Es estraño que haya una nube tan grande y una sombra tan pequeña. Anoté este verso de un poeta que no sabría especificar si es chino o polaco y que he recuperado de una ficha amarillenta de mi archivo. Me ha venido en mente esta cita al contemplar la cascada de promesas, de ofertas un tanto demagógicas, de retórica propia del programa de pensamiento rápido de 59 segundos o el de Tengo una pregunta para usted.
Se trata al posible votante como a un mendigo de la esquina, con la mano tendida y un letrero recordándonos que no tiene trabajo y ha de alimentar a cuatro hijos. Hace ya tiempo que hemos consolidado un cierto estado del bienestar, construido por los impuestos de todos y repartido de forma lo más equitativa posible para levantar una sociedad más justa.
Zapatero y Rajoy saben que muchos votantes sólo se molestarán en acudir a las urnas si es beneficioso para sus intereses concretos. Muchos pueden hacerlo por motivos patrióticos, ideológicos, simbólicos o culturales. Pero la franja más difícil de seducir y que suele inclinar la mayoría hacia los socialistas o populares o hacia los nacionalistas que también prometen influir en las decisiones que vayan a afectar a sus votantes.
Son más difíciles de seducir porque no se mueven por razones de partido ni ideológicas. Están más atentos a los acabados, a los claroscuros del conjunto del lienzo que cada candidato ofrece, al tipo de sociedad que propugnan, se fijan en el fondo y en el estilo, buscan una cierta complicidad con quien finalmente van a votar.
Cientos de miles de electores navegan por ese espacio central. No se dejan impresionar por regalos de 400 euros ni por promesas de crear unos cuantos cientos de miles de puestos de trabajo más o menos, por la cantidad de plazas de guardería o por la subida del salario mínimo interprofesional. Por la sencilla razón que todos vienen a prometer lo mismo.
Todos se ciernen disciplinadamente a que nadie sospeche que subirá la carga fiscal. Incluso los impuestos de sucesiones y patrimonio van a ser suprimidos o se fijarán muy a la baja, gane quien gane, porque así lo prometen todos. Ya era hora, sea quien fuere el que tome esta decisión desde el gobierno que salga de las urnas en marzo.
Este electorado fugitivo de una formación a otra sin despeinarse le displace el ruido, la demagogia, la comedia y la simulación. Se puede divertir contemplando el espectáculo pero tiene en común la misma ingratitud que los ingleses y los alemanes practicaron severamente respecto a Churchill y Helmut Kohl al término de la guerra y al conseguirse la unidad alemana.
A la larga, como cuenta Balladur en su Maquiavel en democràcia, las sociedades juzgan mejor los actos que las intenciones, las realidades que los discursos, y no se dejan engatusar por promesas de incierto cumplimiento.
miércoles, enero 30, 2008
martes, enero 29, 2008
La libertad es libertad
Estaba conversando distendidamente hace unos días con un colega y amigo sobre perfiles políticos y sociales de gentes conocidas. Daba por supuesto mi perfil y, así como de pasada, insinuaba a quien votaría en las próximas elecciones generales. Con la misma ironía que nos tratamos desde siempre le dije que yo sabía perfectamente a quien votaría él pero, en cambio, él no lo podía decir de mí. Cruces dialécticos amistosos sin mayor trascendencia.
Solemos encasillar al otro, situarlo donde queremos, encerrarlo en la jaula que hemos fabricado expresamente para él y no permitirle que salga a tomar el aire allí donde le apetezca. Vivimos en una sociedad libre pero tenemos un problema con la libertad porque no resistimos la tendencia atávica de arrojarla sobre el otro, como si el adversario no tuviera la misma libertad que gozamos todos.
En la biografía que Michael Ignatieff escribió sobre Isaiah Berlín se decía que “en la práctica política, Berlin no era ni conservador ni individualissta al estilo laissez-faire, sino un liberal del New Deal, convencido de que las personas no pueden ser libres si son pobres, desgraciadas y tienen una educación deficiente. La libertad sólo era libertad si se disfrutaba de ella con algún grado de igualdad social”.
El neoconservadurismo americano vigente en las instituciones de la administración Bush se aparta del liberalismo económico y político que ha convertido en gran potencia a Estados Unidos. No ha hecho al Estado más flexible sino más estricto, más intervencionista, más severo y más militarista.
El liberalismo que encarnaban los republicanos de antaño iba al encuentro de los que inspiraron el New Deal y se turnaban en el poder de forma más o menos sistemática. Se llega a la conclusión que un buen liberal tiene que aceptar a un buen socialdemócrata porque los dos no se unen para ir en contra de las instituciones sino que se esfuerzan para establecer instituciones justas que hagan posible la libertad.
La libertad es libertad, no igualdad o equidad o justicia o cultura, ni felicidad humana ni una conciencia tranquila. Si la libertad mía, cito de nuevo a Berlin, de mi clase o mi país, depende de la desgracia de otra serie de seres humanos, el sistema que promueve esto es injusto e inmoral. No basta con adivinar qué va a votar el otro sino establecer complicidades de fondo para que nadie se sienta desprotegido, aunque se encuentre en minoría.
Solemos encasillar al otro, situarlo donde queremos, encerrarlo en la jaula que hemos fabricado expresamente para él y no permitirle que salga a tomar el aire allí donde le apetezca. Vivimos en una sociedad libre pero tenemos un problema con la libertad porque no resistimos la tendencia atávica de arrojarla sobre el otro, como si el adversario no tuviera la misma libertad que gozamos todos.
En la biografía que Michael Ignatieff escribió sobre Isaiah Berlín se decía que “en la práctica política, Berlin no era ni conservador ni individualissta al estilo laissez-faire, sino un liberal del New Deal, convencido de que las personas no pueden ser libres si son pobres, desgraciadas y tienen una educación deficiente. La libertad sólo era libertad si se disfrutaba de ella con algún grado de igualdad social”.
El neoconservadurismo americano vigente en las instituciones de la administración Bush se aparta del liberalismo económico y político que ha convertido en gran potencia a Estados Unidos. No ha hecho al Estado más flexible sino más estricto, más intervencionista, más severo y más militarista.
El liberalismo que encarnaban los republicanos de antaño iba al encuentro de los que inspiraron el New Deal y se turnaban en el poder de forma más o menos sistemática. Se llega a la conclusión que un buen liberal tiene que aceptar a un buen socialdemócrata porque los dos no se unen para ir en contra de las instituciones sino que se esfuerzan para establecer instituciones justas que hagan posible la libertad.
La libertad es libertad, no igualdad o equidad o justicia o cultura, ni felicidad humana ni una conciencia tranquila. Si la libertad mía, cito de nuevo a Berlin, de mi clase o mi país, depende de la desgracia de otra serie de seres humanos, el sistema que promueve esto es injusto e inmoral. No basta con adivinar qué va a votar el otro sino establecer complicidades de fondo para que nadie se sienta desprotegido, aunque se encuentre en minoría.
domingo, enero 27, 2008
Subasta pública para comprar votos
Si gana Zapatero devolverá 400 euros a trabajadores y pensionistas que paguen el IRPF. Es una novedad. Creará dos millones de empleos, 300.000 plazas de guardería, subirá el salario mínimo interprofesional a 800 euros, subirá 200 euros en las pensiones mínimas y todo lo que quieran.
Mariano Rajoy creará unos cuantos puestos de trabajo más hasta llegar a 2.200.000 en cuatro años. También creará las mismas plazas nuevas de guardería con el añadido de que fomentarán el empleo femenimo. Las pensiones mínimas sólo las subirá 150 euros. Es extraño que Rajoy se crea que la economía crecerá un 3.8 por ciento cuando las cifras van en otra dirección.
También hay que añadir la supresión del impuesto del patrimonio. Una auténtica subasta.
Lo que es insólito es la devolución de dinero. Es una nueva modalidad que desconcierta al personal. La devolución se va a perpetrar en el mes de junio, justo antes de las vacaciones estivales. Son gestos de una generosidad infrecuente en las democracias europeas. Aquí devolvemos dinero a cambio de votos.
Las encuestas van muy ajustadas y es comprensible que los dos grandes partidos prometan lo que se ponga por delante. Sin pudor y sin escrúpulos.
Me parecen muy bien las promesas. Pero siempre que no nos tomaran por imbéciles. Una devolución de 400 euros sin precisar la capacidad adquisitiva de los posibles beneficiarios me parece una injusticia porque también los que no los necesitan los van a recibir.
Los más necesitados podrán ahorrar, dice Zapatero, y los que no les viene de esa cantidad, se la podrán gastar. No es una medida de un partido socialista. Pero en campaña se puede olvidar todo. Incluso se puede practicar la demagogia sin perder la vergüenza.
Mariano Rajoy creará unos cuantos puestos de trabajo más hasta llegar a 2.200.000 en cuatro años. También creará las mismas plazas nuevas de guardería con el añadido de que fomentarán el empleo femenimo. Las pensiones mínimas sólo las subirá 150 euros. Es extraño que Rajoy se crea que la economía crecerá un 3.8 por ciento cuando las cifras van en otra dirección.
También hay que añadir la supresión del impuesto del patrimonio. Una auténtica subasta.
Lo que es insólito es la devolución de dinero. Es una nueva modalidad que desconcierta al personal. La devolución se va a perpetrar en el mes de junio, justo antes de las vacaciones estivales. Son gestos de una generosidad infrecuente en las democracias europeas. Aquí devolvemos dinero a cambio de votos.
Las encuestas van muy ajustadas y es comprensible que los dos grandes partidos prometan lo que se ponga por delante. Sin pudor y sin escrúpulos.
Me parecen muy bien las promesas. Pero siempre que no nos tomaran por imbéciles. Una devolución de 400 euros sin precisar la capacidad adquisitiva de los posibles beneficiarios me parece una injusticia porque también los que no los necesitan los van a recibir.
Los más necesitados podrán ahorrar, dice Zapatero, y los que no les viene de esa cantidad, se la podrán gastar. No es una medida de un partido socialista. Pero en campaña se puede olvidar todo. Incluso se puede practicar la demagogia sin perder la vergüenza.
viernes, enero 25, 2008
Pobre Italia y pobre Prodi
Leer la prensa italiana hablando de sus políticos es lo más parecido a la lectura del Príncipe de Maquiavelo. Pero más suave, más sofisticado, con menos sangre y con la belleza de la retórica de un idioma espléndido.
Pobre Italia. Pobre Prodi que ha caído a los pies del Senado, en medio de una bronca sonora, con desmayos, con gestos burlescos, con gritos y amenazas. Abandonado por los que creía que eran suyos ha presentado la dimisión.
La maquinaria de guerra de Berlusocni se ha puesto en marcha. En Italia puede ocurrir cualquier cosa en cualquier momento. Y la contraria.
Indro Montanelli, un sarcástico y brillante periodista, decía que "en Italia no hay que reformar los sistemas electorales, ni las leyes, ni las reglas. Hay que reformar a los italianos". Una reforma así es tan incierta como imposible. Italia es un estado joven, una nación con buen apetito pero mala dentadura.
Pobre Italia. Pobre Prodi que ha caído a los pies del Senado, en medio de una bronca sonora, con desmayos, con gestos burlescos, con gritos y amenazas. Abandonado por los que creía que eran suyos ha presentado la dimisión.
La maquinaria de guerra de Berlusocni se ha puesto en marcha. En Italia puede ocurrir cualquier cosa en cualquier momento. Y la contraria.
Indro Montanelli, un sarcástico y brillante periodista, decía que "en Italia no hay que reformar los sistemas electorales, ni las leyes, ni las reglas. Hay que reformar a los italianos". Una reforma así es tan incierta como imposible. Italia es un estado joven, una nación con buen apetito pero mala dentadura.
miércoles, enero 23, 2008
Las leyes hay que cumplirlas
Una de las primeras leyes aprobadas por el gobierno Zapatero fue la “Ley orgánica de medidas de protección integral contra la violencia de género”. Salió publicada en el BOE el 29 de diciembre de 2004. Era una ley necesaria para proteger a tantas mujeres que son asesinadas por sus parejas o ex parejas en circunstancias dramáticas y escabrosas.
En plena campaña electoral y con el objetivo de hacer balance, sería interesante que se debatiera si la ley ha amortiguado este grave problema o si todo sigue más o menos igual. Son tan frecuentes las noticias sobre el asesinato de mujeres por parte de sus compañeros o ex compañeros que me temo que o la ley no se aplica o estos dramas no se resuelven sólo con una legislación pormenorizada.
Los gobiernos de hoy y de siempre suelen enfrentarse a los problemas sociales con la promulgación de una ley. Así debe ser. Pero lo más difícil es que las leyes se apliquen con sus respectivos reglamentos y que la administración disponga de los recursos institucionales y humanos suficientes para su cumplimiento. Cada ley debe ir acompañada de su correspondiente presupuesto.
Me gustaría saber cuántos centros de emergencia para asistir a las mujeres y a sus hijos se han creado en tres años. También si se han organizado los servicios de atención e información inmediata que garantice un asesoramiento legal y psicológico a las mujeres que se sientan amenazadas. La ley contempla también que será ilícito la asociación del cuerpo femenino con un producto concreto. Andando por la calle advierto que este apartado es frecuentemente vulnerado.
La ley insiste en que la formación en el respeto a la igualdad entre hombres y mujeres debe ser uno de los fines del sistema educativo. Totalmente de acuerdo. La voluntad de los legisladores y del gobierno para acabar con este drama personal que afecta a tantas personas no se puede poner en entredicho. Lo que sí hay que exigir al gobierno es que la ley se cumpla en todos sus extremos. El balance de estos tres años no es optimista.
La ley puede y debe contribuir a que estas acciones criminales se combatan y se erradiquen. Pero el respeto al otro o a la otra no se vive porque lo diga una ley sino porque forma parte de las reglas básicas de la convivencia entre las personas, de una cultura, y de una educación que priorice la el mutuo respeto. Es cuestión de valores. Pero, sobre todo, es cuestión de conductas.
No estoy seguro que la publicidad de todos y cada uno de los asesinatos de mujeres cometidos por maridos o ex compañeros es un elemento disuasivo. En el Metro de Barcelona se arrojan a la vía unas 30 personas al año. La cifra en los ferrocarriles españoles es muy superior. Estas noticias no salen. El publicitar la violencia de género no se puede impedir. Lo que sí cabe exigir es que se cumpla la ley.
En plena campaña electoral y con el objetivo de hacer balance, sería interesante que se debatiera si la ley ha amortiguado este grave problema o si todo sigue más o menos igual. Son tan frecuentes las noticias sobre el asesinato de mujeres por parte de sus compañeros o ex compañeros que me temo que o la ley no se aplica o estos dramas no se resuelven sólo con una legislación pormenorizada.
Los gobiernos de hoy y de siempre suelen enfrentarse a los problemas sociales con la promulgación de una ley. Así debe ser. Pero lo más difícil es que las leyes se apliquen con sus respectivos reglamentos y que la administración disponga de los recursos institucionales y humanos suficientes para su cumplimiento. Cada ley debe ir acompañada de su correspondiente presupuesto.
Me gustaría saber cuántos centros de emergencia para asistir a las mujeres y a sus hijos se han creado en tres años. También si se han organizado los servicios de atención e información inmediata que garantice un asesoramiento legal y psicológico a las mujeres que se sientan amenazadas. La ley contempla también que será ilícito la asociación del cuerpo femenino con un producto concreto. Andando por la calle advierto que este apartado es frecuentemente vulnerado.
La ley insiste en que la formación en el respeto a la igualdad entre hombres y mujeres debe ser uno de los fines del sistema educativo. Totalmente de acuerdo. La voluntad de los legisladores y del gobierno para acabar con este drama personal que afecta a tantas personas no se puede poner en entredicho. Lo que sí hay que exigir al gobierno es que la ley se cumpla en todos sus extremos. El balance de estos tres años no es optimista.
La ley puede y debe contribuir a que estas acciones criminales se combatan y se erradiquen. Pero el respeto al otro o a la otra no se vive porque lo diga una ley sino porque forma parte de las reglas básicas de la convivencia entre las personas, de una cultura, y de una educación que priorice la el mutuo respeto. Es cuestión de valores. Pero, sobre todo, es cuestión de conductas.
No estoy seguro que la publicidad de todos y cada uno de los asesinatos de mujeres cometidos por maridos o ex compañeros es un elemento disuasivo. En el Metro de Barcelona se arrojan a la vía unas 30 personas al año. La cifra en los ferrocarriles españoles es muy superior. Estas noticias no salen. El publicitar la violencia de género no se puede impedir. Lo que sí cabe exigir es que se cumpla la ley.
lunes, enero 21, 2008
Desconfianza, miedo, crisis
Son tiempos frágiles en el mundo occidental. Hay falta de confianza y, por lo tanto, la incertidumbre señorea sobre gobiernos, instituciones financieras, empresas, minorías sociales y personas. No son los momentos más propicios para campañas electorales, encuestas, promesas y vaticinios sobre lo que puede ocurrir en este año.
Las crisis en los sistemas capitalistas y de mercado son cíclicas, más fuertes o más suaves, pero siempre vienen a corregir algún exceso o disfuncionamiento nacional o global. Pienso que la gran crisis de los años treinta, con el desplome de las bolsas en 1929, fue el primer tropiezo del capitalismo industrial. Aquella hecatombe financiera provocó que en tres años cambiaran de signo todos los gobiernos democráticos, en España llegó la República, se abrieran paso los regímenes totalitarios como el nazi y en la Unión Soviética se recrudecieran las purgas y el envío masivo de sospechosos a los gulags.
La crisis que sacude a Occidente no es del mercado ni del capitalismo industrial. Es la crisis del capitalismo especulativo, la consecuencia de acumular grandes fortunas jugando con los intereses de los ciudadanos, multiplicar los patrimonios con la compra y venta de empresas con valores super hinchados, con operaciones virtuales que no guardaban relación con la realidad.
El mercado no está en crisis porque se limita a ponderar la realidad de una situación en sus términos justos. La crisis la provocan quienes juegan frívolamente con los beneficios desproporcionados que no tienen una base sólida.
La incertidumbre es consecuencia de una falta de confianza que tiene mucho que ver con la inseguridad. Las propuestas del presidente Bush para reanimar la economía norteamericana no han mereecido la credibilidad de los mercados y el desplome en Asia ha continuado en Europa y posiblemente se rematará en Estados Undidos cuando mañana se abra la bolsa en Nueva York porque hoy era festivo.
La crisis no es exclusivamente española sino global. La inseguridad hay que buscarla en el futuro de Estados Unidos y Europa para salir indemnes de la presencia militar en Oriente Medio de donde llega buena parte de la energía que consumimos. La inestabilidad económica afectará a las campañas electorales en España y Estados Unidos. No es prudente hacer predicciones y que nadie se sorprenda si los resultados son inesperados.
Las crisis en los sistemas capitalistas y de mercado son cíclicas, más fuertes o más suaves, pero siempre vienen a corregir algún exceso o disfuncionamiento nacional o global. Pienso que la gran crisis de los años treinta, con el desplome de las bolsas en 1929, fue el primer tropiezo del capitalismo industrial. Aquella hecatombe financiera provocó que en tres años cambiaran de signo todos los gobiernos democráticos, en España llegó la República, se abrieran paso los regímenes totalitarios como el nazi y en la Unión Soviética se recrudecieran las purgas y el envío masivo de sospechosos a los gulags.
La crisis que sacude a Occidente no es del mercado ni del capitalismo industrial. Es la crisis del capitalismo especulativo, la consecuencia de acumular grandes fortunas jugando con los intereses de los ciudadanos, multiplicar los patrimonios con la compra y venta de empresas con valores super hinchados, con operaciones virtuales que no guardaban relación con la realidad.
El mercado no está en crisis porque se limita a ponderar la realidad de una situación en sus términos justos. La crisis la provocan quienes juegan frívolamente con los beneficios desproporcionados que no tienen una base sólida.
La incertidumbre es consecuencia de una falta de confianza que tiene mucho que ver con la inseguridad. Las propuestas del presidente Bush para reanimar la economía norteamericana no han mereecido la credibilidad de los mercados y el desplome en Asia ha continuado en Europa y posiblemente se rematará en Estados Undidos cuando mañana se abra la bolsa en Nueva York porque hoy era festivo.
La crisis no es exclusivamente española sino global. La inseguridad hay que buscarla en el futuro de Estados Unidos y Europa para salir indemnes de la presencia militar en Oriente Medio de donde llega buena parte de la energía que consumimos. La inestabilidad económica afectará a las campañas electorales en España y Estados Unidos. No es prudente hacer predicciones y que nadie se sorprenda si los resultados son inesperados.
domingo, enero 20, 2008
Encuestas, opinadores y votantes
La demoscopia es una ciencia del todo imperfecta. Las encuestas se equivocan con frecuencia. Aciertan las tendencias, las valoraciones de líderes, las corrientes generales. Pero no pueden ofrecer un dibujo preciso de lo que van a hacer los votantes frente a las urnas.
Es arriesgado y peligroso comentar las encuestas. En Estados Unidos, hemos pasado de la euforia de Obama en Iowa a la recuperación de la senadora Clinton en dos semanas. En el campo republicano la confusión es grande.
Ni los encuestadores ni los analistas damos instrucciones a los votantes que toman decisiones intuitivas, por intereses, por simpatías personales con un candidato o por razones desconocidas.
Si nos acercamos a las elecciones del 9 de marzo en España, se ha convenido que la decisión de Rajoy de apartar a Ruíz Gallardón le ha hecho perder la centralidad y centenares de miles de votos. Pero las encuestas que se han publicado hoy mismo indican que la diferencia entre socialistas y populares sigue siendo mínima.
Los votantes no se mueven por las encuestas. Se guían por las tribus de los predicadores radiofónicos, por los debates, por las promesas que pueden afectar a su bolsillo, por opiniones varias, por los precios en el mercado, por cuánto cuesta llenar el depósito de gasolina en el coche.
Una cosa quiero decir. La sociedad es madura y no acepta las lecciones de las encuestas ni de los opinadores. La noche electoral nos limitamos a confirmar que los sondeos se han equivocado. Una vez más. Y en las siguientes elecciones, volverá a ocurrir lo mismo.
En una democracia de opinión llega el momento de la verdad que es cuando las urnas hablan por si solas. Las encuestas pueden orientar y corregir discursos. Pero los ciudadanos son los que tienen la palabra.
Es arriesgado y peligroso comentar las encuestas. En Estados Unidos, hemos pasado de la euforia de Obama en Iowa a la recuperación de la senadora Clinton en dos semanas. En el campo republicano la confusión es grande.
Ni los encuestadores ni los analistas damos instrucciones a los votantes que toman decisiones intuitivas, por intereses, por simpatías personales con un candidato o por razones desconocidas.
Si nos acercamos a las elecciones del 9 de marzo en España, se ha convenido que la decisión de Rajoy de apartar a Ruíz Gallardón le ha hecho perder la centralidad y centenares de miles de votos. Pero las encuestas que se han publicado hoy mismo indican que la diferencia entre socialistas y populares sigue siendo mínima.
Los votantes no se mueven por las encuestas. Se guían por las tribus de los predicadores radiofónicos, por los debates, por las promesas que pueden afectar a su bolsillo, por opiniones varias, por los precios en el mercado, por cuánto cuesta llenar el depósito de gasolina en el coche.
Una cosa quiero decir. La sociedad es madura y no acepta las lecciones de las encuestas ni de los opinadores. La noche electoral nos limitamos a confirmar que los sondeos se han equivocado. Una vez más. Y en las siguientes elecciones, volverá a ocurrir lo mismo.
En una democracia de opinión llega el momento de la verdad que es cuando las urnas hablan por si solas. Las encuestas pueden orientar y corregir discursos. Pero los ciudadanos son los que tienen la palabra.
miércoles, enero 16, 2008
Espías en la Rusia de Putin
Alexander Litvinenko, ex agente del KGB, fue envenenado en Londres hace poco más de un año con unas gotas de Polonio 210 que, según la fiscalía británica, le fue introducido en su cuerpo por agentes del servicio secreto ruso. Las relaciones diplomáticas entre Londres y Moscú no se han normalizado desde entonces.
El último episodio es la detención de varios miembros del British Council, el conocido Instituto Británico, en las ciudades de San Petersburgo y Ekatiremburgo, una ciudad que vio nacer a Boris Eltsin y donde Nicolas II y los Romanov fueron fusilados por orden de Lenin en julio de 1918.
Entre los detenidos se encuentra el hijo del ex líder laborista, Neil Kinnock, que es el director de la oficina del Instituto Británico en San Petersburgo. La diplomacia se ha puesto en marcha y se encontrará una salida a una situación que es embarazosa para los dos países.
Rusia no ha abandonado las viejas prácticas de espionaje. Tampoco Inglaterra se ha quedado atrás. Con una diferencia. En Londres hay un gobierno democrático y en Moscú el que manda es un ex teniente coronel del KGB, Vladimir Putin, que seguirá controlando el país desde las filas del gobierno y la Duma, con un presidente que es consciente de dónde se encuentran los hilos del poder.
En el Cambridge de los años treinta se reclutó un pequeño núcleo de espías profesionales que sirvieron durante muchos años al Kremlin. Kim Philby, Burguess y Blunt hicieron el doble juego durante más de una generación. Pero en el Kremlin, se ordenaba asesinatos de los oponentes internos y externos. Ignatz Reiss fue asesinado en Lausanne en 1937, Yevehen Konovalets en Amsterdam en 1938, Leon Trotsky acabó sus días en México tras recibir cuatro golpes de piolet del manresano Mercader.
El presidente de Afganistán, Hafizullah Amin, fue envenenado y posteriormente asesinado por agentes del KGB en Kabul en 1979. Después entrarían las tropas soviéticas y empezaría el el comienzo del fin del imperio soviético. Un ex presidente checheno, Zelimkhan Yandabiyev, fue ejecutado por agentes rusos en Qatar en 2004.
Todas las potencias de la historia han recurrido al espionaje y a la eliminación directa o indirecta de sus oponentes. Una diferencia importante es que en los países democráticos las acciones de la seguridad del Estado tienen que estar sometidas al escrutinio de la opinión pública y, si se da el caso, de las leyes penales. En Rusia no hay que rendir cuentas a nadie. Los intereses del Estado pueden saltarse las leyes y no pasa nada.
El ajedrecista Kasparov nos lo ha explicado recientemente al impedírsele que participara democráticamente en las elecciones. Rusia no parece estar dispuesta a abandonar estas prácticas y Putin es fiel a una larga tradición zarista y luego soviética.
El último episodio es la detención de varios miembros del British Council, el conocido Instituto Británico, en las ciudades de San Petersburgo y Ekatiremburgo, una ciudad que vio nacer a Boris Eltsin y donde Nicolas II y los Romanov fueron fusilados por orden de Lenin en julio de 1918.
Entre los detenidos se encuentra el hijo del ex líder laborista, Neil Kinnock, que es el director de la oficina del Instituto Británico en San Petersburgo. La diplomacia se ha puesto en marcha y se encontrará una salida a una situación que es embarazosa para los dos países.
Rusia no ha abandonado las viejas prácticas de espionaje. Tampoco Inglaterra se ha quedado atrás. Con una diferencia. En Londres hay un gobierno democrático y en Moscú el que manda es un ex teniente coronel del KGB, Vladimir Putin, que seguirá controlando el país desde las filas del gobierno y la Duma, con un presidente que es consciente de dónde se encuentran los hilos del poder.
En el Cambridge de los años treinta se reclutó un pequeño núcleo de espías profesionales que sirvieron durante muchos años al Kremlin. Kim Philby, Burguess y Blunt hicieron el doble juego durante más de una generación. Pero en el Kremlin, se ordenaba asesinatos de los oponentes internos y externos. Ignatz Reiss fue asesinado en Lausanne en 1937, Yevehen Konovalets en Amsterdam en 1938, Leon Trotsky acabó sus días en México tras recibir cuatro golpes de piolet del manresano Mercader.
El presidente de Afganistán, Hafizullah Amin, fue envenenado y posteriormente asesinado por agentes del KGB en Kabul en 1979. Después entrarían las tropas soviéticas y empezaría el el comienzo del fin del imperio soviético. Un ex presidente checheno, Zelimkhan Yandabiyev, fue ejecutado por agentes rusos en Qatar en 2004.
Todas las potencias de la historia han recurrido al espionaje y a la eliminación directa o indirecta de sus oponentes. Una diferencia importante es que en los países democráticos las acciones de la seguridad del Estado tienen que estar sometidas al escrutinio de la opinión pública y, si se da el caso, de las leyes penales. En Rusia no hay que rendir cuentas a nadie. Los intereses del Estado pueden saltarse las leyes y no pasa nada.
El ajedrecista Kasparov nos lo ha explicado recientemente al impedírsele que participara democráticamente en las elecciones. Rusia no parece estar dispuesta a abandonar estas prácticas y Putin es fiel a una larga tradición zarista y luego soviética.
lunes, enero 14, 2008
Miquel Barceló en Ginebra
Miquel Barceló lleva más de cuatro meses trabajando en Ginebra, frente al lago y con el Mont Blanc como cortina majestuosa de fondo. Tuve el privilegio este fin de semana de contemplar los trabajos de la decoración de la cúpula que cubre la sala XX del palacio de Naciones Unidas en Ginebra.
De la mano del embajador Juan Antonio March, impulsor del proyecto con la aprobación entusiasta del Rey, del presidente Zapatero y del ministro Moratinos, pude ver la magnitud de la obra de Barceló. Más de 1.500 metros cuadrados decorarán la bóveda que tiene que terminarse antes del verano. Un proyecto que está financiado mayormente por la sociedad civil y empresarial españolas.
Tuve la sensación que la cúpula de Barceló será una referencia entre las grandes obras pictóricas que perdurará a través de los siglos cuando ninguno de sus impulsores se encuentre en el mundo de los vivos, cuando Juan Carlos I ya no esté, el actual gobierno tampoco y cuando Juan Antonio March haya cumplido su nuevo cometido como embajador en Moscú.
Cuando Salvador de Madariaga encargó al pintor José Maria Sert los frescos de la Sociedad de Naciones en 1935, todavía impresionantes en el edificio de la época, se tuvo en cuenta el trabajo del pintor catalán en la catedral de Vic. Sert desarrolló una serie de alegorías de la guerra y la paz, del progreso de la Humanidad, de la Justicia y del Derecho Internacional. Ahora ha sido la catedral de Mallorca la que ha sido la referencia para encargar la nueva gran cúpula al mallorquín Barceló.
España hace una gran aportación artística a las Naciones Unidas con una gigantesca cúpula que reflejará el diálogo y respeto entre culturas y civilizaciones. Al mirar a la bóveda se contemplarán las formas y colores que variarán y se percibirán de manera distinta, según la posición del visitante. Es una manera de expresar el Zeitgeist, el espíritu relativista de los tiempos que corren.
Quedé impresionado por las formas atrevidas y valientes, técnicamente muy elaboradas, de Barceló y sus colaboradores que pasan todas las horas experimentando fórmulas hasta ahora desconocidas al decorar una gran cúpula.
Es oportuno que la inauguración se prevea para después de las elecciones. Entiendo también que seamos pocos los que hayamos tenido el privilegio de pasearnos por los andamios y materiales de un taller en el que se prepara algo grande. Tuve la sensación de que por los desvanes de la gran sala se paseaban Julio II y Miguel Ángel.
De la mano del embajador Juan Antonio March, impulsor del proyecto con la aprobación entusiasta del Rey, del presidente Zapatero y del ministro Moratinos, pude ver la magnitud de la obra de Barceló. Más de 1.500 metros cuadrados decorarán la bóveda que tiene que terminarse antes del verano. Un proyecto que está financiado mayormente por la sociedad civil y empresarial españolas.
Tuve la sensación que la cúpula de Barceló será una referencia entre las grandes obras pictóricas que perdurará a través de los siglos cuando ninguno de sus impulsores se encuentre en el mundo de los vivos, cuando Juan Carlos I ya no esté, el actual gobierno tampoco y cuando Juan Antonio March haya cumplido su nuevo cometido como embajador en Moscú.
Cuando Salvador de Madariaga encargó al pintor José Maria Sert los frescos de la Sociedad de Naciones en 1935, todavía impresionantes en el edificio de la época, se tuvo en cuenta el trabajo del pintor catalán en la catedral de Vic. Sert desarrolló una serie de alegorías de la guerra y la paz, del progreso de la Humanidad, de la Justicia y del Derecho Internacional. Ahora ha sido la catedral de Mallorca la que ha sido la referencia para encargar la nueva gran cúpula al mallorquín Barceló.
España hace una gran aportación artística a las Naciones Unidas con una gigantesca cúpula que reflejará el diálogo y respeto entre culturas y civilizaciones. Al mirar a la bóveda se contemplarán las formas y colores que variarán y se percibirán de manera distinta, según la posición del visitante. Es una manera de expresar el Zeitgeist, el espíritu relativista de los tiempos que corren.
Quedé impresionado por las formas atrevidas y valientes, técnicamente muy elaboradas, de Barceló y sus colaboradores que pasan todas las horas experimentando fórmulas hasta ahora desconocidas al decorar una gran cúpula.
Es oportuno que la inauguración se prevea para después de las elecciones. Entiendo también que seamos pocos los que hayamos tenido el privilegio de pasearnos por los andamios y materiales de un taller en el que se prepara algo grande. Tuve la sensación de que por los desvanes de la gran sala se paseaban Julio II y Miguel Ángel.
viernes, enero 11, 2008
Las riquezas del poder perdido
Winston Churchill escribía libros y pintaba cuadros cuando estaba fuera de la política. También viajaba. Recibió el premio Nobel de Literatura en 1953. Sus discursos, la fuerza de su palabra, perdurarán más que su resistencia ante los nazis. Pronunció uno en Zurich en 1946 vaticinando la unidad europea y otro en Fulton, Missouri, en el que acuñó el término de Iron Curtain para señalar la división entre los países comunistas y el mundo libre.
Ahora no se lleva la lucidez. Cuenta el dinero y la influencia a través de las asesorías a bancos, empresarios y grupos de comunicación.
Tony Blair ha aceptado trabajar por JP Morgan por un millón de dólares al año. Su nuevo empleo será compatible con ser enviado de la ONU en Oriente Medio. El ex líder laborista "siempre se ha interesado por el comercio", comentó al confirmar el fichaje.
Gerhard Schröder perdió las elecciones en 2005. A los dos meses aceptó la propuesta del consorcio ruso Gazprom para presidir el comité de accionistas de la firma Nord Strem. Poco antes de abandonar la cancillería de Berlín había avalado una inversión por valor de mil millones de euros de la compañía rusa que más tarde presidiría. Qué cara más dura.
John Major, según cuenta hoy El País, reparte su tiempo entre el críquet y la empresa Carlyle, una multinacional con sede en Washginton, que se dedica a las inversiones financieras e inmobiliarias en todo el mundo. George Bush, padre, forma parte también de este selecto grupo de poderosas influencias.
José María Aznar, aparte de presidir la Fundación FAES, figura como miembro del Consejo de Administración de News International, el emporio periodístico de Rupert Murdoch que tiene una proyección grande en la opinión pública mundial. También se encuentra en el consejo asesor latinamericano de la firma norteamericana J.E. Robert.
De Rodrigo Rato ya ni les cuento después de su misteriosa salida de director del Fondo Monetario Internacional.
No tengo envidia hacia ninguno de ellos. Prefiero personajes como Churchill que piensan más en cómo instrumentalizar su influencia a través de discursos y libros que en ganarse cómodamente la vida, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad, utilizando su influencia que han obtenido al ser elegidos por sus votantes.
Ahora no se lleva la lucidez. Cuenta el dinero y la influencia a través de las asesorías a bancos, empresarios y grupos de comunicación.
Tony Blair ha aceptado trabajar por JP Morgan por un millón de dólares al año. Su nuevo empleo será compatible con ser enviado de la ONU en Oriente Medio. El ex líder laborista "siempre se ha interesado por el comercio", comentó al confirmar el fichaje.
Gerhard Schröder perdió las elecciones en 2005. A los dos meses aceptó la propuesta del consorcio ruso Gazprom para presidir el comité de accionistas de la firma Nord Strem. Poco antes de abandonar la cancillería de Berlín había avalado una inversión por valor de mil millones de euros de la compañía rusa que más tarde presidiría. Qué cara más dura.
John Major, según cuenta hoy El País, reparte su tiempo entre el críquet y la empresa Carlyle, una multinacional con sede en Washginton, que se dedica a las inversiones financieras e inmobiliarias en todo el mundo. George Bush, padre, forma parte también de este selecto grupo de poderosas influencias.
José María Aznar, aparte de presidir la Fundación FAES, figura como miembro del Consejo de Administración de News International, el emporio periodístico de Rupert Murdoch que tiene una proyección grande en la opinión pública mundial. También se encuentra en el consejo asesor latinamericano de la firma norteamericana J.E. Robert.
De Rodrigo Rato ya ni les cuento después de su misteriosa salida de director del Fondo Monetario Internacional.
No tengo envidia hacia ninguno de ellos. Prefiero personajes como Churchill que piensan más en cómo instrumentalizar su influencia a través de discursos y libros que en ganarse cómodamente la vida, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad, utilizando su influencia que han obtenido al ser elegidos por sus votantes.
miércoles, enero 09, 2008
El fantasma de Bush y las primarias
Mientras el presidente Bush se pasea como un fantasma por tierras de Oriente Medio para contemplar los efectos catastróficos de una guerra basada en una gran mentira, la democracia americana ha vuelto a despegar para pasar página y elegir un presidente que sea capaz de rehacer el daño causado y recuperar el prestigio americano en el mundo.
En tiempos de la guerra fría, los analistas orgánicos europeos, la izquierda que siempre se levanta con la razón inmutable, vaticinaron que la dimisión forzada de Nixon en agosto de 1974 abría un periodo de decadencia de Estados Unidos. Y no fue así. Es más, cayó la Unión Soviética y la hegemonía militar, política y económica se impuso de forma casi inevitable.
No soy de los que piensan que la sociedad americana es mejor o peor que la europea, la rusa o la china. Lo que distingue a Estados Unidos es una larga tradición de libertades que se han ejercitado ininterrumpidamente desdesde 1776 y muy especialmente después de la guerra civil que acabó en 1865 con la victoria de los valores que representaba Abraham Lincoln.
Las imperfecciones del sistema americano son muy grandes. Van desde la desigualdad social hasta el funcionamiento encorsetado de muchas de sus instituciones. Superan los errores para caer en otros, pero siempre como consecuencia del ejercicio actualizado de las libertades.
Es muy pronto para hacer vaticinios sobre quién será finalmente el presidente electo el 4 de noviembre de este año. Sea quien fuere, corregirá los abusos y despropósitos de la presente administración que ha abandonado la tradición liberal de Estados Unidos saltándose el derecho y sustituyéndolo por la fuerza y una visión unilateral de su papel en el mundo.
Es prudente no apostar por un caballo ganador o por la más que probable victoria del que resulte ser el candidato demócrata. No hay que descartar siquiera el triunfo de los republicanos.
En estas incipientes lides de primarias, de martes y supermartes hasta llegar a las convenciones respectivas, me interesa señalar un hecho que me parece interesante. Tanto si sale Barack Obama como si es Hillary Clinton la candidata, no lo serán por que el senador por Illinois sea afroamericano o porque la senadora por Nueva York sea mujer. Este debate que en Europa nos cuesta tanto superar, sospecho que está más resuelto en Estados Unidos. Ha costado y mucho en un país en el que el racismo ha sido un serio problema de indignidad y en el que ninguna mujer ha ocupado todavía la presidencia de la nación.
La democracia americana no es perfecta ni modélica. Pero tiene unos mecanismos, también imperfectos, que pueden corregir los abusos con las decisiones también libres de sus ciudadanos. Es bueno recordar a Tocqueville cuando decía que no hay tiranía mayor que una democracia sin libertad.
En tiempos de la guerra fría, los analistas orgánicos europeos, la izquierda que siempre se levanta con la razón inmutable, vaticinaron que la dimisión forzada de Nixon en agosto de 1974 abría un periodo de decadencia de Estados Unidos. Y no fue así. Es más, cayó la Unión Soviética y la hegemonía militar, política y económica se impuso de forma casi inevitable.
No soy de los que piensan que la sociedad americana es mejor o peor que la europea, la rusa o la china. Lo que distingue a Estados Unidos es una larga tradición de libertades que se han ejercitado ininterrumpidamente desdesde 1776 y muy especialmente después de la guerra civil que acabó en 1865 con la victoria de los valores que representaba Abraham Lincoln.
Las imperfecciones del sistema americano son muy grandes. Van desde la desigualdad social hasta el funcionamiento encorsetado de muchas de sus instituciones. Superan los errores para caer en otros, pero siempre como consecuencia del ejercicio actualizado de las libertades.
Es muy pronto para hacer vaticinios sobre quién será finalmente el presidente electo el 4 de noviembre de este año. Sea quien fuere, corregirá los abusos y despropósitos de la presente administración que ha abandonado la tradición liberal de Estados Unidos saltándose el derecho y sustituyéndolo por la fuerza y una visión unilateral de su papel en el mundo.
Es prudente no apostar por un caballo ganador o por la más que probable victoria del que resulte ser el candidato demócrata. No hay que descartar siquiera el triunfo de los republicanos.
En estas incipientes lides de primarias, de martes y supermartes hasta llegar a las convenciones respectivas, me interesa señalar un hecho que me parece interesante. Tanto si sale Barack Obama como si es Hillary Clinton la candidata, no lo serán por que el senador por Illinois sea afroamericano o porque la senadora por Nueva York sea mujer. Este debate que en Europa nos cuesta tanto superar, sospecho que está más resuelto en Estados Unidos. Ha costado y mucho en un país en el que el racismo ha sido un serio problema de indignidad y en el que ninguna mujer ha ocupado todavía la presidencia de la nación.
La democracia americana no es perfecta ni modélica. Pero tiene unos mecanismos, también imperfectos, que pueden corregir los abusos con las decisiones también libres de sus ciudadanos. Es bueno recordar a Tocqueville cuando decía que no hay tiranía mayor que una democracia sin libertad.
lunes, enero 07, 2008
Hacia dónde nos quiere llevar América
Al comienzo de la fiesta de la democracia americana, toda predicción es prematura. Un caucus celebrado en un pequeño estado poco representativo de lo que es la complejidad de Estados Unidos ha dado algunas pistas pero no indicadores de destinaciones finales. Las pistas son que el electorado americano pide un cambio. Incluso los candidatos republicanos ignoran a Bush que se pasará el año viajando por los cinco continentes después de un mandato en que su política exterior se ha estrellado en Oriente Medio.
Estados Unidos puede que no sea ya la nación indispensable que proclamó Magdalene Albright en los tiempos de Clinton. Pero sigue siendo la potencia hegemónica, la que marca tendencias, la que arrastra el mundo occidental, más por su talento que por sus políticas en los últimos ocho años. En pocas semanas sabremos si la espectacular victoria de Barack Obama en Iowa le catapulta a la candidatura demócrata. New Hampshire será importante pero no definitivo.
En cualquier caso, la senadora Clinton no es la candidata inevitable. Los americanos pueden muy bien apartarse de dos dinastías democráticas, la de los Bush y los Clinton, y respirar aires frescos en otros ambientes y latitudes.
El aspirante Obama tiene un buen relato. Por ser afroamericano, por llevar sólo dos años en Washington como senador, por no depender de las crostas ideológicas marcadas por el filósofo Leo Strauss, padre del neoconservadurismo que armó a los republicanos en los tiempos de Reagan, Bush padre y Bush hijo y que también tuvo su influencia colateral en la presidencia de Bill Clinton. El conservadurismo compasivo ha dado paso al capitalismo especulativo que ha enriquecido superlativamente a unos cuantos pero no ha satisfecho a la m ayoría de americanos.
Paradójicamente, Obama representa la reconciliación racial y tolerancia en un país tan plural y étnicamente diverso. Si es elegido candidato demócrata no lo será por el color de su piel sino por la capacidad de entusiasmar a los americanos y la credibilidad del cambio que propone. De igual manera, la senadora Clinton no lo será por ser mujer sino por la política que plantea para que Estados Unidos sea más admirado que temido.
El cambio se producirá porque el balance que presenta Bush es tan mediocre que Estados Unidos, y también el mundo, necesita una alternativa. Hacia dónde nos quiere llevar América. No lo sabremos hasta noviembre.
Estados Unidos puede que no sea ya la nación indispensable que proclamó Magdalene Albright en los tiempos de Clinton. Pero sigue siendo la potencia hegemónica, la que marca tendencias, la que arrastra el mundo occidental, más por su talento que por sus políticas en los últimos ocho años. En pocas semanas sabremos si la espectacular victoria de Barack Obama en Iowa le catapulta a la candidatura demócrata. New Hampshire será importante pero no definitivo.
En cualquier caso, la senadora Clinton no es la candidata inevitable. Los americanos pueden muy bien apartarse de dos dinastías democráticas, la de los Bush y los Clinton, y respirar aires frescos en otros ambientes y latitudes.
El aspirante Obama tiene un buen relato. Por ser afroamericano, por llevar sólo dos años en Washington como senador, por no depender de las crostas ideológicas marcadas por el filósofo Leo Strauss, padre del neoconservadurismo que armó a los republicanos en los tiempos de Reagan, Bush padre y Bush hijo y que también tuvo su influencia colateral en la presidencia de Bill Clinton. El conservadurismo compasivo ha dado paso al capitalismo especulativo que ha enriquecido superlativamente a unos cuantos pero no ha satisfecho a la m ayoría de americanos.
Paradójicamente, Obama representa la reconciliación racial y tolerancia en un país tan plural y étnicamente diverso. Si es elegido candidato demócrata no lo será por el color de su piel sino por la capacidad de entusiasmar a los americanos y la credibilidad del cambio que propone. De igual manera, la senadora Clinton no lo será por ser mujer sino por la política que plantea para que Estados Unidos sea más admirado que temido.
El cambio se producirá porque el balance que presenta Bush es tan mediocre que Estados Unidos, y también el mundo, necesita una alternativa. Hacia dónde nos quiere llevar América. No lo sabremos hasta noviembre.
viernes, enero 04, 2008
Pakistán ha sido un error
El asesinato de Benazir Bhutto es algo más que un brutal atentado contra la libertad en un país que apenas la ha conocido desde su fundación en 1947. Es una bomba colocada en el lugar más peligroso del mundo, el que dispone de la bomba atómica, el que es incapaz de controlar a los movimientos fundamentalistas islámicos que actúan bajo la franquicia de Al Qaeda o de cualquier otra facción violenta.
Pakistán tiene una larga frontera con Afganistán, en las espaldas del Himalaya , donde los talibanes desmantelados en Kabul después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en suelo americano, se refugian y siguen manteniendo el movimiento de terror.
Pakistán está dirigido por una dictadura militar. Con el agravante que goza de la protección de Estados Unidos que aplica la "pax americana" con aliados democráticos o autoritarios.
La creación de Pakistán fue un error político cuando los británicos decidieron abandonar India y el vice rey del momento, Lord Mountbatten, aconsejó que los musulmanes debían formar un estado propio, separado de la mayoría hindúa.
Se produjo la emigración más masiva y más rápida de la historia. Millones de musulmanes se trasladaron a las cuatro provincias que forman Pakistán o a las tierras de Bangladesh que serían conocidas como Pakistán Oriental.
India quedó en medio y durante sesenta años ha mantenido un ejército adiestrado para mantener las fronteras con Pakistán, bangladesh y también en la disputada provincia de Cachemira que se disputan indios y pakistaníes.
Pakistán tiene sus raíces como estado moderno en la religión de sus ciudadanos. Los sucesivos intentos de democratización no han funcionado. El padre de Benazir Buttho fue ejecutado por un militar a pesar de ser elegido democráticamente. Su hija, educada en los parámetros políticos occidentales, la han asesinado al poco de regresar a su país, del que fue primera ministra en dos ocasiones y tuvo que huir por las acusaciones no probadas de corrupción.
Las elecciones pospuestas no van a traer un sistema democrático. El ejército es demasiado fuerte. El fundamentalismo islámico se ha mezclado con la sociedad de tal manera que puede actuar casi impunemente.
Afganistán, Irán, Pakistán e Iraq son muy distintos. Pero tienen en común, una elites de corte revolucionario que van en contra de todo lo que pueda representar Occidente.
A pesar de que Pakistán haya sido un error, lo cierto es que sólo una aceptación del sistema democrático puede ser la alternativa a salir de sus endémicas crisis que están formando una metástasis que se extiende en amplias zonas de la región.
Pakistán tiene una larga frontera con Afganistán, en las espaldas del Himalaya , donde los talibanes desmantelados en Kabul después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en suelo americano, se refugian y siguen manteniendo el movimiento de terror.
Pakistán está dirigido por una dictadura militar. Con el agravante que goza de la protección de Estados Unidos que aplica la "pax americana" con aliados democráticos o autoritarios.
La creación de Pakistán fue un error político cuando los británicos decidieron abandonar India y el vice rey del momento, Lord Mountbatten, aconsejó que los musulmanes debían formar un estado propio, separado de la mayoría hindúa.
Se produjo la emigración más masiva y más rápida de la historia. Millones de musulmanes se trasladaron a las cuatro provincias que forman Pakistán o a las tierras de Bangladesh que serían conocidas como Pakistán Oriental.
India quedó en medio y durante sesenta años ha mantenido un ejército adiestrado para mantener las fronteras con Pakistán, bangladesh y también en la disputada provincia de Cachemira que se disputan indios y pakistaníes.
Pakistán tiene sus raíces como estado moderno en la religión de sus ciudadanos. Los sucesivos intentos de democratización no han funcionado. El padre de Benazir Buttho fue ejecutado por un militar a pesar de ser elegido democráticamente. Su hija, educada en los parámetros políticos occidentales, la han asesinado al poco de regresar a su país, del que fue primera ministra en dos ocasiones y tuvo que huir por las acusaciones no probadas de corrupción.
Las elecciones pospuestas no van a traer un sistema democrático. El ejército es demasiado fuerte. El fundamentalismo islámico se ha mezclado con la sociedad de tal manera que puede actuar casi impunemente.
Afganistán, Irán, Pakistán e Iraq son muy distintos. Pero tienen en común, una elites de corte revolucionario que van en contra de todo lo que pueda representar Occidente.
A pesar de que Pakistán haya sido un error, lo cierto es que sólo una aceptación del sistema democrático puede ser la alternativa a salir de sus endémicas crisis que están formando una metástasis que se extiende en amplias zonas de la región.
jueves, enero 03, 2008
La libertad es una librería
No es prudente hacer predicciones, especialmente sobre el futuro. Es una paradoja escrita por el paradójico cineasta americano, Sam Goldwyn, fallecido hace más de treinta años. Predecir lo que va a ocurrir en 2008 no es que sea imprudente, es innecesario. El futuro se inventa por sí mismo y se envuelve en el misterio de lo desconocido.
Me atrevo a afirmar que el sol saldrá y se pondrá a la hora prevista y que el tiempo va a transcurrir haciendo el futuro más corto y el pasado más grande, como afirma el extraordinario poeta Joan Margarit que acaba de compendiar versos muy bellos en su “Barcelona, amor final”.
Quiero agradecer a cuantos lectores activos se molestan en comentar mis notas en la versión digital de este diario. Aprendo cada día cosas nuevas porque descubro que de lo que escribo hay personas que saben mucho más que yo del tema que trato. El privilegio de cuantos disponemos de altavoces que llegan al gran público es inmerecido y de una audacia sin límites.
Uno de los cambios más grandes de los tiempos modernos es cómo la ignorancia, la falta de rigor o la frivolidad de cuantos nos dedicamos a fabricar la opinión pública es tan frágil como vulnerable.
No me resisto a transcribir una cita de Hannah Arendt que me ha hecho llegar hace un momento un anónimo lector o lectora a propósito de las incertezas del año que acaba de empezar. La autora del estudio de los totalitarismos en el siglo XX dice que “el mundo no es humano por el simple hecho de estar hecho por humanos, y no se vuelve más humano por el simple hecho de que la voz humana resuene en él, sino sólo cuando se ha convertido en objeto del discurso... Sólo humanizamos lo que está sucediendo en el mundo y en nosotros cuando hablamos de ello, y es al hablar que aprendemos a ser humanos".
El poder de la palabra y del lenguaje son principales motores de la historia. Mucho más que la fuerza, el dinero, las ambiciones, las mentiras o las glorias de cualquier tipo. Me sorprendió ver en una librería de Frankfurt durante la última feria del libro, con la cultura catalana como invitada, una taza que llevaba la siguiente leyenda: la llibertat es una llibreria. La sorpresa fue también para su autor, otra vez Joan Margarit, que la descubrió paseándose por las librerías de la ciudad del Main. Compró varias piezas. Yo me contenté con adquirir una.
Una librería es un remanso de paz y de sosiego. Es la paz entendida como la tranquilidad del orden justo. Los libros conviven sin discutir, sin pelearse, sin tomar posiciones aventajadas. El respeto mutuo es absoluto. Están ahí, dicen lo que han escrito sus autores, perduran en el tiempo y durarán más siglos que las piedras de las catedrales, los puentes románicos o los edificios emblemáticos. Son la libertad creadora del pensamiento humano al que todos tenemos acceso.
Publicado en La Vanguardia el 3 de enero de 2008
Me atrevo a afirmar que el sol saldrá y se pondrá a la hora prevista y que el tiempo va a transcurrir haciendo el futuro más corto y el pasado más grande, como afirma el extraordinario poeta Joan Margarit que acaba de compendiar versos muy bellos en su “Barcelona, amor final”.
Quiero agradecer a cuantos lectores activos se molestan en comentar mis notas en la versión digital de este diario. Aprendo cada día cosas nuevas porque descubro que de lo que escribo hay personas que saben mucho más que yo del tema que trato. El privilegio de cuantos disponemos de altavoces que llegan al gran público es inmerecido y de una audacia sin límites.
Uno de los cambios más grandes de los tiempos modernos es cómo la ignorancia, la falta de rigor o la frivolidad de cuantos nos dedicamos a fabricar la opinión pública es tan frágil como vulnerable.
No me resisto a transcribir una cita de Hannah Arendt que me ha hecho llegar hace un momento un anónimo lector o lectora a propósito de las incertezas del año que acaba de empezar. La autora del estudio de los totalitarismos en el siglo XX dice que “el mundo no es humano por el simple hecho de estar hecho por humanos, y no se vuelve más humano por el simple hecho de que la voz humana resuene en él, sino sólo cuando se ha convertido en objeto del discurso... Sólo humanizamos lo que está sucediendo en el mundo y en nosotros cuando hablamos de ello, y es al hablar que aprendemos a ser humanos".
El poder de la palabra y del lenguaje son principales motores de la historia. Mucho más que la fuerza, el dinero, las ambiciones, las mentiras o las glorias de cualquier tipo. Me sorprendió ver en una librería de Frankfurt durante la última feria del libro, con la cultura catalana como invitada, una taza que llevaba la siguiente leyenda: la llibertat es una llibreria. La sorpresa fue también para su autor, otra vez Joan Margarit, que la descubrió paseándose por las librerías de la ciudad del Main. Compró varias piezas. Yo me contenté con adquirir una.
Una librería es un remanso de paz y de sosiego. Es la paz entendida como la tranquilidad del orden justo. Los libros conviven sin discutir, sin pelearse, sin tomar posiciones aventajadas. El respeto mutuo es absoluto. Están ahí, dicen lo que han escrito sus autores, perduran en el tiempo y durarán más siglos que las piedras de las catedrales, los puentes románicos o los edificios emblemáticos. Son la libertad creadora del pensamiento humano al que todos tenemos acceso.
Publicado en La Vanguardia el 3 de enero de 2008
miércoles, enero 02, 2008
La paz o la tranquilidad del orden justo
Empieza un año con un futuro incierto, misterioso, impredecible. Como todos los años de todos los tiempos y en todas partes. No ocurrirá lo que está previsto. El guión siempre se inventa.
Tendremos nuevo presidente o presidenta en Estados Unidos. Un país como Eslovenia va a presidir la Unión Europa en los primeros seis meses del año. Luego el timón caerá en manos del activista Sarkozy.
Habrá elecciones en España. Zapatero está confiado pero las encuestas publicadas hoy indican que puede ir por muy poco. Incluso puede perder el poder. De aquí al 9 de marzo ocurrirán tantas cosas que el millón de votos que baculan de un punto a otro del espectro político puede deparar alguna sorpresa.
Las guerras seguirán con la misma saña y con la misma irracionalidad. En Iraq se perpetrarán mucho asesinatos absurdos a pesar de la presencia de más de 150.000 soldados americanos. Irán investigará su bomba atómica. Pakistán será un polvorín. Sólo hay que esperar en que no explote, con bomba atómica en sus arsenales.
África no se familiariza con la democracia. Los sucesos de Kenia, el país más estable y relativamente más próspero del Continente, advierten de más luchas tribales, étnicas y religiosas. En África del Sur se elige a un presidente acusado de corrupción. Argelia y Marruecos viven con la amenaza latente del terrorismo de cuño islámico.
El caudillo Chávez va a seguir haciendo de la suyas intentando expandir el bolivarismo en todo el continente. Castro está luchando contra la fecha de caducidad de su persona y su régimen. Colombia y México, a pesar de todo, son los países más estables de Latinoamérica.
China seguirá creciendo y nos mostrará su cara cosmética en los Juegos Olìmpicos. India también crecerá. Enproducto interior bruto y en población. Rusia cambiará de presidente pero Vladimir Putin tendrá todo el poder en sus manos. El comunismo, paradójicamente, ha producido un presidente de Rusia que se cuenta entre los más ricos de Europa y del mundo.
Se dictarán más leyes para proteger a los niños pero el aborto será practicado en masa. Triste y aberrante paradoja.
Fumaremos menos y correremos menos en carreteras. Pero la siniestraliedad en las carreteras seguirá siendo impresentable. No se construirán coches con límites de velocidad.
Que pasen buen año. Me gustaría que hubiera más libertad, más justicia y más reparto de la riqueza. Alguien me ha comentado estos días que la paz es la tranquilidad del orden. Un orden justo, claro está.
Tendremos nuevo presidente o presidenta en Estados Unidos. Un país como Eslovenia va a presidir la Unión Europa en los primeros seis meses del año. Luego el timón caerá en manos del activista Sarkozy.
Habrá elecciones en España. Zapatero está confiado pero las encuestas publicadas hoy indican que puede ir por muy poco. Incluso puede perder el poder. De aquí al 9 de marzo ocurrirán tantas cosas que el millón de votos que baculan de un punto a otro del espectro político puede deparar alguna sorpresa.
Las guerras seguirán con la misma saña y con la misma irracionalidad. En Iraq se perpetrarán mucho asesinatos absurdos a pesar de la presencia de más de 150.000 soldados americanos. Irán investigará su bomba atómica. Pakistán será un polvorín. Sólo hay que esperar en que no explote, con bomba atómica en sus arsenales.
África no se familiariza con la democracia. Los sucesos de Kenia, el país más estable y relativamente más próspero del Continente, advierten de más luchas tribales, étnicas y religiosas. En África del Sur se elige a un presidente acusado de corrupción. Argelia y Marruecos viven con la amenaza latente del terrorismo de cuño islámico.
El caudillo Chávez va a seguir haciendo de la suyas intentando expandir el bolivarismo en todo el continente. Castro está luchando contra la fecha de caducidad de su persona y su régimen. Colombia y México, a pesar de todo, son los países más estables de Latinoamérica.
China seguirá creciendo y nos mostrará su cara cosmética en los Juegos Olìmpicos. India también crecerá. Enproducto interior bruto y en población. Rusia cambiará de presidente pero Vladimir Putin tendrá todo el poder en sus manos. El comunismo, paradójicamente, ha producido un presidente de Rusia que se cuenta entre los más ricos de Europa y del mundo.
Se dictarán más leyes para proteger a los niños pero el aborto será practicado en masa. Triste y aberrante paradoja.
Fumaremos menos y correremos menos en carreteras. Pero la siniestraliedad en las carreteras seguirá siendo impresentable. No se construirán coches con límites de velocidad.
Que pasen buen año. Me gustaría que hubiera más libertad, más justicia y más reparto de la riqueza. Alguien me ha comentado estos días que la paz es la tranquilidad del orden. Un orden justo, claro está.
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