicos sin precedentes. Hay miedo a la seguridad personal, a la seguridad alimentaria, a la inmigración, al deterioro de las economías. Son miedos que se llevan en el cuerpo pero que política y socialmente se despachan en debates tan frágiles como frívolos.

El súbito debate enconado entre los grandes genios de la cocina del país, por ejemplo, es más que una disputa sobre la excelencia de los artistas grastonómicos con renombre internacional. Es un síntoma de la abundancia exhuberante de minorías selectas y de clases medias altas que nada tienen que ver con las preocupaciones acuciantes de la gran mayoría de las gentes. Si señalo este caso no es para discutir el meritorio papel de nuestros artesanos de los fogones sino por haber convertido el tema en una preocupación ciudadana cuando son muy pocos los que podrán gozar de la tan bien diseñada cocina.

En un mundo cada vez más abierto y globalizado, en el que el mercado es más grande que el Estado, sin seguridad jurídica internacional, nos podemos encontrar en que para sublimar nuestro egoismo nos refugiemos en fortalezas que desprecian al otro.

lunes, mayo 26, 2008

El conseller Baltasar es un talismán

No voy a hacer un alegato contra el decreto de sequía, anunciado por el conseller Baltasar y publicado oficialmente el 15 de mayo, modificando otro decreto de sequía del 3 de abril de 2007.

Tampoco pretendo recrearme en la enigmática, jeroglífica y pésima gestión que ha hecho el honorable conseller sobre la plaga desertizadora, apocalíptica, que se cernía sobre el área metropolitana de Barcelona a la vuelta de las vacaciones de verano.

Sí que quiero señalar es el efecto talismán de Baltasar cada vez que entrega a la firma presidencial un decreto sobre sequía. He buscado en la hemeroteca de este diario y el día después del anuncio de la primera sequía de su mandato, el 4 de abril de 2007, llovió abundantemente en todo el país estropeando las vacaciones de Semana Santa de muchos catalanes.

Es cierto que el resto del año llovió muy poco o casi nada. Pero ha bastado que Baltasar hiciera oficial su segundo decreto de sequía, el del 15 de mayo pasado, para que los cielos se abrieran y las aguas cayeran tranquila o torrenciamente durante varios días, los ríos bajaran terrosos, se levantaran compuertas de pantanos como el de Oliana, la agricultura no tendrá problemas de agua en muchos meses, incluso los raquíticos campos de trigo y cebada están espigando y pueden merecer un paso de cosechadora e finales de junio o principios de julio.

El agua hace milagros, se ha dicho siempre en el mundo rural. Pero el sábado les comentaba yo a mis tertulianos habituales de Rocafort que el auténtico milagrero es el conseller Baltasar que combina las peticiones a la virgen negra de Montserrat con decretos que, nada más publicarse, desatan lluvias generales en todo el territorio.

Un gran éxito. Pido a Montilla que lo mantenga en su cargo y que en la próxima sequía prepare la modificación del decreto vigente y que el país no se preocupe de nada más porque lo más probable es que provoque la lluvia.

Paradójicamente, Baltasar gestiona mejor la verticalidad que la horizontalidad. Propongo crear una conselleria paralela de Medi Ambient Horizontal, que se ocupe de cómo gestionar los problemas del agua, mucha o poca, que ya circula y fluye sobre la tierra y dejar para Baltasar la cartera de Medi Ambient Vertical que se encargue básicamente de que llueva, bien a través de rogativas o de decretos de urgencia firmados por el president.

miércoles, mayo 21, 2008

Obama y la audacia de la esperanza

No me atrevía a recomendar el libro de Barack Obama, La Audacia de la Esperanza (Península), porque no pensaba que el senador por Illinois llegara tan lejos y pudiera convertirse en el candidato demócrata para disputar la presidencia al republicano John McCain en el mes de noviembre. Ahora se lo recomiendo porque será Obama, un negro, quien puede protagonizar el cambio de partido y de ideas en Washington.

Lo tiene difícil por su raza, por la novedad de su discurso y porque los norteamericanos suelen entregar la presidencia en tiempos de guerra a un pragmático antes que a un idealista.

Franklin Delano Roosevelt ganó en 1932 y repitió la victoria en todas las elecciones hasta las de 1944 cuando la guerra estaba prácticamente ganada y su salud muy deteriorada. Richard Nixon fue reelegido en 1972 cuando la guerra de Vietnam se estaba perdiendo en las junglas de Indochina y la opinión pública americana pedía el fin inmediato de aquel conflicto que acabó en una ignominiosa retirada de las tropas dejando en la estacada al frágil y corrupto régimen de Saigón. También en 2004, George Bush fue reelegido a pesar de ser el principal causante de una guerra cuya causa más importante fue una gran mentira.

Aunque John McCain evite todas las comparaciones con Bush y prometa vagamente la retirada de Iraq en un tiempo prudencial, es el candidato republicano que sabe lo que es la guerra por haber pasado cinco años como prisionero en Hanoi y ser considerado un héroe de guerra.

Esto es lo que dicen y escriben quienes no acaban de creerse que un negro, liberal y progresista a la americana, sin experiencia en la milicia, pueda convertirse en el próximo presidente de un país que dirige la crisis global y que su hegemonía militar no le permite proclamar la victoria ni en Iraq ni en Afganistán. Es conocida la afirmación de Madeleine Albright, ex secretaria de Estado con Bill Clinton, de que Estados Unidos quizás había llegado a ser un país prescindible ante el auge de las potencias asiáticas.

Cuando su designación como candidato demócrata está prácticamente asegurada con su victoria en Oregon, Obama regresó a Iowa donde empezó la campaña la primera semana de enero. Se dirigió en términos generosos a Hillary Clinton diciendo que había derribado mitos, roto barreras y cambiado una América en la que mis hijas y sus hijas podrán ser ya mayores de edad. Se refería a su condición de mujer. Pero la senadora por Nueva York no arroja la toalla, quizás porque no quiere convertirse en la candidata a vicepresidenta de su adversario.

El debate estará entre en el realismo de McCain y la esperanza de Obama, “la audacia de la esperanza, el mayor regalo que Dios puede darnos, el cimiento de esta nación. Creer en aquello que no se ve. Creer que nos espera un futuro mejor".

lunes, mayo 19, 2008

Inmigración y respeto a las personas

La escaramuza entre el gobierno que está más a la izquierda y el que está más a la derecha en la Unión Europa duró solamente unas horas. La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega atacó la violencia xenófoba y el racismo perpetrado por el gobierno Berlusconi. Me parecieron unas declaraciones decentes en unos tiempos en los que la razón de estado, las fronteras étnicas y culturales, pueden permitir actuaciones impunes, incluso en países que forman parte de la UE.

La respuesta inmediata vino del flamante nuevo gobierno de Roma, muy influenciado en cuestiones de inmigración por la Lega Norte de Bossi, y se confirmó en Lima donde Zapatero y Berlusconi estaban de cumbre. Moratinos no quería problemas con el nuevo gobierno italiano y la vicepresidenta de la Vega rectificó en cuestión de horas diciendo que no pretendía inmiscuirse en la política interior de Berlusconi sino simplemente hablar de xenofobia y derechos humanos.

Una vez más, la realpolitik se impone sobre la moralidad de los actos públicos. No es ninguna novedad. Lo estamos viendo con gran pena y horror en Birmania donde una dictadura cruel ha impedido durante semanas que llegara ayuda humanitaria del exterior que el propio régimen era incapaz de facilitar después de una tragedia con decenas de miles de muertos.

También ocurre con el gobierno de Sudán que practica el genocidio en Darfur ante la pasividad de la comunidad internacional. No es menos grave la inactividad de las potencias europeas que colonizaron África durante casi dos siglos, el permitir que un sátrapa como Robert Mugabe mande asesinar a líderes de la oposición, no reconozca la derrota electoral y se presente a una segunda vuelta, seguramente para ganarla con cualquier tipo de artimañas y pucherazos.

La paz de Westfalia de 1648 estableció la inviolabilidad y soberanía de los estados. Fue para evitar la guerra, pero las guerras no se han detenido desde entonces. Lo que me interesa señalar respecto a lo que ocurre en Italia con la inmigración, lo que apunta Sarkozy en Francia y el cambio que insinua Celestino Corbacho en España, es que no se olvide que primero están las personas que tienen que tratarse como tales, sean de donde sean, piensen lo que piensen y sea cual fuere su situación legal.

Si Europa pierde estos principios sería un gran retroceso.

sábado, mayo 17, 2008

Fiasco en Iraq y Afganistán

Leo que el Pentágono planea construir un gran complejo penitenciario cerca del cuartel general norteamericano en Kabul. Sería la segunda prisión americana fuera de su territorio después de la tristemente célebre cárcel de Guantánamo.

Hay 630 presos en Afganistán en comparación con los 270 detenidos en Guantánamo. Las guerras de todos los tiempos han practicado el encarcelamiento de sospechosos, traidores, culpables de cualquier delito definido por los militares.

Lo que preocupa en Guantánamo y en Afganistán es las garantías que esos presos tienen de acuerdo con las Convenciones de Ginebra. En Abu Ghraib, en Iraq, se vulneraron esas convenciones, en Guantánamo también y nada permite asegurar que no lo han sido en Afganistán.

Estos presos son consecuencia de dos guerras que se han prolongado cinco años y cuyo desenlace es tan incierto como preocupante para el futuro de Afganistán y de Iraq. El próximo presidente norteamericano, sea quien fuere, no lo tendrá fácil.

No me gusta hacer predicciones, especialmente sobre el futuro, pero se me antoja que Estados Unidos y todos los aliados, entre ellos España en el caso de Afganistán, tendrán que abandonar esos territorios sin haber conocido la victoria.

Los británicos se estrellaron tres veces en el siglo XIX en las guerras afganas. Los soviéticos empezaron a perder el imperio con la derrota después de haber invadido Afganistán en 1979. Aunque la guerra de Afganistán fue aprobada por la comunidad internacional para derribar el régimen de los talibanes que adiestraba el terrorismo de Al Qaeda, el control del país por parte de las tropas aliadas es frágil y se limita a la capital, Kabul, y sus barriadas.

El resto del territorio está en posesión de los señores de la guerra que cultivan opio, dominan la cordillera del Himalaya y los talibanes vuelven a controlar grandes espacios.

La guerra en Iraq es igualmente incierta. La llegada de nuevos refuerzos de soldados americanos no ha mejorado el panorama. El país está dividido en las tres etnias principales, los chiítas, los sunitas y los kurdos. El gobierno no ha conseguido construir un ejército para sustituir al de Saddam Hussein.

Hay más terroristas hoy en Iraq, hay terroristas cuando antes no los había, que operan con diversas franquicias atacando a las tropas invasoras y matándose absurdamente entre sí. Los norteamericanos están prácticamente solos.

Aquellas democracias que florecerían en Oriente Medio han devenido en régimenes confusos, débiles, incapaces de controlar su propio territorio.

La guerra contra el terrorismo internacional declarada por Bush poco después de los ataques del 11 de septiembre se ha convertido en un auténtico fiasco. Un desastre.

miércoles, mayo 14, 2008

La fragilidad del poder de los medios

En los tiempos en que me dió por devorar la obra entera de Benito Pérez Galdós, aquellos seis volúmenes rojos de Aguilar, papel fino y letra pequeña, tiempos en los que los corresponsales vivíamos tranquilos porque nadie nos mandaba y porque se nos consideraba sin motivo los aristócratas de la profesión, tomé notas de las muchas veces en las que el gran escritor canario se refería al periodismo en los agitados finales del siglo antepasado.

Decía don Benito que “en la época que llamaré amadeista, matábamos el tiempo y engañábamos las ilusiones haciendo periodismo, excelente aprendizaje para mayores empresas”.

Retrata muy bien las turbulencias de la primera república federal, el asesinato del general Prim, la llegada de Amadeo de Saboya y la proclamación del nuevo régimen trás el abandono del fugaz monarca y la proclamación de la I República.

Federal o confederal eran los conceptos debatidos en aquellos primeros días del nuevo régimen. Nadie se ponía de acuerdo en aquella confusión hasta que Estanislao Figueras, barcelonés, primer presidente de la I República, se dirigió a sus colegas de gabinete gritando en catalán: “señores, ya no aguanto más. Voy a serles franco: estoy hasta los cojones de todos nosotros”.

Estaba tan harto don Estanislao que dejó discretamente en su despacho un papel renunciando a su cargo, se fue a pasear por el Retiro y, sin decir nada a nadie, se subió al primer tren en Atocha y no se bajó hasta llegar a París. Era el 11 de junio de 1873. Debe ser el primer presidente huido voluntariamente.

Estas imágenes históricas y literarias de aquellos agitados tiempos decimonónicos me llevan a dos consideraciones. La primera es que hay periodistas y medios que han pasado a mayores empresas, es decir, se han convertido en protagonistas de la historia, no para contarla, sino para dirigirla, gestionarla, bendecirla o dibujarla según sus particulares intereses o diseños preconcebidos de cualquier tipo.

Pueden derribar o entronizar a sus amigos, socios o simpatizantes. Pero no van a ganar. Un país en el que el periodismo manda sobre la política o los políticos es un tanto peligroso porque practican un poder sin responsabilidad. En inglés hay una palabra, accountability, que lo expresa muy plásticamente: dar cuenta con responsabilidad.

Siempre tienen la razón los medios a pesar de contradicciones y de apuñalar hoy a quienes hace unos meses defendían como la única salvación posible para la patria. Este periodismo mandón e intrigante se extiende sutilmente por la geografía mediática peninsular.

La otra consideración es que dadas las presiones sobre Rajoy, el primero en democracia que ha plantado cara a dos medios de comunicación poderosos, no termine como Figueras diciendo a los suyos que está hasta los mismos de todos ellos y se plante simbólicamente en Barajas tomando un vuelo sin billete de vuelta.

martes, mayo 13, 2008

Orwell y la miseria moral de Birmania

La miseria humana y moral de la dictadura de Birmania hielan el alma. Una catástrofe con miles de muertos, tierras inundadas, casas derruídas, cadáveres putrefactos bajo el fango, millones de personas confusas y desorientadas, son la estampa del sufrimiento individual y colectivo en su estado extremo.

Si, además, se impide que llegue ayuda del exterior por miedo a la contaminación ideológica, la situación deviene una indecencia impresentable. La Junta Militar lleva más de treinta años sometiendo a los birmanos.

No hay libertad ni posibilidades de que aparezca en el horizonte. George Orwell se declaró antiimperialista cuando sirvió en la policía imperial en Birmania. Su libro Burmese days es un alegato contra los abusos del todavía hegemónico colonialismo británico en el continente indostánico.

Orwell escribió sobre la miseria humana desde la austeridad y la implacable denuncia de quienes abusaban de su poder, de su dinero o de su fuerza.

Uno de los escritores más lúcidos y fecundos del pasado siglo, seguramente no sabría cómo describir la perversidad de un régimen que en plena tragedia nacional, con cientos de miles de compatriotas sin casa ni comida, no tiene escrúpulos en celebrar un referéndum para cosechar una infame mayoría absoluta.

lunes, mayo 12, 2008

Mirar al horizonte o mirar al cielo

Ha llovido con abundancia y generosidad en todo el país. Los ríos bajan revueltos con aguas terrosas y los pantanos suben gradualmente de nivel. La sequía se aleja temporalmente después de los fuertes vientos de levante que suelen transportar nubes que se abren en canal con lluvias intensas pero no tormentosas.

No esperes grandes aguaceros de los vientos que soplan desde el Pirineo o vienen de Aragón, fíate más bien de las ventiscas que arrancan en el Mediterráneo y cruzan los cielos creando figuras multiformes, algodonadas unas, negras otras, siempre en constante cambio de formas y dimensiones.

Me lo decía un viejo amigo mientras paseábamos bajo la lluvia y comentábamos el gigantesco drama de la transitoriedad de las crisis que resuelve la naturaleza de un plumazo.

Me señalaba tres enormes pinos al otro lado del valle. Se oía él ruído de sus ramas zarandeadas por los vientos levantiscos. Siempre que escuches los gemidos de esos pinos, la lluvia es inevitable y no serán cuatro gotas sino que el agua sazonará los campos hambrientos, desaparecerá la sequía y los sembrados que parecían perdidos resucitarán en cuatro días.

Seguimos conversando mientras íbamos depositando puñados de abono alrededor de los frutales que sonreían abiertos y esperanzados a la lluvia persistente que les resucitaba de su seca existencia.

Una primavera lluviosa es un espectáculo único. Los pájaros han encontrado, por fin, humedad y trasladan gramos de fango para construir sus nidos. Los conejos, hay tantos y hacen tanto daño a las cosechas, saltan despistados porque deben saber que los cazadores no salen con la escopeta y el paraguas.

El agua sigue cayendo y los campos, incluso los que han sido revueltos por el arado recientemente, no admiten más aguas y forman charcos que luego irán penetrando en el subsuelo. Los canales de las casas, viejos tubos que recogen el agua de los tejados, saltan repicando en el centro de la calle. Las cisternas de las cabañas rebosan por desagues superiores.

Hay alegría en el campo aunque la lluvia haya llegado tardíamente. Los viñedos y olivares señalan diminutos racimos o flores que se convertirán en olivas. Los que han gestionado la sequía que se presentaba apocalíptica pueden aplazar su angustia unas semanas o unos meses.

Se han ocupado excesivamente de trasvases, de tuberías, de racionamientos ejemplares y se han olvidado que la solución la suministra inexorablemente la naturaleza. Han mirado al horizonte y se han olvidado de mirar al cielo.

viernes, mayo 09, 2008

Laporta y el factor humano

El barcelonismo se lleva puesto y no necesita más explicaciones. Soy culé y no voy a cambiar. He disfrutado mucho con el Barça y he sufrido mucho también. Como cualquier seguidor de su equipo.


El Barça está en crisis. Como otras veces en su historia. Saldremos de ella. Pero déjenme que esboce mi diagnóstico sobre cómo se ha llegado a esta situación de desidia de los jugadores, de tunantería de los dirigentes, de pasividad del buenismo de Rijkaard y de la oportunidad astuta de Txiki al buscar al amigo Guardiola para que le salvara a él de sus equivocaciones.

¿Qué ha fallado en este final catastrófico de un club que tocaba el cielo del éxito hace sólo dos años? Ha fallado el factor humano, utilizando el título de la famosa novela de Graham Greene.

Los jugadores han traspasado la línea de lo admisible. Su comportamiento, hablo en general y, por lo tanto, con muchas excepciones, ha sido deplorable. Han dispuesto de mucho dinero, de libertad y del tiempo que han querido para no estar en forma y defender los colores, tal como se establece en todos los contratos.

Rijkaard ha dejado hacer, quizás porque no siempre fue ejemplar en su comportamiento, ha dado permisos para satisfacer los caprichos de sus hombres, los ha defendido cuando eran indefendibles. ha tapado sus miserias. El buenismo hay que abandonarlo cuando lo que está en juego es la responsabilidad.

Pero también ha fallado el president Laporta protagonizando episodios impropios de un presidente del Barça. Conocimos sus desvaríos en un punto de control del aeropuerto del Prat. Se enfadó con el guardia de seguridad, se quitó los pantalones, gritó y lanzó sus zapatos por los aires. Una carta del periodista José María García Hoz, el siguiente en la cola y publicada en el diario ABC, aportaba todo tipo de detalles de aquel descontrol presidencial.

Laporta protagonizó broncas con periodistas a los que riñó por haber dicho no sé qué. A su chófer lo dejó plantado en la plaça Francesc Macià abandonándolo en la acera y arrancando el coche a toda velocidad.

En una reunión de peñas, se dedicó a despreciar a cuantos osaban criticarle. El factor humano, siempre el factor humano, acaba perdiendo a los hombres que no trazan límites a su comportamiento. Laporta pretendía regenerar el club y lo ha dejado igual o peor.

Esta conducta ha pasado factura, en el mismo momento en que los resultados, debido al comportamiento de la mayoría, han sido adversos. Empezó su mandato con pretensiones de ser el Kennedy catalán y ha acabado como el Chávez de Les Corts.

Le deseo toda la suerte del mundo a Pep Guardiola. Si gana títulos, si el equipo recupera su ritmo, si los hábitos cambian, tendrá el aplauso de todos. Pero hay motivos para pensar que no lo tendrá fácil. Otro factor desencadenante de la crisis ha sido la presencia en la sombra, siempre atenta y decisiva, intrigante, de Johan Cruyff. Fue echado del Barça por Núñez pero no se ha ido nunca.

El Barça le debe mucho a Cruyff. Pero ya lo dirá la historia. Sería interesante que nos dejara tranquilos una larga temporada. Si le necesitamos ya le llamaremos. Pero que dé la cara y asuma todas las responsabilidades.

Visca el Barça.

miércoles, mayo 07, 2008

Siempre el enigma del Kremlin

En la magnificencia del salón de San Andrés, que ha conocido los misterios e intrigas que han fascinado al mundo durante siglos, se producía ayer el relevo del tercer presidente de Rusia desde que la Unión Soviética saltó por los aires en 1991.

No conozco un complejo arquitectónico en el que el poder haya circulado con tanta insidia por los rincones, iglesias, salones y cámaras privadas que se amontonan en la fortaleza del Kremlin.

Ayer, Dmitry Medvedev, 42 años, era proclamado presidente con toda la pompa recogiendo el poder de Vladimir Putin, 55 años, que abandona la presidencia pero ya ha sido designado primer ministro.

El debate inacabable entre el senador Obama y la senadora Clinton nos puede parecer interesante pero cansino. Lo que ocurrió ayer en el Kremlin tiene mucha más relevancia porque Rusia ha condicionado y condiciona la política del mundo desde hace dos siglos.

Y sabemos poco sobre el nuevo y enigmático presidente, Dmitry Medvedev, que ha prometido extender las libertades económicas y civiles de los rusos. Sabemos que fue designado por Putin que pretende seguir siendo el auténtico poder en el Kremlin. No en la sombra sino a la luz del día.

Las libertades que anuncia Medvedev no se han respetado con la detención ayere de sospechosos de manifestarse en la Plaza Roja apoyando al dirigente de La Otra Rusia, el partido fundado por el Garry Kasparov, ex campeón mundial de ajedrez.

Rusia tiene lo peor de varios mundos. Quiere ser europea periódicamente y se vuelve asiática cuando le conviene. La civilización rusa es un producto de sus raíces primitivas en Kiev, Ucrania, Moscú, el imperio bizantino que le haría autoproclamarse como la Tercera Roma y largos siglos de control mongol.

A pesar de su inmensidad territorial, quizás a causa de ella, Rusia tiene un estado débil y unos instintos maquiavélicos demasiado fuertes. Produce sorpresas.

A los europeos nos ha fascinado siempre Rusia. Tanto si estaba fuerte como si era débil. Es célebre el comentario de Churchill al describirla como una adivinanza envuelta en un misterio dentro de un enigma. Se puede observar hoy la grandeza decadente de la vieja Rusia y la herencia triste de la era soviética.

Pero siempre está ahí, velando por sus fronteras borradas pero no olvidadas, entre el modernizador Pedro el Grande y el Politburó de los soviets, desde Nicolas II y Stalin, Breznev y Gorbachev, desde Eltsin y Putin desembocando en Medvedev.

Rusia se ha liberalizado pero no se ha democratizado. La liberalización está en manos del viejo sistema y de los sucesores de los que mandaron en el Kremlin a lo largo del siglo pasado. No es una amenaza militar como en los tiempos de la guerra fría. Pero su energía es imprescindible para la vida económica de Europa. Ahí está su fuerza hoy.

lunes, mayo 05, 2008

Saltimbanquis de derecha y derrotados de izquierda

A medida que los socialdemócratas van perdiendo peso en muchos países europeos, España y Catalunya son una excepción poco estudiada hasta ahora, aparecen personajes conservadores que se apartan del perfil clásico de la derecha europea.

El laborismo de la “tercera vía” de Tony Blair se estrelló en las urnas municipales de Inglaterra y Gales dejando a su sucesor, Gordon Brown, en las puertas de un triunfo de David Cameron cuando se celebren elecciones generales. Pero lo más llamativo ha sido la victoria del excéntrico Boris Johnson sobre el también singular Ken Livingstone en la alcaldía de Londres.

Los conservadores han conquistado por primera vez la alcaldía londinense. Johnson es un periodista nacido en Nueva York que ha adquirido notoriedad pisando todas las líneas continuas de lo políticamente correcto. Su corresponsalía en Bruselas se convirtió en una provocación constante a la misma idea de la Unión Europea.

Fue director del semanario conservador The Spectator, portavoz de los “tories” en la sombra y autor de frases tan profundas como la de que apoyaba a Cameron por “puro y cínico interés personal” o la de cuando fue destituido de portavoz en la sombra diciendo que “amigos míos, como he descubierto yo mismo, no hay desastres, sólo oportunidades para nuevos desastres”.

Ha sido elegido porque ha caído bien y la televisión y la prensa amarilla le han reído generosamente sus gracias que incitaban a la pasión y no a la reflexión.

Hace un año que Sarkozy fue elegido presidente de Francia. Con una campaña sólida, eso sí, pero también con la inestimable ayuda de la televisión y prensa amiga que hicieron creer a los franceses que sería el protagonista, finalmente, de las reformas que necesitaba el país.

Hoy, su popularidad está por los suelos, con un 58 por ciento de franceses que desaprueban la forma en que desempeña su cargo, en especial sus rápidos cambios de pareja y la exhibición global de su intimidad. Pero el 66 por ciento hace un balance negativo sobre su gestión política.

El otro ejemplo de derecha que vence a la izquierda es el populista Berlusconi que acaba de ganar por tercera vez las elecciones italianas. Es muy rico, controla los medios de comunicación y preside el consejo de ministros. Pienso que la derecha europea dispone de figuras más sólidas para que los sistemas no sean tan frágiles en manos de saltimbanquis. Vamos apañados.